Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Saxofonista tenor, flautista y ocasionalmente clarinetista, Rodrigo Aguirre es un elemento de las escenas de la música de vanguardia, la improvisación libre, la composición docta, el rock y el jazz contemporáneo desde la década de 2000. Su nombre ha tenido visibilidad como integrante de la MediaBanda desde 2007, donde no solo ha integrado la sección de vientos liderada por Cristián Crisosto sino que ha aportado con material para el repertorio de Bombas en el aire (2017). Como músico de jazz, tras un recorrido como sideman, apareció como líder con el disco Tal cual (2020).
Una de las primeras y más establecidas bandas del rock experimental durante los '90, fue la que encabezaron el bajista José Miguel Candela y la cantante Cecilia García. En una década de existencia Cangrejo delineó un camino muy propio, integrando no sólo los tópicos habituales en el rock, sino también una serie de variantes expresivas: improvisación libre, composición electroacústica, canción tradicional, experimentación con poesía e incluso el teatro y la danza contemporánea como artes integradas a su discurso.
Iniciados como un trío, Savannah pertenecen a esa raza de bandas que reivindican el rock como espacio de diversión y desenfreno, con preferencia por el alcohol y el sexo como temáticas en las letras. Guitarrera siempre, vigorosa y festiva, pesada y pausada a ratos es esta música, plasmada en un disco y en conciertos en pequeños bares de la capital.
Liderada por el virtuoso guitarrista Gabriel Hidalgo, a menudo a Hidalgo se la ha descrito como una banda puntal en la ramificación hacia el metal progresivo. Originalmente un proyecto solista alrededor del propio Gabriel Hidalgo junto a otros integrantes que venían de Six Magics, en el transcurso del tiempo y de su propia evolución se convirtió en un concepto musical, una agrupación sostenida en la trama instrumental de dos guitarras para una obra inspirada tanto en la estética metalera como en la épica mapuche y las raíces latinoamericanas, representadas por la música de la Nueva Canción Chilena, lo que marcó un sello propio en la escena del metal.
De Villa Alemana a Alemania. Ése fue el salto de LaFloripondio desde su formación, en 1992, en la Quinta Región, a partir de un núcleo de amigos de esa localidad, al interior de Valparaíso. El cassette Muriendo con las botas puestas y la considerable difusión para "Pierre, no doy una" marcó el comienzo del recorrido, siempre en la cornisa del rock cayendo hacia el ska, el punk, el funk y la música tropical. Clave para la banda ha sido su líder, Aldo Asenjo (Macha), quien ha llevado el peso público de un proyecto transhumante y de movimiento perpetuo, y que el músico mantiene en paralelo a otras varias bandas de diferentes características. Desde Villa Alemana a Santiago, y, luego, desde Chile a Europa. Allí se mantiene LaFloripondio con presentaciones constantes e invitaciones frecuentes a festivales internacionales.
Aunque con una discografía e historia valiosas por sí mismas, Fother Muckers ha terminado siendo recordada como la banda de antecedente a otro proyecto aún más exitoso, Ases Falsos. En efecto, tres integrantes de esa banda acordaron hacia 2011 cerrar su trayectoria —de cuatro álbumes y varios EP— para reiniciarla con otro nombre, manteniendo algunas pistas de sonido, disposición en vivo y trabajo independiente que enlazan ambas etapas y permiten entenderlas entre sí.
Todas las coristas quisieran llegar a ser solistas, pero no todas las solistas pueden lograr armonizaciones perfectas como las buenas coristas. Agudo axioma vocal que bien conoció Gloria Pérez, una de las voces que desde los '90 y junto a Gisa Vatcky mejor desarrollaron las propiedades de la cantante de apoyo en los micrófonos secundarios.
El curioso seudónimo escogido por el cantautor Arturo Figueroa para presentar sus canciones tiene una explicación profesional. En uno de sus primeros encargos como periodista para un gran diario, Figueroa reporteó el efecto irreparable de las termitas sobre las viviendas. Penetrar del mismo modo intrusivo los oídos de su audiencia puede resultar una buena definición para el objetivo de su música, un rock inicialmente experimental, luego más directo, y siempre rigurosamente autogestionado, trabajado tanto en solitario como en diferentes asociaciones, y que alcanzó a registrarse en cinco discos antes de su reformulación en el dúo Las Naves (junto a Roberto Rojas). El suyo fue un trabajo esencialmente solista, pero que llegó a contar con colaboraciones de músicos reconocidos, como Leo Quinteros, Felipe Cadenasso y algunos integrantes de Solar (banda que pasaría a integrar en 2018). En su trabajo académico, Figueroa mantiene líneas abiertas de investigación sobre música popular.
Al menos dos etapas pueden marcarse en la trayectoria de Elso Tumbay, banda santiaguina de amplios referentes sonoros y visuales, que propuso a fines de los años noventa un trabajo llamativo por su frescura y atrayente despliegue escénico. Autodefinieron su música como «inclinada por la total experimentación y, a la vez, por la canción popular», pero era la base de rock-fusión lo primero en distinguirse en su sonido, caracterizado por la inclusión de instrumentos como el violín o el acordeón, y por la potencia vocal de la enérgica Carolina Sotomayor.
Una música desde la raíz folk brota en la obra de Natalia Molina, un nombre entre la activa generación de cantautores de la década de 2000 que en esa época renovaron el concepto de trova, incoporando elementos del rock, el pop y el folclor chileno a sus canciones y donde también es posible identificar a figuras como Nutria, Javier Barría, Nano Stern, Chinoy, el primer Gepe, la primera Camila Moreno, Vilú, María Perlita o Felipe Cadenasso. También poeta e ilustradora, Natalia Molina marcó presencia en 2009 con la canción "Alma", que fue el punto de partida como autora de canciones expuestas a solas, con guitarra folk, o con banda de rock.
Surgida como efecto de la explosiva influencia que ejerció en una generación de jóvenes el movimiento estudiantil de 2011 que salió a las calles del país para exigir gratuidad y calidad en la educación, Ojo de Vidrio tomó esa bandera de lucha social con una propuesta de música latinoamericana que combinó elementos del rock latino, la fusión, el ska y el reggae. Con influencias de Los Fabulosos Cadillacs y Los Auténticos Decadentes de Argentina y de bandas chilenas como Santiago Rebelde y Santo Barrio, se unieron a una amplia partida de agrupaciones en esta línea musical que cuenta con exponentes como Guachupé y Sonora de Llegar hasta SuperChango. Su primer disco, Ojo de Vidrio, fue editado en 2012, y ya a inicios de 2015, el noneto presentó los adelantos de un segundo trabajo: "La fianza" y "Fiesta en las calles".
Al menos cuatro bandas latinoamericanas adoptaron durante los años sesenta el nombre Los Beatniks. El homenaje chileno a ese movimiento literario con sede en San Francisco, California, agrupó desde 1966 a cuatro jóvenes santiaguinos interesados en la llamada british invasion rockera, aunque desde una vereda atípica. Su vocalista, Julio César Pereira da Silva, era un ciudadano brasileño temporalmente afincado en Chile. Si los Rolling Stones fueron el molde para grupos locales como Los Jockers, y Los Yardbirds moldearon a Los Sicodélicos, Los Beatniks se miraron en el rock de aguda crónica social de The Kinks. Su único álbum, Beat (1967), contenía trece bien interpretadas versiones para temas de Ray Davies (más "Gloria", de los irlandeses Them), sin composiciones originales.
En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.
Dos discos editados y casi una década tocando son algunos de los antecedentes de La Gorda, trío santiaguino que cultiva un rock simple, eléctrico, crudo y enérgico. Casi siempre en ese formato, sus canciones incluyen también sonidos acústicos, algunos de raíz funk y pasajes más pausados, tocados con prolijidad en vigorosas presentaciones en vivo.
Un desvió de su trabajo de años junto a bandas —sobre todo, aquel junto al grupo Umbría en Kalafate— significó en 2018 la decisión del porteño Cristián Bustamante de publicar un disco a solas y bajo seudónimo. Nara de Shile lo identificó al momento de publicar Ejercicios decimales (un experimento a lo humano), valiosa exploración en la poesía popular chilena y el atrevido cruce de sus formas tradicionales con instrumentos como el trompe, sonoridades experimentales y teclados de origen europeo (MonotronKorg).
Miguel Tapia es el baterista de Los Prisioneros. Su nombre – tal como el de Jorge González- está presente en la totalidad de historia de la banda: De 1984 a 1991, y, luego, del 2001 hasta el 2006. En los períodos sin Prisioneros, Miguel Tapia se ha mantenido vinculado a la música con distintos proyectos, aunque con ninguno ha alcanzado un gran eco masivo. A fines del 2010 presentó su primer trabajo con el otro ex integrante de trío sanmiguelino, Claudio Narea, en una nueva sociedad que ellos bautizaron simplemente Narea-Tapia, y desde el 2013 es parte del colectivo de fusión latinoamericana Travesía.
Canciones orientadas hacia el shoegaze y el dream pop son las que cultivó The Dagger Complex, una banda chileno-estadounidense que luego de iniciar su carrera en Santiago, vivió cambios en su formación y se estableció en el extranjero, donde ha continuado funcionando bajo el nombre Gloss Coats.
El post-hardcore ha servido como una etiqueta para describir la música de Tenemos Explosivos, un quinteto cuya trayectoria ha estado marcada por los valores de la autogestión y la especial condición de un vocalista y letrista establecido en el extranjero. Así, han desarrollado un singular método de trabajo y han transformado sus ocasionales presentaciones en vivo en ceremonias de alto valor emotivo.
Integrantes de los grupos rockeros Duna y Blu Toi se unieron en la primera década de los 2000 en el grupo Gatostar, una de las experiencias locales por desarrollar una suerte de grunge chileno. El cantante y guitarrista Néstor Ayala había liderado por un par de años al grupo Jada, pero en este proyecto buscó bajar las revoluciones y trabajar algo más cercano al sonido de rock unplugged y de canción autoral. De hecho, el disco Hombre solo (2005) fue grabado junto a un cuarteto de cuerdas de la Orquesta Filarmónica de Santiago bajo la idea de una publicación solista, y se llenó de composiciones tristes e introspectivas, como "Tormenta" («es invierno y es eterno, abrígame más / quiero sentir movimiento / sabes que no puedo más / ahora pido paz»). Sólo después de mostrar ese álbum en vivo (en La Batuta) Gatostar se hizo banda. Pese a trabajar en nuevas composiciones, nunca llegaron a publicar otro disco.
Las letras de Los Mox! son como el relato de ese infaltable amigo que ve todos los desaguisados cometidos en un festejo de la noche anterior, y que luego vive para contar quién se enfrascó con quién en una discusión sin sentido, quién derramó el vaso de vino en el sillón blanco y quién pasó horas en el baño producto de la ingesta excesiva de alcohol o de la rancia crema chantilly de la torta cumpleañera.