Quilín

Considerado el primer conjunto chileno jazz-rock establecido, según advierte el musicólogo e investigador Álvaro Menanteau, Quilín escribió una historia paralela a la oficial dentro de la música popular en nuestro país. Con más de 25 años de vigencia, jamás obtuvo el reconocimiento de un medio que en definitiva la transformó en una banda de culto por excelencia. Un proyecto único, que nunca se encasilló ni en los circuitos del rock ni en los del jazz, lo que generó a sus músicos todo tipo de contratiempos en los antiguos festivales del rock periférico y en los programas habituales de jazz, dado que en ninguno de ambos frentes, Quilín fue plenamente reconocido como pares.

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Años

Santiago, 1979 -

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Quilín

Integrantes

Alejandro Escobar, guitarra (1979 - •).
Roberto Hirsh, guitarra (1979 - •).
Isidro Alfaro, bajo (1979 – 2000 / 2014 - •).
Jaime Labarca, batería (1979 - •).
Luis Montoya, batería (1982).
Ulises Guendelman, percusión y batería (1981 – 1982).
Raúl López, saxos alto y soprano (1981 – 1986).
Lucas Blondel, saxo tenor (1981).
Alfredo San Martín, percusión (1981).
Alejandro Olejnick, piano eléctrico (1984 – 1985).
Juan Carlos Neumann, saxo alto (1988 - •).
Patricio Valencia, bajo (2001 - 2013).

Iñigo Díaz

El grupo vio la luz en 1979, tras una fusión entre los veinteañeros integrantes de dos bandas que por entonces probaban en el innovador jazz eléctrico de la época: Nexos y Prisma. El guitarrista y compositor Alejandro Escobar alineaba en ambas agrupaciones, y junto a otro guitarrista, Roberto Hirsh, fundó el primer cuarteto de Quilín (con Isidro Alfaro en el bajo y Jaime Labarca en la batería, sustituido durante una temporada en el grupo). Esta formación se presentó en un reducido y vanguardista circuito de cafés –llegando incluso al Teatro Caupolicán- y trabajó en su repertorio inicial, con piezas que integraban rítmica latinoamericana, improvisación jazzística y poderío rockero.

Rotonda de Quilín y Quebrada de Macul
En 1981 Quilín se amplió a septeto con la inclusión del percusionista Ulises Guendelman y dos saxofonistas: Lucas Blondel (tenor) y Raúl López (alto y soprano). Este último sería finalmente el hombre clave en la fisonomía de Quilín durante su época de mayor notoriedad. Por primera vez se establecía en la música chilena una banda con guitarras eléctricas y saxofones, a pesar de que con el grupo Aquila hubo ciertos intentos en los '70 y sobre el final de los '80 Cometa haría lo mismo.

Esta formación realizó sesiones de grabación de polirrítmicas piezas ("La quebrada de Macul", "Traficante de espantos", "Cara o sello"), con invitados como el pianista de jazz Mariano Casanova y el percusionista Santiago Santa Salas, así como además la espontánea participación del baterista Pedro Greene durante el Festival Seis Horas de Rock de 1984, celebrado en el antiguo Estadio Chile.

Con Escobar más centrado en las posibilidades de la fusión sonora y Hirsh en la distorsión del rock, Quilín alcanzó su mejor momento cuando López tomó la tercera voz solista mediante sus magníficas improvisaciones, y el baterista Jaime Labarca imprimió el fondo percusivo definitivo al grupo, ahora en formato de quinteto. Entre 1982 y 1986 surgieron nuevas grabaciones –que no llegaron al disco de manera editorial, salvo por el extraoficial Quilín, de 1983- de piezas mucho más depuradas y logradas en el lenguaje de la fusión: "Viejito Pascoal" (en honor al compositor brasileño Hermeto Pascoal), "El misil" o "Humo blanco". Todas, con el empaste y la creatividad musical de la tríada Escobar-López-Labarca.

En 1988 se incorporó el flautista Juan Carlos Neumann (proveniente de La Hebra) en reemplazo de López. Neumann, volcado entonces al saxo alto, dio un toque de musicalidad extra y nuevas texturas al sonido, impulsado por saxofonistas de jazz fusión como Michael Brecker, David Sanborn o Eric Marienthal). El grupo grabó en el Café del Cerro en 1989 y luego ingresó en un período de silencio intermitente.

En 2001 el bajista eléctrico Patricio Valencia (del grupo Nave) ocupó la plaza de Alfaro y Quilín comenzó una siguiente etapa en su historia de vaivenes, apariciones, desapariciones y reapariciones. En 2013 realizaron un concierto conmemorativo en la Sala SCD, que contó con la colaboración del saxofonista alto de jazz Cristián Gallardo, y ese mismo año participaron en los festejos del cincuentenario de Los Jaivas en el Museo de Bellas Artes. Poco después, Quilín llegaría a lo que los músicos del grupo consideraron su primer registro oficial: el disco ADN (2016), que reunió en el estudio de grabación y en nuevos conciertos al quinteto histórico.

De la Sorbonne a la Picá de la Yasna

La academia que lleva su nombre recuperó las cintas con la presentación que dio en París a fines de 1956. Con guitarra traspuesta o kultrún, aparece en 18 tonadas, cuecas, refalosas, canciones mapuches y rapanuís, parte del valiosísimo documento Margot Loyola en La Sorbonne, que se lanzó en el escenario de Pedro Aguirre Cerda.

A 20 años del debut

Denisse Malebrán, Luciano Rojas y Coti Aboitiz, con el baterista Mauricio Clavería como invitado, recuerdan la publicación de Informe Saiko, que contiene canciones como "Cuando miro en tus ojos" y "Happy hour". Se presentan este sábado 14 en la Blondie.