Tumulto

No son pocos quienes consideran a Tumulto como la banda patriarcal del rock clásico chileno, pese a que sus integrantes se mantuvieron siempre en los márgenes del circuito comercial; en parte, por opción propia. Tumulto suscribió una filosofía propia, poco amiga de las transacciones por demandas del éxito, pese a lo cual impusieron al menos un himno generacional: «Rubia de los ojos celestes». Su apego al rock y el esfuerzo que implicó ser fiel a esas ideas fueron quizás su única brújula durante las tres décadas que duró su trabajo conjunto.

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Años

Santiago, 1972 - 2004

Décadas

1970 |1980 |1990 |2000 |

Géneros

Integrantes

Alfonso Poncho Vergara, bajo y voz (1972 – 2004)
Sergio del Río, guitarra (1972 – 1973)
Rodolfo Irribarra, batería (1972 – 1973)
Orlando Aranda, guitarra y voz (1975 – 1980)
Nelson Olguín, batería (1975 – 1980)
Jorge Soto, teclado (1977 – 1980)
Mario Millar, voz (1977 – 1980)
Robinson Campos, batería (1982 – 1993)
Jorge Fritz, teclado (1984 – ?)
Rudy Ferrada, batería (1994 – ?)
Mauricio Padilla, guitarra (1994 – ?)
Luis Vergara, guitarra (1994 – ?)

 

Marisol García

Rock y fusión
El bajista Alfonso Poncho Vergara fue desde los inicios el eje del proyecto, y el único músico que permaneció en todas sus épocas de desarrollo y formaciones. Tras un debut con el grupo Percival y Los Ensambles del Rock, Vergara se unió en 1972 al guitarrista Sergio del Río (destacado veterano de Los Jockers) y al baterista Rodolfo Iribarra, primero para participar en un festival de bienvenida a Aguaturbia y luego para grabar un álbum homónimo (publicado en 1973 por EMI-Odeón). Era un trabajo con base en el rock pesado, pero muy abierto a la fusión de influencias latinoamericanas que por entonces imponía gente como Carlos Santana.

El Golpe de Estado interrumpió sus planes promocionales y el grupo entró en un receso de dos años. En 1975, Vergara decidió retomar el proyecto, aunque con otros músicos: un nuevo trío con el guitarrista Orlando Aranda y el baterista Nelson Olguín (ambos, ex Creciente Muribundo). En el ambiente impuesto por la censura militar, la nueva versión de Tumulto optó por interpretar sólo covers en inglés. El temor y la desconfianza que generaba la posibilidad de componer e interpretar canciones en español superó el ánimo expresivo del conjunto. Así fue como el grupo desarrolló profundamente el tratamiento musical de su repertorio, con composiciones que presentaban cada vez más dureza de guitarras y base rítmica.

En 1977, Tumulto participó de un importante festival en la Quinta Vergara de Viña del Mar, junto con los chilenos Congreso y Arena Movediza, y los argentinos Nito Mestre y Raúl Porchetto, entre otros. Por entonces, con el tecladista Jorge Soto y con la voz de Mario Millar al frente, surgió el mayor éxito de su carrera, «Rubia de los ojos celestes», editado como single por el sello EMI pero, curiosamente, desplazado de las programaciones radiales pese a su enorme seguimiento en vivo (fue más tarde regrabada en otros tres singles, según consigna el libro Prueba de sonido). Era ése el escenario desde donde Tumulto cultivaba una audiencia fiel y creciente.

Las dificultades con su sello y con el atribulado ritmo de la cultura de esos años determinaron la separación momentánea del proyecto en 1980. Vergara y Olguín continuaron temporalmente en el rock incorporándose al progresivo grupo Sol y Medianoche. Pero el fin de Tumulto no sería definitivo y el grupo regresó en 1982, con Vergara, Aranda y el nuevo baterista Robinson Campos.

Con energía, retomaron sus actuaciones, que incluso los llevaron a Tacna, Perú. El sello Sonotec financió nuevas grabaciones de un extenso trabajo publicado en dos volúmenes y aparecido poco antes de que se incorporara el tecladista Jorge Fritz. El 1 de septiembre de 1994, la banda realizó una de sus actuaciones más importantes, cuando participó del encuentro de Slayer, Black Sabbath y Kiss en la Estación Mapocho de Santiago. Pese a la categoría de los invitados, la cita dejó a los chilenos con un sabor amargo por el mal sonido general del concierto.

«No sonamos, y todas las demás bandas, sí. ¿Por qué? No tengo idea. Nos dieron una porquería de camarín y un pequeño lugar en el escenario, con una amplificación absolutamente insuficiente. Así y todo salimos adelante porque éramos experimentados. Somos de la generación que tocaba en cualquier lado, todas las semanas, sin importar el toque de queda. Entre todos los contratiempos reconocimos en la marea de público a muchos fanáticos de Tumulto. Y contra lo que la gente cree, el público metalero se comportó de manera impecable», dijo más tarde el vocalista Danilo Sánchez.

Tras el intento de una versión pop para «Rubia de los ojos celestes» y la sorpresiva muerte de Robinson Campos (en 1993, por una insuficiencia cardíaca), Tumulto superó las dificultades de la contingencia incorporando nuevos músicos a sus filas, como los guitarristas Luis Vergara y Mauricio Padilla, y el baterista Rudy Ferrada. La banda participó del festival Monsters of Rock en 1995, y en 2001 volvió a hacer noticia cuando un cáncer que afectó a Poncho Vergara motivó la organización de un «Tributo a la leyenda de Tumulto» en el Teatro Providencia. Grupos como Weichafe, Alejandro Silva Power Cuarteto, Inquisición, Stormbringer y el propio Tumulto (con Oliver Vergara, hijo de Poncho, en el bajo) testimoniaron el respeto hacia un grupo pionero en el rock duro chileno. Vergara falleció el 12 de enero de 2004, cerrando con su partida la continuidad de la banda completa.

Los espacios donde irrumpe Carola López

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Pulsar al fomento de la música

La periodista, investigadora y autora de libros como Canción valiente y Llora corazón, integra el equipo editorial de MusicaPopular.cl. Obtuvo el primer reconocimiento que los premios realizan a divulgadores de la música chilena.