Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Bárbara Usagi es una cantante de j-pop o j-music, estilo que dominó una parte de la escena del pop a partir de canciones cantadas en japonés; sobre todo, a través de aperturas y cierres de series anime. Su veradero nombre es Bárbara Bustamante, y adoptó su pseudónimo del japonés Usagi, uniéndose a una generación de intérpretes chilenas de pop en ese idioma, como Jessica Toledo, Viviana Shieh, Salomé Anjarí o Jennifer Boldt.
Nativa digital, Anto Segovia es un ejemplar de la era de las redes sociales. Como una adolescente chilena común alcanzó fama e impacto en su calidad de influencer a través de la plataforma de contenidos TikTok, y sus presentaciones masivas para audiencias de nicho en el Teatro Caupolicán, Movistar Arena o la Quinta Vergara de Viña del Mar. Ello la empujó a pasar a la música pop como expedicionaria en otro campo de la industria de la entretención. También bailarina, como cantante apareció a los 18 años con las canciones "Ya pasó", "Pa mí", "Lado B" y el reguetón "Mis nenas", y luego lanzó Mykosis (2023), un EP publicado por el sello Warner Music. Allí se entrelazaba la narrativa y producción de la música urbana con los beats de la electrónica bailable, una música que ella denominó experimental tech, y que contó con apariciones de figuras del género urbano como Ceaese, Easykid y Kidd Voodoo.
Una cantautoría conectada con la tierra propone Bárbara Paz Muñoz Morales (no confudir con la cantante pop y baladista Bárbara Paz Muñoz), utilizando materiales de sonido acústico y una poesía a menudo autobiográfica. También sicóloga de profesión, fue cultora del canto y la música desde la adolescencia, principalmente conectada con voces de mujeres desde el folclor de la argentina Mercedes Sosa a las cantantes de la tradición R&B como Aretha Franklin y Sade. Ha tenido vínculos con nombres como Paulo Rojas y Jaime Muñoz durante su primer período en la música. En los tiempos de la pandemia se trasladó a vivir a la sureña Palena, y desde allí completó el repertorio de un disco autoral que marcó otro momento en la cronología. Renacer (2021) presentó un cancionero sostenido principalmente en el ukelele y las percusiones.
Una breve pero bien difundida carrera tuvo a principios de los años setenta el cuarteto vocal Tiza. El grupo contó entre sus integrantes a Carlos Narea, quien más tarde se haría conocido como parte del conjunto Santiago y destacado productor en España. Tiza fue fundado por Roberto Espinoza, ex integrante de Clan 91, y tuvo entre sus éxitos los temas "Juventud" y "Amor de temporada".
Un reggae vestido de pop distinguió los años de vida de Bambú; un conjunto cuyo vocalista, Quique Neira, resultaría fundamental para el posterior éxito de la banda roots Gondwana. El grupo fue parte del «Proyecto de Nuevo Rock Chileno» impulsado por la filial local de EMI en 1995, y logró considerable difusión para los singles "Mamá, yo quiero" e "In Jamaica". Varios de sus integrantes continuaron posteriormente vinculados a otras bandas.
Un declarado e intenso pop dance con ritmos incorporados desde el reguetón impulsa a "Mi naturaleza", una de las canciones que pusieron en vitrina a la cantante juvenil Ciey, el pseudónimo musical de Constanza Coty Azócar, solista y también bailarina. Tuvo sus primeras apariciones en pantalla siendo niña, hacia el año 2006, cuando formó parte del elenco del programa “Rojito”, de TVN. Ya convertida en adolescente, en 2011 llegó al programa juvenil de Chilevisión “Yingo” (Arenita). Entonces comenzó a incursionar en la danza y a trabajar en un proyecto pop bajo el nombre de Ciey. También locutora radial, ha contado con colaboraciones con Maitén Montenegro como maestra de escenarios y coreografías musicales, con quien llegó a actuar en en el Teatro Caupolicán en 2012. Un año después lanzó su primera canción, titulada “Esta es la noche”, otra muestra de músca bailable, radiable y juvenil, con textos en inglés, en una tendencia del pop femenino de la época.
Una voz dulce, suave y con un timbre todavía adolescente contrasta con el peso y la furia de las guitarras eléctricas en las canciones pop de Safo, que se mueven por los espacios del shoegaze y el dream pop. Lectora de distintos poetas y autora de poesía, Sofía Fraile tomó su nombre musical de Safo de Lesbos, poeta de la Grecia arcaica cuya obra acerca de los vínculos sentimentales entre mujeres dio origen al concepto de safismo.
Camila Bañados es cultora de una suerte de pop de dormitorio, un cancionero íntimo y reflexivo situado en un espacio reducido, lleno de abstracciones desde la letra y desde la música. Ella absorbe elementos diversos y dispersos para la elaboración de esa obra: la canción como artefacto, la electrónica de pulsos lentos, el componente jazzístico y la inspiración indie. Parte del elenco de artistas del sello Mescalina, publicó sus primeros discos en 2024.
“El jazz estaba con de ella antes de que lo supiera”, fue la única lógica que el baterista Alejandro Espinosa encontró para explicar la aparición de una cantante como Rossana Saavedra, sin tener ningún tipo de adiestramiento técnico. Una voz de generación espontánea de aquéllas que se dan sólo de cuando en cuando y que en definitiva la transformó en la solista vocal más adelantada de los '90.
Mickaela Meza, Micka, es una cantante pop proveniente de Iquique, compositora y bajista con estudios en la Escuela Moderna de Música en Santiago, donde inició su ruta como solista. Es artista visual, tatuadora y durante su juventud también patinadora que llegó a competir fuera de Chile. Esa destreza ha quedado representada en distintos momentos de su historia musical, como en el videoclip de la canción "Reset", donde ella se mueve sobre ruedas y cuya presentación se celebró con una una roller party. El single aparece en su disco debut, Henko (2025), como ejemplo de cuál es su posición en la música pop con vocación radial. Además, su propuesta toma la intensidad el city pop japonés de los años '80, e incorpora elementos del funk, el jazz e incluso la música urbana. Sus primeras canciones, “10Milarreglos", "Sisu", "Némesis", "Zyanya" o "Eunoia", abordaron temáticas sobre las transformaciones que se viven en la adolescencia que ella retrataba a través de letras sobre la ansiedad, el amor, el deseo, el rechazo, la vulnerabilidad y el paso hacia la adultez.
Uno de los trabajos más importantes y reconocidos de Guillermo Willy Bascuñán ha sido el que desarrolló durante los años sesenta junto al conjunto vocal Los Cuatro Cuartos (sobre todo, por su labor en el disco Al séptimo de línea). En sociedad con Pedro Messone y Luis Chino Urquidi, el cantautor le dio ahí forma a parte de lo mejor de la corriente conocida como Neofolklore, que volvió a hacer atractiva la raíz chilena y sudamericana, de acuerdo a un trabajo vocal y de arreglos nunca antes realizado en el país. Pero el músico ha destacado también en experiencia junto a otros grupos, como solista y —sobre todo— como autor para canciones popularizadas por otros. Su aporte al respecto incluye títulos clásicos de la canción chilena, como "El solitario", "Cuando rompa el alba", "El ovejero", "Los viejos estandartes" y "Voy pa' Mendoza".
Pablo Galarce pertenece al frente de solistas que ha abierto el ángulo de observación de la música pop y rock en la década de 2010. Sus canciones recorren distintos territorios y establecen vínculos entre lenguajes tan dispares como la balada y el folclor, pasando por el blues y el funk. Su primer álbum es Somos (2015), resultado de un trabajo autoral tras una trayectoria que comenzó en la Universidad de Chile, donde se tituló de licenciado en Teoría de la Música, y experiencias de canto como su participación en el trío de bossa nova y MPB Os Desafinados (junto a Marcelo Vergara y Javier Barría) y el grupo rock Coyote.
La surrealista imagen de su canción "Vagina dentada" significó la arremetida de Fabiola Alarcón en el campo del rap y la música urbana. Artista visual, cantante y exponente del verso imaginativo, apareció entonces con el nombre artístico de Planta Carnívora en una propuesta controversial debido al atrevimiento de sus textos. Si bien en un primer momento fueron vistos con humor por el medio, poco a poco su proyecto se instaló en las escenas de ese hip-hop en transformación y el trap del fin de la década de los años '10.
La acordeonista, flautista, guitarrista y cantante Catalina Cornejo Celedón usó el primeramente nombre de Cathelin para iniciar a mediados de la década de 2010 una propuesta solista orientada al pop con influencias latinas de la música ranchera, la música tropical y la música romántica. Entre 2004 y 2005 había sido pianista del grupo femenino de cueca Las Torcazas, y su primer disco, titulado Ven a sentir, apareció en 2016 con la misma "Ven a sentir" como canción principal. Más adelante, la cantante cambió su nombre artístico al de Catalina Celedón para reemprender su carrera en la música popular.
Loretto Canales es una de las más técnicas y poderosas voces de la década de 2000, categoría que quedó expuesta mucho antes de editar su debut, Loretto (2012). Fue en el lapso que va de 2002 a 2009, cuando apareció como corista en diversos proyectos: desde el pop latino y la balada romántica hasta la música tropical, pero sobre todo a partir de su llegada a una nueva partida de artistas de soul y R&B, con un caudal vocal propio de alto alcance y potencia.
Conocida inicialmente como vocalista del grupo Nitra, que desde 2010 cultivó un rock autodenominado como "dark cabaret" y publicó en 2014 el disco Equilibro, Catalina Maler siguió desde 2016 pasos como nombre propio, concentrada alrededor del concepto de Maler y la propuesta de una música de densidades y oscuridades, que bordea el electro y el pop melodramático, además de una marcada estética visual, casi teatral. Con canciones como "Motivo", "Gris" y "La muerte", Maler dio su primer paso en 2018 con el álbum M, producido por Cristián Leyton, otro de los músicos de Nitra.
Emilio García es uno de los solistas de la guitarra eléctrica mejor dotados y más virtuosos en el campo del jazz-rock. Alcanzó prestigio e identidad como líder desde mediados de los '90, a la cabeza de poderosos tríos que lo llevaron a ser el heredero de una atlética guitarra de fuerza rockera y aventura jazzística detrás de sus antecesores, Alejandro Escobar (líder de Quilín), Edgardo Riquelme (de Cometa y Alsur), John Clark (de Kameréctrica), Eduardo Orestes (de Ensamble) y Vladimir Groppas (de La Red).
Conocida inicialmente como “la princesa mexicana”, Carolina Molina se consagró en definitiva como «La Rancherita», título que le quitó de las manos a la propia María José Quintanilla, con quien compartió espacios de música mexicana en la tercera generación del programa de talentos “Rojo, fama contrafama”. Sus espectáculos en vivo en discoteques, restoranes y parrilladas populares y su permanente presencia en pantallas de televisión la convirtieron en una de las favoritas entre el público masivo del pop. A quince años de su estreno discográfico, y ya instalada en México, la cantante practicaba un giro musical que la ubicó como exponente de la música latina urbana, con aproximaciones a los ritmos del reguetón, la bachata, la cumbia y la kizomba, en un nuevo perfil como cantante.
El trabajo junto a La Ley ha difundido el trabajo de Mauricio Clavería por todo el continente, pero el baterista acumula en su currículo otras aventuras musicales de más discreta proyección, y supo orientarse en una interesante continuación musical en los años de pausa del trabajo de esa banda, entre 2005 y 2014, que incluyó la colaboración con bandas mexicanas como Los Concorde y Fobia. Instalado en México como sede de residencia y trabajo durante las últimas dos décadas, el baterista mantiene lazos permanentes con la comunidad musical chilena, lo cual explica la noticia de su incorporación a la banda Saiko, anunciada a mediados de 2019.
La televisión convirtió a Eduardo Valenzuela en un conocido cantautor pop, pero la matriz de su trabajo musical estuvo durante décadas en un rock atrevido y hasta experimental. Durante más de diez años (1968 a 1980), fue el guitarrista y parcial compositor del popular grupo Los Trapos, la pionera banda chilena en importar al país los códigos del primer glam (no sin escándalo, por cierto). El músico fue a fines de los años '70 también parte del grupo Miel.