Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Ruch

Ruch fue presentado en 2006 como un nuevo proyecto «de los cerebros de La Ley», pues tras su conceptualización de guitarras eléctricas, profuso maquillaje y caracterizaciones estuvieron Rodrigo Coti Aboitz y Alejandro Sanfuentes, respectivos ex tecladista y manager de ese grupo pop. El grupo fue originalmente un cuarteto, pero al poco andar derivó en un dúo, y no pudo sostener demasiado tiempo ese quiebre. La banda legó un único disco, aunque varias de sus integrantes siguieron vinculadas luego de otro modo a la música.

Luciano Altair

Cantautor santiaguino, que en su composición roza ámbitos exigentes de producción y arte sonoro. Su primer disco, Heridas (2024), se ganó en prensa calificaciones de «vanguardista», por su propuesta sugerente, en capas sonoras y texturas atípicas en el pop. El propio músico prefiere hablar de una exploración desde la letra y la música, que nunca se aleja por completo de lo convencional. Se trata de un trabajo coherente con la influencia que reconoce en nombres estadounidenses como Bon Iver y Sufjan Stevens: «Sigo mucho esa camada de artistas gringos que partieron muy indie, muy en la guitarra y muy en la canción folk-pop para después transformarse en una cosa media incomprensible», le comentó al medio Expectador. La música ha sido para él un trabajo persistente, de muestra en vivo en formato de banda, desde la publicación de un primer single en 2020 ("Daga").

Julián Peña

Ha sido quizás «por culpa» de su buena voz, que Julián Peña sea más reconocido en su faceta de cantante que en la de compositor. Su impronta de rockero y su registro elegante han sido cotizados por bandas diversas, sobre todo Los Santos Dumont y Ángel Parra Trío, a las cuales se ha integrado como miembro estable en diferentes períodos. Entre 2003 y 2007, Peña —quien también es guitarrista y pianista— se ocupó en su propio proyecto creativo, Casanova, un cuarteto en el que logró al fin encauzar su interés fundamental: canciones pop bien arregladas y de innegable calidez. Desde la disolución de esa banda, se mantiene vinculado a la música a través de diversos proyectos, incluido el de la composición y grabación solista.

Violeta

La música de Violeta es puro pop. No podía ser de otra manera, si su música ha surgido casi completamente de Liverpool donde ha vivido por una década especializándose en Estudios de Música Popular. Violeta asistía a las fiestas organizadas por Hive Collective en esa ciudad, donde se montaban shows de electrónica con DJs locales.

Mila Illanes

Camila Illanes Huneeus es Mila Illanes, una de las voces femeninas del circuito del pop independiente, aparecida en 2017 con las canciones "Lejos" y "Me dejaré llevar". Si bien había sido cantante desde su adolescencia se convirtió tardíamente en autora de canciones de corte folk, con las referencias principales de solistas como el estadounidense Bon Iver o el noruego Erlend Øye. Sin embargo su encuentro con productores variaría considerablemente el enfoque del material original hacia un pop declarado. En ese reajuste ella trabajaría con Marcelo Aldunate, quien había participado en los inicios de Francisca Valenzuela, y con Claudio Quinoñes, con producciones para Nicole (en los '90) y Coni Lewin (en los 2000). Al alero de ambos nombres estrenaría en 2018 su EP debut Tírate con el sello FAQ Music.

La Rabona Funk

De una generación siguiente a la de Los Tetas y Chancho en Piedra en los '90, éste es uno de los grupos chilenos que a fines de esa década descubrieron el funk. Y en su caso es una inspiración tan cierta que el nombre oficial de la banda es La Rabona, pero a menudo el nombre completo es con apellido: La Rabona Funk.

Igor Saavedra

Igor Saavedra tenía 22 años cuando tomó por primera vez un bajo eléctrico y antes de cumplir los 23 ya alineaba en el ensamble jazz-rock y fusión del violinista Roberto Lecaros llamado Kameréctrica. Un supergrupo al que Saavedra llegó en 1988 para sustituir al sideman original, Marcelo Aedo, y convertirse de esa forma en el primero de los bajistas eléctricos de fusión de la generación inmediatamente posterior a Jorge Campos, Pablo Lecaros y el propio Aedo.

Sum

Sum fue el trío pop que hacia fines de la primera década de los 2000 encauzó el trabajo personal como autor de Gustavo Pinochet, Guz, uno de los compositores y productores más requeridos entonces del medio local. El grupo surgió tras la ruptura de Pinochet con Kudai, banda a la que acompañó durante cuatro años como productor durante su primera y exitosa etapa.

Maca del Pilar

Otro ejemplo de artistas que despuntaron desde tribunas televisivas durante la década de 2010, tras la fiebre de los programas juveniles diez años antes, es la cantante pop serenense Macarena del Pilar Torres, quien a los 20 años apareció en "Chile, país de talentos", de Canal 13. Pero esa participación fue una breve vitrina más para la cantante y también compositora de canciones, que luego convirtió su "Sube decibel" en el tema principal de la serie de Mega, "Decibel 110". Presentada como Maca Torres y luego como Maca del Pilar, pasó del pop juvenil al circuito de la música urbana latina.

Vale Moï

Vale Moï es el pseudónimo musical de la cantante, compositora, sicóloga y sonoterapeuta Valentina Moyano, quien apareció en la escena de la música independiente hacia 2014 con un set de canciones de corte folk y pop. Títulos como "Te desdibujo" y "Quiébrate" le dieron una primera visibilidad a su proyecto solista y de paso delinearon un perfil musical que emparentó desde distintas ramas a Vale Moï con otras cantautoras de este frente como María Perlita, Carolina Nissen o Violeta Mayer. Con el transcurso del tiempo y la investigación que ella realizó acerca de la voz, su música fue aproximándose cada vez más a la idea espiritual y de sanación a través del canto.

Corazón Santo

En los cerros de Valparaíso empezó a ensayar a fines de los años '80 un grupo de amigos que luego se llamó Corazón Santo, a raíz del nombre de un cuadro. Del mismo modo la propuesta del grupo iba a ser estética antes que sólo musical, inspirada a su vez por el color negro, la música de David Bowie y las máquinas. Durante los años '90 editaron dos EP que circularon entre amigos, uno producido por Fernando González, guitarrista de Congreso, y promocionado en programas juveniles de TV como "Extra jóvenes", y otro en 1995. Desde entonces silenciaron las grabaciones por seis años, hasta editar Corazón Santo (2001).

Bby Sowl

Antes de alcanzar la mayoría de edad Catalina Herrera ya contaba con un abundante set de canciones autorales en el campo de la música urbana. Con su alias de Bby Sowl (Baby Soul) consolidó un trabajo que había iniciado apenas como una niña en las canchas barriales, vinculándose con ambientes raperos y el freestyle. Pero su música se proyectó más allá de esa sola cultura callejera, considerando elementos del trap y el reguetón, aunque también de músicas radiales, como el R&B y el pop dance, junto con una apropiación de la raíz flamenca, como en su canción "Gitana".

Beto Cuevas

La entrada de Beto Cuevas a La Ley en 1989 cambió para siempre la vida de un joven chileno criado en el extranjero que hasta entonces creía que iba a estar laboralmente vinculado al diseño gráfico. Pero su carisma modificó también al grupo, que en él encontró a un frontman que resultaría clave para dotar de identidad a la banda en su exitosa aventura de conquista extranjera. Con la separación de la banda, Cuevas se consolidó como un vocalista pop reconocido a nivel continental, con proyectos creativos personales en varias plataformas, incluyendo la actuación y la cantautoría solista.

Bocallave

Esteban Espinosa es un hombre que se ha sentado tras la batería en los grupos de rock Fruto Prohibido y Matorral, pero también tuvo una convicción enérgica por la guitarra y la voz que lo llevó a formar su propio grupo y a tomar el puesto de cantante y compositor. Y más que una banda del circuito independiente de rock y pop del que formó parte durante casi un lustro, Bocallave fue un quinteto capaz de lograr con tres guitarras una atmósfera melódica que envolvió sus canciones.

Jorge González

Haber sido el compositor, vocero y líder de un grupo tan significativo como Los Prisioneros marca a Jorge González en el total de su trayectoria, si bien su trabajo solista es igualmente contundente y puede apreciárselo en cuanto tal. Dentro y fuera de esa banda, el músico nunca dejó de buscar formas nuevas de encauzar su talento en la música de vocación popular y en la opinión sobre el país y sus circunstancias. Casi sin pausas, esa inquietud ha asumido formas diversas, de recepción dispar pero encomiable búsqueda creativa, en diversos géneros, proyectos de dúo (como en Gonzalo Martínez y Los Updates) y colaboraciones; aunque también, a veces, completamente a solas (durante un período, bajo el seudónimo Leonino). Su biografía muestra los elementos propios de una vocación artística de alto vuelo, con períodos de residencia en el extranjero (al menos en Nueva York, Ciudad de México, Berlín y Valencia), años agitados por razones extramusicales, e ideas y venidas con su proyección pública como cantautor. La más marcadora de estas vicisitudes, sin embargo, fue el accidente cerebrovascular sufrido por él en 2015, que detuvo casi por completo su agenda de recitales y ha determinado significativamente su trabajo de composición y grabaciones.

Liv

La voz, la interpretación, la lírica de las canciones, el sonido y las atmósferas en la música de Liv se adentran en espacios de un tipo de R&B que también recoge elementos de la música urbana, los pulsos y ambientes del trap. La mezcla musical expuesta por Liv ha contribuido a sostener una variante en la música pop de la pospandemia, cuando nuevas voces tomaron ese estilo R&B contemporáneo de moverse por las melodías, las métricas de las canciones y las letras, en su caso, acerca de la búsqueda del amor y su ocaso. Iniciada en la práctica de covers, especialmente de Billie Elish, la joven temuquense Lianella Luco Sanhueza dio sus primeros pasos musicales estando en la secundaria. Pero luego dejó la ciudad para tomar contacto en Santiago con la escena urbana más robusta y transformarse en Liv. Canciones como "Siempre sola", "Sin ti", el reguetón "Gata" y "Lo que busco" antecedieron la aparación de su primer trabajo, Pétalos de mí (2025), un EP que marcó una evolución respecto de los inicios de Liv. Contó con la participación de un amplio equipo de productores, entre quienes figuraban Ovyze, Viangogh, Kane y Yo!pickupthephone.

Frijoles

Una peculiar mezcla de ideales sociales, juego y cruzada pop sostuvo por un tiempo breve el trabajo del trío Frijoles, una banda de músicos con nombre de ficción, cara cubierta y orígenes inventados. Algunas pocas pistas certeras llevan hasta dos experimentados compositores jóvenes en sus filas: Cristián Koko Stambuk (Glup!) y  Luis Tata Bigorra (Los Tetas). Junto al rapero Chico Claudio, e inspirados parcialmente por el éxito del grupo animado Gorillaz en Europa, consiguieron ubicar en radios un par de singles antes que Stambuck se trasladara a México y dejara al grupo en un receso indefinido.

Mariana Montenegro

Inicialmente conocida como integrante del dúo Dënver, que en la década de los 2000 se unió a una estética nueva en el pop independiente, Mariana Montenegro tomó un camino como nombre propio poco después de su separación musical de Milton Mahan en 2018. Cantante, compositora, tecladista y productora, se encaminó de manera determinante hacia el pop dance como resultado directo de sus incursiones como DJ especializada en electro, house y disco hacia 2015. Su primer disco solista como nombre en el pop es La mar (2020). Sus primeras canciones señalaron entonces ese rumbo de estética retroelectro: "Suave", "Música", "Reprimiendo" y "Sólo vine a bailar" son algunas de las composiciones que luego aparecerían en ese debutante La mar (2020), producido por Alejandro Paz y estrenado días antes de la declaración global de pandemia. Como DJ ha aparecido en hitos como Recreo Festival, Fiebre Fiesta, Holograma y Mapocho Bailable, y como artista pop, su puesta en escena de fantasía de discoteque presentó cuerpos de baile, coreografías y luces.

Cristián Espiñeira

Cristián Espiñeira llegó al pop y al rock como bajista de grupos como Pettinellis y Yeti en una segunda etapa musical después de desempeñarse como contrabajista clásico y de jazz en los ’90. Nacido en Los Ángeles, Espiñeira tuvo sus inicios Concepción integrando una pequeña banda de dixieland penquista como reemplazante del legendario contrabajista Eugenio Urrutia. Si historia musical más determinante se situó en los territorios del rock y el pop, alternando su trabajo de producción como de músico y colaborando en distintas épocas con figuras como Álvaro Henríquez, Francisca Valenzuela o Piero Duhart.

Amikiraa

Antes de cumplir los 18 años, Karyn Amira Manzano Díaz ya tenía un recorrido en la música popular desde la comuna de La Florida, donde ella creció. En esos primeros tiempos fue parte del proyecto que publicó el autoeditado disco EP Love faces (2020), junto a Kirablvm y Tomazacre. Luego esas influencias de la música de la época se filtró también en su propio plan de artista urbana donde se consolidó con el nombre de guerra de Amikiraa, una más entre la armada de solistas femeninas de la música urbana en la oleada pandémica. Tal como lo impuso la generación de músicos del streaming, sus publicaciones de singles y colaboraciones abundaron durante ese período: "Bye bye" y "Acostúmbrate", con Nass G y Kiro Beats, "Stefany", junto a Akatumamy y Akriila o el EP Vol. 1 (2022), donde participaban a un mismo nivel las entonces emergentes Nihla y Sphinx Girl. Separada de esa práctica colaborativa, sus trabajos propios mostraron un rumbo para Amikiraa, sobre todo el disco Se necesitan dos pa' bailar el tango (2021), donde la música se movió entre el trap y el reguetón, pero también en un decidido pop de pista de baile.