Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Nahuel Blanco

Dinámico y profundo en su sonido y despliegue, el contrabajista de jazz Nahuel Blanco apareció en la escena durante la última parte de la década de 2010, integrando una comunidad de músicos creativos que cuenta con otros nombres entre sus precoces compositores en esos tiempos, como el trompetista Juan Pablo Salvo y el pianista Joaquín Fuentes. A los 21 años publicó su primer disco, Nahuel Blanco (2021).

Larrea Trip

Con historia pasada en bandas noventeras penquistas como Explanada y Matapasiones (ambas parte del histórico compilado Octopus!! Rock en Concepción, de 1994), Sebastián Larrea decidió volver a la música con un proyecto instrumental que atraviesa géneros y desafía convenciones. El power-trio    a  su cargo bautizó su estilo (y álbum debut) como «jazz satánico», de profusa muestra en vivo, primero en bares de Concepción y luego en otras ciudades.

Patricio Varela

Patricio Varela es un auténtico músico de cancha, tiro y lado, un pianista "canchero", formado en la gran variedad de ritmos populares, la música melódica y la música bailable que practicó en el bullente puerto de Coquimbo durante sus años de formación. Con el paso del tiempo devino en el jazz y desde Copiapó, la ciudad donde se radicó y donde escribió la mayor parte de su historia como pianista, compositor y profesor, puso en marcha sus proyectos propios. Su primer disco solista es Esencia (2018), el resultado de las experiencias y aventuras musicales que tuvo en ambas ciudades nortinas.

Nicole Bunout

Si bien como intérprete de standards Nicole Bunout formó parte de la llamada "nueva ola del jazz vocal" a mediados de la década de los 2000, su proyecto creativo en la música autoral se ha enfocado en la canción folk con una inspiración en la música latinoamericana, que diez años después de su aparición en esa escena jazzística la llevó a publicar su primer cancionero propio en el disco Crisálida (2014).

Alejandra Farías

Alejandra Farías es parte de la presencia femenina en el jazz chileno más allá de una abundante comunidad de mujeres que cultivan el canto y el repertorio standard. Desde Chillán, Farías se instaló como baterista en la década de 2010, desarrollando un proyecto creativo que se mueve entre la música de fusión y el jazz contemporáneo. Resultado de ello es el disco Chillán Santiago (2015), que describía ese tránsito que realizó entre su ciudad natal y los centros de la actividad musical.

Pedro Greene

Transversalmente a la sucesión de estilos y décadas de tránsito en la música popular chilena está un baterista como Pedro Greene. Un solista que fue desde la versión adolescente de los Blops hasta la madurez de La Marraqueta, engrosando en su bitácora una múltiple militancia en proyectos abiertos, con participación en ensambles experimentales europeos y activa presencia entre los músicos nacionales de la generación del toque de queda que subieron el volumen a la música de los '70 y '80.

Javiera Abufhele

Cantante, cantautora y pianista Javiera Abufhele muestra diversas vías de llegada a la música, toda vez que fue criada en un ambiente musical, se formó en escuela de música y se proyectó como intérprete de repertorios y como autora de canciones propias. Como Javiera Abufhele ha sido cantante de jazz, compositora y profesora, mientras que con su identidad de Tinyay pasó a una cantautoría vinculada a la música latinoamericana y sus folclores. Su primer trabajo editado en disco es el EP Contradicha (2022).

Vicente Atria

Con una vida musical y creativa en Nueva York, Vicente Atria había permanecido oculto casi por completo para el público chileno, salvo cuando realizó una visita al país tras una década en esa ciudad, pero sobre todo comenzó a tener más visibilidad entre los audiencias de la música experimental con su desafiante disco The vex collection (2021), realizado junto al contrabajista estadounidense Mat Muntz. Baterista y compositor, Atria se ha sumergido en una exploración no solo desde la composición y la improvisación sino también del sonido como materialidad e incluso desde las lecturas que lo han acompañado en distintos momentos.

Rodrigo Espinoza

Rodrigo Espinoza ha sido uno de los contrabajistas más fuertes y activos del jazz contemporáneo desde la segunda mitad de los años 2000, cuando inició su serie de militancias junto al trío del pianista Moncho Romero. Su sonido voluminoso y profundo apareció en una decena de discos de jazz, y al mismo tiempo Espinoza amplió las fronteras musicales integrando el conjunto de música latinoamericana de Natalia Contesse, lo que le significó una presencia musical frente a nuevos públicos. En una panorámica de habituales contrabajistas acompañantes, Espinoza se estrenó como compositor y líder en 2018 con el disco Siete flores negras.

Inés Délano

Cantante melódica, pintora, dibujante y maestra de voces, en su paso por la música Inés Délano se convirtió en una pionera en la formación del canto popular en Chile, una vez que abandonó los escenarios en la década de 1970. Aunque conoció y manejó los repertorios tradicionales de bolero, tango y música popular norteamericana y europea, su historial también la instala como una de las más reconocidas y recordadas lady crooners del jazz chileno.

Roberto Lecaros

Roberto Lecaros Venegas es el primer jazzista de un clan de músicos que tiene varias generaciones. Es una figura carismática, creativa y compleja en su esencia, nombre fundamental en la cronología del jazz chileno desde el inicio de la década de 1960, que tuvo seguidores acérrimos y grandes detractores durante toda su carrera. Violinista, cornetista, tubista, contrabajista y pianista, se desempeñó en el jazz sin prejuicios como nombre activos tanto en los ambientes tradicionalistas como en las escenas modernistas. Pero en su historial aparece la labor de profesor como la actividad con que más alcanzó, enseñando los misterios de esta música a distintas generaciones, ya desde los años '80. En 2014 se convirtió en el primer jazzista en recibir el título de Figura Fundamental de la Música Chilena, que concede la SCD. El pequeño multifacético del jazz chileno.

Fedón

Sobre el soporte conceptual de lo que su creador, compositor y líder (el guitarrista Ramiro Molina) llamó "jazz abstracto", el tránsito del cuarteto Fedón marcó una propuesta sonora de vanguardia desde mediados de los '90 en una escena más bien escuálida con respecto a estas categorías musicales. Una mirada alternativa al jazz "straight ahead" que por entonces practicaban conjuntos como los de Angel Parra, Pancho Molina y Cristián Cuturrufo, y que por lo demás permaneció muy oculta, tal como suele suceder con la mayoría de los proyectos de música no convencional.

Trifusión

Al finalizar los '80, el guitarrista Emilio García (ex Aparato Raro) y el baterista Raúl Aliaga (ex Latinomusicaviva) formaron uno de los primeros "power tríos" en la época posterior al régimen militar. La agrupación, a la que además se unió el bajista Marcelo Aedo (de Alsur), fue un prototipo de los tríos eléctricos que el guitarrista iba a liderar durante los años '90 en una marcada línea jazz-rock.

Panchito Cabrera

Francisco Cabrera Sánchez tiene una historia musical imparable desde que en 1947 llegara a la capital procedente de Antofagasta para integrarse a la orquesta característica de Armando Bonansco. Tocó ritmos tropicales y de salón de baile en locales diversos, llegó a los auditorios radiales para hacer bolero y canción popular, y practicó rock and roll y twist. Con todo, Panchito Cabrera fue esencialmente un guitarrista de jazz y conservó para sí la categoría que le entregó el entorno musical: el "Django Reinhardt chileno", el único músico que dedicó una vida a estudiar la obra del célebre guitarrista belga, lo que lo llevó a liderar una escuela de adherentes del llamado "jazz manouche".

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

Edgardo Parraguez

Pianista acústico de jazz y eléctrico de otras variantes pop, soul-jazz y funk, Edgardo Parraguez incluso se ha presentado como cantante solista frente a su instrumento. Ha grabado y actuado en vivo en el quinteto post-bop del saxofonista Paulo Montero, el quinteto avant-garde del baterista Hugo Manuschevich y en el trío con órgano Hammond junto al guitarrista Gabriel Feller y el baterista Andrés Celis, que estrenó en 2009 el nombre de Organik Trío.

Pablo Menares

Pablo Menares ha sido considerado uno de los contrabajista más sobresalientes de toda la generación del jazz de los años 2000. En un brevísimo lapso desde que se inició en el leguaje de la improvisación jazzística, sorprendió con su prestancia al ubicarse en una plataforma que lo diferenciaría notoriamente de otros solistas. El suyo fue un contrabajo distinto: elegante, musical y lírico, en contraposición al toque bop duro y agresivo de algunos de sus antecesores, lo que lo llevó a ocupar posiciones de avanzada y ser requerido por músicos de todos los enfoques jazzísticos.

Eugenio 'Yuyo' Rengifo

Considerado el primer trompetista de jazz después del insuperable Luis Huaso Aránguiz, el joven Eugenio Yuyo Rengifo Bacelli apareció entre los músicos de Valparaíso como un niño prodigio. Su padre, Eugenio Rengifo Blanchard, había sido uno de los fundadores del Club de Jazz del puerto en 1954, junto a unos primerizos Giovanni Cultrera y Pepe Hosiasson, y entonces Yuyo tuvo acceso directo a ese escenario. Su talento innato se desplegó en la trompeta tras incontables audiciones de discos de Louis Armstrong. Y de hecho sería ése su modelo estético hasta el último día de su vida.

The Universal Orchestra

En una época en que las orquestas populares no tuvieron ni la más mínima parte de los espacios con que siempre contaron en la noche bohemia capitalina desde los años '20, la irrupción de la big band dirigida por Juan Azúa bajo el nombre de The Universal Orchestra vino a reactivar la estética de la música ligera de atril y el swing jazzístico. No sólo pasó a ser la más reconocida entre sus pares desde los comienzos de la década de los 2000, sino que su versatilidad estilítica, el glamour de sus presentaciones, la inclusión de históricas voces y la convocatoria de buena parte de los mejores solistas del jazz de la época, hicieron de The Universal Orchestra un suceso en sí misma.