Rossana Saavedra

“El jazz estaba con de ella antes de que lo supiera”, fue la única lógica que el baterista Alejandro Espinosa encontró para explicar la aparición de una cantante como Rossana Saavedra, sin tener ningún tipo de adiestramiento técnico. Una voz de generación espontánea de aquéllas que se dan sólo de cuando en cuando y que en definitiva la transformó en la solista vocal más adelantada de los ’90.

Fechas

Maipú - 10 de septiembre de 1973

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Rossana Saavedra

Iñigo Díaz

Sólo con diez años se iniciaba en el mundo de los micrófonos, los estudios de grabación y los escenarios. A mediados de los ’80 participaba en el “Clan infantil” de “Sábados Gigantes”. El jazz aún se mantenía en compás de espera para ella, aunque poco después ya practicaba algunas piezas vocalese de Chick Corea. Aparecieron entonces sus “maestras”: Betty Carter, Carmen McRae, Shirley Horn o Ella Fitzgerald, y cuando escuchó improvisar a la frontwoman de Fulano, Arlette Jequier en “Maquinarias”, fue que descubrió las propiedades estéticas del scat, una de las variantes que iban a describir a Rossana Saavedra en el futuro.

Durante un concierto del guitarrista Alberto Maturana en 1991, una absolutamente desconocida Saavedra solicitó cantar una pieza con el trío. Su interpretación de “Garota de Ipanema” convenció a los experimentados jazzistas, que luego la incluyeron en una jam session de jazz vocal en el Club de Jazz. Ahí coincidió con quien sería su alternativa en los ’90, las dos mitades del jazz vocal: Claudia Acuña. Inmersa en el swing y el bop, Rossana Saavedra siguió alimentándose de jams, junto a una generación de nuevos músicos: Carlos Silva, Pablo Vergara, Felipe Chacón, Iván Lorenzo o Christian Gálvez.

Fue lady crooner de la Hamilton Big Band en 1993 y en 1998 llegó al colectivo Cyberjazz, donde aparecieron sus primeros aprontes en la música de filiación pop negra. Comenzó a tirar líneas como letrista para el álbum Corazón mix (2000), en canciones como “Perder en ti” o “Corazón mix”, pero una vez que apareció como parte de un ciclo de voces femeninas de la SCD, llegó a cantar una de las primeras piezas de su autoría: “Rossana’s song” (1989).

En ese lapso de trabajo con un jazz electrónico de corte vanguardista en su época, Rossana Saavedra siguió alternando apariciones como intérprete de repertorios tradicionales del cancionero, muy compenetrada en los conciertos programáticos del Club de Jazz. Para ello utilizó como banda de respaldo un trío estable formado por Federico Dannemann (guitarra), Felipe Chacón (contrabajo) y Nelson Oliva (batería), que funcionó entre 1998 y 2001.

La canción de Rossana: el paso a la composición
poco después, se volcó desde el swing al soul-jazz, trabajando palmo a palmo con el tecladista Lautaro Quevedo y el guitarrista Ernesto Kong (del grupo soul Raiza), e incorporando nuevas composiciones personales de fondos electrónicos a su proyecto solista en su quinteto eléctrico. De ese período apunta un primer disco retrospectivo con actuaciones en diversos escenarios entre 2000 y 2006, que se tituló Registros en vivo (2006), con intervenciones de swing tradicional (“Softly as in a morning sunrise”) y otras series de pop-jazz y soul-jazz autoral (“Gaia”).

Pero ya para 2007, Saavedra iniciaba un trabajo más decidido sobre jazz contemporáneo a partir de raíces latinoamericanas en los estudios del sello Pez, junto al propio Christian Gálvez. El trabajo exhaustivo de producción incluyó a una serie de invitados a las sesiones y la posproducción tomó un tiempo largo hasta que Respiración vio la luz en 2011. Allí puso sus canciones autorales, en lenguajes de fusión moderna y un marcado enfoque de música latina, soul y swing: por fin llevó al disco su antigua “Rossana’s song”, además de sumar otras piezas como “Ella espera” y “Abrazar la soledad”.

En el verano de ese año, la cantante había aparecido en la noche inaugural del Festival Providencia Jazz Saavedra para cantar el himno bicentenario, especialmente escrito por el cubano Yosvany Terry para la voz de Rossana Saavedra. Uno de los hitos de su carrera. Y entonces reactivó sus apariciones en clubes de jazz del circuito de Bellavista, en especial en el escenario del Bistrot Jazz Club, su nuevo cuartel general tras la desaparición del Club de Jazz de Ñuñoa con el terremoto de 2010.

Allí, volvió a organizar pequeños conjuntos de apoyo, alternando a músicos de la generación de los 2000 como Francisco Saavedra y Mauricio Alvarado (guitarra), Edgardo Parraquez (piano), Milton Russell, Eduardo Peña y Maximiliano Flynn (contrabajo) y Julio Denis (batería).

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El eminente investigador y profesor dialogará con la cantante en el estreno de “Pájaro malverde”, este miércoles 22 de noviembre a las 19.00 horas en la Sala América de la Biblioteca Nacional.

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