Supertrío

Tras regresar de una estadía en Chicago, el guitarrista Mauricio Rodríguez se reposicionó en el circuito capitalino como un solista capaz de dirigir proyectos jazzísticos (ya había liderado Almendra Trío al promediar los '90). En 2001 formó el llamado Supertrío, una banda de jazz (con nombre de grupo estelar de rock) que a la larga se transformó en uno de los primeros conjuntos en experimentar sobre el lenguaje de las “cifras irregulares”. En adelante, una buena parte de los jazzistas de los 2000 se sumergiría en estos tópicos rítmicos “cojos”.

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Años

Santiago, 2001 -

Décadas

2000 |

Géneros

Integrantes

Mauricio Rodríguez, guitarra (2001 - •).
Rodrigo Galarce, contrabajo (2001 - 2002 / 2003 - •).
Félix Lecaros, batería (2001 - •).
Christian Gálvez, bajo (2002).

Rodríguez convocó al contrabajista de Los Titulares, Rodrigo Galarce, y a quien se convertiría prontamente en el principal referente de la batería jazzística durante la época: Félix Lecaros. Un Supertrío de clara tendencia hiacia el bop y el jazz refinado comenzó una larga temporada de taller colectivo. Sus músicos recuerdan maratónicas jornadas de 10 horas de creación en tiempo real, lo que a la larga llegó a ser el portafolios de composiciones originales (casi todas de Rodríguez) para el surgimiento de una banda en extremo novedosa. Supertrío ingresó en las programaciones de un recién abierto club El Perseguidor y pronto grabó el primer álbum doble de jazz levantado de manera independiente y sin los recursos de un estudio: Supertrío, volumen uno y Supertrío, volumen dos (2002), que fueron grabados entonces por el pianista Ariel Pino en calidad de productor.

Ese mismo año se integró por un corto período el bajista eléctrico Christian Gálvez, dándole al conjunto un matiz jazz-rock que lo alejó del jazz acústico inicial, con series improvisacionales electrificadas de dos solistas parejos y muy activos. Sin embargo, Galarce regresó a la banda y en adelante la banda se mantuvo con su formación original actuando de manera intermitentemente en los espacios del jazz santiaguino. A fines de 2005, la banda volvió a configurarse, esta vez con nuevo material compuesto por Rodríguez y con un proyecto de reinvención que dejaba las formas musicales de las odd meters (métricas impares) en un segundo plano para privilegiar los discursos de fondo y la libertad de exploración entre los tres tercios. Tras cuatro años de intensa acción jazzística, interpretativa y compositiva, la tríada entre Rodríguez, Galarce y Lecaros figuraba entre lo más granado del jazz chileno contemporáneo, sorprendiendo con series musicales extensas y variadas a un nuevo público, mucho más instruido que el de 2001.

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