Rodrigo Galarce

Rodrigo Galarce fue uno de los contrabajistas de mayor consistencia en el jazz surgido a partir de los ’90 (mucho de ello hay en el “gen Lecaros” que lleva en el ADN). Conocido largamente como integrante de Los Titulares (jazztet dirigido por el baterista Pancho Molina), Galarce se consolidó en el circuito al comenzar la década de 2000, muy inspirado en el toque de hombres como Charlie Haden, Dave Holland y Gary Peacock. Durante esa época multiplicó su militancia en combos y proyectos jazzísticos —desde el bop al avant-garde—, marcando las pulsaciones en su instrumento con fuerza, ritmo y creatividad.

Fechas

Santiago - 19 de marzo de 1974

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Rodrigo Galarce

Iñigo Díaz

Comenzó a los 14 años en los talleres de jazz del legendario multi-intrumentista y profesor Roberto Lecaros, para quien grabó Hot jazz (1994), y luego se adiestró en el contrabajo clásico en la Universidad Católica. Antes de cumplir los 20 integró como bajista eléctrico al grupo pop y funk Karmaos (1992-96). Al mismo tiempo participó como sideman inicial de diversos conjuntos de jazz, donde pudo mantener su conexión con el lenguaje improvisacional. En 1999, Galarce ya aparecía en una segunda formación de Los Titulares para grabar los discos Perseguidor (2001) y Bipolar (2003).

Galarce fue además músico del Supertrío, banda que registró la doble sesión de 2002 Supertrío, volumen uno y Supertrío, volumen dos. Y poco después, dado el perfil de sólido soporte del contrabajo, pasó a ser uno de los más demandados músicos de jazz de la época. Integró los tríos de los guitarristas Pedro Rodríguez y Mauricio Rodríguez (para Crudo, 2007), los cuartetos de Sebastián DuplaquetDiego Farías y Raimundo Santander, y el quinteto de Roberto Dañobeitía. También tocó para los tríos de los pianistas Mario Lecaros y Gonzalo Palma y del baterista Alejandro Espinosa.

En 2003 Galarce se unió al temprano proyecto de vanguardia del pianista Carlos Silva que grabó los discos Solo, dúo, trío (2003) y Cachivaches (2004) y ese mismo año giró por Europa con el grupo Chilejazz Quinteto, que publicó el disco Perdidos en Londres (2004), como resultado de ese viaje. El contrabajista desdobló sus funciones de eslabón jazzístico hacia la fusión latinoamericana, en el grupo de Francesca Ancarola y desde 2006 se convirtió en un eje definitivo de su generación al comandar las propulsiones desde el bajo en el proyecto de post-bop y música contemporánea Ensamble Quintessence.

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