Félix Lecaros

Félix Lecaros es parte de una reconocida familia de músicos de jazz, pero a su vez su nombre es uno de los más representativos del jazz de inicios del siglo XXI, la llamada generación cero-cero. Pocos solistas se han convertido tan precozmente en referentes entre sus pares como lo fue desde esos comienzos. Lecaros tuvo una formación temprana en la batería, impulsada por su padre, Roberto Lecaros, que lo llevó a comenzar a tocar en 1992 en jam sessions en el club L’atelier. Desde entonces tuvo como referentes a los modernísimos bateristas Philly Joe Jones, Elvin Jones y Tony Williams, solista que lo marcaría para siempre.

Fechas

Santiago - 03 de septiembre de 1980

Décadas

1990 |2000 |2010 |2020 |

Géneros

Grupos

Félix Lecaros

Iñigo Díaz

En 1997 integró su primer grupo estable, el trío de su padre que operaba en Temuco junto al contrabajista Roberto Carlos Lecaros. Su hermano mayor iba a ser uno de sus principales socios musicales en el futuro.

El año 2000 el conjunto sumó músicos nuevos y se amplió a quinteto, con los iniciados Sebastián Jordán (trompeta) y Agustín Moya (saxo tenor) y entonces tomó el nombre de La Tropa, una banda que lanzaría a todas estas nóveles figuras a una nueva época para el jazz chileno, entre ellos Félix Lecaros como el futuro baterista más representativo. En 2001, Félix Lecaros comenzó a tocar en el proyecto del guitarrista Mauricio Rodríguez, llamado Supertrío, una plataforma decisiva en la proyección de Lecaros como exponente del jazz contemporáneo.

Allí se sumergió en las cifras irregulares y la rítmica variable, operativa que lo transformaría en un baterista sobresaliente en esos tiempos. Con esta banda grabó la doble serie Supertrío, volumen uno y Supertrío, volumen dos (2002).

Pronto su reputación en ascenso iría a poner a Félix Lecaros en una primera órbita de colaboraciones, iniciando así su escalada múltiple como sideman. Por entonces tocó y grabó con diversas agrupaciones: la del bajista Pablo Lecaros (para Quinto-primero, 2003), de los guitarristas Nicolás Vera (Circular, 2005), y Roberto Dañobeitía y Jorge Díaz, de la cantante Ammy Amorette (Primogénita, 2003), del pianista Carlos Silva (Cachivaches, 2004), del bajista Christian Gálvez (Imaginario, 2007), del saxofonista Guido Ruiz (Route 5 (sur), 2007), de la cantante-guitarrista Camila Meza (Skylark, 2007). También fue el baterista estable del Ensamble Quintessence, además de concertar gran sorpresa en el público europeo durante la gira que realizó en 2006 con el quinteto sueco-chileno del contrabajista René Sandoval. Todo ello marca la primera ruta de Félix Lecaros como músico en sintonía con la diversidad del jazz.

Antes y después de Nueva York
El baterista siguió entonces con distintos proyectos creativos, grabó discos, salió de gira, exploró lenguajes y estilos de percusión distintos: desde el bop hasta la fusión y desde el pop al avant-garde. En 2004 comenzó otro hito en su historia musical, al formar el Contracuarteto junto a su hermano contrabajista Roberto Carlos Lecaros, una banda representativa de una nueva generación de jazzistas alineados con la composición original modernista. Una generación en la que el baterista Félix Lecaros fue posiblemente su principal figura.

Con Contracuarteto, se presentó en el Festival de Jazz de Providencia en 2007 y aparece en los álbumes Contracuarteto (2007), Sinestesia (2011) La geometría del aire (2018). Allí dio inicio a las primeras observaciones para una composición musical, desde el arreglismo para la batería, un paso previo a lo que vendría 15 años más tarde como compositor tardío.

En 2010, se instaló en Nueva York, no para estudiar sino para continuar su camino de trabajador del jazz, como había ocurrido en otras épocas con otros músicos viajeros de su familia. Vivió en Brooklyn y Queens por ocho años, tocando en ciertos circuitos y escenas independientes del jazz, vinculándose también a la armada chilena que se había instalado allí, músicos como Melissa Aldana, Camila Meza o Pablo Menares, con quien reestableció una colaboración iniciada en Chile y dejó algunos discos grabados en conjunto como sección de ritmo. También tuvo apariciones en clubes como Blue Note, Smalls y Jazz Gallery, entre otros.

En sus idas y venidas entre Nueva York y Santiago, se proyectó en otros trabajos colaborativos que se transformaron en álbumes donde en lugar de aparecer como acompañante lo hizo como colíder: La resistencia (2013), Eterno retorno (2016), La rueda del tiempo (2016), Mitos del sur (2017) y Nómada (2019).

Luego de su regreso a Chile, unos pocos días antes del estallido social de octubre de 2019, Félix Lecaros aparecía como un baterista de mayor madurez para enfrentar una nueva etapa musical. Comenzó a estudiar composición y piano con miras a iniciar la escritura de material propio luego de dos décadas de intensiva práctica baterística, colaboración con otros compositores y la demanda permanente de distintas agrupaciones de jazz.

En el tránsito hacia ello, Félix Lecaros organizó sus primeros conjuntos bajo su liderazgo, que irían a quedar registrados en discos como Bitácora (2021), con Nicolás Vera (guitarra) y Óscar Pizarro (órgano), un recorrido como arreglador por la música de los compositores de su familia: Roberto Lecaros ("Despedida en Berlín"), Mario Lecaros ("Smac"), Pablo Lecaros ("Nobus") y Roberto Carlos Lecaros ("Anticuerpos"). Una segunda grabación fue Félix Lecaros Standard Trío (2022), que lo mostraría como intérprete y director de ensamble en un repertorio con música de Miles Davis, Thelonious Monk y Horace Silver, entre otros, esta vez con Francisco Saavedra (guitarra) y Rodrigo Espinoza (contrabajo).

Actualizado el 18 de noviembre de 2021