Rodrigo Espinoza

Rodrigo Espinoza ha sido uno de los contrabajistas más fuertes y activos del jazz contemporáneo desde la segunda mitad de los años 2000, cuando inició su serie de militancias junto al trío del pianista Moncho Romero. Su sonido voluminoso y profundo apareció en una decena de discos de jazz, y al mismo tiempo Espinoza amplió las fronteras musicales integrando el conjunto de música latinoamericana de Natalia Contesse, lo que le significó una presencia musical frente a nuevos públicos. En una panorámica de habituales contrabajistas acompañantes, Espinoza se estrenó como compositor y líder en 2018 con el disco Siete flores negras.

Fechas

Santiago - 27 de noviembre de 1981

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Rodrigo Espinoza

Iñigo Díaz

Una cadena de contrabajistas formada por Daniel Navarrete, Alejandra Santa Cruz, Pablo Menares y Pablo Vidal lo antecedieron al interior del trío de aproximación cool jazz encabezado por Romero, que puso en vitrina su ajustado sonido. Pronto Rodrigo Espinoza comenzaría a moverse en las escenas independientes como un demandado músico, desde las formaciones posteriores del Ensamble Quintessence hasta los elencos de la reactivada y revisitada Orquesta Huambaly, de Marcos Aldana.

Pero en lo sustantivo, Espinoza se multiplicó en una serie de proyectos jazzísticos que marcaron el ritmo del circuito en el paso de los 2000 a los 2010, tocando en tríos, cuartetos, quintetos y ensambles, y grabando discos representativos de la época: Patafisica (2010), con el quinteto del guitarrista Sebastián Prado; El valle del tiempo (2012), con el trío del pianista Mario Feito; Ocho chino (2013), con el quinteto del clarinetista Mauricio BarrazaMúsica del eterno retorno (2013), del cuarteto del guitarrista Armando Ulloa; Shah mat (2014), del cuarteto del guitarrista Diego Riedemann; Begs the question (2014), del cuarteto vibrafonista Diego Urbano, Trapecista (2015), del quinteto del trompetista Sebastián Jordán; Paréntesis (2016), del cuarteto del tenorista Agustín Moya, y Hombre al sur (2016), de la pequeña orquesta del guitarrista Raimundo Santander.

Un viaje de estudios a Nueva York, donde fue alumno de contrabajistas como Drew Gress y Michael Formanek, condujeron a Espinoza hacia el concepto de creative music. Nueva armas lo habilitaron para retomar en Chile, a su regreso, enfoques musicales sostenidos en la idea de una voz principal de la música, que aparece, desaparece y reaparece. La primera vitrina para ese pensamiento musical, ahora como composuitor y líder, fue su disco Siete flores negras (2018), donde expuso música para un trío que integraron el argentino Leo Genovese (piano) y el chileno Gabriel Puentes (batería).

Trilogía de Nueva York: mujeres sacan la voz

Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

Paloma Mami, siempre un poco más

Las audiencias de la música pop se inclinan hoy por el streaming y según reportes allí la estrella del trap pasó a ser el fenómeno nacional más resonante de Spotify.