Diego Urbano

Sólo unos momentos después de que Carlos Vera Larrucea apareciera como el gran hallazgo del vibráfono jazzístico, un nuevo solista haría ingreso en el circuito de los años 2000. Diego Urbano dejó bien escrito su nombre en el jazz nacional, sorprendiendo a músicos de todas las generaciones. Un solista vital y lleno de swing, que ha continuado aportando a la breve historia de este instrumento de percusión melódica, iniciada en los años ’70 con Guillermo Rifo y que con Diego Urbano sumó otro eslabón.

Fechas

Santiago - 26 de noviembre de 1986

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Diego Urbano

Iñigo Díaz

Se inició como alumno del histórico percusionista clásico Ramón Hurtado (integró su ensamble de cámara Rythmus). Pero luego de esos comienzos como percusionista académico, ya estaba interesado en la improvisación y el swing de maestros del vibráfono, desde Lionel Hampton a Gary Burton. Del primero obtuvo el lenguaje swing y del segundo la técnica de cuatro baquetas de angulación variable. Para entonces seguía las actuaciones del grupo Nexus, con Carlos Vera Pinto como avezado vibrafonista.

En 2004 pasó a ser uno de los más solicitados sidemen de la época, dada la escasez de estos músicos y su reconocido “toque urbano”, con que fue conocido. Así, actuó con músicos del jazz tradicional como Lucho Córdova, Giovanni Cultrera, Alfredo Espinoza y Boris Ortiz, aunque también se orientó al jazz moderno, a través de colaboraciones con el saxofonista Franz Mesko (en el disco Calle ciega, 2011), los contrabajistas Felipe Chacón y Rodrigo Álvarez (en Creciente, 2010), los guitarristas Roberto Dañobeitía y Federico Dannemann, la cantante Francesca Ancarola. También grabó con el pianista argentino Ernesto Jodos.

En 2007 viajó a Buenos Aires para estudiar en el Conservatorio Manuel de Falla. En ese lapso de cinco temporadas se unió a la abundante escena jazzística de esa ciudad, tocando con músicos del sello Bau Records. En 2010 grabó en Argentina sus primeras composiciones como líder de un cuarteto moderno, y en 2012 editó ese material en Chile bajo el título de Diego Urbano Grupo. En 2012, Urbano inició su residencia como jazzista en el Thelonious Monk Institute de Los Angeles, como miembro de un septeto de estudiantes avanzados que tocó en diversos escenarios del mundo.

Ese nuevo estatus del vibrafonista lo condujo a un liderazgo avanzado de conjuntos y a producir una serie de grabaciones con personal diverso. En su primer disco “chileno”, Begs the question (2014), organizó un cuarteto junto a Valentino Baos (piano), Rodrigo Espinoza (contrabajo) y el experimentado Andy Baeza (batería), y más tarde, junto a compañeros en el Thelonious Monk Institute puso en marcha el trío que él denominó Diego Urbano Incident, con el álbum All wrong notes (2016), con el que se presentó en el Festival de Jazz de Providencia ese verano. Una colaboración con la cantante Bernardita Fiorentino, en un programa de experimentación narrativa y sónica, se convirtió más tarde en el inaudito disco Cómo suspender su incredulidad desapareciendo por completo, season 1 (2017).

A la maestra, con cariño

Con cuevas bravas, cuecas capitalinas y cuecas porteñas, Daniel Muñoz y los Marujos anuncian un concierto íntimo en homenaje a la gran defensora y divulgadora del folclor María Sánchez, conocida como La Maruja, cuyo nombre bautizó a este elenco. El concierto será el 27 de mayo en la Sala SCD Bellavista.

Para hablar de Violeta Parra

En las jornadas de conversación Lectura de Fondo de la Editorial IES,  este jueves 24 el periodista investigador Víctor Herrero hablará sobre “Después de vivir un siglo“, la mayor biografía de Violeta Parra, presentada en el 2017, en la sede de la editorial en Las Condes.