Pablo Menares

Pablo Menares ha sido considerado uno de los contrabajista más sobresalientes de toda la generación del jazz de los años 2000. En un brevísimo lapso desde que se inició en el leguaje de la improvisación jazzística, sorprendió con su prestancia al ubicarse en una plataforma que lo diferenciaría notoriamente de otros solistas. El suyo fue un contrabajo distinto: elegante, musical y lírico, en contraposición al toque bop duro y agresivo de algunos de sus antecesores, lo que lo llevó a ocupar posiciones de avanzada y ser requerido por músicos de todos los enfoques jazzísticos.

Fechas

Santiago - 11 de junio de 1982

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Pablo Menares

Iñigo Díaz

Como muchos jazzistas nacionales, Menares se inició como bajista eléctrico. Su primer profesor fue Miguel Pérez (entonces integrante de Mandrácula) y su músico paradigmático, Jaco Pastorius. A los 19 años se integró al cuarteto del guitarrista Nicolás Vera que luego actuó en el Festival de Jazz de Mar del Plata en 2002 y grabó Fiasco contemporáneo (2003). Sólo pasó al cpntrabajo cuando el pianista Moncho Romero lo incluyó en sus tríos y ahí pudo dar curso a una nueva forma de tocar, próxima a una expresividad en la línea de Paul Chambers y Scott LaFaro. Menares sustituyó en ese trío a Alejandra Santa Cruz, participando con el trío de Romero en largas temporadas de jazz vocal en El Mesón Nerudiano, además de grabar discos swing con cantantes.

Su escalada, desde ahí, fue ascendente. Menares se transformó en el contrabajista más demanadado de la época: fue sideman del tenorista Claudio Rubio y el baterista Andy Baeza, y actuó en los tríos de los guitarristas Armando Ulloa y Esteban Sumar (que grabó Hybrido, 2006), en el ensamble orquestal y en el trío del pianista Martin Joseph (Evidence, 2008) y en el cuarteto del saxofonista alto Guido Ruiz (Route 5 (sur), 2007). Su militancia incluye además el trío del pianista Felipe Riveros (Santiago, 2008), el quinteto del trompetista Sebastián Jordán, el cuarteto de Giovanni Cultrera y Alfredo Espinoza, el quinteto la guitarrista y cantante Camila Meza (Skylark, 2007), el cuarteto eléctrico del bajista Christian Gálvez (Imaginario, 2007) y el cuarteto del tenorista Agustín Moya, con quien se presentó en el Festival Providencia Jazz en 2005 y poco después grabó Doble viaje, como una marca de la moderna música generacional.

Una siguiente etapa musical comenzó en 2009 cuando Pablo Menares viajó a Nueva York. Sus colaboraciones se ampliaron, aunque siguió vinculado a Camila Meza, trabajando directamente en arreglos para el disco Retrato (2009). Entre sus trabajos con músicos chilenos en la ciudad figuran conexiones con la saxofonista Melissa Aldana, tanto en sus discos Melissa Aldana & Crash Trio (2014) y Back home (2016), como con el trío de Christian Gálvez que grabó el disco Live at the Blue Note (2015).

Su discografía personal, sin embargo, ha incluido una amplia partida de discos grabados en Nueva York, aunque siempre en liderazgos compartidos antes que monográficos: La resistencia (2013), Eterno retorno (2016), Beekman vol. 1 (2015), Beekman vol. 2 (2016), Desde la lluvia (2016) y La rueda del tiempo (2016), donde tocó con músicos entonces residentes en esa ciudad: Melissa Aldana, Félix Lecaros y Rodrigo Recabarren, principalmente.

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Américo es de toda América

El astro ariqueño de la cumbia romántica se convirtió en el primer chileno en obtener uno de estos galardones que premian lo mejor de la música latinoamericana. Lo hizo en la categoría de Mejor Artista Sur.