Nicolás Vera

Nicolás Vera ha sido uno de los más activos músicos de jazz de la generación surgida en la década de los 2000. Primero como sidemen, luego como líder y finalmente como cofundador y codirector del sello Discos Pendiente, editora que vino a resumir el trabajo de diez años de esta misma oleada de músicos. Nacido en la musical y jazzística ciudad de Concepción, su trabajo en la capital fue determinante en la proyección de una discografía propia que nunca detuvo su frecuencia de ediciones en distintos formatos, lenguajes y propuestas.

Fechas

Concepción - 31 de agosto de 1980

Décadas

2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Nicolás Vera

Iñigo Díaz

A pesar de que su primer modelo de guitarra estuvo orientado hacia el jazz-rock (John McLaughlin), Nicolás Vera siguió las recomendaciones de su padre, el timbalista de la Orquesta Sinfónica de Concepción Jorge Vera, quien lo instó a tocar la guitarra jazzística en forma limpia: “a la Wes Montgomery”. Al tiempo en que integraba el grupo progresivo penquista Decúbito Supino en esos años jóvenes, Vera se iniciaba en la escena del jazz de la ciudad actuando con los pianistas Marlon y Carla Romero, además del organista Hammond Edgardo Campos. Una vez instalado en la capital, iba a dar otros pasos en su historia: junto a Christian Gálvez produjo Fiasco contemporáneo (2003), no sólo el álbum debut de Vera sino además el primer título del sello que el bajista fundó ese mismo año (Pez).

En 2004 llegó a Los Titulares (expresamente pedido por Pancho Molina) y al cuarteto del tenorista Agustín Moya (para el disco Doble viaje, 2005). Ese mismo año su nuevo “power trío” jazzístico (junto al mismo Gálvez y Félix Lecaros) puso Circular como uno de los mejores trabajos del jazz electrónico de la época, incluyendo el trabajo de fondo del DJ belga Frederik Bernard. En 2006 reorganizó un «supergrupo», un cuarteto con Hammond y sin contrabajo explorando ahora matices más soul-jazz en nuevas composiciones junto a Lautaro Quevedo, al que llamó Pulso y que estrenó en 2008 el disco Litio.

Pero la ruta solista de Vera siguió hacia el norte del post-bop considerando una nueva agrupación, un quinteto junto al tenorista Claudio Rubio que quedó registrado en los discos Bellavista (2008) y Estática (2010), y donde exploró un lenguaje moderno de composición para ensambles. Este úlimo disco inauguró sus grabaciones para el sello Discos Pendiente, que fundó junto al trompetista Sebastián Jordán ese año. Pronto, Vera volvió a los registros con el disco Happy blues (2011), donde reunió fuerzas con músicos finlandeses. En 2012, Vera lanzó un nuevo trabajo solista, titulado Pacífico, esta vez en un formato de sexteto, integrando a Jordán y el clarinetista Mauricio Barraza, con el cual alcanzó otro peldaño como compositor y evidenciando su cercanía a la narrativa del grupo inglés Radiohead.

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En París fue inaugurado el primer centro cultural del mundo con su nombre. Está en el Barrio 14 de la capital francesa, donde el cantautor vivió desde los años de su exilio y allí el Centro Cultural Vercingéntorix, que él ayudó a construir, ahora se llama Ángel Parra. Su hermana Isabel y sus hijos Ángel y Javiera viajaron a su inauguración.

«Voz de la calle»: El primer concierto 2019 de Electrodomésticos

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