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El Monteaguilino

La pequeña localidad de Monte Águila, en la Octava Región, le dio al chileno José Sepúlveda su primera visión de mundo y, más tarde, el apodo que lo haría conocido en todo el país. Pese a no haber ganado premio alguno, El Monteaguilino fue estrella en el Festival de Viña 1988 y hasta hoy se cuela a radios folclóricas, fiestas y jornadas dieciocheras con “Caballito de metal”, la famosa canción del «tren y su chiqui chiqui cha / que alegra el triste corazón» .

Lucy Briceño

Se llama Lucinda Gioconda Briceño Riquelme, pero es más conocida como Lucy Briceño a secas: una cantante porteña que inició su carrera en el baile antes de descubrir una vocación por el canto que la ha llevado a transformarse en un referente de la canción popular porteña, como integrante inicial de Los Paleteados del Puerto, solista y figura del elenco La Isla de la Fantasía. Costurera de oficio, Briceño ha llegado a ser la gran voz del canto tradicional en Valparaíso, un referente ineludible allí. En 2017, la U. Católica de Valparaíso editó el libro Historia de Lucy Briceño. La mujer en la música de la bohemia porteña, mientras que el Estado la reconoció en la categoría de Tesoro Humano Vivo. Y a los 90 años publicó su primerísimo disco propio: Sigo enamorada de la música (2021).

Iván Lorenzo

Baterista de swing y bop, de la órbita del Club de Jazz de Ñuñoa. Ha sido sideman de importantes solistas y líderes, desde mediados de los años '90 como el primer baterista de los quintetos de Cristián Cuturrufo (1996) y de la primera formación del grupo acid jazz Cyberjazz (1998). Además, como sonidista ha sido colaborador estable de proyectos vinculados al sello Pez, encabezados por el bajista Christian Gálvez.

Peter Rock

La carrera discográfica de Peter Rock duró apenas cinco años, y contempló la grabación de doce discos sencillos que ni siquiera él conservaba. A pesar de ello, el intérprete de origen vienés fue lo más cercano a un padre del rock en Chile. Fue el primer músico que grabó un tema de rock en este lado del mundo -que por supuesto era un cover de Elvis Presley- inaugurando el género y marcando el punto de partida de la Nueva Ola. Tras una larga ausencia, regresó al país en 1979, y desde entonces se mantuvo activo en pequeños escenarios y en constantes visitas a programas de televisión. En 2016 falleció tras una compleja enfermedad.

Javiera Parra

Por intereses y vínculos familiares no fue sorpresivo que Javiera Cereceda Parra se decidiera a una carrera profesional en la música. Partiendo por su abuela, la universal Violeta Parra, su árbol genealógico sostiene ramas artísticas destacadísimas, que incluyen a su padre, el cantautor Ángel Parra; sus tías Isabel y Colombina; sus tíos-abuelos Roberto, Eduardo y Nicanor; y su hermano Ángel. Pese a ello, la cantante ha logrado fortalecer con los años una voz propia, de asumida vocación pop gracias a su trabajo en bandas (la más importante, Javiera y Los Imposibles) y diversas colaboraciones musicales hasta hoy.

Patricio Castillo

Por sus muchas colaboraciones con otros músicos y la impronta de su trabajo solista, Patricio Castillo puede distinguirse como uno de los integrantes más importantes que fue parte del conjunto Quilapayún, al que se integró muy joven y acompañó de modo intermitente hasta 1971 (para luego reintegrarse, por un período, en los años noventa). Castillo ha sido un destacado cantautor y multiinstrumentista, activo en la música por más de cinco décadas, dueño de una extensa discografía, recorridos por el mundo y asociaciones con gente como Isabel Parra, Víctor Jara, Los Jaivas y Amerindios.

Dorian Chávez

La historia musical de Dorian Chávez está ligada principalmente a su trabajo como DJ en la naciente escena de la música electrónica durante la década de 1990, cuando fue parte de la comunidad de impulsores de la cultura dance. También presentado como DJ Dorian Chávez, tuvo una decisiva residencia de 12 años en el club La Feria, uno de los símbolos de la electrónica nocturna capitalina en esos tiempos. Participó en fiestas por distintas ciudades de Latinoamérica, destacando los eventos Southamerican Music Conference de Buenos Aires y las versiones locales de la Love Parade. Y como productor ha colaborado junto a Tony Mass en distintos proyectos, desde compilados hasta producciones propias, además de trabajar mano a mano con Francisco Allendes en el proyecto Pacific Coast Project. Su muerte prematura, a los 53 años, impactó a la comunidad musical de la electrónica.

Santa Locura

Un experimento pop de existencia breve fue este trío santiaguino, entre cuyos mayores logros estuvo el teloneo al debut del grupo U2 en Chile. Santa Locura nació a fines de 1994 con la alianza entre el cantante y guitarrista Cristián Freund y el bajista Rodrigo Sanhueza, a quienes luego se unió el baterista Dante Yaconi (un ex integrante de la Ludwig Band). Pubs del barrio alto de Santiago fueron su inicial plataforma de promoción, incluyendo también en la agenda de esa época un apoyo al frustrado renacimiento de Cinema. Maquillaje y largas sesiones de fotografías les ganaron sus primeras comparaciones con La Ley. Su único álbum, Santa Locura (1996), fue grabado en Buenos Aires y entró a radios con el single "Estrellado".

La Red

La Red fue un conjunto-escuela de jazz rock liderado por el guitarrista Vladimir Groppas, quien había tenido experiencia en los años '70 y primeros '80 en bandas de rock pesado y rock fusión como Arena Movediza y Llaima. Una lógica evolución lo llevó hacia el lenguaje del jazz electrificado. En 1987 comenzó a liderar los elencos de La Red, inspirado por la estética de la época. Este grupo, mayormente con formaciones de quinteto, tuvo a solistas contemporáneos a Groppas como Fernando González Bravo (guitarra), Pablo Bruna (teclados) y Boris Gavilán (batería) y de paso estrenó en los escenarios a una serie de jóvenes músicos de jazz de la década de los '90: Jorge Vidal (guitarra), Nelson Arriagada, Luis Cheul y Miguel Pérez (bajo), Andy Baeza y Cristóbal Rojas (batería), entre otros.

Andrés Vargas

Vocalista y principal autor de canciones para la banda Engrupo, Andrés Vargas —músico autodidacta que compró su primera guitarra eléctrica a los 12 años de edad— fue lo más cercano a un ídolo adolescente de la escena del pop chileno en los '80, con histeria en sus presentaciones y clubes de fans fascinadas con su rubia displicencia sobre el escenario. Tras el fin de su grupo, ya ocupado en estudios de Ingeniería Comercial en la Universidad de Chile, su idea de trabajar en un disco solista se truncó por un complicado asalto que lo dejó herido de bala por delincuentes. Más tarde, poco antes de titularse, Vargas decidió mudarse a España, donde se radicó por más de una década y estableció diversos contactos para volver a sostenerse como músico.

Sense Club

Como muchos en su gremio, los DJs, productores y músicos electrónicos Ricardo Villalobos y Lucien Nicolet han elegido varios seudónimos para ir publicando los diversos discos, remezclas y singles que pueblan sus respectivas discografías. Sense Club es uno más de esos nombres, uno que en la práctica identifica las ediciones y presentaciones en vivo que ambos vienen desarrollando desde 1998, poco después de conocerse en Santiago de Chile.

Makondo

Inspirado en la imaginería de García Márquez como base de un mundo latinoamericano paralelo, Makondo (o Macondo en algunas ocasiones) fue una breve transición musical entre los tiempos de los grupos Cometa y La Marraqueta. Impulsado por el bajista Pablo Lecaros, quien había quedado huérfano tras la disolución no anunciada del primero de estos elencos de jazz fusión, se organizó como un quinteto al que ingresaron otros músicos surgidos en los '70 y '80: Alejandro Chupete Vásquez (saxo alto), Roberto Toti Monsalve (piano), Alejandro Álex García (batería) y Santiago Santa Salas, (percusiones). Makondo trabajó principalmente en taller con la idea de mostrar un sonido de fusión que uniera las raíces folclóricas con el jazz de la vanguardia en aquellos tiempos. Como resultado de ello surgieron dos composiciones fundamentales de Pablo Lecaros, que fueron grabadas por Makondo en el disco colectivo Jazz Chile (1990), y luego ingresaron al repertorio de La Marraqueta, del que el bajista fue cofundador en 1992: "Chorinho para Bird" y la fundamental "Tonada para la pachamama".

María Esther Zamora

Heredera de una tradición musical y familiar a la vez, María Esther Zamora es una de las hijas del folclorista Segundo Zamora, autor de las cuecas "Adiós Santiago querido" (1942), "Mándame a quitar la vida" (1948) y "El marinero" (1950), entre muchas otras, y como cantante popular y folclórica ha sido constante animadora de escenarios chilenos ligados al folclor. Intérprete de cuecas, tonadas, tangos, boleros, chachachás, valses y otros ritmos populares, es en dupla con el músico y cantor Pepe Fuentes que protagonizó por décadas una de las parejas más activas de la escena y alcanzó gran impacto en el medio con la Casa de la Cueca, espacio que ellos habitaron como residencia en avenida Matta y que ha sido centro de divulgación de folclor. Desde 1996 ambos acompañron además a Álvaro Henríquez, en instancias como el festival sambernardino "Abril, cuecas mil" y las anuales versiones de La Yein Fonda, y figuran de hecho en los discos La Yein Fonda (1996) y La Yein Fonda II (2001), grabados en vivo en esas fiestas dieciocheras.

Patricio Renán

Renán Patricio Sánchez Gajardo es una figura musical nacida en las postrimerías de la Nueva Ola, y por eso su nombre trasciende ese movimiento. Apadrinado por la cantante Cecilia, en 1966 debutó el se sello EMI, tras ganar un concurso radial el año anterior  y radicarse en Santiago. Su actuación en el Festival de Viña y en certámenes internacionales, le dieron un nombre, reforzado por éxitos populares como "Por amor" o "Soy culpable", y por la innegable calidad de su registro vocal. En las décadas del '70 y '80 su nombre engrosó la lista de artistas que coparon los espacios televisivos, en un oficio que disminuyó en los años '90. El 2005 participó en el programa Rojo VIP de TVN, y, aunque en general esta alejado de la música, en ocasiones se presenta en vivo.

Antonio Contreras - El Torito de Collipulli

Antonio Contreras, El Torito de Collipulli, es uno de los hombres en los que confluyen los múltiples oficios del canto a lo poeta. Cantor a lo humano y lo divino, poeta popular y payador, también es gestor del Encuentro Nacional de Payadores de Portezuelo, en Chillán, y además de participar en grabaciones compartidas con otros payadores tiene en Poeta, guitarra y canto (2002) un disco propio hecho de canto a lo humano y lo divino.

Jirafa Ardiendo

Jirafa Ardiendo fue uno de los grupos más persistentes de todos aquellos que durante los años 90 identificaron en Santiago una nueva corriente musical independiente —mal llamada «sónica»—, caracterizada por el uso imaginativo y distendido de las guitarras eléctricas y el despegue psicodélico desde un molde básico de pop (piénsese en Solar, Sien o los Santos Dumont). Su peculiaridad estuvo en la diversidad de referentes que fueron aplicando en sus discos, piezas extensas en los que cabía desde el noise al free jazz. Tras su disolución, en 2009, algunos de sus integrantes siguieron activos en otras bandas y proyectos musicales, y hacia 2018 se vieron los primeros signos de lo que avanzó hacia una reunión formal del conjunto, con nuevas tocatas y grabaciones.

Los Prisioneros

Los Prisioneros son por largueza la banda más representativa en la historia del rock chileno. La austeridad de una música sin pretensiones virtuosas, y letras llenas de aguda observación social fueron la banda sonora del desencanto juvenil en plena dictadura de Augusto Pinochet, y hoy mantienen esa vigencia que define a los clásicos. Canciones como "La voz de los '80", "El baile de los que sobran", "Tren al sur" o "Sexo" se elevaron como himnos asistémicos, revolucionarios y contestatarios. Diversas crisis internas los llevaron a tener dos epocas y varios quiebres, hasta su final, el año 2006. Pero hoy, con la banda disuelta hace mucho, sus canciones siguen sonando en casi todas las generaciones del público chileno.

Los Cuatro Cuartos

Fueron el conjunto masculino más importante adscrito al Neofolklore, pero incluso antes de que en Chile comenzara a usarse ese término, los integrantes de Los Cuatro Cuartos se ocupaban en investigar la música de raíz de diferentes partes del mundo para adaptar algunas de esas ideas a la estructura de la tonada chilena, preparando así el cambio que luego producirían en el cancionero local. Si bien su estampa pública era la de un conjunto vocal —sus elaboradas armonías son una de sus marcas distintivas—, en privado esos mismos intérpretes mantenían encenditos debates sobre folclor, jazz y la música internacional que hoy se calificaría de étnica. En esa formación rigurosa y en esa mirada atrevida se explica parte importante de su éxito, importante en sociedad, pero también vehículo para proyectar el talento individual de nombres fundamentales de nuestra música popular, como los de Pedro Messone, Luis Chino Urquidi y Willy Bascuñán.

Calatambo Albarracín

Calatambo Albarracín es uno de los primeros compositores y divulgadores de música folclórica identificados con el norte chileno. Fue autor de "El cachimbo de Tarapacá", de la cueca "Caliche" y del "Trote tarapaqueño", entre otras conocidas canciones, y recopiló piezas de gran valor para el repertorio chileno, como "El huachitorito". A lo largo de más de seis décadas dedicadas a la creación y la investigación se volvió abanderado de un género propio, el de las cuecas calicheras, y un símbolo de la música pampina. En 2012 obtuvo la investidura de Figura Fundamental de la Música Chilena, otorgada por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor. Falleció en septiembre de 2018.

Gervasio

Vida y muerte marcan el recuerdo de Gervasio entre el público chileno. El cantautor de origen uruguayo desarrolló en nuestro país el grueso de su carrera musical, legando clásicos de la canción popular, como "Alma, corazón y pan" y "Con una pala y un sombrero". Su carrera avanzó desde la interpretación ligera pensada en hits para jovencitas a una auténtica canción de autor, que durante un tiempo lo vinculó al Canto Nuevo. Las confusas circunstancias de su fallecimiento, en octubre de 1990, constituyen hasta hoy materia de especulaciones, y motivan investigaciones aún en curso.