Akinetón Retard

Desde la simbología de la estrella verde que acompañó la portada de discos como 21 canapés (2003), Akinetón Retard definió el sentido de una obra única que no iba a hacer las cosas fáciles para quien se sometiera a sus dosis sónicas, la mayoría de las veces “sobredosis” sónicas.

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Años

Nos, 1994 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Akinetón Retard

Integrantes

Tanderal Anfurness (Vicente García-Huidobro), guitarra y voz (1994 – •).
Estratos Akrias (Leonardo Arias); saxofón y clarinete bajo (1994 – •).
Lera Tutas (Pablo Araya), bajo (1994 – 2000).
Marcelo Metralleta Montero, batería (1995 – 1996).
Albatros Kapriat (Álvaro Cabrera), clarinete (1995 – 1997).
Bolshek Tradib (Cristián Bidart), batería (1996 – •).
Petras das Petren (Rodrigo de Petris), saxofón tenor y barítono (1997 – 2002).
Lectra Cëldrej (Rolando Jeldres), bajo y contrabajo (2000 – 2010).
Iyuck Celaznog (Cristián González), percusión (2000 – 2003).
Edén Ocsarrak (Edén Carrasco), saxo alto y tenor (2003 – •).
Santiago Astaburuaga, bajo (2011 – 2012)
Jaime Concha, bajo (2013 – •).

Iñigo Díaz

Para cuando el proyecto rockero de guitarras eléctricas y saxofones histéricos alcanzó su primera década de vida, Akinetón Retard era mucho más que el nombre de un medicamento antiparkinsoniano. Ni siquiera era el nombre asignado a esta banda nacida desde un subterráneo de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Akinetón Retard fue un concepto en sí mismo: el más intenso y eficaz proyecto de una comunidad de músicos experimentales que abrieron sus discursos creativos en la era posterior a Agrupación Ciudadanos. Su trabajo ha presentado una exploración sostenida en dos décadas, incluyendo viajes por Europa, Japón y China.

Farmacodependencias
El prototipo del conjunto comenzó a detectarse desde la adolescencia de dos de sus integrantes. Vicente García-Huidobro (n. 1974) y Pablo Araya (n. 1974) estaban vinculados familiarmente como hermanastros. Ambos intentaban tocar blues en una parcela de Linderos, al borde de la línea ferroviaria (una imagen que de paso inspiraba un carácter aún más “mississippesco” a sus sesiones musicales jams).

A comienzos de 1994, Araya ya se había topado en varias ocasiones dentro del metrotrén con Leonardo Arias (n. 1972), quien también viajaba a Nos. Por entonces tocaba el cello y escuchaba la música experimental de Univers Zero. Al poco tiempo se unió a las sesiones de improvisación que se trasladaron a ese reducto de Nos, y de paso Arias comenzó a tocar el saxofón tenor. Un primer proyecto de improvisación libre se articuló entre tres instrumentos que no respondían a ningún formato. Menos aún, la música.

Los instrumentistas tenían veinte años y las sesiones de música psicodélica podían extenderse por horas sobre un mismo acorde sobre camas sonoras sin final. A mediados de 1994, el trío grabó informalmente una pieza a la que llamaron “Akinetón retard”, inspirada en el fármaco que consumía Araya para contener ciertos episodios psicóticos. La grabación tuvo además a la adolescente de catorce años María José Texus Silva en la batería. Nunca más volvió a tocar con el grupo. Pero de esas series libres el trío guardaría en la memoria una buena cantidad de ideas musicales para montar en el futuro.

En agosto de 1994, García-Huidobro ya estudiaba Licenciatura en Música en la Universidad de Chile, y junto a otros músicos había logrado hacerse de la Sala 4 del tercer subterráneo de la Facultad de Artes. Un agujero abandonado, húmedo y maloliente que recuperaron junto a bandas como Entreklles o unos iniciados Lucybell. Se transformaría así en un reducto histórico para esa comunidad de músicos. Las sesiones de improvisación se trasladaron a Compañía 1264, con extensas jornadas musicales, libre y estimulantes a la que asistían otros jóvenes como auditores y testigos de esos momentos creativos. En 1995 el trío sin batería se presentó informalmente en el subterráneo con el nombre de Akinetón Retard como reflejo de un entorno de fuerte automedicación, y cuya música parecía ir en la línea de los estados alterados: “Trilogía forbia”, “La muerte del hijo” o “Suite teoprenia” describían esta nueva imaginería sónica.

No había en Akinetón Retard pulcritud interpretativa y los equipos eran precarios —de hecho, insuficientes—, pero el público que los seguía tímidamente sospechaba que el proyecto de música “sin estilo” iría tomando fuerza. En abril de 1995 debutaron formalmente en la sala llamada “La Pecera” del Campus Oriente de la Universidad Católica, ante una silenciosa y sorprendida audiencia. El guitarrista Vicente García-Huidobro adoptó el nombre de Tanderal Anfurness, el bajista Pablo Araya el de Lera Tutas y el saxofonista Leonardo Arias el de Estratos Akrias. Extrañas identidades germánico-escandinavas con que el proyecto a secas comenzó, por fin, a delinearse como proyecto.

Jazz-rock para niños
En 1995 llegó el clarinetista Álvaro Cabrera (Albatros Kapriat), pero dejaría la formación para continuar como compositor docto y a la vez manager del conjunto. En 1996 se incorporó definitivamente el baterista Cristián Bidart (Bolshek Tradib), quien provenía del jazz y era un solista altamente calificado. Y en 1997 se integró el saxofonista Rodrigo de Petris (Petras das Petren), con lo que la banda quedó configurada en su conocida estructura de quinteto de rock con frente de saxofones. Durante esa temporada, una facción de Akinetón Retard tuvo su primera experiencia como banda adjunta de música para teatro. Actuaron en Casa de luna (1997), del Teatro Nacional Chileno, luciendo vestuarios pop tipo The Monkees.

El primer álbum, Akinetón Retard (1999) se grabó en condiciones básicas en el estudio Sala Master, aprovechando la entrada que tenía García-Huidobro en la Radio Universidad de Chile como conductor del programa “Catatonios y akrananios”. Fue considerado un “milagro” de registro sin posibilidad de mezclas. Sus composiciones más significativas fueron “Copenhaguen schtorba”, “Primogenia satiria” y “Blues en re”, piezas que venían de la época del trío original . El disco llegó a ser editado y distribuido en Europa Central, Europa Oriental y Japón por medio del sello italiano Lizard Records. Poco después, Pablo Araya dejó la banda para tocar jazz y entonces se incorporó Rolando Jeldres, bajista del grupo metalero Inquisición y además con estudios de contrabajo clásico. Una mezcla idónea para Akinetón Retard. Fue iniciado en el videoclip de “Morricoleman”, y obtuvo su identidad paralela como Lectra Cëldrej.

García-Huidobro era el cerebro y principal compositor del grupo, al que llevó en el 2000 a una siguiente dimensión creativa: la música infantil. Trabajaba en talleres en jardines infantiles y puso a los mismos músicos y a los mismos instrumentos de Akinetón Retard en plan “jazz-rock para infantes”. Cuando la audiencia fueron niños de entre dos y seis años, el grupo se llamó Akinetín, las nuevas canciones se titularon “Súbete al auto de la risa”, “Hermano menor” o “Las vocales”, y en los espectáculos había competencias entre los saxofonistas sobre sus capacidades pulmonares. El proyecto paralelo se tradujo en el inédito disco Canciones del planeta Tierra (2002), poco después de que la banda editara un mucho más oscuro Akranania (2002), con menos estridencia pero más grosor de sonido (con piezas como “Soula”, “Survector” y “Dementia absorbant”).

Softporn sessions
Por entonces, las bandas experimentales se multiplicaron: Ábrete Gandul, Yonhosago, Prolapsus, Turangalila, MediaBanda. Mientras, los músicos de Akinetón Retard probaban en nuevas fronteras desdoblándose a proyectos como Chongo Mongo, La Neura o Akratarka. En 2003, de Petris dejó la banda y se incorporó el joven saxofonista alto Edén Carrasco (Edén Ocsarrak), agudo solista de la improvisación libre, la música de cámara contemporánea y el free jazz, proveniente de La Pichanga. Era el más adelantado de los intérpretes y le dio un carácter de precisión y profesionalismo que hasta entonces Akinetón Retard desconocía. Con Carrasco y el percusionista Cristián González (Iyuck Celaznog), el grupo editó 21 canapés (2003), material sobre música para teatro de los montajes Las brutas y La farsa.

Pero fue en 2004 cuando Akinetón Retard alcanzaron la categoría de “superestrellas del rock de vanguardia”, que definitivamente los alejó de cierta asociación del público a una banda de rock progresivo. Una gira europea de cinco meses comenzó en mayo con veinte mil kilómetros en la carretera y 46 conciertos en 24 ciudades. Terminó por posicionar a la banda incluso en Europa, con calificativos como “latino jazz underground”, “orchestraler jazz”, “urban strong jazz” o “Frank Zappa versus Godzilla styles, but more jazzy and cool”. Durante el tour actuaron en el Freakshow Festival de la alemana Wouzbourg y en el famoso coffee shop Bulldog de Amsterdam. Ahí comenzaron a delinear una nueva orientación al probar sobre música ambiental, tipo banda sonora de película pornográfica blanda. Al regresar a Chile en septiembre, editaron el doble álbum de conciertos Akinetón ao vivo (2004), y a fines de 2005 lanzarían en una temporada de conciertos de cámara la obra Sentido común, escrita por Bidart, para video arte y Akinetón Retard.

Su siguiente salto al extranjero fue a su manera: un viaje lejano a China y Japón realizado a mediados del año 2007 para conciertos en lugares como el Conservatorio de Música Contemporánea de Pekín y la celebración de los 110 años de las relaciones comerciales entre Chile y Japón. El corresponsal de la agencia EFE describió lo que vio como “música cargada de angustia optimista”.

En 2008, García-Huidobro, Bidart y el ex Akinetón Rodrigo de Petris, organizaron un grupo más orientado a la música pop. De esta forma, Cocodrilos con Martini (nombre de una composición de Akinetón Retard del disco 21 canapés) dejó en suspensión la proyección del grupo. Durante un breve regreso a los escenarios en 2011, Akinetón Retard sumó al bajista Santiago Astaburuaga, ex integrante de MediaBanda. Pero la vuelta definitiva del quinteto se registró durante el invierno de 2013, con un giro estético musical notorio al momento de dejar atrás el jazz-rock y el rock de vanguardia y presentar una nueva propuesta centrada en el afrobeat y el calypso, sumando esta vez al bajista de Juana Fe Jaime Concha.

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