Alberto Plaza

Pocos músicos en Chile pueden mostrar las cifras de venta de Alberto Plaza. Sus marcas comerciales son aún más impresionantes si se considera que las ha conseguido muchas veces tan sólo con una guitarra acústica, el instrumento clave de sus canciones y de una carrera que, aunque con los años derivó parcialmente hacia ritmos y colores tropicales, está construida sobre la base de históricas baladas de amor y de himnos de consideración humanista.

Fechas

Santiago - 12 de febrero de 1962

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Gabriela Bade / Marisol García / Jorge Leiva

Festivales y televisión fueron las plataformas naturales de exposición de su extensa carrera, la cual incluye hits como “Que cante la vida”, “Bandido”, “Milagro de abril” y “De tu ausencia”. Desde el año 2002, cuando fijó residencia en Miami, el foco principal del cantautor ha estado puesto en el gran mercado latinoamericano, donde hoy concentra sus esfuerzos y consigue vistosas marcas en países como Perú, Colombia y Ecuador. Con más de tres décadas de historia musical, Alberto Plaza es una de las figuras más internacionales de la música chilena.

Triunfo en Viña
“Que cante la vida” no fue sólo el tema que le permitió al joven Alberto Plaza obtener el tercer lugar en el Festival de la Canción de Viña del Mar de 1985. Su excepcional difusión (cosa rara en los temas salidos de ese certamen) determinó también su vocación profesional de ahí en adelante. Ese mismo año lanzó su primer disco, superó las ochenta mil copias de venta y hasta ahí llegó su condición estudiante de Ingeniería Comercial. La afición musical, que hasta entonces se había encauzado en festivales escolares, tomó forma profesional.

El álbum sostuvo su éxito tanto en el tema festivalero como en una dolida balada de desamor compuesta para una novia, “De tu ausencia”. Una decena de canciones propias (sólo “Yo te canto”, del grupo cristiano Elicura, era un cover) y la estampa de cantautor ingenuo —por encima de la contingencia política, en tiempos de dictadura— hicieron el resto. Plaza se ganó aliados en los medios de comunicación y alcanzó una inusitada difusión radial y televisiva.

Su siguiente disco, En la escalera (1987), mantuvo la posición del cantautor como el más exitoso del género, un paso al lado de un movimiento de rock local que ya comenzaba a enfrentar recelos, y de una cobertura más amplia que la que había logrado cosechar hasta entonces el Canto Nuevo. Canciones como “Amiga del dolor” y “La quiero así” reafirmaron su presencia mediática, que luego se mantuvo con el tercer trabajo, Blanco y negro (1989). “Yo te seguiré” y “Blanco y negro frente al temporal” fueron temas que reafirmaron su eficacia no sólo como compositor de baladas, sino que de canciones cercanas a los códigos del pop.

A diferencia de muchos de los artistas surgidos en los años ochenta, Plaza logró resistir sin mayores inconvenientes el cambio de década y de régimen político. Sus letras comprometidas con el amor lo mantuvieron arriba en las preferencias de los auditores y por encima de contingencias. Si se observó un cambio en el estilo del cantautor con discos como Cómplices (1991) y Música y versos de amor (1994) fue no tanto temático sino en los arreglos, cada vez más adornados y con mayor presencia de percusión. Aunque baladas como “Aventurera” y “Cómplices” seguían siendo sus principales cartas de presentación.

Los cambios y los nuevos ritmos
En 1996 Plaza vivió un nuevo repunte con las canciones del álbum Bandido. Hasta entonces, el cantautor había concentrado su carrera en Chile, pero el éxito de temas como “Sentencia” y “Bandido” le permitió abrirse a otros mercados. Para entonces, eso sí, ya no era el antiguo baladista de guitarra, sino el líder de una banda, involucrado en su producción y en el manejo profesional de una carrera asumidamente ambiciosa.

Así, la cara del reconcentrado trovador de sus primeras carátulas dio pie a un sonriente y maduro baladista, más sofisticado y con más arreglos bailables, en parte fruto del trabajo del percusionista cubano Gerardo Álvarez como su mánager. El disco Polvo de estrellas (1998) marcó un punto de inflexión en ese sentido: allí regrabó canciones clásicas junto a una orquesta, y con ellas comenzó a recorrer el continente latinoamericano con cada vez mayor frecuencia, conquistando un creciente público en Colombia y Ecuador.

15 años vivo (2000) fue otra muestra de su gran apuesta: sus quince años de carrera celebrados con un concierto antológico y arreglos sinfónicos en el Teatro Municipal de Santiago alcanzaron altas ventas y revelaron con mayor fuerza los nuevos códigos del cantautor: La canción “Ahora es Miguel”, una especie de segunda parte de “Amiga del dolor”, contenía evidentes ritmos latinos bailables, completamente distintos a la primera parte compuesta más de una década antes.

Promoción internacional
Su siguiente disco, Un día más (2001), fue grabado nada menos que en Italia. El esfuerzo de producción, dirigido por el músico italiano Vlady Tosseto, tuvo su recompensa: Plaza amplió sus fronteras y empezó una siembra constante también en Argentina.

Fue así como el paso que siguió al lanzamiento de Un día más pareció una decisión comprensible, tomada con mucho tiempo. En el año 2002, Alberto Plaza se mudó de modo permanente a Miami, con la intención de desarrollar desde La Meca de la industria discográfica latina su carrera como estrella pop. «Pretendo conquistarlo, como a una mujer», dijo el músico a radio Cooperativa. Para entonces, el chileno ya había desplazado la guitarra concentrándose en el canto, y recibiendo crecientes comparaciones con el guatemalteco Ricardo Arjona, las cuales nunca se esforzó en rechazar.

De su vida inicial en Estados Unidos surgió Febrero 14 (2003). Un disco luminoso, marcado por su reciente paternidad y con mensajes optimistas. La bailable “Pa’lante” (que el 2008 fue reversionada por el cubano Willy Chirino, con gran difusión en Estados Unidos) fue la muestra más evidente de ese nuevo ánimo, que también se tradujo en sus presentaciones en vivo. Ese «nuevo» Plaza se revelaría en Chile en el verano de 2005, con su regreso al Festival de Viña y, luego, la gira “Enamora2”, junto a Myriam Hernández. El giro era radical: bailando y vestido con colores alegres, el músico demostró un enorme cambio escénico.

Remedio pa’l corazón (2007) reforzó su opción por los arreglos caribeños, pero también desde una vereda inédita para su carrera, la de la independencia. Problemas diversos cortaron su relación con EMI, y Plaza se permitió incluso, declaraciones públicas de hastío: «Me enferma tener que lidiar con la industria del disco», aseguró. «EMI no tenía planes conmigo para esta zona, ni para México ni para la parte latina de Estados Unidos, entonces no tenía nada más que hacer con ellos».

La independencia
Esa nueva relación con la industria determinó una cierta pausa en su producción discográfica, y el aumento de su trabajo en vivo. Presentaciones en el Luna Park de Buenos Aires o en el Festival “Todas las voces todas” en Quito fueron algunas muestras de un intenso trabajo que coronó en grande en agosto del 2010, ante diez mil personas en el Campín de Bogotá, donde celebró sus veinticinco años de carrera junto a varios invitados mayores de la música latina, como Gilberto Santa Rosa, Amaury Gutiérrez, Rosana, el ex sin Bandera Noel Schajris, el ex Bacilos Jorge Villamizar y Aleks Syntek, entre muchos otros.

Ese registro, que convirtió en el CD y DVD 25 años, una noche, ratificó su presencia continental y abrió un nuevo período de presentaciones, que el año 2012 interrumpió para un proyecto inédito: el musical “Que cante la vida”. Era ésa una historia de amor ambientada en el Chile de los años ochenta y musicalizada por sus canciones, y con la actuación del propio músico en un papel secundario. La obra, que permaneció varias semanas en un teatro del barrio alto de Santiago, le entregó la canción “Te pido perdón” para su disco del 2013, Estás conmigo, que fue la base de su trabajo en el tiempo siguiente:

El 2015 de nuevo celebró su historia. Como no lo hacía al menos hace una década. el cantante volvió a grabar en Chile un disco con 29 canciones históricas (todas ellas algunas vez primer lugar en rankings), además de dos temas inéditos, en una edición de lujo, en formato de CD y de DVD, que bautizo simplemente 30 años. La historia de Alberto Plaza desde entonces se sigue escribiendo, como uno de los pocos músicos chilenos que puede ostentar una marca de venta superior al millón de discos y una actividad internacional permanente y consolidada.

Natalino sale a recorrer Chile con nueva canción

El trío romántico abre su itinerario el 14 de diciembre con un concierto en Valdivia. Seguirán en Puerto Varas, Casablanca, Panquehue, Maullín, Curacaví, Quintero y Papudo, entre otras localidades. Con miras a su nuevo álbum, titulado Natalino vivo, el grupo liberó además la balada “No volveré a caer”, del autor curicano Lenny Zing.

El año de Jorge Peña Hen

A 45 años de su asesinato a manos de la Caravana de la Muerte, en La Serena se levantó un monumento que recuerda su pionera labor como educador.