Fruto Prohibido

Con un trabajo inspirado en los grandes próceres rockeros y en el glam británico, Fruto Prohibido realizó un valioso aporte al circuito en vivo de la segunda mitad de los años noventa, con presentaciones continuas y enérgicas, y con una colección de canciones propias que quedó plasmada en tres álbumes. Su legado está hoy vivo en las muchas iniciativas musicales que animan varios de sus ex integrantes en otras bandas.

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Años

Santiago, 1995 - 2003

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

Fruto Prohibido

Integrantes

Gastón Astorquiza, voz y guitarra (1995 – 2003)
Ignacio Espinoza, guitarra (1995 – 2003)
Esteban Espinosa, batería (1996 – 2001)
Sebastián Maillard, bajo (1996)
Federico Faure, bajo (1996 – 2001)

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Mauricio Melo, bajo (2001)
Rodrigo Valdés, bajo (2001)
Alfredo Bravo, batería (2001)
Felipe Quiroz, batería (2001 – 2002)
Felipe Cadenasso, guitarra (2000 – 2003)
Gonzalo Planet, bajo (2002 – 2003)
Felipe Claps, batería (2003)

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Marisol García

Filtro británico
La banda se formó en 1995 con el cantante Gastón Astorquiza (ex Índice de Desempleo) y el guitarrista Ignacio Espinoza, dos músicos que ya venían trabajando juntos en el grupo Eléctrica y que serían el eje estable de la nueva banda hasta su disolución, ocho años más tarde. Como cuarteto, debutaron oficialmente en el Festival de Música Joven del Centro Cultural Balmaceda 1215, donde ganaron la posibilidad de grabar en los estudios del centro un demo de tres canciones. La tarea fue apoyada por Claudio Narea como productor.

Sus influencias eran grupos británicos como The Kinks, T-Rex y los Rolling Stones; y la banda se impuso trabajar incesantemente en vivo para focalizar su energía en el escenario. Así, en julio de 1997 ya celebraban en La Batuta su centésima tocata. Buscando plasmar parte de ese recorrido, publicaron en 1998 el álbum Fruto Prohibido, un trabajo independiente que destacó los singles “Pa pa poing” y el adherente “Taxi”, y que les permitió incluso figurar en la banda sonora de una teleserie (con el tema “Eres el centro”). Continuaron con un plan de recitales, y hacia fines de 1999 viajaron al sur de Chile junto a Elso Tumbay, para una gira en la que ofrecieron más de veinte presentaciones entre Santiago y Chiloé.

A su regreso a Santiago, se confirmó su contrato con la multinacional Warner, y la banda se concentró en la grabación de su primer disco en condiciones profesionales. En agosto del 2000 apareció En el camino, un trabajo de arreglos tímbricos de llamativa finura. Bronces, cuerdas clásicas y un sinfín de citas a los Rolling Stones y la etapa «blanca» de los Beatles, moldeaban un sonido presentado en radios a través del single “Adiós”. Para entonces, ya era parte del grupo el guitarrista Felipe Cadenasso (ex Los Precarios), quien se mantuvo en la banda hasta el final, en paralelo a su trabajo junto a Matorral.

Pese al potencial radial de varias canciones y las promesas corporativas de internacionalización, la difusión del disco probó ser insuficiente, y el grupo se enfrentó a una crisis interna que fue mermando su entusiasmo y terminó, a la larga, con su disolución. Con altibajos, Fruto Prohibido continuó su trabajo a través de un desfile de músicos, entre los cuales se incluyeron Mauricio Melo (de Los Santos Dumont) y Gonzalo Planet (de Matorral). En paralelo, Gastón Astorquiza había comenzado a colaborar como baterista del proyecto independiente Aloperro (también con Rodrigo Hidalgo, Cristóbal Pfennings y la cantante y guitarrista Any Fan); con quienes llegó a grabar la maqueta de un álbum completo.

Entre las distracciones, Fruto Prohibido mantuvo su sonido y dirección; y logró aunar esfuerzos para publicar un último trabajo. Sin tocar (2003) fue su título de despedida, una colección de nuevos temas que el grupo grabó con un criterio de producción que, según ellos, por primera vez los dejó satisfechos. Fue un disco de sonido crudo y básico, supervisado por Cristóbal Pfennings (Índice de Desempleo, Pánico) como productor. Su concierto final, el 1 de noviembre del 2003 en la sala SCD de Bellavista, antecedió el viaje de Gastón Astorquiza a México, donde desarrolló durante un tiempo el proyecto Cuarto Mundo junto al también autoexiliado Mauricio Melo, el ex líder de Los Santos Dumont; y, más tarde, Astor y Los Brujos del Mar.

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