Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Ases Falsos es el grupo que resultó luego de la reformulación de Fother Muckers, y en sus años activos mantuvo varios de los principios musicales de esa banda independiente; junto con la figura central del cantante y prolífico compositor Cristóbal Briceño, uno de los nombres fundamentales en el pop de la época. La banda ha conseguido, sin embargo, una figuración mucho mayor al grupo que le precedió, con discos y singles ineludibles en los recuentos de las mejores canciones pop-rock por entonces. La frescura de su sonido eléctrico y la viveza de sus versos (a la vez sociales y sentimentales) son marca de estilo en una banda de fuerte carácter y fiel seguimiento, capaz de aglutinar en cada álbum abundantes canciones de impacto masivo.
Es conocida la vocación multimilitante de Macha Asenjo, en el sentido de no contentarse con tan sólo una banda, y permitirse explorar sonidos y enfoques en muchos proyectos en paralelo. Uno de ellos fue el dúo que trabajó por casi una década junto a Claudio Pájaro Araya, destacado músico nortino con historia pasada sobre todo en Huara aunque también en múltiples colaboraciones, incluyendo en bandas del propio Macha, como LaFloripondio, El Bloque Depresivo y Chico Trujillo, hasta su fallecimiento de 2024.
En construcción.
Inicialmente un cuarteto base formado por Carlos (guitarra), Iván (bajo) y Álvaro Rodríguez (batería), además del cantante Tomás Soto, Altavoz es una banda de rock que agrupa elementos del rock-pop, el rock clásico y el rock progresivo. La primera formación grabó el EP Altavoz (2015), que incluyó la composición “América sufre”, con un discurso reflexivo acerca del ser humano y su comportamiento frente al planeta en crisis. Los contenidos en el repertorio de Altavoz denuncian problemáticas como la corrupción, la violencia y la destrucción de los ecosistemas. En 2016 el bajista Iván Rodríguez dejó la banda y un año después fue sustituido por Alexander Tardone. Producidos por Francisco González (ex Lucybell), en 2017 el grupo publicó un segundo disco EP, titulado El espejo de mi mente.
A principios del año 2010, con el núcleo de dos amigos, nació Celibatos en Villa Alemana. El guitarrista y cantante Arturo González y el baterista Mauricio Calisto fueron el germen del grupo, en el que fueron rotando integrantes hasta el año 2013, se consolidó una primera formación. Así editaron el disco debut: Tú lavas y yo seco con abiertas influencias del rock inglés y un sonido que ellos llamaron “pop hipócrita” (“somos una banda de rock pop, que trata de hacer pop”). El 2015 participaron en las Escuelas de Rock del Consejo de la Cultura, y tras ganar en el proceso final, llegaron a más escenarios y grabaron su segundo disco, ahora en formato profesional. El 2017, con la producción del prestigioso Mowat presentaron su tercera placa: Logística imperial.
Guitarrista, productor musical, arreglador y activo músico de sesión durante la década de 2010, Ivo Yopo tuvo su despegue solístico con el disco Calle (2014), donde dio curso a sus propósitos creativos en el campo del pop-rock moderno y masivo. Yopo se dio a conocer frente al gran público como el guitarrista de la banda de Myriam Hernández, desde el año 2010.
Sesionista, sideman, productor y profesor, el baterista Carlos Figueroa Salazar arrastra una historia ligada al instrumento definitivo de la percusión desde las dos ramas de su genealogía. Su padre es Carlos Figueroa, el más importante baterista-investigador-instructor de la era moderna y su madre es hermana de Patricio Salazar, uno de los más populares baterías de la misma época, vinculado primero a la Nueva Ola y luego a las orquestas televisivas. Ese ADN convirtió a Figueroa Salazar en un versátil intérprete de estudio, escenario, giras y sesiones desde fines de los ’80, cuando era un adolescente y hasta que a los 35 años editó su primer álbum como líder, Carlos Figueroa (2007), que llegó a ser nominado en 2008 al Grammy Latino.
Novelista, biógrafo, redactor por encargo, guionista de teatro y cine, Desiderio Chere Arenas fue músico como uno más de sus múltiples oficios. Se mantuvo cercano a autores y conjuntos durante toda su vida (repartida entre Chile y el exilio en Francia), y consiguió que grupos tan importantes como Los Ángeles Negros y Quilapayún grabasen composiciones suyas.
Kameréctrica es un quinteto de jazz fusión que alternó con varias agrupaciones afines en la década de 1980: Cometa, Ensamble, Alsur o Trifusión. Fue uno de los tantos conjuntos de jazz organizados por el músico Roberto Lecaros, quien había sido un importante impulsor en el Club de Jazz durante los años '70 en la sede de calle California, presentando diversos elencos para sostener su programación. Sin embargo, Kameréctrica se instaló como un proyecto más definido y decisivo, y fue resultado directo del tiempo en que el músico estuvo detenido durante la dictadura. En su recuerdo durante esos días de miedo e incertidumbre, la música del violinista de jazz fusión Jean-Luc Ponty resonó en su cabeza. En 1986 creó este grupo, con un nombre como juego de palabras entre la música de cámara y el jazz eléctrico que dominaba esos tiempos. Fue entonces una primera plataforma para Roberto Lecaros como líder y la posibilidad de tocar el violín eléctrico, y de paso se convirtió en un conjunto escuela. Si bien contó con músicos de trayectoria como el baterista Tilo González o el guitarrista John Clark, mostró en el escenario a nombres iniciados en la fusión, como el pianista Pablo Paredes, el baterista Juan Coderch o los bajistas Marcelo Aedo, Patricio Aravena e Igor Saavedra. No dejó grabaciones ni registros fotográficos que se conozcan.
El nombre de Mariano Pavez aparece en decenas de discos chilenos de rock, de pop, de metal o de fusión, pero también tiene un camino musical personal, que se plasmó primero en dos proyectos colectivos: EM 3,14 y Murciélago. Aunque en ambas historias, él era líder y gestor, solo el año 2012 resolvió presentar un disco solo con su nombre: 13 lunas es algo así como su debut solista, y donde puso canciones con un sonido menos rockero que sus trabajos anteriores. El 2014 grabó un disco con remozadas versiones de canciones de los '80, junto a una veintena de invitados, y el 2017 lanzó su tercer trabajo, reuniendo un poco su historia que ya se acerca a los 20 años de vida.
Durante sus trece años de existencia, Mantiza fue el vehículo creativo para Cristián Vladilo, compositor y guitarrista puntarenense que legó a su ciudad lo que se considera es el primer catálogo rock concebido, grabado y editado en la región de Magallanes. Su música melancólica y sombría correspondió, según su líder, al reflejo de un cotidiano juvenil transcurrido durante «cortos días de invierno y sus esplendoroso y fríos amaneceres de verano; siempre a la luz de una vida que, aunque fría y distante, se vivió al calor del fuego de la creación».
Una música desde la raíz folk brota en la obra de Natalia Molina, un nombre entre la activa generación de cantautores de la década de 2000 que en esa época renovaron el concepto de trova, incoporando elementos del rock, el pop y el folclor chileno a sus canciones y donde también es posible identificar a figuras como Nutria, Javier Barría, Nano Stern, Chinoy, el primer Gepe, la primera Camila Moreno, Vilú, María Perlita o Felipe Cadenasso. También poeta e ilustradora, Natalia Molina marcó presencia en 2009 con la canción "Alma", que fue el punto de partida como autora de canciones expuestas a solas, con guitarra folk, o con banda de rock.
Fatiga de Material ha sido un protagonista de la dinámica escena musical del underground de Valparaíso en el arranque del milenio, con una propuesta de rock instrumental de alta intensidad, despliegue y vértigo, y ciertas proximidades a vertientes como el rock psicodélico, el krautrock, el post rock y también el punk del que provenían sus músicos. Su vínculo con el poeta e insigne músico porteño Álvaro Peña desembocó en una serie de álbumes que marcaron una vía paralela de su creación.
Santiago Lupino, el seudónimo del cantante y tecladista Mito Sanhueza, es quien mantuvo a este grupo de rock durante más de una década, legando tres álbumes y un sonido funk-rock pulido durante su paso por las Escuelas de Rock.
"Cumbia social melodramática romántica" fue el nombre del estilo específico registrado en un principio por este grupo, sumado desde su inicio en 2008 a la oleada joven de la cumbia chilena. Con el cantante Max Vivar a cargo de la dirección y de la composición de las canciones, Villa Cariño ya cuenta con su primer disco, Terapia intensiva, lanzado un año más tarde de su debut, en 2009.
En el marco del liceo Lastarria a finales de los años '90 dio sus primeros pasos la banda Guachupé, que forma parte destacada de la escena de la música mestiza chilena de la primera década del 2000. Con referencias a sonidos ska y tropicales, y emparentada con bandas como Juana Fe o Villa Cariño, Guachupé completa discos que ellos llaman profesionales, grabados luego de dos demos que circularon de mano en mano a mediados de la década. Con una intensa agenda en vivo, y una leal comunidad de seguidores que se autodenomina como "La hinchada Guachupé", el grupo se ha presentado incluso en el festival trasandino Cosquín Rock. A comienzos del 2012 falleció en un accidente el guitarrista Luis Adriazola.
Pocos vocalistas de grupos chilenos asociados al pop-rock sacan la voz como lo hacía el cantante de Truman, un grupo que combinó su pop oscuro con el glamour de plumas y anteojos negros en vivo. La estética fue una preocupación traspasada también a sesiones de fotos y videoclips durante el tiempo de trabajo del trío liderado por el cantante y compositor Mauricio Riveros.
Inspirado en la historia olvidada del cantor y poeta de San Fabián de Alico de los años ’40 conocido por esos lares como el Cabeza de Toro —debido a que para cantar utilizaba como máscara una genuina cabeza de toro— este quinteto recobra y reconstituye una imaginería del folclor centrino y sureño, basado en cueca y tonada, pero también en corrido mexicano, introducido en los repertorios por este mismo cantor.
Gameover fue el grupo con más vocación pop del circuito de rock independiente de comienzos de los años 00. Iniciados en círculos punk y en torno al pop ingenuo del sello Gatomo, ganaron marcas como su actuación con Stephen Malkmus en el Teatro Novedades en abril de 2002, , el triunfo en el concurso de nuevas bandas del programa radial ‘‘Super 45’’ (2001) y sus tres canciones en la película Los debutantes (2003), incluida una versión de ‘‘Creo que te quiero’’, del grupo Nadie. El nombre no se dice en inglés. Se pronuncia ‘‘gameover’’.
El psychobilly, el horror y los zombies conforman la tríada que delimita la propuesta musical y estética que entrega este cuarteto santiaguino. Se formaron el año 2006 y tempranamente situaron como nombre principal del "psychobilly" en Chile, mezcla de rockabilly y punk, además de presentarse en escenarios de Perú, Brasil, México y Estados Unidos, en el marco de tocatas de fanáticos del género y festivales relacionados. A lo largo de su discografía han experimentado algunos cambios, pero no han dejado de ser una banda activa, con seguidores dentro y fuera de Chile. Se definen a sí mismos como " referentes indiscutidos del horror punk latinoamericano".