Solar

Un rock de alto vuelo y detalles eléctricos rara vez trabajado por las bandas chilenas quedan en torno al recuerdo de Solar y su presencia en la música de los años noventa. A través de diversas formaciones y sellos, el grupo publicó tres discos antes de decidir su disolución, a fines del 2003. Puntuales reuniones y el sobrevuelo de algunos de sus primeros singles en radios mantuvieron instalado su sonido como marca de referencia, hasta que en 2019, y con sus integrantes originales, el grupo confirmó el reinicio de sus actividades.

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Años

Santiago, 1994 - 2003 (reunidos en 2017)

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

Solar

Integrantes

Alejandro Gómez, voz y guitarra (1994 – 2003 / 2017 – •).
Ricardo Contesse, guitarra (1994 – 1998 / 2002 – 2003 / 2017 – •).
José Domínguez, bajo (1994 – 2003 / 2017 – •).
Javier Pañella, teclados (1994 – 1997 / 2017 – •).
Juan Pablo Tapia, batería (1995).
Claudio Olguín, batería (1995 – 1998 / 2017 – •).
Alejandro Gatta, batería (1998 – 2003 / 2017 – •).
Ricardo Halabí, guitarra (1998 – 1999).
Juan Pablo Arredondo, guitarra (2001 – 2002).

Marisol García

«La mejor banda»
Solar fue, primero, el proyecto de Alejandro Gómez, ambicioso cantautor y guitarrista con previas colaboraciones para Sien y Sicadélica, y que pasó parte de su infancia y adolescencia en México y Alemania Oriental (como consecuencia del exilio de su padre, el destacado periodista José Gómez López). Seguidor del rock inglés clásico y de la corriente shoegazer, el músico reclutó compañeros para que juntos formaran lo que, en sus palabras, sería «la mejor banda de Chile».

Así, y cuando el circuito local en vivo comenzaba recién a descubrir la guitarra eléctrica como un instrumento capaz de algo más que riffs y estridencia, Solar pulió un sonido distinguido por el equilibrio armónico entre Gómez y Ricardo Contesse, y las cuidadas líneas melódicas que salían del teclado de Javier Pañella.

El inicial trabajo discográfico del quinteto fue coherente con su vocación profesional. Al EP Medícame (1996) lo siguió un álbum con productor inglés y mezcla en Londres, gracias al financiamiento de la multinacional BMG. Play (1997) lanzó de inmediato a las radios «Por costumbre», un golpe pop con vestimenta rockera y sin estribillo que descolocó los juicios convencionales (mucho más, luego del pícaro «all right!» que Gómez colaba a los dos minutos).

En entrevistas, la apuesta del grupo por la franqueza agitó la corrección-ambiente con titulares elocuentes, como éste en el diario La Época: «Dios nos libre de hacer letras como las de Fito Páez». Las incesantes comparaciones con Soda Stereo pasaron por alto otras muchas señas británicas implícitas en su disco. Solar asumió los comentarios sin complejos y aceptó telonear la histórica despedida de ese grupo argentino en el Estadio Nacional de Santiago, en septiembre de 1997.

Era un momento luminoso en apariencia pero muy exigente internamente. Para el primer trimestre de 1998 Pañella y Contesse ya habían renunciado a Solar, y al poco tiempo se sumó la decisión del grupo de terminar su contrato discográfico e intentar un futuro independiente. El single «Nadie me dijo», autoeditado en 1999, fue la primera prueba de su decisión de perseverar, reforzada luego por el minidisco Sábado (2000). Solar había pasado a ser un trío con filosofía de tal, que mantenía a Gómez y Domínguez e integraba a Alejandro Gatta como baterista. Su sonido se había depurado hacia un destilado más áspero, consecuente con su renovado interés por grupos como The Jam. Esa precariedad se reforzó hasta lo fundamental en su siguiente grabación, que Gómez registró íntegramente en su departamento.

Las dificultades internas y la tibieza pública hacia su música ya habían desgastado para entonces al grupo, y Solar trabajó en el álbum sabiendo que se trataría de una despedida. Así, presentaron Sentido común como «un disco póstumo», presentado a sala lleno en Matucana 100, en diciembre de 2003. «Solar cumplió con su cometido. Me gustaría pensar que tuvo un momento y tuvo vida. Es parte de la historia de Chile y eso está documentado en tres discos. Diez años es suficiente para un grupo», dijo luego su líder. Quedó como despedida lo que muchos comentarios consideran el mejor trabajo de su carrera, una síntesis de rock poderoso y delicadeza instrumental, moderada por las nuevas inquietudes sociales de Gómez en sus versos.

Reuniones y otros proyectos
Que el fin de Solar se haya debido al cansancio quedó en parte desmentido por los múltiples proyectos musicales que ocuparon a sus integrantes luego del fin de la banda. Domínguez y Gatta se integraron a Tsunamis, Arredondo a Fiskales Ad-hok, y Contesse trabajó un tiempo en composiciones para teatro. Alejandro Gómez, en tanto, asesoró discos ajenos (María Ela, Ygal Glisser) antes de ocuparse en nuevas composiciones propias, encauzadas sobre todo en la banda Alamedas (también junto a Contesse) y también en un LP solista (El libro del mar, 2016).

Sin embargo, los veinte años de Play motivaron lo suficiente al grupo para celebrar y presentarse otra vez en vivo en Santiago, precisamente con la formación tras ese recordado disco. Esos puntuales conciertos (en lugares como Club Chocolate, Amanda y Bar Loreto) podrían haberse quedado en un ejercicio acotado, pero se ampliaron a la composición. Así, la salida de un nuevo LP a mediados de 2019 (El tiempo) confirmó sorpresivamente a Solar como una banda activa y vigente, con planes y pasos por venir.

En nombre de la maestra

Al cumplirse 101 años de su natalicio, el ministerio de las Culturas anunció los dos ganadores del Premio a la Trayectoria Margot Loyola: Rodomiro Huanca, cantor e investigador de Socoroma, y Alfredo Tuki Pate, cultor y promotor de la música y danza rapanui, representado por su hija Cecilia.

La quinta de Paloma

La cantante suma otra canción a su todavía incipiente discografía: «No te debí besar» es una colaboración con el español C. Tangana.