Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Cantante y autora rancagüina, María José Fuentes Faúndez fue una de las 50 mujeres que acompañaron a Mon Laferte en el acto de rebeldía feminista que tuvo lugar durante su concierto del Festival de Viña del Mar de 2020, en el contexto del movimiento por la dignidad surgido en la revuelta de octubre. Con el nombre musical de Mari Ajo, sus canciones tomaron rumbos propios desde la raíz folclórica y una música pop permeada por distintas influencias. Ella acuñó el término de "folclor del futuro", que se aprecia además en el álbum Fuente (2020), que puso su nombre en relieve como parte de una oleada de jóvenes cantautoras independientes en esos tiempos de transformaciones.
De todos los proyectos desarrollados por los ex integrantes de Los Tres luego de la primera disolución de ese grupo, en mayo del 2000, Pettinellis fue el que generó mayor atención y obtuvo más sonados éxitos; aunque también el de más corta vida. El cuarteto le sirvió a Álvaro Henríquez para afianzarse un rato más como líder de una banda antes de decidirse por una carrera solista (y, a la larga, terminar por reunir a su primera banda), y difundió masivamente el trabajo de sus acompañantes, todos los cuales se mantienen hasta hoy vinculados a la música de algún modo.
Fue tal la popularidad de José Alfredo Fuentes durante su juventud, que su carrera profesional completa puede explicarse por el fervor acumulado en esos primeros años como cantante, cuando su estampa de galán ingenuo y su vibrato maduro motivaron un fenómeno descrito alguna vez como «la beatlemanía chilena». Pese a ello, sería injusto comparar su caso al de decenas de contemporáneos suyos que alargaron durante décadas un par de hits cosechados alrededor de la época de la Nueva Ola. Su trayectoria ha sido larga pero activa, ha tenido varias composiciones propias y, en algunos períodos, ha mostrado una sorprendente propuesta.
Canciones discotequeras de ritmo latino y alta temperatura como "La pompita", marcan el rumbo de la música de Laura Serrano, nacida en Bolivia y activa profesionalmente en Chile en su adultez. Modelo, actriz, presentadora de televisión y cantante, la cruceña se inició en su país en 1995, a los diecinueve años, en la cadena televisiva ATB. Allí fue presentadora del programa infantil "Sipiripi". Al año siguiente Serrano tenía planes de debutar como cantante con un disco que quedó entrampado. Así viajó a Chile en 1997, donde ha sido figura televisiva y se dio a conocer como cantante de pop latino y reguetón. Sus canciones más conocidas son "Si nos duele", "Estoy pensando en ti", "Préstame tu corazón", "Amante" y la mencionada "La pompita".
La doble militancia entre ser productor y músico solista no es frecuente en el panorama chileno, pero Mowat la ha llevado adelante sin interrupciones ni tropiezos por más de una década. Estudiante de Música de la Universidad de Chile, perfeccionó su formación en Berlín, donde sumó nuevas lecciones en composición y dirección de orquesta, y además se abrió a los primeros encargos de producción con músicos extranjeros. Han sido, sin embargo, la canción y la creación chilena los cauces más gruesos para su trabajo.
Melodías, coreografías y bases electrónicas fueron los tres componentes que sumaron Francisca Villela y Javiera Mena en este dúo de pop apropiado para bailar, cantar y escuchar, y que fue una de las primeras plataformas que expusieron a la futura estrella del pop independiente, cuando ella por entonces merodeaba sus 20 años. Cuando empezaron el dúo en 2003 con el nombre de Tele-Visa, Javiera ya actuaba como solista y Francisca provenía de los grupos Canción de Amor Desea Verle y Exfiesta. En 2006 grabaron su disco debut, Ni tú ni yo, y también figuran en las compilaciones Futuro esplendor (2005) y Electric melodies: Música para una vida feliz (2005). La actuación con la que estrenaron el nombre de Prissa, en septiembre de 2006 en el subsuelo de un club céntrico santiaguino, fue también la última antes de que el dúo se disolviera por la partida de Francisca Villela a Alemania, donde tiempo después formó un conjunto pop de chilenos en ese país, llamado Samanta.
Zebra 93 es un proyecto de música pop electro y una propuesta de sonido retrofuturista, iniciado como una colaboración entre los músicos y productores Miguel Irarrázaval y Sebastián Román, por entonces con la sola denominación de Zebra. Entre 2019 y 2020 alcanzó momentos determinantes con el álbum Atemporal, ya convertido en cuarteto con la incorporación de Alfredo Ibarra (Lainus), Enrique Escala y la cantante argentino-chilena Julia Grisenti, y su nominación al premio Pulsar en la categoría de Mejor Artista Pop.
Este cuarteto vinculado a los inicios del rocanrol en Chile sostuvo su sonido sobre falsetes y arreglos melódicos, ganándose por ello frecuentes comparaciones con los grupos estadounidenses Four Seasons y Beach Boys. Fue una de las primeras bandas que integró el pianista y arreglador Francisco Pancho Aranda, de extensa trayectoria, y acogió desde sus inicios a dos ex integrantes de Los Del Sendero, el primer grupo del Pollo Fuentes. Sus álbumes de fines de los años sesenta son muestra de un pop de arreglos cuidados y minucioso trabajo vocal.
Canciones melancólicas, introspectivas y reflexivas, construidas sobre pulsos electrónicos y una dupla de guitarras electrificadas, son las que ha hecho Migrantes, un grupo comandado por el músico Cristóbal Salom, quien también tiene historia en proyectos de punk melódico y pop independiente.
Cantante y autora, María de la Luz Mora apareció en la escena del pop de fines de los años '10 con un puñado de canciones como “Desamor” y “Amor lunático”, piezas que describen su enfoque musical desde un pop con tintes folk. Nacida en Santiago pero criada en Temuco, regresó a la capital a los 18 años para estudiar música. Durante ese período se presentó en distintos escenarios pequeños armada con guitarra y ukelele, donde mostró esas tempranas creaciones. Ya con el nombre artístico de Malú Mora estrenó en 2018 un primer disco solista, titulado Romperé, un trabajo decisivo de cantautoría donde amplió la creación de canciones en solitario con el apoyo de una banda pop y rock. El disco contó con la producción de Paulo Ugarte.
Aprovechar al máximo la vida y estar enviciado con ella es la traducción del nombre de Biovicio, un cuarteto santiaguino nacido a fines de los años noventa y que legó sólo un disco en sus seis años de recorrido. Con influencias de bandas como Alice in Chains, Stone Temple Pilots o Blind Melon, asociadas a la popular oleada grunge y alternativa de esa época, el grupo fue al mismo tiempo cercano a músicos como Elso Tumbay y Michu.
Muchas veces vista y entendida como una banda de diversos timbres alrededor de Pablo Castro Undurraga, Pablojarasca es en realidad el nombre musical del propio cantautor. Un hombre que ha experimentado múltiple llegada a las músicas, como autor de canciones, como cantor con guitarra, como percusionista, como compositor de música para ensambles y arreglador de música para montajes escénicos o como investigador de folclores, ritmos e instrumentos de Sudamérica, en especial el candombe y la murga uruguayas. Como Pablojarasca, una idea que en cierta medida simbolizaba la frondosidad de un árbol, apareció discográficamente en 2022 con Seré movimiento. Poco tiempo después cambió su nombre musical al de Pablo Joaquín, cuando publicó el disco Tintinea (2025).
Este dúo de vida breve y sólo un disco en su trayectoria alcanzó en los años de la Unidad Popular gran difusión televisiva y radial, gracias a un par de temas de inspiración pop y una reconocida influencia de grupos como Carpenters. Lo formaron dos estudiantes de la Universidad de Chile, Sonia Paz Soto-Aguilar (entonces estudiante de Teatro) y Pablo Rossetti (de Música), ambos con experiencia en grupos escolares (Pablo incluso había alcanzado a grabar algunos temas en singles) y la coincidencia de haber pasado parte de su crianza en Europa por el trabajo de sus padres.
Presentada como "la princesa del pop galáctico", las diversas facetas creativas de la franco-chilena Alex June la han situado en una vanguardia musical desde cierto underground, que comenzó a tener mayor visibilidad sobre la última parte de la década de 2010. Cantante, compositora, productora, DJ y dibujante, ha desarrollado una propuesta musical en paralelo a una visual, para una música pop de diversos matices: desde el dream pop y el electropop hasta el canto lírico. Alex June plantea una idea que crea universos estéticos muy propios, llenos de misticismo, que ella ha denominado "pink-dark-world".
Mon Laferte es la mayor figura del pop chileno de impacto internacional a partir de la década de 2010. Su música se ha sustentado en una canción multicolor y amplia, que cruza hacia distintos espacios con naturalidad y que captura a públicos de varias generaciones sin considerar su mirada política, presente en sus canciones y discurso personal. Desde la balada AM en la que ella se formó de niña hasta el rock latino de su juventud, Mon Laferte ha tomado inspiraciones de la cumbia, el bolero, la ranchera, el folclor latinoamericano y la canción juvenil de los años '60. Su primera popularidad se registra a sus veinte años, cuando Monserrat Norma Bustamante Laferte fue parte del programa "Rojo, fama contrafama", de TVN. Sin embargo, tras cuatro temporadas de alta exposición, competencia y desgaste, la viñamarina reorganizó su proyecto musical en México, que ha sido su hogar desde 2007. Su etapa creativa allí despegó con el disco Mon Laferte vol. 1 (2015), que la mostró como una figura de la canción latina melodramática, muchas veces incluso como un personaje teatral, una mujer fatal de cabaret o una mujer latinoamericana abandonada. Ha obtenido cinco Grammy Latino, por su cumbia "Amárrame" (en 2017), por su disco Norma, (2019), por su canción "Biutiful" (2020) y por los discos Seis (2021) y Autopoiética (2024).
La “fusión de raíz” fue el concepto acuñado por Valentina Rodríguez al llevar a efecto un proyecto autoral desde punto de encuentro de tres líneas: la música de ritmos folclóricos, la canción pop y el temperamento jazzístico. A fines de la década de 2000 esta cantante y autora egresada de la Escuela Moderna de Música unió su nombre al de otros compositores de fusión latinoamericana con autoridad: Daniela Conejero, Marcelo Vergara, Josefina Echenique y, algunos años antes, Rodrigo Santa María.
Compositora, autora, cantante, acordeonista, pianista y jaranera, Camila Vaccaro es parte de una comunidad de músicos de librepensamiento creativo, formados en la Universidad de Chile, aunque con proximidad a la música popular y acción fuera de la academia, que además han elaborado diversas formas de fusión contemporánea. En su caso, desde la deconstrucción del folclor, junto con una poesía tajante que derivó en discos-manifiesto como La bruja y Drama dramática, que le otorgó un Premio Pulsar en 2024. Ambos trabajos marcaron su primera época como solista tras su paso por el grupo de cámara Merkén.
Combo Xingú fue un grupo de músicos de estudio activo durante los primeros años '70 e integrado por estudiantes egresados del Conservatorio Nacional de Música. Comandada por el director orquestal Sergio Arellano, la alineación incluía a ex integrantes de la orquesta tropical Beat Combo, y con ella el grupo dio forma a un repertorio único entre el fragor del repertorio de la Nueva Canción Chilena y la formación popular y orquestal de sus integrantes.
Como en general son las de las llamadas “súperbandas”, la del grupo Pillanes es una historia intensa: los hermanos Felipe y Pablo Ilabaca, fundadores de Chancho en Piedra, y Pedropiedra son parte del elenco musical de 31 Minutos, que desde el año 2012 se comenzó a presentar regularmente como un espectáculo musical. El año 2014 sumaron a su agenda en vivo ciudades mexicanas, y allá estrecharon la amistad con Mauricio y Francisco Durán, residentes en Ciudad de México desde el 2008, y que habían terminado poco antes con su grupo Los Bunkers. De a poco fueron conversando a la idea de hacer un disco, y en abril de 2018 se propusieron hacerlo de una vez. Se encerraron dos semanas en una casa de Valparaíso y compusieron y grabaron 12 canciones. En pocos meses presentaron el disco Pillanes.
Cantante y autora, Constanza Herrero debutó discográficamente con su nombre en 2017, pero mucho tiempo antes había aparecido en la música con el pseudónimo Kota, con el que grabó un primer EP (Actúa hoy, 2007). Así se integró a Six Pack, uno de los conjuntos de pop adolescente que dominaron una década. Su estreno tuvo lugar nada menos que en el Festival de Viña del Mar de 2008, cuando debió reemplazar “de urgencia” la salida de Raquel Calderón del grupo, quien entonces iniciaba una carerra solista como Kel. A los 16 años, Herrero llegaba entonces al grupo y también al set de de la serie juvenil de TVN “Karkú”. Así grabó el disco Up (2009), de Six Pack, y en luego inició una carrera solista, que la llevó a Australia tras finalizar el colegio. Allí estudió en la Western Australian Academy of Performing Arts, donde incursionó en el teatro músical y el canto popular. De esa experiencia formativa surgió un trabajo de composición de canciones pop, en el que integró influencias del folk, el R&B y la música latinoamericana.