Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Jorge Caraccioli

Jorge Caraccioli es al jazz vocal masculino lo que Rossana Saavedra al femenino: una figura difícilmente alcanzable en términos de swing adquirido en el ADN, manejo de lenguaje y técnica sobresaliente, y que no tuvo más maestros que su propio instinto. Pero durante mucho tiempo Jorge Caraccioli vivió entre las cuatro paredes del estudio de grabación, en el negocio de la música publicitaria y sin salir a los escenarios reales.

Paria

La actriz, cantante y decimista Daniela Meza Lara tomó el nombre artístico de Paria inspirada en un estado de desvinculación social e independencia creativa, que ella identificaba como propias. En la música tuvo una primera época como integrante fundadora de Las Pecadoras (2010), dúo melipillano de cueca que nació en el contexto de un abundante surgimiento de conjuntos femeninos. Allí ella comenzó a figurar por sus textos que hablaban de feminismo desde diversos frentes. También desde esa ciudad centrina organizó el proyecto de La Pingarita Femicumbia Chilena (2017), elenco cumbiero mixto que publicó "Pelea como Gladys", uno de sus arietes. Con mayor determinación, Daniela Meza Lara encaminó un proyecto propio bajo esa denominación de Paria, obtenida de la sabiduría de India, que llegó al disco Habitar la matriz (2021). Allí ella experimentaba en una fusión entre la décima como poética del canto a lo divino y los nuevos horizontes que abrió la música urbana.

Bendita Prudencia

No hay sala de conciertos ni subterráneo donde el cuarteto Bendita Prudencia no pudiera montar uno de sus espectáculos experimentales: rock con instrumentos no afines, improvisación colectiva, puestas en escenas teatrales y canciones existenciales fueron parte de una propuesta que puso a Bendita Prudencia entre los proyectos de la vanguardia musical de su época.

Max Zegers

Cantautor, multi-instrumentista, productor musical y viajante sin destino definido, Max Zegers es cultor de un pop mestizo de ciertas proximidades a Pedropiedra o a Fernando Milagros, que se nutre de diversos sonidos recogidos en lugares de América Latina que ha recorrido, aires y ritmos de las raíces folclóricas, y desde luego de una poesía trovadoresca obtenida del linaje al que pertenece, dado que es hijo de Julio Zegers. Como nombre propio, Max Zegers ha publicado los discos Día uno (2013) y Pueblos (2018), capítulos que exponen su experiencias en ruta.

La Sociedad

No son muchos los dúos que en la historia de la música popular chilena consiguieran tanto el éxito como para traspasar con buenas posibilidades las fronteras. Tal vez Sonia y Myriam sea el único antecedente importante hasta la aparición de La Sociedad, la dupla formada por Daniel Guerrero y Pablo Castro que logró imponer en los años noventa la canción romántica con notable respuesta del público, marcando incluso clásicos radiales, como "Nada quedará". Su historia tuvo episodios internacionales, hasta que al comienzo de los 2000 terminó, y sus dos integrantes iniciaron disímiles carreras en la composición, la producción y el trabajo solista. El 2012 anunciaron una serie de presentaciones en vivo, inaugurando una segunda etapa en la historia de La Sociedad, la que se extendió por cuatro años.

Cata Teuber

Catalina Teuber es una cantautora en la línea folk, cuyas canciones tienen marcada aproximación al sadcore, una forma de canción melancólica en su caso también sureña, dado su origen como coyhaiquina. Arquitecta e ilustradora de libros infantiles, se definió lateralmente por la música ya desde su infancia, tocando el piano primero y la guitarra después, experiencia que la conectó con el folk. Teuber ha reconocido la influencia de cantautores anglo como Leonard Cohen, Simon & Garfunkel, Bon Iver y Sufjan Stevens en estos términos. Su primer trabajo fue el EP Todo lo que fui (2023), un collage narrativo y gráfico de reflexiones con mirada contemplativa respecto del paso del tiempo, desde la niñez y la adolescencia hacia una adultez, junto con el impacto que representó para ella dejar su tierra aysenina de origen. Muy poco después, Teuber publicaría otras seis canciones en un segundo EP, titulado No te lo tomes personal (2025), en el que ella alteró las formas y el sonido que la había distinguido desde los orígenes. Se calzó la guitarra eléctrica y se rodeó por músicos para establecer una banda de enfoque inde rock, próxima a exponentes de época como Mitski. Cata Teuer puso en marcha ese nuevo repertorio, también autobiográfico, pero esta vez guiado por la ira que le dejó una decepción amorosa.

Leo Saavedra

La vocación melódica y el protagonismo del piano y las guitarras eléctricas han caracterizado la actividad de Leo Saavedra, que a través del tiempo se ha desplegado en territorios diversos. Durante una década y media fue el principal compositor y vocalista de Primavera de Praga y ese oficio lo ha desarrollado luego en un camino como solista y colaborando con diversos músicos. 

David DeFlores

Experiencias preliminares en conjuntos de música soul durante la década de los 2000, definieron el perfil del cantante, compositor, productor, multiinstrumentista y bailarín David Vásquez en el pop. Primero, como la mitad del dúo Goda (2003), que formó con el cantante de R&B Gonzalo Go Astaburuaga, y luego con el proyecto Esencia (2004), junto al músico de Los Tetas David Rulo Eidelstein, Vásquez proyectó a la siguiente década su trabajo como músico solista independiente, que se vio reflejado en el álbum debut Supervivencia (2015), título que lo presentó con el nombre de David DeFlores.

Les Ondes Martenot

Una multitud de nueve músicos premunidos de guitarras, bajo y batería, pero también de trompeta, cello, violín y teclados es la exclusiva formación con que Les Ondes Martenot se inició en 2004 como una pequeña orquesta para tocar pop ingenuo y melodioso. Equivalente local de grupos afines como Camera Obscura y Belle & Sebastian –ambos a su vez con una cuna afín en Glasgow, Escocia–, el grupo tomó el nombre del precursor instrumento electrónico creado en 1917 por Maurice Martenot y con todas esas fuentes dispuso en su disco debut, Les Ondes Martenot (2004), una serie de canciones luminosas y optimistas con las que ganaron el concurso de nuevos grupos del sitio Super 45 y abrieron el festival de música independiente Pulso en junio del mismo año.

Laurela

El sonido del ukeleke es el punto de partida de las canciones de la valdiviana Loreto Awad. Con la identidad de Laurela apareció en 2019 con Emperatriz, un álbum ciento por ciento elaborado con ese cordófono polinésico, grabado en condiciones acústicas desfavorables, en una radiocasetera y en el patio de su casa, pero que al mismo tiempo se transformó en un testimonio de ese canto honesto, con un repertorio profundamente sensible y personal. Más adelante se unió al frente del sello Uva Robot y entonces tuvo contacto con otros nombres, como Niña Tormenta o Rosario Alfonso, cantautoras pop y folk que también han utilizado el ukelele como arma principal en sus canciones. En 2020 volvió a publicar un disco, El rey de lo incierto, ahora con este mismo sello y con un conjunto de acompañamiento (chelo, guitarra, bajo y percusiones).

Patricio Aravena

Desde diversos ángulos musicales, Patricio Aravena fue uno de los más grandes exponentes del bajo eléctrico y uno de los primeros en el uso del modelo destrastado durante la era de la fusión que se consolidó en la década de 1980. Su música tanto como solista como acompañante ha descifrado claves de esos mestizajes, desde el rock a la música latinoamericana y desde el jazz al funk. Aravena comparte simulitudes musicales y generacionales con bajistas de fusión como Isidro Alfaro, Jorge Campos o Marcelo Aedo, todos descendientes del pionero Ernesto Holman, que fue, por cierto, su primer y único maestro.

Cari Monteci

Cantante y autora de balada pop, Cari Monteci debutó con un disco EP de cinco canciones románticas reunidas en Mi alma (2017). Alumna de canto de Francesca Ancarola en la Universidad de Las Américas, y con referencias musicales que van entre Demi Lovato a Alejandro Sanz y Luis Fonsi, ha direccionado su creación a la autoría de material propio centrado en vivencias alrededor del amor. Con banda de apoyo y con guitarra acústica, sus canciones más difundidas son "Eres tú", "Melodías del alma" y "A 10 km de mí". También jugadora amateur de fútbol, en 2018 escribió la canción "Vamos niñas", que fue adoptada por la selección chilena femenina que jugó el Mundial de Fútbol al año siguiente en Francia.

América Paz

Un disco del grupo Sol y Medianoche lleva su nombre: América Paz. Fue publicado en 1990, un año después del nacimiento de América Paz Soto Domínguez, hija de los músicos de esa banda de rock de raíz folclórica, el bajista Jorge Soto y la cantante Sol Domínguez. Virtuosa solista del bajo activo de seis cuerdas, versátil en los lenguajes del rock, el pop, la fusión, la música progresiva, el funk y el metal, América Paz llegó a ser calificada como "la dama de hierro del bajo".

Yael Meyer

Lo de tener una carrera musical «internacional», ha tenido, en el caso de Yael Meyer, evidencia geográfica innegable. Nacida en Chile, vivió quince años en EE.UU., siguió en Boston sus principales estudios musicales, y mantiene lazos de trabajo con países tan distantes como España y Corea del Sur. Su pop de canto en inglés y ambientaciones sugerentes lo ha definido ella misma como «música electroorgánica».

Los Fex

Banda pop-punk surgida el 2005, que incluyó a la estrella televisiva adolescente Javier Javbo Castillo (BKN) como cantante. Sus singles "Por siempre" y "Canción para ella" tuvieron una significativa difusión entre ese público etáreo. Con estructura de guitarra, bajo y batería, muestran un pop de buena factura que crece al margen de los laboratorios de la televisión y de la industria. Solo publicaron el disco Quiero salir (2007).

Bahía Inútil

El proyecto musical liderado por la destacada actriz y dramaturga Manuela Infante es Bahía Inútil. El grupo tomó forma con la grabación de su primer disco, montado en un estudio casero de Punta Arenas durante el verano de 2011. Allí se registraron un puñado de canciones de tono melancólico, todas cantadas en inglés (Infante vivió su parte de infancia en Canadá), y que luego contó con la producción de Fernando Milagros, parte del grupo durante unos años. Es un trabajo que su cantante asegura que «surge del placer de cantar y llorar cantando». Su nombre es una referencia a una zona de Tierra del Fuego que se llama justamente así (por ser un sector que, aunque geográficamente es una bahía, no tiene los requisitos para albergar barcos), y que conjuga bien el concepto de su música: «Un territorio que se caracteriza por ser de pura desolación y silencio, pero, a la vez, grandioso y sobrecogedor. Un espacio que no sirve para más que emocionarse».

Mariana Montenegro

Inicialmente conocida como integrante del dúo Dënver, que en la década de los 2000 se unió a una estética nueva en el pop independiente, Mariana Montenegro tomó un camino como nombre propio poco después de su separación musical de Milton Mahan en 2018. Cantante, compositora, tecladista y productora, se encaminó de manera determinante hacia el pop dance como resultado directo de sus incursiones como DJ especializada en electro, house y disco hacia 2015. Su primer disco solista como nombre en el pop es La mar (2020). Sus primeras canciones señalaron entonces ese rumbo de estética retroelectro: "Suave", "Música", "Reprimiendo" y "Sólo vine a bailar" son algunas de las composiciones que luego aparecerían en ese debutante La mar (2020), producido por Alejandro Paz y estrenado días antes de la declaración global de pandemia. Como DJ ha aparecido en hitos como Recreo Festival, Fiebre Fiesta, Holograma y Mapocho Bailable, y como artista pop, su puesta en escena de fantasía de discoteque presentó cuerpos de baile, coreografías y luces.

Luciano González

Luciano González Astorga integra una amplia camada de bajistas orientados al jazz fusión, que han desarrollado un sonido contemporáneo y le han proporcionado protagonismo al instrumento desde la posición de solista y de líder de bandas, una línea sostenida en el tiempo por Christian Gálvez como primera referencia. Entre ellos se encuentran nombres de la generación de 2010 como Stefano Rojas, Matías Martinoli, Felo Bustamante, Samy Maluenda, Pedro Olivares. González protagoniza su música desde el bajo eléctrico de seis cuerdas, con un enfoque que le permite incorporar aspectos armónicos y melódicos del piano, la guitarra clásica y el saxofón, en paralelo a las funciones tradicionales del contrabajo y el bajo eléctrico de cuatro cuerdas.

Ana Margarita

"Soy mujer" es una canción-manifiesto de Ana Margarita, personaje de fantasía que encarna la actriz Gabriela Ocampo, en su faceta de cantante pop. La canción fue lanzada el Día de la Mujer de 2016, y comenzó a difundirse como ariete de su primer álbum, que enarbolaba entonces una férrea defensa de las libertades personales y la no discriminación de géneros. Soy la que quiero ser contó entonces con una marcada propuesta de música latina y elementos de la electrónica, reconvertida en lo que ella denominó como "pachanga chilena". Si bien el proyecto musical ha girado en torno a a Ocampo, la presencia del director musical, compositor , Sebastián Hidalgo, fue fundamental en este primer período musical, no solo con la coautoría del repertorio del disco sino además con la dinámica puesta en escena de ritmos y bronces.

Juga di Prima

Compositora y multinstrumentista, con estudios de composición, ha sido la cantautoría el camino musical en el que Juga di Prima ha persistido y encontrado una voz ajustada a su expresión. Su trayectoria integra vertientes: del pop a la música pascuense y la chanson francesa; y con un firme apoyo escénico y visual. Su voz peculiar —intensa y dúctil: por momentos, melodramática en su interpretación amorosa— es también marca de su estilo. «Su pasión por folclores del mundo, la ópera del romanticismo italiano y posromanticismo alemán y varias divas de principios del siglo XX, desarrollan en Juga una manera teatral de enfrentarse a la composición», la presenta su sitio web. Una segunda etapa musical la situó en Europa, con un programa de canciones alrededor del mundo del ajedrez, del que ella también ha formado parte activa.