La Rue Morgue

Destacados por el aire blusero de su sonido, temáticas de amor y dos hiperdifundidos singles tradiales, La Rue Morgue fue una de las bandas con mayor resonancia en el prolífico rock chileno de la segunda mitad de los ’90. El cuarteto, sin embargo, no pudo sobreponerse a la baja respuesta de su segundo disco, y se desperdigó al poco tiempo después, en una baja de actividad que coincidió con la crisis discográfica chilena. El receso de tres años se interrumpió a comienzos del 2000, cuando con un cambio de integrantes, la banda regresó a los estudios con el fuerte apoyo de una multinacional, en una nueva aventura cuyo destino es, todavía, un tema incierto.

Leer más

Años

Santiago, 1995 -

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

La Rue Morgue

Integrantes

Francisco Valenzuela, guitarra y voz (1995 – •).
Michel Maluje, teclados (1995 – 1999).
Javier Chamas, bajo (1995 – •).
Federico Dannemann, guitarra (1996 – 1997).
Javier Rodríguez, batería (1995 – •).
Andrés Pérez Lecaros, teclados (2001 – •).

Jorge Leiva

El germen del grupo reside en el trío de Francisco Valenzuela, Javier Chamas, ambos egresados del colegio Manuel de Salas (donde, en todo caso, escasamente se ubicaban), y el tecladista Michel Maluje. Unidos por referencias musicales y literarias similares, se conformaron como banda definitivamente en 1996, con la llegada del baterista Javier Rodríguez, quien militaba, junto a Camilo Cintolessi, en la banda Roma.

A la reunión como grupo siguió un año casi completo de ensayos intensos. Valenzuela, con estudios en la Escuela Moderna de Música, se convirtió en vocalista y líder, con un fraseo que muchas veces fue comparado con Fito Páez, y cuyas composiciones dieron el sello de suaves melodías a la banda. Los demos autoproducidos fueron enviados, entonces, a Sony Music, compañía que los reclutó para su etiqueta alternativa Kráter, en una producción homónima que salió a la luz en 1997.

Explosión radial
Fue el single “Blues a dos mujeres” el que capultó la fama de La Rue Morgue. Un tema de amor, con referencias a Julio Cortázar, alcanzó una inusitada difusión radiofónica, que se reforzó con el tema “Sigues dando vueltas”. Las ventas del disco se empinaron por sobre las 15 mil copias, alcanzando el disco de oro de entonces, y ganándose en un espacio en la abultada escena del rock local de entonces, con regulares presentaciones en vivo que incluyeron el teloneo a B.B. King en 1997.

Catalogados como una banda de blues, en una etiqueta que nunca le gustó mucho al conjunto (“Somos un grupo de música popular, y empezamos con el blues porque es más fácil para los que no somos negros”, decía el líder Francisco Valenzuela), la Rue Morgue sacó su segunda producción en 1999, con mayores ambiciones promocionales en virtud de los resultados de su álbum debut. Kaleidoscopio reproducía la fórmula sonora de siempre, pero estuvo lejos de alcanzar la respuesta del disco anterior.

Menos de cinco mil copias vendidas, el descenso de las presentaciones en vivo y la casi nula difusión radial, se sumaron al inicio de la crisis discográfica en Chile. Las compañías redujeron su catálogo local, y, naturalmente, se hicieron menos tolerantes al fracaso, por lo que la salida de La Rue Morgue de Sony fue algo natural a fines de 1999. Para entonces, el tecladista Michel Maluje ya había partido a México en una aventura personal que selló el fin del grupo, en una opción que se tornó inevitable luego de una grave enfermedad del bajista Javier Chamas.

“Nos fue bien con el primer disco y mal con el segundo. Podríamos quejarnos de que no nos pusieron en las radios, pero asumimos que así es este juego”, admitió Valenzuela pocos años después.

La resurrección pendiente
A los dos años, cuando la historia parecía cerrada, la banda volvió a una sala de ensayo en Ñuñoa, como al comienzo de su historia. Con el tecladista Andrés Pérez Lecaros   (quien en 2009 iniciaría una carrera solista con el pseudónimo de Yo Soy Pérez)en el lugar de Maluje y Chamas recuperado, el nuevo cuarteto inició la preparación de un nuevo disco, esta vez con aspiraciones mayores. Por la decisión personal del gerente en Chile de Universal Music, el grupo tomó contacto con Alejo Stivel, músico español ex integrante de Tequila, y productor, entre otros, de los discos “Dile al sol” de la Oreja de Van Gogh y del “19 días y 500 noches” de Joaquín Sabina, ambos auténticos fenómenos de ventas en la península ibérica.

La pretensión era obvia: Atacar el mercado español, para lo que la banda preparó una colección de temas de Valenzuela y el recién llegado Pérez. Los resultados, sin embargo, otra vez fueron lentos, y distintos desacuerdos con la compañía terminaron por abortar la aventura cuando aún no se terminaban de registrar todas las canciones. El disco quedó inconcluso hasta el 2004, cuando la propia banda decidió regalarlo por Internet a través del portal Terra, en una iniciativa inédita hasta entonces. Durante varios meses, Distinto se podía descargar en formato MP3 y con su arte para ser impreso. Así se dio difusión a un disco grabado tres años antes, donde se recrea el mismo estilo de siempre de La Rue Morgue, alternado con baladas cercanas, incluso, al clásico bolero.

El 2005, el sello La Oreja editó el disco de manera convencional y la banda ha tenido, desde entonces, algunas presentaciones en locales pequeños. Las ocupaciones profesionales de sus integrantes, donde el bajista Javier Chamas es el Secretario del Consejo Nacional de la Música, hacen imposible pensar en un funcionamiento regular para La Rue Morgue, cuya historia, sin embargo, todavía no parece haber llegado a su fin.

Trilogía de Nueva York: mujeres sacan la voz

Desde la gran ciudad de la música, el año arranca con publicaciones de nuevo material. Tras una década de silencio, la cantante Claudia Acuña presentó Turning pages, editado por su propio sello, mientras que la gran saxofonista Melissa Aldana lidera un quinteto en Visions, y la guitarrista Camila Meza adelanta Ambar, junto a una pequeña orquesta.

Paloma Mami, siempre un poco más

Las audiencias de la música pop se inclinan hoy por el streaming y según reportes allí la estrella del trap pasó a ser el fenómeno nacional más resonante de Spotify.