Funk y soul

Si la música soul elevó el alma hacia un cielo propio, el funk trajo al cuerpo de vuelta a la tierra. Soul significa “alma”, mientras que para la juventud de color en Estados Unidos la palabra funk significaba “cuerpo”, o más estrictamente, el aroma que exudaba el cuerpo en una pista de baile cuando sonaba esta nueva música. Funk y soul son entonces dos vías de acceso a la música de raíz afroamericana, que tiene sus orígenes en el gospel y el R&B, y más particularmente en el famoso sello Motown con una serie de artistas jóvenes como Sam Cooke, Ray Charles o Aretha Franklin durante los años '50 y '60 en el ámbito del soul, y con el James Brown de fines de los '70 como el máximo referente del funk. 

Ignacio Torres

Mixturas que balancean melodías del R&B, soporte rítmico del hip-hop, atmósfera de la electrónica chill-out e ingredientes sonoros del jazz aparecen en la música de Ignacio Torres, cantante, compositor y multi-instrumentista de la joven generación del neosoul chileno que despuntó durante la década del 2000 y en su caso a los 20 años sobre el fin de esa nueva época para la música de raíz negra. En ese ambiente ha compartido espacios con nombres mayores del circuito, como colaborador de Pedro Foncea y de Matahari, banda que en 2011 teleoneó a Jamiroquai con Torres en los micrófonos del coro, además de Go y Carito Plaza como primeras figuras de un recambio generacional. Pero Torres también es parte de la oleada de voces y autores del soul que integran figuras como Martina Lecaros, Daniel Donoso, K-réena y más adelante Francisca Riquelme. Su discografía incluye títulos a lo largo de todos los años 2010: Ahora es cuando (2012), Unplugged (2016) y Esencial (2020).

Soulfía

Soulfía es el nombre musical de Sofía Walker, cantante próxima a la tradición del R&B y el neosoul —de allí su pseudónimo compuesto—, aunque progresivamente fue trasladando su música hacia las corrientes del trap y el reguetón que dominaron sus tiempos. En ese cruce de mundos se gestó la música, la estética y la imaginería de Soulfía, con un set de canciones que promocionó a lo largo de dos años antes de publicar Génesis (2021), su primer mixtape. Sus canciones tuvieron un relato audiovisual paralelo a través de videoclips, y una gran carga sexual implícita. Soulfía se unió entonces a esa nueva aristocracia del pop que definió la música urbana y la generación Instagram y TikTok, a la ella que perteneció.

Papanegro

Cuando pagaron su primera sala de ensayo en 1998, los músicos de Papanegro dieron inicio a una historia que a pesar de fundarse en el funk trató incesantemente de despegarse de las etiquetas. En los discos Superactivo (2003), Compacto (2005) y 7 (2007) la banda dispuso una especie de post funk con sección de metales y un sello musical propio, que incluía el acid jazz de su época y el rock en iguales proporciones. Con esos elementos se han convertido en un referente de la música de raíz funk, parte de una generación de bandas en el paso de un siglo a otro, que incluye a Chancho en Piedra (1993), Los Tetas (1994), Mamma Soul (1998), Raiza (2000) y Funk Attack (2004).

Nicole Andreu

Cuando la mayoría de los ejemplares que aparecieron en plataformas televisivas durante los años 2000 fueron cultores de la música pop bailable (Ximena Abarca, Karen Paola) o baladistas románticos (Leandro Martínez, Monserrat Bustamante), una figura como Nicole Andreu vino a ser la excepción de la norma. La cantante se orientó directamente hacia variantes de la música negra: el soul, el R&B y el hip-hop y tiempo después, durante su estada en Europa, confirmó una línea de música urbana, alternando ritmos de reggae, dancehall, rap y soul latino.

Eduardo Peña

Tres nuevos nombres del bajo eléctrico en torno al jazz-funk estallaron a mediados de los 2000: entre Jaime Ferrada (en Alüzinati) y Roberto Trujillo (en LaMonArt), el único que se pasó al contrabajo de manera determinante fue Eduardo Peña, conocido en los círculos jazzísticos como Crespo. Un músico solvente e inquieto que se abrió paso en la escena con una pulsante propulsión de líneas de soporte, composiciones personales y un inédito liderazgo de agrupaciones entre una partida de emergentes contrabajistas de esa década: Alonso Durán, Nelson Vera, Sebastián Gómez, Pablo Vidal o Milton Russell, son algunos de sus contemporáneos.

Nihla

Nihla forma parte de la escena de la música urbana desplegada y multiplicada durante la década de 2020, una generación de nombres que convirtió el aislamiento pandémico en una ventaja creativa, echando mano a las herramientas digitales de producción y distribución de canciones y gestando su propia audiencia. Junto al productor y beatmaker Nass G en 2022 puso en circulación su disco debut, titulado Crónicas de un cora roto, con una amplia variedad musical en estilos y enfoques.

Dominga

Chilena-estadounidense, Dominga Flaño se formó con las influencias musicales del blues y el soul que obtuvo de la ciudad de Memphis, donde nació. Con estudios posteriores de teatro musical en Nueva York, inició un proyecto solista presentándose únicamente como Dominga, a través de una serie de canciones soul de alta factura, donde los idiomas y los acentos se cruzan y confunden, además de un sonido denso y oscuro y letras cinematográficas. Dimension (2020), pronunciando en inglés, es su primer disco. Inspirada en la música de Portishead, Dominga Flaño reunió allí todo ese material destacado por piezas como "Bored of your pace", "Baba yaga" o "Outil magique", las más difundidas del repertorio. Fue grabado con músicos de Cómo Asesinar a Felipes y La Brígida Orquesta, además de la producción de Arturo Zegers, un trabajo que puso a la cantante en una órbita de solistas soul de su tiempo, como Sofía Correa, Ania Ivania, Soulfía y Esteza.

Cutus-Clan

El clan de los hermanos Cuturrufo, reconocidos músicos de Coquimbo, proyectaron su idea de una música contemporánea mestiza y terrenal, que utilizara las raíces del Norte Chico, desde la ancestralidad diaguita a las fiestas patronales, a través del ensamble denominado Cutus-Clan. Los Cuturrufo fueron históricamente una familia religiosa, devota del culto mariano y sus integrantes activos peregrinos al santuario de la Virgen del Rosario de Andacollo. Así fue como el compositor y percusionista Rodrigo Cuturrufo (n. 1968) llegó a crear primero el grupo Vernáculo, cuya música se planteó como ofrenda a la “Chinita” (Viva la Chinita de Andacollo, 1999). El Cutus-Clan representa la otra vida de los Cuturrufo, la de las boites, la cumbiamba, es decir la movida de la cumbia nortina, la improvisación jazzística y el rock.

Mamma Soul

Con una variedad amplia en influencias, las escuelas del sonido de Mamma Soul beben del soul, el hip-hop, el reggae, el blues y la música latinoamericana. A lo largo de su extensa historia, y pese a varios cambios de formación, se han mantenido como un conjunto integrado sólo por mujeres. En general, se ha tratado de intérpretes con proyectos previos y también en paralelo al grupo, algunos de los cuales los han hecho destacar como solistas (como en el caso de Moyenei Valdés, su vocalista principal en tiempos del disco Fe, de 2001). Tras un tiempo de receso, Mamma Soul es hoy un grupo activo, con antiguas y nuevas integrantes a bordo.

Ka Efe

Cantante y MC, Karin Hofmann se presenta como solista con el nombre de Ka Efe (K-Efe, K-F) en un proyecto propio, paralelo al de Sundaya, que ella integró desde sus años de vida en Nueva York. Sus canciones tienen una marcada carga sexual y musicalmente incursionan en espacios del neosoul y el hip-hop, a la vez que incorporan aspectos de las músicas latinas, ritmos de cumbia, pulsos urbanos e incluso elementos que provienen del flamenco, que ella bailó desde niña.

Emma Lihn

Emma Lihn es el seudónimo de Karen Alfaro para su trabajo musical más vinculado al pop. La integrante de Las Capitalinas ya tenía varios meses de camino solista, con canciones propias y un sonido que articula música negra, pop y rock. Tomando como nombre Emma y el apellido del poeta Enrique Lihn, Karen Alfaro debutó como Emma Lihn en noviembre de 2012.

Cristóbal Rey

El pianista, compositor, productor y líder de proyectos Cristóbal Rey hizo un recorrido desde la música soul y funk de su juventud a la creación de una música acústica de cámara de inspiración latinoamericana en su primera madurez. Fue alumno de piano del jazzista Mario Lecaros y en esa primera edad, con los modelos de agrupaciones de acid jazz como Incognito o Brand New Heavies, Rey encabezó el grupo Octopus King. El nombre es una representación de su propia identidad, ya que Rey era conocido como Pulpo (la traducción al inglés de Pulpo Rey define esa marca).

Gloria Pérez

Todas las coristas quisieran llegar a ser solistas, pero no todas las solistas pueden lograr armonizaciones perfectas como las buenas coristas. Agudo axioma vocal que bien conoció Gloria Pérez, una de las voces que desde los '90 y junto a Gisa Vatcky mejor desarrollaron las propiedades de la cantante de apoyo en los micrófonos secundarios.

Newen Afrobeat

Considerada la primera orquesta de afrobeat chilena, Newen Afrobeat se formó en torno al compositor y cantante Nicolás Urbina (quien había integrado además el grupo Abya Yala), y desarrolló una música inspirada en el nigeriano Fela Kuti, precursor y punto de partida de esta corriente que desde los años '70 definió parte de una nueva música afro. Junto con la instalación de un discurso orquestal sostenido en los metales, las percusiones y el bajo eléctrico, las cantantes de Newen Afrobeat realizaron una investigación profunda sobre la escala pentatónica menor, presente en las músicas africanas, aquella que conduce la armonía vocal. En ese espacio contó con la cantante Francisca Riquelme como voz, rostro y figura escénica principal.

Octopus King

Como rótulo, Octopus King responde al nombre del compositor y teclista Cristóbal Pulpo Rey (n. 1978). Es el responsable de la gestación de esta banda que lleva su propio nombre, pero que más que una agrupación estable se configuró como un "sistema de sonido" tal como lo plantearon otros proyectos afines como Júpiter Jack o Alüzinati. La esencia musical de Octopus King fue la rotativa de caracteres para las composiciones de Rey, una banda inamovible como respaldo y la convocatoria abierta de solistas vocales muy distintos.

Fusión

La experiencia del grupo Fusión, considerado históricamente el primer proyecto chileno de jazz eléctrico, según acredita el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro Historia del jazz en Chile (2003), fue el resultado de largas sesiones de audición, intercambio de influencias, conversaciones y jam sessions realizadas por los nuevos músicos vinculados al jazz de fines de los '60. En rigor fue un ensayo espontáneo tras el contacto que en 1967 tomaron el bajista Enrique Luna (n. 1946) y el pianista Matías Pizarro (n. 1949) y que generó una convocatoria masiva de solistas para desembocar en el único álbum que esta banda llegó a editar, a través del sello Alba: Top soul (1975).

C-Funk

Cristián Moraga es C-Funk, la poderosa chapa musical que acompañó su trayectoria desde mediados de los años '90, cuando él apareció al frente del grupo Los Tetas, utilizando la chapa de Cee-Funk. Una década de vigencia con una de las bandas que instalaron la cultura de la black music en nuevos términos durante esa época, le redituaron un estatus de referente musical. Más tarde incorporado a la última etapa de vida de Chancho en Piedra previo a su separación de 2023, C-Funk también tuvo una historia como solista, que, aunque interrumpida, dejó discos fundamentales en el funk y soul chileno como Joya (2006).

Martina Lecaros

La cantante y compositora Martina Valenzuela lleva por segundo apellido Lecaros, y fue de las últimas artistas en aparecer en la fotografía familiar de este conocido clan de músicos. Pero en los conciertos y apariciones en discos, ella es Martina Lecaros. Así quedó acreditado en su primer álbum solista, Sintiendo (2009), donde expuso un buen caudal de energía y ritmo en sus canciones de corte pop y soul. Más adelante, como compositora fue explorando los espacios de la música de raíz latinoamericana, que combinó con esa proximidad al R&B de su base, alternando creaciones en uno y otro lenguaje en su discografía. Martina Lecaros también impulsó el festival Poderosx, una instancia musical para promover el fin de la violencia de género, que incluso llegó a presentar en Estados Unidos en 2024.

Ammy Amorette

Con un pie en el jazz vocal y otro en el pop, la cantante Ammy Amorette Escobar Carril (nombres de pila que juntos significan "A mi amor") se instaló como una de las voces más presentes de la escena posterior a la que lideró en Santiago Rossana Saavedra durante los '90 y que en este tipo de croosover estilístico desde la experiencia de Amorette llegó a tener importantes cultores entrados los años 2000.

Modesto Medio

Banda de grandes dimensiones —o pequeña orquesta, según el punto de vista—, Modesto Medio se incorporó a la escena musical que proviene del histórico "funky ñuñoíno", donde nació este estilo a comienzos de los 90 (con grupos como Mama Natura, Karmaos o Ludwig Band). De hecho, el grupo tuvo un importante núcleo de músicos que estudiaron en el campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, en esa comuna. Su música combina el funk con elementos del pop y el rock latino. Con un frente melódico de vientos —trompeta y saxofón—, sección rítmica y voz, Modesto Medio nació en 2011 y ya al año siguiente editó el EP homónimo de cuatro canciones. En 2015, la banda completó un repertorio ampliado que le permitió publicar el disco Ganando el tiempo.