Balada

Enamoramiento, encuentro, ruptura y despecho, las sucesivas fases de la relación de pareja, sostienen la temática esencial de esa canción llamada balada. Su intérprete, conocido como baladista, apuesta a una empatía cuya identificación masiva determinará su éxito o fracaso. Por eso en la balada son importantes la redundancia y el impacto melódico de un coro que se adhiera con facilidad al oído. Hacia los años ‘60 se desprendió de ramas urbanas como el bolero o el tango apostando a una categórica difusión radial y presencia en las listas de venta. En esa primera época utilizó el sonido de secciones de cuerdas en sus arreglos y más tarde cedió a las facilidades de los sintetizadores y guitarras. La balada exime a sus intérpretes de una obligación autoral, dejando la composición en manos de expertos mientras que del baladista se esperan otros atributos: que tenga una imagen recordable pues se trata de una estrella moderna de la canción, una capacidad vocal a la altura de los estribillos de ambición épica y una identidad pública que se acomode a los estereotipos del eterno enamorado. La expresión “balada romántica”, como se ve, es una redundancia.

Mapa musical

Valentina Sepúlveda

Valentina Sepúlveda inició una década triunfal entre las cantantes chilenas que participaron entonces en la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar. A los 19 años, en 2011, la sureña se adjudicó la Gaviota de Plata con la canción "De Pascua Lama", del autor Patricio Manns, a quien ella había conocido como integrante del jurado de otro festival local de la canción que también ganó. Lebulense de nacimiento y penquista por adopción, su nombre ha sido frecuente desde entonces en diversos escenarios del Biobío, donde desarrolló su oficio como solista y también con bandas de apoyo.

Johanna Rezzio

La apuesta de balada pop del Sello Azul en 2005 encontró en la viñamarina Johanna Rezzio respuestas en efecto dominó: Rezzio era joven, atractiva y enérgica, no requería de un equipo de compositores cerca pues escribía sus propias canciones, pensadas para rotar en las radios. Así haría frente a otras figuras femeninas del pop de la época con mayor presencia medial, como Ximena Abarca o Daniela Castillo. La cantautora se presentó a la convocatoria y se adjudicó la edición de Algo más (2005).

Eugenia Valdatara

La baladista mendocina Eugenia Valdatara, conocida a través de las pantallas como Euge, no logró llegar a las intancias finales del reality show de Mega "Operación triunfo". Pero sí alcanzó algo de presencia televisiva después de la competencia, principalmente por su vinculación a Julio Rivera (simplemente Julio) y su paso por el programa juvenil "Mekano". Instalada en Chile desde los 15 años y titulada de psicopedagoga, en 2003 se presentó a los castings del programa que buscaba encontrar nuevas voces para el pop. Ella ya había decidido convertirse en cantante y entonces estudiaba en la academia de Luis Jara. Valdatara llegó sólo en el sexto lugar del certamen que ganaron Mónica Rodríguez, César Ávila y Nicole Andreu, con su derecho a un disco editado por Universal. No echó pie atrás y autoprodujo un álbum de carácter pop-rock tras su regreso a los escenarios en 2006. El álbum fue producido por René Calderón hijo (que trabajó con Douglas y Leandro Martínez), quedó en compás de espera y fue titulado Reina por un día.

Olga Torres

Versátil cantante y cultora de variantes que van desde la música popular en su más amplia gama hasta el jazz latino, Olga Torres es una de las primeras profesoras de canto popular que ejercieron la actividad tras las experiencias en el campo iniciadas por maestras de voces como Inés Délano en los '70 y Ana María Meza desde los '80. De este modo, su presencia fue más nítida en las aulas que en los escenarios desde que se concentró en la enseñanza académica y comenzó a formar a cantantes en la Escuela Moderna de Música y  la Universidad de las Américas.

María Illanes

El soul latino y la balada R&B fueron las primeras vías de expresión de la cantante, compositora y profesora de música serenense María Illanes, vinculada entonces a un frente de voces cultoras de esta raíz negra del pop, como Carito Plaza, Martina Lecaros, K-réena y Celeste Shaw, intérpretes capitalinas que nutrieron esa nueva escena. Aunque su evolución musical, una vez que se mudó a España, tomó elementos de la canción acústica folk que le dio categoría de cantautora.

Fresia Soto

Fresia Soto fue uno de los nombres fundamentales de la Nueva Ola. Hizo covers en inglés de éxitos del rock and roll, como era usual en la Nueva Ola, y luego grabó canciones en diversos estilos juveniles, entre los que algunos se convirtieron en éxitos, como su versión de “El martillo” o “Corazón de melón”. Ganó el Festival de Viña, actuó en una película, y a comienzos de los '70 tomó la audaz opción de probar como bailarina revistas en los espectáculos de la compañía Bim Bam Bum. Avanzada esa década, y ante la falta de escenarios  y trabajo para la músicos que sobrevino tras el golpe militar, se fue a Estados Unidos, donde trabajó en otros oficios. A la música, en todo caso, solo tuvo regresos muy esporádicos.

Patricia Frías

Su nombre se asocia de inmediato al mapa de la balada chilena con mayor difusión en la segunda mitad de los años '80, aquél de televisión y grandes festivales. Pero es un territorio más extenso que ése el que Patricia Frías ha recorrido durante su trayectoria, tanto como intérprete de voz distintiva como también compositora de canciones de intensidad sentimental empáticas con la audiencia, las que hemos conocido en su voz o en la de otro/as cantantes.

Ariztía

Aunque se inició como un trío melódico vocal, Ariztía fue uno de los grupos chilenos de los años '90 que además de baladas grabaron canciones pop. En tres discos y ocho años ganaron un rápido éxito inicial, enfrentaron el lugar común de la "proyección internacional" propio de su tiempo y se separaron con varios éxitos radiales como "No te olvido", "No es mi culpa" y "Para que no se muera este amor", junto a canciones pop más inadvertidas como "Tengo miedo" y "A veces me parece". Durante 2008, y tras diez años de silencio, el trío anunció su rearticulación. Se mantienen hoy como un grupo activo.

Santos Chávez

Uno de los principales baladistas chilenos forjados en los '90 es oriundo de Conchalí, y ha recorrido un camino a veces difícil para alcanzar su lugar. Se inció como niño cantando en micros y festivales para ayudar a la economía familiar, para retirarse una vez y regresar años después en circuitos mayores. Con éxitos masivos y radiales, completa una discografia de varios títulos originales y goza un arraigo popular que, aunque a veces lejano a los medios, está completamente consolidado. La canción "Mi vida", grabada en 1999, es su principal carta de presentación, pero su repertorio es abundante: Temas propios, composiciones especiales para él y covers populares superan el centenar de canciones, y lo mantienen con una permanente presencia en escenarios a lo largo de Chile.

Karin Cáceres

Baladista de la generación del prototipo del programa de talentos de canto y baile "Rojo, fama contrafama". Ya antes de llegar a la mayoría de edad, Karin Lissette Cáceres López había tenido experiencia cantando frente a las cámaras en lugar de auditorios con público, en programas televisivos de todo tipo, desde "La mañana del 13" a primera hora del día hasta "Morandé con compañía" pasada la medianoche, pasando además por el estelar "De pé a pá" y el emblemático programa juvenil "Mekano". Su ruta como solista logró un estreno discográfico a sus 35 años: Lo que soy (2018).

René Calderón

Percusionista, pianista, arreglador, director de orquesta, compositor y productor, René Calderón ha estado involucrado en casi incontables proyectos musicales, en géneros diversos y con colaboradores de diferentes generaciones. Su trabajo ha sido reconocido en festivales como el de Viña del Mar, de la Patagonia y El Cairo; y su involucramiento en orquestas lo ha acercado al trabajo sinfónico. Discos de Verónica Villarroel, Douglas, Luis Jara, José Alfredo Fuentes, Axé Bahía, Willy Bascuñán, Sonia La Única y Gloria Simonetti llevan su nombre en los créditos de arreglos y producción, tareas en las que también ha tenido encargos desde Argentina, Bolivia y Perú. En junio de 2019, Calderón largó un peculiar proyecto de grabaciones sucesivas en piano para repertorio de músicos chilenos, disponibles en la plataforma Spotify a un ritmo mensual y hasta completar dieciocho entregas.

Claudio Reyes

Actor de teleseries, con papeles de galán,  Claudio Reyes estaba grabando en 1989 la tercera temporada de A la sombra del ángel de TVN, y el equipo de producción le propuso  sumarse a  la banda sonora con una canción, "Por qué llora la tarde", original del baladista brasilero Antonio Marcos . Su versión  se difundió rápidamente en radios y en shows televisivos, pero con un nombre distinto, sacado de su inolvidable su estribillo: "La tarde está llorando y es por ti".  "Ahi me di cuenta que cantaba mal" dijo el mismo actor en año 2009 a La Tercera, aludiendo sus limitadas virtudes musicales, algo que ha reconocido muchas veces - incluso con humor - tras su breve aventura musical. Claudio Reyes siguió siendo actor, cómico en programas de televisión y hasta concejal de la UDI en los años 2000 y cantaba su hit en espectáculos de comediante. Falleció en julio de 2024.

Simoney

La cantante chileno-venezolana apareció en el programa concurso “Rojo, fama contrafama” de TVN, en la primera versión que incluyó a solistas extranjeros, el llamado “Rojo internacional” (con los cubanos Orlando Oliva y Sandier Ante y la brasileña Lua de Morais). Pero Simoney Romero tenía experiencia en reality-shows y en escenarios nacionales antes de radicarse en Chile, obtener el cuarto lugar de “Rojo internacional” en 2005 y alcanzar el tercer “Símbolo rojo” en 2006. Su presencia en Chile le permitió editar los discos Simoney (2006) y Amar de más (2013).

Carla

Carla González integra la partida de cantantes juveniles presentadas por el productor Javier Domínguez desde 2010 y que tiene nombres como Camila Carlevarino, Paula Awad, María de los Ángeles Colas, Michelle Filkenstein, Alicia Domínguez y Gabriela Cavada, todas con discos y canciones publicadas durante ese lapso. La temuquense Carla González, presentada simplemente como Carla, grabó en 2009 un disco en el sur, mayoritariamente de covers aunque presentaba dos piezas originales, lo que le permitió mostrarse además como autora. En 2012 se unió a la productora Grupoaparte y publicó durante ese verano un nuevo título, completamente autoral, Vida mía.

Inés Délano

Cantante melódica, pintora, dibujante y maestra de voces, en su paso por la música Inés Délano se convirtió en una pionera en la formación del canto popular en Chile, una vez que abandonó los escenarios en la década de 1970. Aunque conoció y manejó los repertorios tradicionales de bolero, tango y música popular norteamericana y europea, su historial también la instala como una de las más reconocidas y recordadas lady crooners del jazz chileno.

Juan Andrés Ossandón

Uno de los más recientes compositores chilenos de baladas y música pop además de productor de radio y TV, Juan Andrés Ossandón es el autor de éxitos como "No quiero verte así" (1991), de Alejandro de Rosas; "Amor de verano" (1993), de Andrés de León; "Sinceridad" (1992), de Tatiana Bustos, con el que ganó el segundo lugar en 1993 en el Festival de Viña, y "Pensarlo dos veces" (1995), de Fernando de Jesús. Además, en su catálogo aparecen canciones de reality shows de TV como "La música" y "El juego de la resistencia" (2003), para Catalina Bono y Ximena Abarca, y "Madre tierra" (2005), de Joe Vasconcellos.

Antonio Prieto

El éxito de los boleros grabados por artistas chilenos durante los años '50 tiene a dos primeras figuras en los nombres de este cantante y de Lucho Gatica, y es en sí misma una época dorada en la música popular del siglo veinte. Pero así y todo es sólo un comienzo para la trayectoria de Antonio Prieto, un hombre que desde entonces supo multiplicar su alcance más allá de bolero, como cantante de baladas y otras canciones populares, como actor de cine internacional y figura de la televisión de su tiempo, en una carrera que además fue reconocida y exitosa en países como Argentina, México, Brasil y España, y que lo transforma por añadidura en un adelantado para la estirpe de las figuras de exportación en la música popular chilena.

Fa García

Parte de una numerosa familia vinculada a la música, Fa García ha encauzado su vocación creativa en áreas diversas, lejanas casi siempre a la exposición pública. Pianista, cantante y compositor, el músico integró durante los años ochenta el grupo Plástico, y ha musicalizado numerosas bandas sonoras para televisión y comerciales.

Marcela Moreira

Iniciada en la música como voz del Ballet Folclórico de Chile (Bafochi), Marcela Moreira —también conocida como Marcela Morei— ha emprendido un rumbo solista ya desde fines de los años '90 en el ámbito del folclor, aunque con una mirada personal que matiza el canto tradicional del campo y lo sustituye por una interpretación engalanada y una voz con entrenamiento. No por nada Moreira es, además, fonoaudióloga. En ocasiones autora y compositora, ha sido principalmente una intérprete que también ha probado la canción romántica.

Constanza Herrero

Cantante y autora, Constanza Herrero debutó discográficamente con su nombre en 2017, pero mucho tiempo antes había aparecido en la música con el pseudónimo Kota, con el que grabó un primer EP (Actúa hoy, 2007). Así se integró a Six Pack, uno de los conjuntos de pop adolescente que dominaron una década. Su estreno tuvo lugar nada menos que en el Festival de Viña del Mar de 2008, cuando debió reemplazar “de urgencia” la salida de Raquel Calderón del grupo, quien entonces iniciaba una carerra solista como Kel. A los 16 años, Herrero llegaba entonces al grupo y también al set de de la serie juvenil de TVN “Karkú”. Así grabó el disco Up (2009), de Six Pack, y en luego inició una carrera solista, que la llevó a Australia tras finalizar el colegio. Allí estudió en la Western Australian Academy of Performing Arts, donde incursionó en el teatro músical y el canto popular. De esa experiencia formativa surgió un trabajo de composición de canciones pop, en el que integró influencias del folk, el R&B y la música latinoamericana.