Cecilia Echenique

Entre las intérpretes chilenas, Cecilia Echenique es una de las más versátiles en repertorio y, en consecuencia, la que mantiene mayor vigencia gracias a los procesos de búsqueda que ha hecho durante el tiempo. Su carrera, marcada por sus diez años como integrante del grupo de música infantil Mazapán, ha sabido buscar caminos de desarrollo en ámbitos casi opuestos; desde la música de inspiración religiosa, hasta un sensual registro con clásicos de Brasil.

Fechas

Santiago - 28 de octubre de 1957

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Cecilia Echenique

Gabriela Bade / Jorge Leiva

El primer instrumento de Echenique no fue la voz, sino la flauta dulce. Ella es bachiller en música de la Universidad Católica y tiene estudios de posgrado sobre música barroca en Inglaterra. En 1979, de regreso de esa experiencia, ganó el concurso “Una canción para Jesús”.

Nuevos cantos y canciones infantiles
En 1980 la cantante comenzó su década de trabajo junto a Mazapán, conjunto con el que grabó discos y tuvo un programa transmitido por Televisión Nacional de Chile. En paralelo corrían sus intereses por la música de su propia generación, en el estilo que ha caracterizado su carrera como cantante: el Canto Nuevo. De hecho, con un espectáculo junto al trovador Eduardo Peralta, inauguró durante los años ’80 el Café del Cerro, punto clave para el desarrollo del estilo.

En 1982 Echenique viajó a Estados Unidos, donde formó un grupo de música barroca al interior de la Universidad de Princeton. En 1986 volvió a Chile y, como bienvenida, participó como invitada en los conciertos que por esos días hizo Eduardo Gatti en el Teatro Providencia. Al año siguiente la cantante se sumó al disco Voces sin fronteras, que se grabó para recibir la visita del Papa Juan Pablo II. Su versión a dúo con León Gieco para “La cigarra” fue el primer single del disco.

Tras el éxito de esta incursión Echenique se decidió a grabar su primer disco solista: Tiempo fecundo (1987), que incluía versiones para “Todo cambia” y “Yolanda”. Estimulada por la buena recepción de ese disco, rápidamente se volcó a la grabación de un segundo álbum: En silencio (1989) donde incursionó también como compositora.

Temática romántica
En 1991 se grabó el segundo volumen de Voces sin fronteras. Esta vez participaron también los españoles Victor Manuel, Ana Belén, Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y el grupo Mecano. Esa colaboración fue la antesala para su tercer disco Me pregunto (1992, el año que nació su hijo Benjamín Walker, futuro cantautor), en el que participó el músico chileno radicado en Europa Sebastián Santa María.

El salto en el tiempo es hasta 1994, año en que la cantante grabó El amor existe aún bajo un nuevo contrato con el sello Musicavisión, del que hizo famosa la canción “Cómo voy a renunciar a ti”, que logra una muy buena llegada a las radios chilenas, al igual que “Acércate y bésame”.

El buen estado de su carrera le permitió a Echenique hacer una gira por Estados Unidos. A su regreso la esperaba el premio Top Music que le dio la Red de Programadores de Radios de Chile, como mejor solista femenina. Otros premios como una nominación del Apes y el premio SCD terminaron de coronar ese año. Cargada de optimismo se lanzó a la producción de su quinto álbum: Debajo de mi piel, en el que mantuvo su apego al formato romántico y acústico. La alianza con Alberto Plaza para grabar “Cinco días” daba una señal clara de la inspiración baladística de su trabajo.

En 1998 Echenique se unió a las filas del sello Universal y abrió los fuegos de su nuevo contrato con un disco de música tradicional: Villancicos. El álbum se convirtió rápidamente en un éxito de ventas. Su siguiente disco, editado en el año 1999, también fue de concepto: Chilena, con versiones propias para clásicos de la música local, desde el bolero y la cueca hasta el Canto Nuevo, pasando por el folclor.

Tintes latinoamericanos
En el año 2001 Cecilia Echenique decidió volver a las canciones originales y, arropada por un grupo amplio y diverso de autores locales, lanzó su disco Secreta intimidad. El rango de colaboradores allí fue amplio, desde Keko Yunge a Patricio Manns, pasando por Soledad Guerrero, Roberto Márquez (de Illlapu) y Joe Vasconcellos. Para la ocasión la intérprete buscó una producción musical anclada a la sonoridad sólo de instrumentos acústicos y grabó en un estudio ubicado en El Arrayán. El resultado fue un disco íntimo e interesante, aunque no logró el mismo éxito de público que los anteriores, pero la llevó a una importante presencia en el Festival de Viña del Mar del 2003, donde estuvo como jurado y cumplió una aplaudida actuación en el escenario.

El paso siguiente en la carrera de Echenique fue un vuelco a la audacia, de la mano del músico y productor argentino Pedro Aznar. Ambos dieron forma en 2003 a un álbum tributo a la Música Popular Brasileña, bajo el título Brasil amado. Allí la voz de la cantante chilena fue trabajada de una manera sensual por Aznar, a fin de ponerla al servicio de la cadencia de la bossa nova y la samba. Algunos toques electrónicos, la colaboración de Mysti-K (de Mamma Soul), un repertorio que abordó temas como las madres solteras y la homosexualidad, así como un cambio completo en su imagen, trajeron a la cantante de golpe hacia un concepto completamente contemporáneo. Su versión de “Mama Africa” de Chico César tuvo una gran difusión, y consolidó el alcance masivo a su disco.

Revisiones al pasado
Un nuevo disco de villancicos el año 2004, que reprodujo el fenómeno de la década anterior y que después tendría una versión en DVD, antecedió a una nueva mirada al pasado al año siguiente : Junto a su viejo cómplice Eduardo Peralta editó el disco Hoy como ayer, a partir de dos conciertos grabados en la Sala de la SCD en julio del 2000. Ahí recorrieron parte del repertorio del Canto Nuevo, con canciones latinoamericanas de autores de María Elena Walsh,. Silvio Rodríguez y el clásico poema de Mario Benedetti “Te quiero”, musicalizado por Alberto Favero. Pero además canci0nes chilenas del propio Peralta, Dióscoro Rojas y Violeta Parra.

Con el disco en vivo grabado el año 2006 Pequeñas historias , también con edición en DVD, revisó su propio camino musical, con un repaso bastante representativo de todas las etapas de su carrera. Lo editó el año 2007 con el sello Oveja Negra, poco antes de otro álbum en sociedad, Tonadas chilenas, un proyecto gestionado por Mario Rojas donde junto al grupo Diapasón Porteño recorrieron varias tonadas de la Música Típica local (antes popularizadas por nombres como Los Cuatro Huasos o Los Huasos Quincheros), con un resultado que dio, sin duda, otros colores a ese repertorio tan tradicional.

Tras asumir cargos directivos en la SCD, el año 2011 apareció con un disco completamente inédito, Lo que hoy necesito, algo así como un sucesor de la línea de Secreta intimidad, editado una década antes. Con canciones propias y de compositores como Magdalena Matthey, Elizabeth Morris y Mario Rojas, regresó a las entrevistas, las parrillas radiales y los videoclips, y el 2011 se sumó a la oferta de música local, en un camino que, a más de 30 años de comenzar, todavía tiene un largo futuro.

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Lee Carlos Costas.