Joe Vasconcellos

Quizás por haber vivido en países tan distintos y distantes como Chile, Japón, Italia y Brasil, Vasconcellos creó un tipo de canción que ha buscado el arraigo en sonidos originarios, especialmente de América Latina, de donde son también sus orígenes sanguíneos. Su fórmula finalmente dio con canciones alegres, festivas y con explícita conciencia social y cultural. Desde su salida del grupo Congreso, en 1983, el músico se desarrolla de modo solista.  Su influencia en toda una generación de músicos, la masividad de sus canciones y su intensa y poderosa actividad en vivo lo convierten en una figura vigente y fundamental de la música de fusión desarollada en Chile.

Fechas

Santiago - 09 de marzo de 1959

Décadas

1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

joevasconcellos

Gabriela Bade / Jorge Leiva

Del congreso a una favela
Pese a haber nacido en Chile, recién a los 20 años José Joe Vasconcellos conoció realmente el país. Venía desde Italia, uno de los paraderos en la carrera diplomática de su padre. Llegó en 1979 tras haber incursionado en la música como discjockey de radios y discotecas, músico de cruceros e integrante del grupo Génova Río; además de seguir clases en el Conservatorio.

Acá se unió a la orquesta del argentino Raúl di Blasio, quien tocaba regularmente en el Hotel O’Higgins de Viña del Mar y otros lugares de la Quinta Región. Sus compañeros en el grupo eran los músicos de Congreso, a quienes se unió como cantante entre 1980 y 1984.

Vasconcellos le dio a Congreso una de sus canciones más populares: “Hijo del sol luminoso”, incluida en el disco Viaje por la cresta del mundo (1981), el primero de dos álbumes que grabó con ese grupo. El segundo, Ha llegado carta (1983), sólo contó con Vasconcellos para su registro, pues en 1984 el músico abandonó el proyecto para ir a enfrentar otros desafíos en Brasil. Su paso por el grupo fue, para el chileno-italiano, motivo de orgullo. “Era motivo de lucha, de resistir en un lugar, porque sentía que había resistencia cultural en ese trabajo. Estaba haciendo algo importante. Éramos los reyes de la metáfora para poder sobrevivir, pero la gente que entendía nuestro mensaje lo entendía muy bien”.

Tras cinco años en Brasil —y luego de haber tocado para importantes músicos, como María Creuza, Geraldo Azevedo y Zizi Possi—, Vasconcellos se abocó al proyecto de hacer su primer disco como solista. Lo hizo en Brasil, pero lo publicó en Chile, a través de una licencia con el sello EMI. Se llamó Esto es sólo una canción y casi no fue conocido, en parte porque el propio músico no lo tocó en vivo, pues partió de regreso a Brasil.

En 1991 decidió volver a Chile para asentarse de manera más definitiva. Y vino con la convicción de desarrollar su carrera tanto discográficamente como sobre los escenarios. Junto al grupo Favela grabó el que se reconoce masivamente como su primer disco, Verde cerca, que fue editado por el sello Alerce en 1992. Ese disco incluye la primera versión de su clásico “Huellas” y deja clarísimas las bases éticas del trabajo de Vasconcellos: raíz, conciencia ecológica y social, y ritmos de distintas partes de América Latina, desde la cumbia a la cueca, filtrados por su punto de vista.

Nace una estrella
Tras la salida de ese álbum el músico se dedicó a recorrer con su banda todos los rincones posibles del país. Este camino le permitió generar un vínculo muy estrecho con su público, factor que decidió en parte su nuevo contrato con la multinacional EMI. Fruto de su nueva relación contractual Vasconcellos editó Toque. Ese álbum extremó su opción por los colores y el ritmo propios de su herencia brasileña, con una fuerte presencia de percusiones y batucadas. Su buena llegada a las radios con canciones como “Sed de gol”, “Sólo por esta noche”, “Mágico” y una nueva versión de “Huellas” le permitió altas ventas.

En 1997 Vasconcellos se lanza con Transformación, un disco que siguió la línea de Toque pero con un poco más de sofisticación y menos batucadas. No obstante sus canciones más rotadas en radio fueron las más apegadas a las de Toque; por ejemplo, “Preemergencia” y “La funa”. Del lado sofisticado del disco aparecía la triste “Induce”, y el primer coqueteo de Vasconcellos con la electrónica en “Andar solo”.

No obstante la calidad de sus discos, Vasconcellos no ha logrado traspasar aún a sus grabaciones la fuerza de sus interpretaciones en vivo. Quizás ese era el punto de partida para Vivo, el disco súperventas en su carrera. El álbum fue grabado durante dos conciertos hechos en el Teatro Providencia en el invierno de 1999, y recogió todos los “éxitos” del músico hasta entonces, incluidos “Hijo del sol luminoso”, “Huellas” y una versión de estudio para “La joya del Pacífico” (grabada como tema central para la teleserie “Cerro alegre”, de Canal 13).

Pese a las propias virtudes de la grabación, el show de Vasconcellos a toda banda en el Festival de Viña del Mar de 2000 dio el espaldarazo definitivo a Vivo, que llegó a vender sólo ese año más de 130 mil copias. Vivo hizo evidente a todo el medio que Vasconcellos había demorado tal vez en una década en llegar a ese punto popularidad, pero que su comunión con el público era real y cimentada en largas giras por el país (“viajes directos al Chile profundo”, en sus palabras).

El éxito alcanzado le permitió al músico crecer en independencia. Armó un estudio de grabación e hizo crecer su oficina de producción para dar espacio también al trabajo de otros artistas, como Santo Barrio y LaFloripondio que grabaron sus discos allí, en el nuevo estudio Batuke. El aspecto difícil y abrumador de la fama dejó al músico sin posibilidad de concebir nuevas canciones por algún tiempo. Tuvo un tímido regreso con las canciones compuestas para la película de Orlando Lübbert, Taxi para tres (2001), que publicó en un EP ese mismo año.

También en el cine, pero esta vez en animación, Vasconcellos compuso varias de las canciones de la banda sonora de Ogú y Mampato en Rapa Nui, con la colaboración del músico de Isla de Pascua Mito Manutomtoma.

Adiós a la industria
En paralelo a su primer trabajo profundo de internacionalización (con presentaciones en Colombia, Argentina, República Dominicana y Uruguay) empezaba a correr un conflicto importante con su sello grabador, EMI. El músico acusó a la compañía de haber vendido su imagen a una fábrica de detergentes, sin su consentimiento. Así se desató una pugna que tardó un par de años en resolverse. Vasconcellos quería terminar su contrato con la multinacional, pese a que tenía pendientes otros tres discos con esa compañía. Según él, “en el mejor momento de mi carrera se vinculó mi cara, mi rostro, mi personalidad, con una empresa, en la que nadie me preguntó nada. Por eso consideré necesario aclarar las cosas. Yo toqué con Congreso, tengo una historia y le debo un respeto a todo eso”.

El problema retrasó la aparición de un disco de canciones originales hasta mediados de 2003. La solución al conflicto se logró con un acuerdo que consistió en la producción por cuenta del músico y la distribución a modo de licencia, por EMI. Con ese método se publicó primero el DVD Al mal tiempo buena cara, en el que Vasconcellos registra un par de conciertos en vivo en el Teatro Teletón, a fines de 2002; además de una entrevista biográfica, entre otros elementos.

El segundo producto surgido de este acuerdo fue su esperado quinto disco de estudio, En paz (2003), el cual se rindió no ya a los ritmos típicos brasileños, sino a la cumbia, el vallenato, el son, el cha cha cha y colores definitivamente más hispanoamericanos. En el álbum compartió micrófono con Tommy Rey (en la cumbia “La gloria de Chile”, que fue el single promocional del disco) y Francisco Sazo (de Congreso), entre otros músicos chilenos y extranjeros.

La apuesta independiente ha sido fructífera si se considera que el álbum Banzai (2005) logró incluso ser publicado en España, a donde el músico viajó a presentarse en vivo a mediados del año 2006, en medio de un ritmo de trabajo que tuvo claramentente menos visibilidad mediática, aunque nunca se detuvo. De hecho, en febrero de ese año estuvo nuevamente en el Festival de Viña del Mar.

Al año siguiente, el 2007, Vasconcellos editó un compilatorio grabado en parte en España, Destino, donde revisó temas viejos y estrenó nuevas canciones atravesadas, en buena parte, por el ritmo de la cumbia (incluyendo una suave revisión de su clásico “Las seis”). La grabación de un documental, la reedición de su discografía y la actividad en vivo son las actividades que mantuvieron vigente la figura del cantautor, que, con un repertorio consolidado, en mayo de 2009 celebró sus 50 años en un concurrido concierto en el Teatro Caupolicán, en un registro que luego editó en DVD y que ratificó su enorme arraigo popular.

Desde el 2010 la actividad en vivo marcó la ocupación central de Joe, que incluso inició una gira autogestionada en las zonas afectadas por el terremoto de febrero de ese año. El año 2012 debutó como conductor televisivo en la primera temporada del programa de música chilena “Do Re Mix”,  celebró los 20 años de su disco Verde cerca, y el 2013 comenzó a grabar por fin un nuevo disco con canciones originales. Llamadas se llamó ese trabajo, un EP de cuatro canciones, lanzado el 2014 – el mismo año que estuvo en la versión chilena de Lollapalooza, y que fue concebido como el primer volumen de una serie de discos que quiere continuar el 2016, porque el 2015 centralizó su trabajo en vivo en una nueva celebración: Los 20 años de Toque, posiblemente su disco más exitoso, y una pieza fundamental de la música de fusión chilena, donde si lugar a dudas Joe Vasconcellos es uno de sus principales referentes.

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