2000
Conocida como actriz de teatro y televisión, la primera disciplina artística de Amaya Forch fue, sin embargo, el canto, que estudió en la Escuela Moderna de Música y que ha desarrollado de modo más consistente desde alrededor del año 2000. Además de una serie de grabaciones, Forch participó del musical El hombre de la mancha y ha sido jurado de programas televisivos de talentos. Los discos de sus primeros tiempos como cancionista se concentraron principalmente en repertorios latinoamericanos del bolero, la copla y la canción romántica; además de una incursión en el folclor chileno con La consentida (2012) y de colaboraciones con el maestro del piano Valentín Trujillo. En 2019 actuó como voz solista en los conciertos de reinvención de repertorio llevados a cabo por el director Sebastián Errázuriz y el Ensamble MusicActual.
La vena y la raíz del folclor latinoamericano y de Violeta Parra están presentes en las canciones de Loreto Lorca —nacida como Loreto González Lorca—, cantautora urbana, guitarrista y charanguista que se ha proyectado hacia temas de la naturaleza y el espíritu humano. Siendo adolescente viajó por Chile, Sudamérica y Norteamérica, donde obtuvo distintos conocimientos, luego aplicados a su creación. Tras décadas de canto popular, en su primer disco, Viento azul (2016), reconsidera esa raíz trovadoresca e incorpora elementos de la fusión y la world music.
Nacidos al interior de una familia común de Puerto Montt e inmersos en una tradición de canción romántica latina en la línea de Sin Bandera o Camila, el trío vocal La Otra Fe apareció en las radios de la capital en 2006, gracias a canciones de alta rotación como “El peor de todos”, “Dónde estás” y “Cuánto más”. Esta última fue la más escuchada ese año según un registro realizado por la Sociedad del Derecho de Autor y que puso al trío entre las voces chilenas de mayor impacto masivo junto al baladista Daniel Guerrero durante esa temporada.
Tras el fin del llamado boom pop de los años ochenta en Chile, La Ley fue el único grupo de su generación que pudo gestar una propuesta musical de referentes globales y ambición de trascendencia. Con los años, el grupo se transformaría en un nombre de reconocimiento continental, con canciones, videos y giras que captaron la atención en varios países. Pese a sus cambios de integrantes, las mudanzas geográficas y las voluntarias pausas en su trabajo, no hay duda de que La Ley fue un equipo profesional de perspectiva duradera y marca señera para el pop local.
Percusionista, compositor, líder de agrupaciones, investigador y recopilador del folclor, bailarín de fiestas religiosas pampinas, el iquiqueño Cristian Hueo Sanhueza, o también Huevo Sanhueza, ha tenido protagonismo desde mediados de los años '90. Primero como parte de la compañía Teatro Mendicantes, que exploró el campo del teatro callejero, y luego como fundador de la Banda Conmoción, elenco que marcó un antes y un después en la introducción de la música de bandas de bronces y de los carnavales nortinos que se escuchó en la gran ciudad. Tras su salida de la Conmoción en 2014, Sanhueza regresó a Iquique para poner en marcha su plataforma de creación y gestión, que él llamo Tambobrass, y desde la que produjo los discos Sociedad Religiosa Gitanos Santa Rosa – 50 años (2015), una primera experiencia de rescate patrimonial iquiqueño, además de sus trabajos creativos personales Tambobrass acústica (2016) y Circo Océano. Los números nunca vistos (2016), con la música escrita para la obra teatral del mismo nombre, realizada por la compañía En la Cuerda.
Ruch fue presentado en 2006 como un nuevo proyecto «de los cerebros de La Ley», pues tras su conceptualización de guitarras eléctricas, profuso maquillaje y caracterizaciones estuvieron Rodrigo Coti Aboitz y Alejandro Sanfuentes, respectivos ex tecladista y manager de ese grupo pop. El grupo fue originalmente un cuarteto, pero al poco andar derivó en un dúo, y no pudo sostener demasiado tiempo ese quiebre. La banda legó un único disco, aunque varias de sus integrantes siguieron vinculadas luego de otro modo a la música.
Cellista, compositor, improvisador, pero ante todo un músico experimental, desde Francia y desde España Matías Riquelme ha sido cultor de una música moderna y subterránea, llevada a cabo en solitario pero también a través de distintos ensambles que ha dirigido, como Cellp, proyecto que abordó el jazz, la electrónica, el rock, la música docta y la música improvisada en diversas dimensiones.
Vinculado a la orden jesuita desde su juventud y ordenado sacerdote en 2007, Cristóbal Fones SJ se mueve entre una vida religiosa y su intensa actividad de creación musical. No solo ha publicado una serie de discos de cantautoría tradicional con temáticas pastorales, desde que su historia comenzó con Te contemplo en el mundo (1996), sino que también ha recorrido otros caminos en la composición, bien representados en Küme mongen (2017), un disco de piezas instrumentales que se mueve por la música étnica, de fusión y new age.
"Estruendoso, lento y pesado la mayor parte del tiempo, con algunos giros punk y hard rock". Es la definición que la propia banda hace de su sonido en el sitio MySpace, ajustada con precisión a la realidad. Lentos y pesados son muchos pasajes de las canciones de Orate, pero sobre todo estruendosos. Las presentaciones en vivo son prueba de ello.
Ingeniero en informática, DJ y músico son las tres especialidades de Hans Carstens, un músico que forma parte de los catálogos de sellos chilenos en línea como Impar, Epasonidos y Pueblo Nuevo. Tras una infancia transcurrida en Ilford, Londres —en torno a diversas influencias como el rock, el jazz y la música electrónica—, en 2003 empezó en Valparaíso a producir su propia música, volcada a la fecha en LPs, EPs y remixes para etiquetas chilenas y europeas.
Miguel Piñera fue un personaje singular dentro de la música popular chilena, aunque la mayor parte de su relevancia pública vino de fuera de las órbitas musicales. Con una apariencia hippie y artesanal, irrumpió en la escena musical a comienzos de los '80. La canción del grupo Agua "La luna llena" (compuesta por Nelson Araya), fue reinterpretada por Piñera, y la convirtió en la punta de lanza de su fugaz fenómeno musical, en un repertorio donde también sumaba canciones de Violeta Parra, Congreso y otros autores chilenos y latinoamericanos . Llegó incluso al Festival de Viña del Mar, pero en los años sucesivos su celebridad provino de sus oficios de empresario y de personaje de la farándula, aunque se presentó regularmente como músico en locales de su propiedad y se mantuvo grabando canciones. Tras ser diagnostocado de leucemia, falleció en el verano del 2025 a los 70 años.
Luego de sumar recorridos en grupos de música funk y soul de los años '90, los dos iniciadores de este proyecto hicieron coincidir en Esencia su vocación por la fusión de raíz afroamericana y canción popular latina (cumbia, mambo, bossa nova). El baterista David Vásquez había formado Goda, y David Eidelstein, más conocido como Rulo, ya tenía experiencia como bajista de Los Tetas y de Funk Attack cuando ambos dieron forma a su nuevo grupo en 2004.
Matato'a —que en lengua Rapa Nui significa «la mirada del guerrero»— es un grupo de música y danza de Isla de Pascua que desde 1996 fusiona los instrumentos y composiciones tradicionales del folclor de Rapa Nui con la música polinésica, latinoamericana, el reggae y rock. Es el grupo que grabó "E nua e koro", la canción principal de la teleserie "Iorana" (1997), de TVN, que fue el punto de partida de una carrera que han extendido por cinco discos y varias actuaciones internacionales.
Electrónica, pop, sonidos precolombinos, música incidental, rock y jazz. Casi no hay género musical que Guillermo Cuti Aste no haya trabajado en algún momento, animando una carrera que destaca como una de las más versátiles de las últimas décadas en Chile. Ejecutante de diversos instrumentos, el penquista es también compositor y arreglador, y ha llevado su música a teatro, cine y televisión. En el año 2009 presentó su primer álbum solista, Estatuas de sal.
Penthouse fue una banda chilena con nombre y sonido inglés que recogió distintas influencias de las islas británicas, y las pasó por un filtro melancólico. Formado a fines del 2003, el grupo de amigos convertido en banda se presentó por primera vez en un festival de la santiaguina Universidad Tecnológica Vicente Pérez Rosales cerrado por Congreso, en el que Penthouse quedó seleccionado entre los ocho finalistas. Grabaron un primer álbum, Penthouse (2005), con la producción de Alejandro Gómez y Ricardo Contesse, ambos de Alamedas, pero el disco nunca tuvo una edición formal, hasta que el grupo juntó esas canciones con otras nuevas y presentó su debut oficial, Todos contra todos. A la larga, el registro quedó como su única publicación.
Nueva York y Berlín son las ciudades donde Alejandra Iglesias ha jugado como parte de la selección de productores y DJs chilenos activos en el extranjero: allí opera como Dinky. Radicada en EE.UU. en 1997, fue un sello alemán el que publicó sus primeros discos y ella se estableció en ese país en 2003. En sus fiestas y discos puede encontrársela acreditada también como Miss Dinky y DJ Dinky J.
Médico cirujano, director de la Onemi entre 1994 y 2006, gestor cultural, productor de discos, divulgador musical a través de programas radiales e impulsor del recordado Festival de Jazz de Tongoy que tuvo lugar en esa localidad durante más de una década, además de la serie de ciclos itinerantes bajo el nombre de Jazz al Atardecer. Alberto Maturana ha sido además uno de los más activos músicos aficionados de jazz, toda una escuela fundadora. Conocido en el medio como Doctor Jazz, Maturana es guitarrista, saxofonista y clarinetista. En los años '60 fue uno de los primeros músicos que comenzó a tocar bossa nova. En los años '80 formó el grupo New Hampton Six, con Carlos Vera Pinto (vibráfono) y Sergio Miquel (clarinete), en memoria del legendario Lionel Hampton. Y en los '90 reunió a un elenco de figuras bajo el sombre de Jazz and Company, junto a Giovanni Cultrera (piano) y Waldo Cáceres (batería), con quienes publicó el disco Light jazz (0% colesterol) (2002).
A partir de la figura del “guacho” chileno y latinoamericano, ese niño sin padre conocido que está presente desde tiempos inmemoriales, el grupo encabezado por la cantante y autora Soledad del Río y el guitarrista y compositor Juan Pablo Escares se aventuró a recorrer distintas latitudes del subcontinente para encontrar en ritmos diversos las raíces musicales: desde el bolero cubano y la ranchera mexicana, a la cumbia colombiana y la tonada chilena. Su primer disco, Virgen (2010, reeditado un año después por el Sello Azul de la SCD) puso a La Guacha entre una generación de agrupaciones de fusión latina muy vibrantes en este sentido: Tizana, Los Prana, Mangüé, Manu da Banda y La Mano Ajena, entre otros nombres. El 2014 editaron un segundo trabajo, y el 2017 anunciaron su final.
Sebastián Longhi Leinenweber fue uno de los nombres que poblaron los programas televisivos a comienzos de los años 2000, espacios ded telerealidad y concursos de talentos de voces. En su caso, llegó a obtener el segundo lugar del reality show de Canal 13 del segundo semestre de 2003, llamado "Protagonistas de la música" (Romina Martin, Bernardita Henríquez, Feliciano Saldías), sacando partido a una propuesta de personaje y su imagen excéntrica y teatral.
Aunque en un comienzo la tarjeta de presentación de Camilo Salinas estaba precedida por el antecedente de ser el hijo de Horacio Salinas, el director de Inti-Illimani, su multifacético trabajo individual y colectivo forjaron una historia propia. De formación clásica, Camilo Salinas es sobre todo un eximio pianista, pero desde los '90 fue volcando paulatinamente a la música popular. Pettinellis, Chico Trujillo, el grupo Los Bipolares, e Inti Illimani Histórico son algunos de los conjuntos de los que ha sido parte, pero también su nombre figura en decenas de bandas sonoras de películas, series de televisión y obras de teatro. En 2017 presentó Solo piano, su primer disco estrictamente solista.