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Camilo Fernández

Su trabajo en radio, televisión, prensa y sellos disqueros explica la definición de Camilo Fernández como uno de los nombres con más influencia acumulada en el desarrollo de nuestra industria musical. A partir de la década de los cincuenta, el productor se asoció de modo sucesivo a algunas de las figuras significativas del canto en Chile; contribuyendo con su gestión al fortalecimiento de, sobre todo, la Nueva Ola, el neofolclore y la temprana Nueva Canción Chilena. Su historia es como la de muchos productores que, en Chile y el extranjero, supieron ver en determinados artistas un potencial comercial, y que fortalecieron su influencia a través de un olfato excepcional para anticiparse a las modas y convertir la música en un buen negocio.

Locos por Larry

Irregular, inconstante y dependiente de las decisiones de su líder Pogo (Los Peores de Chile), Locos por Larry es una banda que tardó varios años en sacar un disco. Formada originalmente el 2002, su debut discográfico se produjo seis años después, luego de un desfile de integrantes y varias sesiones de grabación, muchas de ellas realizadas con años de diferencia. Rockabilly, punk y blues acudieron al sonido de este primer disco, que, al parecer, sería el anuncio de un buen futuro para Locos con Larry.

Transilvestre

El agua y el viento son los elementos naturales que confluyen en la formación de este grupo, como está escrito textual en las historias anteriores de sus integrantes. El cantante y compositor Nelson Araya se inició en Agua, y la dupla entre José Miguel Marambio y Óscar Larraín proviene de Viento del Sur, los dos grupos chilenos literalmente más viajeros de cuantos se aventuraron en la música latinoamericana en los años '70 y '80. Ya habían tocado juntos cuando entre 1976 y 1980 todos vivían en Brasil, pero su encuentro como Transilvestre tuvo lugar en público en mayo de 2009 en el Teatro Oriente de Santiago, en un concierto cuyo registro dio pie a su único disco (Transilvestre, 2009). El primer repertorio de Transilvestre consistió en canciones previas de sus componentes, en todas las cuales es patente el influjo de las raíces chilenas, andinas y brasileñas con que el grupo inició al mismo tiempo sus primeras composiciones originales.

Paolo Salvatore

La popularidad de Paolo Salvatore viajó permanentemente entre España y Chile, y lo mantuvo como figura de la canción romántica en mercados cruzados y con un éxito considerable y de larga duración. Hits suyos como “La ladrona”, “La playa está vacía”, “El tomavista” y “El bikini amarillo” son emblemas del tipo de melodía adherente y sencilla que adopta los tópicos de las vacaciones junto al mar y se acomoda en el subgénero de «canción del verano», del cual Salvatore fue muchas veces soberano.