Carmelo Bustos

Carmelo Bustos es uno de los más legendarios y longevos músicos en la era de la radio y la boite, integrante de prestigiosas orquestas de música popular como primer saxofonista alto que animaron la bohemia capitalina, en especial con el protagonismo que tuvo como director musical de la afrocubanísima Orquesta Huambaly entre 1954 y 1962. Clarinetista y saxofonista, su swing natural inundó no solo su época de juventud y adultez, sino que se traspasó a generaciones de saxofonistas de los años ’90, ’00 y ’10, a las que formó como profesor, depositando ese swing como una herencia personal.

Fechas

Lota - 16 de marzo de 1925

Décadas

1940 |1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

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Iñigo Díaz

Nacido en Lota en 1925, desde muy pequeño Abraham del Carmen Bustos Fontena comenzó a sentir pasión por la música. Solía acompañar los desfiles militares por la ciudad y también fabricar sus propios instrumentos, como el pito o flautín creado con el bambú cicuta. Autodidacta del clarinete primero y del saxo alto después, Bustos mantuvo siempre como referentes a Benny Goodman y Charlie Parker. A los quince años comenzó a tocar en una banda instrumental de Tomé y a los dieciséis viajó a Concepción para su primer trabajo profesional, con un grupo de swing en el restaurante El Piloto.

Allí lo vieron tocar los músicos cubanos de la orquesta de Joe O’Quendo, llamada African Swingers, quienes se encontraban de gira por Concepción. Carmelo Bustos sorprendió a los músicos, quienes lo integraron como saxofonista en 1943, el único chileno en este conjunto histórico, que finalmente introdujo a Chile la percusión afrocubana a partir de los ritmos en boga en la época, la conga y la rumba. Bustos viajó a Santiago con African Swingers y se presentó en el Teatro Balmaceda y en Radio del Pacífico, como miembro de una exótica orquesta de espectáculo.

Durante los años ’40, realizó un activo trabajo en el circuito de la música popular y los locales nocturnos, intengrando las orquestas de Rafael Hermosilla, de Federico Ojeda en Radio Minería, de Chino Díaz en Radio Minería y del baterista José Giolito, durante una temporada de regreso a Concepción y Talcahuano. En todas ellas donde impuso su swing innato.

Carmelo Bustos tendría su primera experiencia netamente jazzística a fines de la década, como clarinetista sustituto del holandés Woody Wolf en el quinteto Swing Kings, del guitarrista Gato Zamora, que tocaba repertorio de Benny Goodman y donde actuaban astros como Luis Huaso Aránguiz (trompeta), Arturo Ravello (contrabajo) y Alfredo Hocicón Inostroza (batería). Junto a la orquesta bailable de Lorenzo D’Acosta, los Swing Kings animaron temporadas en la boite Tap Room, de calle Huérfanos, donde en 1952 se produciría un nuevo acontecimiento musical.

Al frente de la mayor orquesta tropical de la historia
Ese año visitó Chile la orquesta de Pérez Prado, que popularizó el mambo en los ambientes bailables, desplazando a la rumba y la conga. Durante una actuación en el Tap Room, Carmelo Bustos sorprendió al propio director cubano, quien le ofreció un puesto en su orquesta para ir de giras, pero el músico chileno desistió de la propuesta y se quedó en Chile.

En 1953 comenzaría a fraguarse el proyecto más importante de la música tropical en Chile, cuando algunos músicos que actuaban con el crooner Arturo Millán se unieron al cantante y guitarrista Jack Brown para tocar en la boite-cabaret El Club de la Medianoche, en el barrio Matta. La orquesta actuó durante aquel año en ese local, aprovechando las transmisiones de Radio del Pacífico. Pero en 1954 el grupo se trasladaría definitivamente al restaurante Nuria para iniciar allí su historia exitosa con el nombre de Orquesta Huambaly.

Carmelo Bustos se consolidó entonces como profesor y director musical del conjunto que tenía a otros astros de la música popular de la época: Lucho Kohan (saxo alto), Roberto Mono Acuña (trompeta), Fernando Morello (piano), Raúl Ángel (contrabajo) y el grandioso músico de jazz Lucho Córdova (batería). Más tarde se sumarían otros nombres históricos: Humberto Lozán (voz), Pedro Suárez (trompeta), Enrique Kiko Aldana (saxos tenor y barítono), Nello Cianguerotti (piano) o Álvaro Vicencio (saxo tenor).

Entre 1954 y 1959, la Huambaly, con Carmelo Bustos al frente, afianzando de paso sus habilidades docentes, marcó el pulso de la nueva música tropical, tocando noche a noche una amplia carpeta de ritmos: mambo y chachachá, como sus puntas de lanza, pero también bolero, guaracha, rumba, foxtrot y swing, subrayando así un perfil jazzístico que otras orquestas como la Cubanacán, Los Peniques o la Ritmo y Juventud no tenían. En 1959 el grupo realizó la histórica gira a Europa y tras el éxito cosechado en ese paso no todos sus músicos regresaron a Chile. Carmelo Bustos fue uno de los que volvieron, y se mantuvo con la Huambaly hasta 1962.

El depositario del swing
Bustos continuó con su trabajo como músico popular en la Orquesta del Casino de Viña del Mar, dirigida por Pedro Moraga, donde permaneció entre 1964 y 1974. La llegada de la dictadura lo obligó a buscar nuevos horizontes y en 1975 se integró a la orquesta televisiva de Valentín Trujillo en “Sábados gigantes”, en donde se mantuvo por otros diez años. Entre tanto, Bustos llegó a tocar conciertos con la Orquesta Sinfónica de Chile y estrenar obras para clarinete y saxofón, pero su vínculo con la música popular seguiría durante las siguientes décadas.

Tras una época de mayor silencio, Carmelo Bustos encontraría en la enseñanza una vía abierta y definitiva en la música. En 1994 se unió al proyecto educacional creado por el trompetista Gerhard Mornhinweg bajo el nombre de Conchalí Big Band. Allí, Bustos inició un método de trabajo acuñando una terminología propia, con expresiones como “París, París, París” (para representar el swing) o “El trote del caballito” (para explicar la síncopa). Así formó a músicos de jazz que los años siguientes tomarían el testimonio del swing original de Carmelo Bustos para protagonizar nuevos capítulos en el jazz: Agustín Moya, Andrés Pérez, Cristián Gallardo, Jonathan Gatica, Pablo Jara, Mauricio Lobos o Matías Aravena, entre otros.

Su redescubrimiento también fue responsabilidad del director de orquestas Juan Azúa, quien en el año 2000 integró a Bustos como primer alto a su Universal Orchestra, donde hasta 2006 revalidó su estatura musical y conocimiento de los repertorios populares. Ad portas de cumplir sus 90 años, Carmelo Bustos tuvo su reconocimiento definitivo tocando como solista con la Conchalí Big Band y la Mapocho Orquesta en noviembre de 2014 en el Teatro Municipal, y con la nueva Huambaly, recreada por el saxofonista Marcos Aldana, en enero de 2015 en el Festival de Jazz de Providencia.

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Lee Carlos Costas.