Música orquestada

La actividad en salones, hoteles, confiterías y boites como espacios de difusión en la era de la radiofonía y la industria del disco fueron contextos pródigos para la organización de orquestas de música popular, que desde los años ’30 pondrían en escena los ritmos de moda. No se trataba de agrupaciones sinfónicas (de cuerdas), ni big bands (de vientos), sino una mezcla entre ambas especies, lo que llegó a conocerse como «orquesta Broadway» u «orquesta Las Vegas». La música orquestada, entonces, se nutrió de un amplio rango en estilos, desde el tango a la tonada, desde el swing al vals y desde los bailables tropicales a la música ligera, siempre alrededor de un director estelar y con músicos de diversa categoría en los circuitos. La llegada de la televisión sería un estadio más en la evolución de estas orquestas, que tuvieron gran exposición durante el Festival de Viña del Mar, transmitido en directo para todo el país.

Carmelo Bustos

Carmelo Bustos es uno de los más legendarios y longevos músicos en la era de la radio y la boite, integrante de prestigiosas orquestas de música popular como primer saxofonista alto que animaron la bohemia capitalina, en especial con el protagonismo que tuvo como director musical de la afrocubanísima Orquesta Huambaly entre 1954 y 1962. Clarinetista y saxofonista, su swing natural inundó no solo su época de juventud y adultez, sino que se traspasó a generaciones de saxofonistas de los años '90, '00 y '10, a las que formó como profesor, depositando ese swing como una herencia personal.

Lorenzo D’Acosta

Clarinetista y director de orquesta, Lorenzo D'Acosta fue uno de los chilenos que más hizo por los inicios de la música orquestada de baile en Chile. Durante los años '50, su big-band fue presencia estable en el legendario salón Goyescas (tal como las de Rafael Hermosilla y Federico Ojeda) y en otra serie de centros nocturnos, y en esa misma década estampó valiosas grabaciones para el sello Odeón.

Humberto Lozán

Suele recordarse a Humberto Lozán como la voz mayor de la Orquesta Huambaly, un crooner de encanto, calidez vocal y ductilidad como pocos en su tiempo, al frente de la mejor compañía imaginable para la interpretación de repertorio de baile en restaurantes y salones de hotel. Sin embargo, Lozán desarrolló también una trayectoria solista, con discos propios y recordados recitales. No ha sido frecuente en Chile el arquetipo de cantante de gran potencia ajustado a ritmos centroamericanos y afrocaribeños, y a la vez cómodo con las exigencias del swing junto a intérpretes de jazz. Lozán se eleva, en ese sentido, como una de las más notables excepciones. Se volvió habitual leer su nombre en prensa —no sólo chilena— junto al adjetivo 'deslumbrante'.

Alejandro Gaete

A lo largo de tres décadas, Alejandro Gaete ha sido un versátil músico de la industria local. Fue guitarrista de pop, rock, fusión y jazz, integrante de orquestas televisivas, sesionista en vivo y estudio, arreglador y productor musical y autor de canciones festivaleras. Su vida como músico solista se inició entrados los años 2000, con la edición en discos de sus canciones y temas instrumentales.