Fernando Otárola

Más de cincuenta años como guitarrista de oficio, estilos y diversidad dan a Fernando Otárola la categoría de último sobreviviente de la bohemia musical capitalina. Es la era de los locales nocturnos del centro, las boites, los salones de baile, los auditorios radiales y los cancheos, animada por una generación de astros de la música popular a la que Otárola se sumó siendo un joven de diecinueve años. Su estatura musical alcanza los campos del tango, el bolero, la canción melódica, el swing y las orquestas populares, frentes que jamás abandonó.

Fechas

Santiago - 31 de enero de 1943

Décadas

1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Fernando Otárola

Iñigo Díaz

Se inició tocando el requinto de manera autodidacta. Cuando era un adolescente, Otárola además acudía a los conciertos programados en la Radio del Pacífico para ver a los gutiarristas del momento y así conocer más acordes en el instrumento. Desde 1960 vio tocar a en ese auditorio a Los Cuatro Duendes, estrellas del bolero chileno. Poco después formó un dúo de guitarra y contrabajo para tocar boleros con su compañero de liceo Nelson Gamboa, quien luego se sumaría a la generación de jazzistas de los años ’60. Entonces el pianista Jorge Abril lo integró a su quinteto de música bailable residente del Nuria, y le compró a un Otárola de diecinueve años su primera guitarra eléctrica Hofner. En paralelo, el joven guitarrista se unía a la orquesta de Luis Barragán para tocar desde 1962 en el nuevo programa televisivo misceláneo «Sábados gigantes».

Con guitarra es otra cosa
A partir de allí, Otárola se hizo de un nombre entre los músicos populares, accedió a la dinámica siempre bullente de la llamada «la ruca», esquina céntrica donde se reunían los músicos para obtener trabajos en el circuito nocturno, y comenzó su escalada como guitarrista de sesión para las estrellas juveniles de la Nueva Ola. Con la orquesta de Barragán, grabó en RCA Victor y EMI Odeon para Fresia Soto, José Alfredo Fuentes, Cecilia, Marisa, Patricio Renán, Luis Dimas y Peter Rock.

Pronto sumó presencia en las orquestas de Tito Ledermann y Manuel Contardo, y hacia 1965 dio algunos de los primeros conciertos de bossa nova realizados en Chile, junto a la primeriza cantante Rita Góngora, en el club de jazz de Omar Nahuel. Poco después su dupla de bossa nova sería Nelly Sanders, con quien estuvo casado. Desde ese momento se integró esporádicamente el circuito jazzístico joven, con el modelo de Barney Kessel como figura referencial.

Su trabajo en la industria musical siguió adelante cuando se integró a la orquesta de Valentín Trujillo, de quien aprendería la multiplicidad del repertorio que tocó durante cuatro décadas, y con quien permanecería por 28 años tocando en el set de «Sábados gigantes». Grabó nuevos discos estrellas de la canción, desde Palmenia Pizarro y Lucho Oliva, hasta Lucho Gatica y Antonio Prieto; y también acompañó a Malú Gatica, Ester Soré y Myriam Von Schrebler. Entre sus momentos más revelantes figuran el concierto que dio con la orquesta de Juan Azúa para el mexicano Armando Manzanero, y el disco que grabó para un desconocido Palito Ortega.

Poco antes de que el programa «Sábados gigantes» emigrara definitvamente a Estados Unidos en 1993, Otárola comenzó a tocar con el trompetista Daniel Lencina, a quien había conocido en esos años televisivos. Ya era un ocasional visitante al escenario del Club de Jazz de Santiago, desde los tiempos cuando se ubicaba en calle Agustinas. Tocó con figuras como Lucho Córdova, Giovanni Cultrera y Roberto Lecaros, y con el mismo Lencina formó una dupla de más de quince años como émbolo del cuarteto que lideró el uruguayo.

Fue guitarrista de jazz, cumbia y tango con largas temporadas como residente en el salón de baile Cachafaz, junto al bajista Jorge Toscano Vidal. El año que cumplió los 70, Otárola realizó un gran concierto en el Teatro de Carabineros, liderando un cuarteto que contó con la participación de jóvenes cantantes que él promovió: Thais Marie, Catalina Cacho y Edra Silva.

Adiós a un Jocker

El guitarrista de Los Jockers Sergio del Río (con el paraguas en la foto) falleció ayer en Santiago. Era peluquero de profesión y dejó su nombre impreso en la historia del rock chileno. Fue parte de Aguaturbia y Destruction Mac’s y con Los Jockers batió el recordado récord de tocar por 53 horas el 29 de septiembre de 1967. Ocasionalmente volvía a los escenarios.

Roli Urzúa: «Fiskales me hace bien»

El bajista y compositor habla del venidero disco de Fiskales Ad-Hok, la banda que cofundó hace más de tres décadas.