2000
Parte del explosivo reguero de rock de guitarras prendido por Guiso, Pendex, The Ganjas o Tsunamis a comienzos de los años '00, Ramires! fue un grupo de existencia breve e intensa. Aunque su discografía fue acotada, su repertorio tuvo su mejor expresión en incontables y enérgicos conciertos realizados sobre todo en Santiago y otras ciudades de Chile. Parte de sus integrantes luego dieron vida a Ram y los Mixes.
Cantora, compositora, recopiladora e investigadora, además de incursionar en la actuación, Patricia Díaz Vilches tiene presencia en los circuitos del folclor, la música de raíz y la música popular de la era radiofónica. Es parte de una generación donde también aparecen los nombres de Andrea Andreu, Belencha Mena, Romina Núñez, Miguel Molina, Mauricio Vega, Huaso Castillo y otros jóvenes de su tiempo que se vincularon a los últimos grandes maestros del folclor. En su caso como discípula de Margot Loyola, a lo largo de los cuatro años finales de vida. Integrante de conjuntos como El Parcito y De Patienquincha, que la catapultó al estatus de voz solista, tomó posición como nombre propio en 2023, con el álbum El viaje y con su nombre musical definitivo: Pati Díaz.
Trompetista y fiscornista formado en la Universidad de Chile. Desde ese campo de la música docta contemporánea fue emigrando hacia otras rumbos creativos y expresivos, vinculándose con la escena del underground y el avant-garde de mediados de los 2000. Integró los talleres de improvisación de Martin Joseph y junto a su hermano mayor, el saxofonista Edén Carrasco, y también ha realizado trabajos en la música experimental como integrante del grupo de free rock LaKut. En 2016 se unió a la banda de fusión contemporánea de la cantante Arlette Jequier y entre sus principales colaboraciones en el campo del jazz figura su presencia en el sexteto del clarinetista Mauricio Barraza que se presentó en 2015 en el Festival de Jazz de Providencia.
Saxofonista alto y soprano perteneciente a la generación de los ‘90, quien elaboró la mayor parte de su carrera en Concepción y Valdivia. Allí, Guido Ruiz alternó su profesión de químico y su rol como académico de la Universidad Austral con la de músico de jazz, encabezando una serie de cuartetos bop donde el sonido de su saxofón lo acercó a los de figuras como Jackie McLean y Gary Bartz. Musicalmente, Guido Ruiz transitó entre el jazz contemporáneo y el jazz de fusiones, en una época en que además llegó a tomar el testimonio de los primeros músicos que impulsaron el jazz en Valdivia: el baterista Osvaldo Chalupa Martínez y el pianista Fernando Wohlwend.
Como «la voz más triste de Chile» fue calificado alguna vez en prensa el canto de Luis Alberto Martínez, intérprete activo durante más de siete décadas, sobre todo en presentaciones en vivo por escenarios de todo Chile. A la particular categoría contribuyó no sólo su registro efectivamente tembloroso y sentimental, sino también su repertorio, pilar orgulloso de lo que él admite sin complejos puede calificar como «canción cebolla». Durante su extensa trayectoria, el trabajo de este músico de crianza nortina se cruzó con el de célebres nombres del bolero y vals peruano más melodramático, como Ramón Aguilera, Palmenia Pizarro y el Trío Inspiración, pero además contribuyó a ese cauce con composiciones propias, factor no frecuente entre sus pares. En 2022 fue investido como Tesoro Humano Vivo por el Estado de Chile. Falleció a los 94 años en enero de 2026 como el último rey de la vieja ola del bolero, habiendo cantado hasta semanas antes frente a público en vivo.
En la rearticulación de la banda pop No me Acuerdo —el primer grupo de Gonzalo Yáñez—y la incorporación de una voz femenina reside la génesis de Betty Boy, grupo capitalino de pop y rock activo en la segunta mitad de la década del 2000. El cuarteto comenzó a trabajar con los muchos temas de No me Acuerdo que quedaron sin grabar luego de la salida de Yáñez (quien, sin embargo, volvió a asociarse al grupo como productor de su primer disco). Junto a Cabaretta, telonearon el concierto por los quince años de Lucybell, además de participar en el festival de bandas de rock organizado por la firma Yamaha. Su único disco, Al mejor postor (2006), mostró canciones de distorsión y congoja, como "Imagina" ("escúchame, mira que tu amor / rima con mi dolor / antes de haber sufrido"). Con él viajaron en 2008 a Buenos Aires, y luego abrieron el concierto de Sonic Youth en Santiago. Poco tiempo después, la voz quedó a cargo de Geraldine Merchant.
El más representativo de los bateristas de jazz de la generación de los '90 fue también una personalidad de la música pop como integrante de Los Tres, desde los profundos inicios del grupo en una rockera Concepción durante los '80 hasta su abrupto final en los conciertos de despedida en el Teatro Providencia y el subsiguiente álbum Freno de mano (2000). Pancho Molina tomó un camino propio en esa revuelta y se posicionó identitariamente como un músico de jazz ante cualquier otra cosa. Una vida de más de diez años en Boston y Nueva York marcaron entonces esa nueva categoría que obtuvo como compositor de jazz, y tres discos solista publicados en ese período confirmaron su estatus tras finalizar el trabajo al mando de su histórico grupo Los Titulares.
Varias líneas describen a Ignacio Reyes Guzmán en la música. Es payador, poeta popular, cantor, educador y multiinstrumentista. Como cultor del rabel, colonial instrumento de cuerda frotada previo al violín, llegó a publicar un profundo trabajo de recopilación que contribuyó al campo de la investigación y la divulgación del folclor a través de un repertorio de tonadas interpretadas con el rabel: Pretendo de hacer un ramo. Reyes ha sido también director del conjunto Décima Orquesta, un proyecto contemporáneo que vino a proponer una nueva idea para la paya.
"Cumbia social melodramática romántica" fue el nombre del estilo específico registrado en un principio por este grupo, sumado desde su inicio en 2008 a la oleada joven de la cumbia chilena. Con el cantante Max Vivar a cargo de la dirección y de la composición de las canciones, Villa Cariño ya cuenta con su primer disco, Terapia intensiva, lanzado un año más tarde de su debut, en 2009.
Baterista de jazz de la generación cero-cero, la historia de René Gatica ha transcurrido largamente en Buenos Aires, a donde llegó a los 22 años para estudiar y convertirse en un músico profesional. Desde Argentina tomó posición como sideman de músicos de la primera línea de la escena, como el pianista Ernesto Jodos, y en 2017 se estrenó como líder con un quinteto post-bop con el que grabó el disco Rana, su histórico apodo surgido del popular títere televisivo (la Rana René), una derivación fonética y de marcado carácter bebop de su nombre de pila.
La Pé podría considerarse la prehistoria de Natalino, si no fuera porque este trío tuvo una vida propia de más de una década, tres discos y varios sencillos radiales. El grupo se formó inspirado en la balada italiana, y a partir de covers desarrolló su proyecto musical, cuyo episodio de mayor difusión fue su versión de "De amor ya no se muere", de Gianni Bella. El guitarrista Hugo Manzi fue el motor de esta primera etapa de la banda, para lo cual convocó a su hermano y un amigo de ambos, Cristián Natalino, un músico cuya ascendencia italiana había determinado sus gustos y su forma de cantar. Con él como primera voz se desarrolló este grupo, al mismo tiempo que los hermanos Manzi desarrollaban sus estudios universitarios, más ligados a la música clásica. En el año 2007, impulsados por el ánimo de hacer sus propias composiciones, cambiaron su nombre a Natalino, y se convirtieron en uno de los principales nombres de la balada chilena del nuevo siglo.
Valioso emblema del pop trabajado en Chile durante los años de dictadura, Upa! logró no sólo demostrar mayor valor artístico que muchas de las bandas que compitieron con ellos durante el llamado boom de los 80, sino también establecerse como referente de un modo de composición de inequívoco espíritu urbano. Canciones como "Ella llora", "Cuando vuelvas", "Sueldos" y "La bamba" se escuchan hasta hoy en radios, y los convierten en uno de los grupos populares del pop/rock chileno. A diferencia de Los Prisioneros, el grupo optó por alusiones sociales sutiles, aunque también críticas, inspiradas en parte por la new-wave inglesa y con timbres novedosos, como el saxo de Sebastián Piga. Su planteamiento intentó mantenerse fiel a tres principios autoestablecidos: «Tocar bien, cantar inteligente y tener un estilo personal», en sus palabras. Luego de una primera separación en 1991, la banda marcó puntuales reuniones, con conciertos y discos asociados, aunque distanciadas cada vez más por las actividades paralelas de cada integrante (que incluyen una residencia de Mario Planet en Francia). Hacia 2023, el conjunto mostró un nuevo single con el nombre de Upa+.
Si bien el pianista, compositor y musicólogo Carlos Silva es un ejemplar del jazz de la transición de los '90, junto con músicos generacionales como Pancho Molina, Ignacio González y un primerizo Cristián Cuturrufo, fue en la década siguiente cuando su nombre propio tomó cuerpo como uno de los mayores líderes musicales de un jazz contemporáneo en formación. En esos tiempos se transformó entonces en el continuador de una línea de pianistas de avanzada que de cierta forma se había extraviado desde los '70 con la dictadura y especialmente con las partidas al extranjero de Manuel Villarroel y Matías Pizarro. Silva profundizó largamente en el lenguaje de improvisación libre desde el trío jazzístico y se instaló referencia dentro del avant-garde.
En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino (La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.
Nacido en 2005 en la Escuela Moderna de Música, donde sus integrantes se estaban formando, Mainumbi apareció en una nueva escena de música de fusión de la época que estaba poniendo atención en la diversidad y el colorido del continente americano. Alrededor del compositor y cantante Jorge Torres Benapres, la banda incursionó en la salsa como eje central, aunque esta fue igualmente transformada a partir de la mezcla con otros estilos afrolatinos, además de jazz, funk, rock y toda una gama de ritmos que se pueden encontrar en América Latina, lo que desembocó en el concepto de "salsa fusión".
El grupo Melvin Crema llegó poco después del año 2000 de Chillán a Santiago, con el fin de contagiar a la capital de un pop pegajoso, tanto a través de radios como televisión (por su participación en la banda sonora de la teleserie "Brujas"). Durante sus tres años de existencia, trabajaron un sonido cercano al punk-pop acelerado de Tronic o Glup!, y que quedó registrado en un único disco.
Principalmente bajista eléctrico de jazz fusión y compositor, José Pérez Vargas ha desarrollado una historia musical lejos de los circuitos chilenos desde que en 2004 se trasladó desde Valparaíso a Buenos Aires para estudiar. En el puerto había sido alumno de figuras del jazz fusión de los años '80 como el guitarrista Eduardo Orestes y el baterista Boris Gavilán. Con ciertas influencias iniciales en el rock, Pérez Vargas fue derivando paulatinamente hacia el jazz eléctrico, tomando el lenguaje de la improvisación, las sonoridades de la fusión y la interacción entre los componentes de los ensambles que formó, primero como sideman y luego en la demostración de un liderazgo que lo llevó a publicar el álbum Kosen-rufu (2022). Allí mostró su primer material propio, escrito para quinteto o sexteto de jazz contemporáneo y fusión. En paralelo, su bitácora musical lo sitúa en diversos proyectos, con nuevos estudios y apariciones en conciertos y giras en Brasil, Suiza, Austria, Italia y Francia, además de integrar el quinteto de baterista italiano Ramiro Ventimiglia.
Como miembro del cuarteto experimental Dolores Fiuler, Juan Pablo Rozas se aventuró tempranamente sobre la música de improvisación, libre y estructurada, más allá de su calidad de compositor docto formado en el Instituto de Música de la Universidad Católica con las figuras de los italianos Luigi Nono y Luciano Berio muy presentes. Justamente ante la enormidad de una institución de esta naturaleza, Rozas y sus compañeros en Dolores Fiuler reaccionaron con propuestas sonoras libres e insolentes, como una forma de crear “canciones de protesta”.
Como concertista clásico, Mauricio Valdebenito ha orientado su propuesta hacia los repertorios latinoamericanos y chilenos para guitarra, grabando una serie de discos y explorando además la frontera entre la música escrita y la oralidad. Es un músico altamente dotado, perteneciente a esa generación pródiga de guitarristas chilenos que ganó espacios y créditos en los '90, luego de que Luis Orlandini obtuviera en 1989 el histórico concurso de la Radio ARD en Munich: Romilio Orellana (n. 1970), Wladimir Carrasco (n. 1972), José Antonio Escobar (n. 1973) y Carlos Pérez (n. 1976), entre otros.