2000
El solo de guitarra eléctrica sobre “Gracias a la vida” ejecutado ante 70 mil personas en el Estadio Nacional en marzo de 1990 como saludo al regreso de la democracia, no sólo representa el último momento de Edgardo Riquelme en un escenario importante. Es también una tesis de grado para sus propios años de estudio sobre una nueva música chilena, que se remontan a 1974 en Concepción. Esa tarde Riquelme puso una rúbrica de lenguaje contemporáneo y sonido desafiante a la interpretación del himno de Violeta Parra realizado por la Orquesta Sinfónica de Chile. Edgardo Riquelme es uno de los primeros ejecutores del encuentro entre la modernidad con la raíz.
La profunda influencia de la música latinoamericana, descrita en variedad de ritmos, timbres, aires y colores, y desde luego representada en la figura centenaria de Violeta Parra, terminaron por definir los bordes de Emilia Díaz. Cantautora y profesora de música, ha recorrido caminos que la llevaron desde la academia hacia lugares donde la tradición oral es determinante. En ese trayecto, Emilia Díaz puso sus canciones y composiciones en los álbumes Semilla y girasol (2009) y Vuela pajarito (2013), que marcaron una primera etapa autoral. Y de esa misma época también destaca la obra "Violeta de mayo" (2012), que estrenó en la Universidad de Los Lagos, donde ella es académica, junto al Ensamble Latinoamericano.
La popularidad de Paolo Salvatore viajó permanentemente entre España y Chile, y lo mantuvo como figura de la canción romántica en mercados cruzados y con un éxito considerable y de larga duración. Hits suyos como “La ladrona”, “La playa está vacía”, “El tomavista” y “El bikini amarillo” son emblemas del tipo de melodía adherente y sencilla que adopta los tópicos de las vacaciones junto al mar y se acomoda en el subgénero de «canción del verano», del cual Salvatore fue muchas veces soberano.
Saxofonista de jazz y fusiones, Nelson Laplagne ha explorado una creatividad moderna que involucra la base jazzística y las variantes del funk, la electrónica y la fusión de las raíces musicales latinoamericanas. Además ha incursionado en la gestión cultural y es el impulsor del San Bernardo Jazz Fest, que se realiza en el Parque García de la Huerta de esa comuna al sur de la capital donde Laplagne nació.
Daniel Jeffs Munizaga es el nombre completo de Djef, uno de los artífices junto a Mika Martini del prolífico sello de música chilena de raíz electrónica Pueblo Nuevo iniciado en 2005. También junto a Martini formó en 2004 el dúo Chiste, y por su cuenta ha editado los discos Arroz California (2002) y Live at Trianon Club (2005) y los EPs Soft white (2005) y Love (2006). Además ha participado de las compilaciones Oscilación (2004), Memorias de un calabozo (2006), Pueblo Nuevo primer aniversario (2006) y Música chilena de raíz electrónica (2007), en todos los cuales se ha caracterizado por una aproximación minimalista y experimental al sonido. En 2010 inició un nuevo trabajo de colaboraciones junto a la compositora y cantante Renata Anaya, llamado Aoraquï.
La cantautoría de vocación acústica y el espíritu trovadoresco son elementos que animan el trabajo de José Manuel Lattus, uno de los muchos solistas iniciados a partir del siglo XXI, quien ha estampado sus composiciones en cuatro discos de estudio y un registro en vivo.
Creada y dirigida en la Universidad Católica de Valparaíso por el compositor y académico Félix Cárdenas, la Orquesta Andina vino a observar la música del cordón americano de la cordillera de los Andes que cruza el continente de norte a sur. Es un proyecto de expansión de las músicas de las raíces con la mirada del siglo XXI, a través de transcripciones de músicas originarias, adaptaciones de piezas de autores de la Nueva Canción Chilena y creaciones dedicadas especialmente a esta agrupación por los nuevos compositores doctos. En ese sentido, representa un ejemplo de la evolución de una propuesta de cruces iniciada en los años '60 por dos compositores clave: Luis Advis y Sergio Ortega.
Astro chileno de la canción mexicana durante cuatro décadas con su investidura de “el Charro de Chile”, Eliseo Guevara nació en una familia campesina en Buin, creció entre San Bernardo y Puente Alto, y desde niño forjó su oficio como cantante. Pero su debut profesional se produjo cuando cumplió 30 años, en 1979, con el sencillo “La horma de mi zapato”. Desde entonces su carrera se encumbraría como una de las más pródigas y activas de la música mexicana elaborada en Chile, completando un catálogo de más de 40 discos, sucesivas presentaciones dentro y fuera del país, y varios clásicos del género, como “El de las botas negras” o “Navidad de un niño pobre”. Guevara murió en 2020, a los 70 años, cuando todavía se encontraba plenamente activo.
Compositor y arreglador, alumno de músicos fundamentales en la academia en los tiempos de la Nueva Canción Chilena como Sergio Ortega y Luis Advis en la Universidad de Chile y la Universidad Técnica del Estado, Jaime Soto León canalizó por esa vía su creatividad. En 1974 formó el conjunto de cámara Barroco Andino, ensamble continuista de esa estética, una vez instalada la dictadura. Como autor, escribió obras como "Oratorio de los trabajadores" (1971, para solistas y conjunto instrumental andino), "Misandina" (1980, para solistas, coro mixto y conjunto instrumental andino), que fue presentada ante los reyes de España en 1990. Otras piezas de su catálogo son "Memorial de Isla Negra" (1986, para solistas, coro y conjunto instrumental andino), "Federico hermano" (1988, para narradores y grupo instrumental, con textos de Federico García Lorca) y la cantata "Recados de Gabriela Mistral" (1996, para narradora, solista, coro de niños y el propio Barroco Andino, agrupación con la que Soto León alcanzó 50 años de trabajo). Falleció en agosto de 2024.
Aunque la guía creativa de Maestro fue, según sus integrantes, «la melodía y lo popular», nunca sus composiciones tuvieron el cauce convencional de la canción. En conciertos y en disco, el trío articuló en los años '90 una oferta musical de imposible comparación con lo que entonces se trabajaba en Santiago. La banda funcionó intermitentemente durante casi nueve años y legó un único álbum, más varias pistas repartidas en grabaciones informales y colaboraciones; todas ellas, de muy limitado tiraje. Luego de su disolución, sus integrantes siguieron con diversos proyectos musicales paralelos, de entre los cuales el más destacado ha sido el de Christian Torres en Nutria.
Felipe Riveros es un pianista de jazz contemporáneo, activo compositor y líder de proyectos de distinta mirada aunque el concepto del trío en la línea moderna marcó también su ruta como nombre propio. A través de varios álbumes con este formato Riveros dio espacio a su música. El solo hecho de haber vivido por más de una década en Nueva York, en tiempos que aquello resultaba difícil para los músicos chilenos, lo convirtió en un pianista de distinta y marcada orientación en el jazz. Riveros observó siempre el comportamiento y las dinámicas de las grandes ciudades desde la música y en esa misma metrópolis en especial fue que concretó su primera idea compositiva que lo llevó a editar una serie de depurados álbumes, como Drivin' (2000) y Metrópolis (2005). En su regreso a Chile se consolidó como un nombre en la escena con álbumes como Santiago (2008), Shanghai blues (2014) o la extensa serie de piano trío para los dos volúmenes de Sesión Palo Quemado (2025).
El concepto que representa la sigla NRE tiene relación directa con uno de los primeros proyectos musicales de fuerte pensamiento político iniciados por los hermanos Diego y Hugo Manuschevich en su arribo a Chile desde Nueva York en 2003. Significa Núcleo de Resistencia Estética y fue uno de los tantos ensambles operativos al interior del sello independiente y experimental Mystic Chant Recordz, que unificó las fuerzas del grupo congregado por la dupla de free jazzistas.
Su nombre es Marco Antonio Baeza, pero en los escenarios es presentado con el mismo apellido artístico de su padre, Tito Fernández, El Temucano. Con él comparte además su origen en esa ciudad sureña, su dedicación al canto y un timbre vocal similar que ha registrado en varios discos y en una carrera activa desde comienzos de los '80.
El encuentro entre las rimas del rap y las bases del reggae es el origen del dance hall, género cultivado por exponentes internacionales como el jamaicano Shabba Ranks, el panameño El General, los argentinos Pericos o el estadounidense Sean Paul. Es también la especialidad original de Shamanes, un grupo que se valió de ese ritmo para cimentar su gran popularidad con cuatro discos grabados entre 2003 y 2010. Además de éxitos probados en radios y en vivo como "Lejos de ti" y "No me dejes", en su cuarto trabajo, Reden-Zion (2010), Shamanes incluyeron colaboraciones con figuras como Zalo Reyes y el jamaicano Ky-Mani Marley, muestras de una ascendente carrera iniciada desde el underground y golpeada en 2013 por la inesperada muerte de uno de sus vocalistas, MC Browen.
Detalles fue el dúo que, de modo intermitente, asoció al chileno Andrés Bucci y la estadounidense Kate Simko, compositora y pianista que llegó a Chile en 2001 para conocer mejor la escena musical local. En un período de cuatro años, la dupla publicó dos álbumes y un EP con composiciones propias, además de trabajar en Santiago una serie de otras grabaciones que fueron apareciendo en distintos compilados o permanecen inéditas (algunas de ellas, con trabajo de mezcla a cargo de Atom Heart). La distancia geográfica dificultó más adelante la rearticulación del dúo.
Del grupo de cantautores que comenzó a destacar en Chile a partir del año 2000, Nano Stern ha sido una de los más poderosos y de más amplio alcance. Su estilo se distingue en parte por su asombroso oficio sobre la guitarra, así como su libertad vocacional para plantearse desde un inicio como un músico itinerante y de apuesta global. Aunque a los ojos masivos Stern constituye un firme músico solista, sus primeros trabajos estuvieron asociados a los grupos Matorral y Mecánica Popular, incluso como músico adolescente. Sin embargo, fue su posterior partida a Europa a los 19 años de edad la que fortaleció un camino trazado por él mismo. Desde entonces ha publicado sus discos con presencia incesante en festivales de jazz, folk y fusión en los puntos más inesperados del planeta y ha conseguido un estatus entre los cantores chilenos más importantes en el inicio del siglo.
La leyenda de un lactante porteño abandonado que escupía llamas como un dragón inspiró a los hermanos Felipe y André Baradit para bautizar el proyecto que a partir de 2001 mantuvieron en Valparaíso junto a Miguel Jáuregui. Los tres músicos han desarrollado un extenso trabajo en paralelo como solistas, respectivamente bajo los seudónimos Baradit, Jack_plug y Basstk; pero son, además, socios en el sello Epa Sonidos, prolífico y pionero netlabel. De modo intermitente, el trío fue desarrollando un sonido levantado a partir de secuencias, samplers, efectos para bajo y guitarra, y micrófonos ambientales («lo que tengamos a mano», explican). La presentación de su música en el marco de una exposición del fotógrafo Jorge Molina constituyó su debut en vivo, en la sala SCD de Santiago. Sus publicaciones están disponibles para descarga gratuita desde el sitio de Epa Sonidos.
Cantora, compositora, recopiladora e investigadora, además de incursionar en la actuación, Patricia Díaz Vilches tiene presencia en los circuitos del folclor, la música de raíz y la música popular de la era radiofónica. Es parte de una generación donde también aparecen los nombres de Andrea Andreu, Belencha Mena, Romina Núñez, Miguel Molina, Mauricio Vega, Huaso Castillo y otros jóvenes de su tiempo que se vincularon a los últimos grandes maestros del folclor. En su caso como discípula de Margot Loyola, a lo largo de los cuatro años finales de vida. Integrante de conjuntos como El Parcito y De Patienquincha, que la catapultó al estatus de voz solista, tomó posición como nombre propio en 2023, con el álbum El viaje y con su nombre musical definitivo: Pati Díaz.
Con un sonido denso y oscuro, este trío santiaguino asomó en la movida rockera chilena de inicios de los 2000 con elementos contemporáneos y recursos musicales perspicaces. Tan raro como su nombre, Pacu (que es como en guaraní se le llama a un pez de río de gran tamaño y muy estimado por su carne) buscaba inspiración en grupos extranjeros, como los estadounidenses Tool, para demostrar sus aires progresivos y la fusión de rudeza con sonidos electrónicos. Con su disco Sube (desde la profundidad del ser) (2004), además de lucir la sólida interpretación del vocalista Claudio Robledo mostraron un elegante uso de secuencias y sonidos electrónicos, trabajados junto a César Ascencio, guitarrista de la banda rockera Libra.