2000
Roberto Lindl es un músico referencial, desde inicios de los '90 e indistintamente en el campo del pop, el rock and roll, el jazz y la música de la bohemia. Más allá de su militancia histórica como en Los Tres y el Ángel Parra Trío, la propia visión de los hechos terminó por definir a Lindl como una personalidad musical con bitácora propia. Con el pseudónimo de Titae, siempre pulcramente vestido y tras una gafas de marco grueso, el bajista y contrabajista llegó a ser una figura muy por encima de la sola categoría de músico de acompañamiento.
Pilares del ska hecho en Chile, Santiago Rebelde es una agrupación cuya perseverancia le ha permitido mantenerse activa pese al desinterés de las grandes disqueras y/o medios por su trabajo. Liderados desde su fundación por el cantante Corzario, el grupo ha tenido una permanente rotativa en su numerosa formación, mantenido una rigurosa autogestión en su discografía y versos de reflexión social directa y aguda, sin metáforas ni pretensión autoral.
El frente de jazzistas chilenos incorporados al circuito musical de Francia comienza en los años ‘60 con el pianista Matías Pizarro y los hermanos Manuel y Patricio Villarroel y termina con el trompetista Ismael Gálvez, quien describió una ruta espontánea hasta recalar en París y formar ensambles de música experimental conocido en cierto underground de la ciudad como Séptimo Gnomo.
El productor, compositor y cantante Claudio Carrizo Viviani dedicó la mayor parte de su carrera musical a trabajar para otros artistas (Nicole, Keko Yunge, Álvaro Scaramelli), de cuyos espectáculos también ha sido corista. Su debut discográfico en 2003, el único álbum solista, permitió también calificarlo como cantautor romántico durante una época de oro para la televisión chilena, cuando también Carrizo trabajó como músico y productor en los nacientes reality shows y programas de talentos de canto. En los veinte años posteriores, hasta su muerte en 2024 orientó su oficio a los estudios de grabación y sets televisivos.
Originalmente intérprete de saxo alto a comienzos de los años 2000, Paulo Montero alcanzó otra altura sobre el final de esa década al diversificar su aproximación instrumental entre los registros del soprano, el tenor y, en menor medida, el barítono. Fue formado en la Universidad Católica, y destacado como su primer egresado, por el pionero del saxofón clásico en Chile, el cubano Miguel Villafruela. Este maestro también promovió desde la Universidad de Chile a solistas como Alejandro Rivas, Edén Carrasco y Álvaro Collao, cultores de la música contemporánea, la improvisación libre y el jazz moderno, áreas donde llegó Montero en distinta medida.
El armonicista rancagüino Gonzalo Araya es uno de los referentes bluseros de la generación de los años ’00, aunque sus inicios se pueden advertir ya desde fines de la década anterior en cierto underground, durantes sus merodeos por clubes y en las colaboraciones con músicos como el brasileño Johnny Jam and the Blue Turkeys, con quien improvisó en Valparaíso y Santiago. Su primer disco solista, Gonzalo Araya & amigos, inició en 2011 una siguiente etapa de liderazgo musical, tras diez años como acompañante.
La cantante pop y compositora Daniela Henríquez tiene una historia personal vinculada las Escuelas de Rock de su Concepción natal, donde en 1997 ingresó para formarse con profesores como Claudio Narea y Florcita Motuda y donde compartió experiencias con unos iniciados Bunkers: Álvaro López, Gonzalo López y Francisco Durán. Su presencia allí le valió grabar la canción “Espejo”, producida por Tito Escárate, para un álbum compilatorio con los trabajos de esa escuela. Desde entonces, la vena autoral ha prevalecido en su historia hasta desembocar en el disco La calle en que viví (2013), cuando Daniela Henríquez ya se había mudado a Santiago.
En la genealogía del ballet folclórico en Chile, Antumapu comparte el origen universitario de otros importantes elencos, y consigue distinguirse además por la persistencia de su trabajo a lo largo de casi medio siglo. El Ballet Folklórico Antumapu, palabra que en mapudungun significa «tierra del sol», se formó en 1971 al alero de la entonces llamada Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la Universidad de Chile, está integrado por bailarines y músicos, y se define como un grupo basado en elementos del folclor para crear y proyectar una obra artística. Para el año 2019, definían su trayectoria con cifras relevantes: la creación de diez obras, más de 2500 presentaciones en Chile, y más de 29 giras por América y Europa, con un promedio de 60 actuaciones por año. Más allá del trabajo escénico, también ha extendido su trabajo a composición y grabación de discos.
El grupo de música de fusión africana Baobab, también conocido como Cantos del Baobab durante su primera época, es el resultado de un largo proceso de investigación de las músicas tradicionales y populares de diversas regiones del continente negro, pródigo en canciones, ritmos y el uso de tambores. Parte de este trabajo ha quedado expuesto en sus discos editados por el sello Mundovivo, Cantos del Baobab (2011) y Nimba (2014). La experiencia de Boabab vino a abrir el ángulo de observación de una música de raíz africana, con proyectos diversos que van desde Orixangó a Newen Afrobeat.
Catalina Bono es considerada la primera figura que llegó al disco en la era de la telerrealidad, parte de una fiebre de estrellas pop fabricadas en los sets televisivos. En 2003, la viñamarina no sólo triunfó en la competencia de extraños talentos en formato de reality-show ("Protagonistas de la fama"), sino que en menos de tres meses pasó de ser una muchacha cualquiera a una figura nacional vinculada a la música popular, con su álbum Catalina Bono (2003), editado por Warner.
Inti-Illimani® (o Inti-Illimani “Nuevo” o Inti-Illimani Hermanos Coulon) es el nombre la que se denominó a una de las dos facciones de ese grupo, luego que en junio de 2004, tres integrantes históricos del conjunto iniciaran una nueva agrupación musical, y reclamaran el patrimonio y el nombre de Inti-Illimani. La alineación que permaneció, se siguió presentando como Inti-Illimani, sin ninguno de esos apellidos, y no reconoce a sus ex compañeros como representantes del conjunto. Al margen del conflicto, el conjunto ha mantenido casi su misma misma formación por más dos décadas, y es un activo protagonista de la música chilena. Ha desarrollado una discografía que ha revisitado la historia musical chilena, y donde es muy frecuente la colaboración con otros músicos muy diversos, como Fernando Ubiergo, Isabel Parra, Mon Laferte o Los Bunkers. El 2023 desarrollaron un disco en conjunto con el joven cantautor italiano Giulio Wilson y se presentan regularmente en Italia y en Chile, y países de Europa y América Latina.
Percusionista chileno de extenso e internacional oficio, Jorge Almonacid viajó con 18 años a Londres, Inglaterra, y forjó desde entonces allí su vocación musical. Especializado en ritmos afrolatinos, es hábil en tumbadoras, cajón, bongó y tamboriles uruguayos; y ha estudiado con maestros de diversas nacionalidades en cursos anclados en Londres, Lima, Ciudad de México y Madrid. Durante su residencia británica fundó al menos dos conjuntos de formación multinacional: Negrocan (con quienes llegó a los festivales Womad y Glastonbury) y Canfusión. Más tarde, de regreso en Chile, ha tenido colaboraciones en vivo y en disco con gente como Jorge Campos, Italo Pedrotti y Jeanette Pualuan.
Nacido en 2005 en la Escuela Moderna de Música, donde sus integrantes se estaban formando, Mainumbi apareció en una nueva escena de música de fusión de la época que estaba poniendo atención en la diversidad y el colorido del continente americano. Alrededor del compositor y cantante Jorge Torres Benapres, la banda incursionó en la salsa como eje central, aunque esta fue igualmente transformada a partir de la mezcla con otros estilos afrolatinos, además de jazz, funk, rock y toda una gama de ritmos que se pueden encontrar en América Latina, lo que desembocó en el concepto de "salsa fusión".
Tamara Larraín es la mujer detrás de Liz, cultora de una música colorida que se nutre de ritmos latinoamericanos, tanto del folclor sureño como de una música tropical más festiva y bailable. Tuvo experiencia como cantante adjunta a un elenco de jazz latinoamericano encabezado por el pianista Roberto Toti Monsalve, y como solista tomó su segundo nombre, Liz, para diseñar una propuesta identitaria. Así se volcó al pop desde ese enfoque latino, con el disco Hierbabuena (2015), que presentó canciones como "Miedo de querer" y la propia "Hierbabuena".
Una multitud de nueve músicos premunidos de guitarras, bajo y batería, pero también de trompeta, cello, violín y teclados es la exclusiva formación con que Les Ondes Martenot se inició en 2004 como una pequeña orquesta para tocar pop ingenuo y melodioso. Equivalente local de grupos afines como Camera Obscura y Belle & Sebastian –ambos a su vez con una cuna afín en Glasgow, Escocia–, el grupo tomó el nombre del precursor instrumento electrónico creado en 1917 por Maurice Martenot y con todas esas fuentes dispuso en su disco debut, Les Ondes Martenot (2004), una serie de canciones luminosas y optimistas con las que ganaron el concurso de nuevos grupos del sitio Super 45 y abrieron el festival de música independiente Pulso en junio del mismo año.
Hay un conjunto que fue tan subversivo como Quilapayún. No vivió en el exilio, sino en medio del hervidero de la dictadura militar. Y entre esa nebulosa ayudó a mantener vivo el espíritu de la Nueva Canción Chilena con un mensaje a veces explícito, a veces oculto en su presentación de grupo de "música clásica": Napalé. Junto con Barroco Andino sobrevivió a los años duros y llegó a ser el más importante ensamble continuista de una estética que desde fines de los '60 unificó las músicas docta y popular.
Alterlatina es un grupo iniciado en 2002 y conformado por jóvenes mujeres estudiantes de diferentes comunas de Santiago. Con interés en distintas culturas de Latinoamérica, su repertorio incluye canciones de Cuba, Perú, Brasil, Colombia y Chile, entre otras raíces, combinando sonidos variados, como charango, zampoña, quena, cajón peruano y bombo legüero, pero también clarinete, flauta traversa y bajo eléctrico. Su primer disco es FeCunda (2011).
La Pichanga fue un proyecto de jazz vinculado a los lenguajes de la experimentación y la improvisación desatada, que no contó con demasiada valoración en la escena jazzística de sus tiempos. Nunca fueron parte de las comunidades más establecidas del jazz mainstream, nunca fueron parte de las programaciones del Club de Jazz y siempre prefirieron seguir una línea musical underground. Con ese espíritu contestatario sus músicos desarrollaron una propuesta y dejaron un único disco como registro: Arriba de la pelota (2006).
El bolero de puerto es un tipo de género musical cargado no sólo por sus señas formales sino también por el involucramiento biográfico que muchos de sus mejores cultores tienen con él. Aunque nació en los años ochenta, Demian Rodríguez está enlazado a esa larga tradición que en Valparaíso y San Antonio marcaron antes de él cantores como Jorge Farías, Ramón Aguilera y Rosamel Araya, y conjuntos como Los Chuchos. Su música es por un lado un homenaje a esa línea de música sentimental y bohemia, pero también la prueba de sus propias dotes de cantautor. Ha elegido insertarse en una historia que le resulta cercana, aportando a ella con nuevas ideas, versos y melodías.
Uno de los más recientes compositores chilenos de baladas y música pop además de productor de radio y TV, Juan Andrés Ossandón es el autor de éxitos como "No quiero verte así" (1991), de Alejandro de Rosas; "Amor de verano" (1993), de Andrés de León; "Sinceridad" (1992), de Tatiana Bustos, con el que ganó el segundo lugar en 1993 en el Festival de Viña, y "Pensarlo dos veces" (1995), de Fernando de Jesús. Además, en su catálogo aparecen canciones de reality shows de TV como "La música" y "El juego de la resistencia" (2003), para Catalina Bono y Ximena Abarca, y "Madre tierra" (2005), de Joe Vasconcellos.