Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Cantante y autora de un pop romántico con raíces en la canción folk, Daniela Izaurieta Vega tomó su segundo nombre para emprender un camino como solista luego de unos inicios como voz principal de Bajosoul, banda de pop-soul que ella integró en los comienzos de la década de 2010. Pero su historia decisiva correría por un carril en solitario, como una de las cantautoras de una época abundante en nombres que atravesaron el pop, el soul y el folk en distintas dimensiones: Casandra Paz, Dominga Flaño, Fernanda Leiva, Daniela Serey o Giyil, entre otras.
En mucho menos de lo duró que su larga estada en Chile, el cantautor bahiano Zeca Barreto terminó por incorporarse a la historia moderna de la música popular chilena como un punto de encuentro y proyección de una nueva música, la popular brasileña, desconocida en sus múltiples frentes. Junto a otras figuras como Joe Vasconcellos (fusión latinoamericana), Marinho Boffa (jazz) y Célio Oliveira (samba), Barreto ayudó a establecer un público emergente y una nueva comunidad de cultores.
Intérprete y autora de canciones de raíz popular brasileña, Luca Mundaca conservó un pasaporte como el único crédito de que su nacionalidad es chilena. Nació en Concepción como Luca Hernández (cambió al apellido materno) y a los seis años llegó a la ciudad de Valinhos, en el estado de Sao Paulo, donde finalmente se abrió paso como cantautora moderna.
Daniel Jesús Díaz es Ramírez Neira, compositor y autor de canciones con guitarra, con una influencia de la tierra sureña, la poesía y la literatura. De hecho su trabajo como cantautor comenzó en 2010 luego de un infructuoso proyecto de banda de rock que iría a homenajear entonces a Juan Rulfo, uno de sus padres literarios. Ramírez Neira nació en el seno de una familia campesina y minera de Lota. Su primer disco es Útero (2011), del que se desprende su canción "Con la soga al cuello", pieza que fue antologada en el disco Absenta musical, vol. 2: cantautores (2011), álbum que presentó a una nueva partida de solistas, cantores y trovadores de la década de 2010.
Cellista y compositora de formación clásica, Ángela Acuña es una figura recurrente en los créditos de música incidental en el cine, en teatro y en televisión. Colaboradora de muchos musicos locales, desde el 2008 es parte de Malabia junto a Javiera Parra y Christian López, y el 2011 debutó con el disco solista Caverna, donde reunió sus trabajos por encargo para varios proyectos y canciones propias. En 2016 lanzó un segundo disco, con un mayor acento autoral: Música de Ángela.
“El jazz estaba con de ella antes de que lo supiera”, fue la única lógica que el baterista Alejandro Espinosa encontró para explicar la aparición de una cantante como Rossana Saavedra, sin tener ningún tipo de adiestramiento técnico. Una voz de generación espontánea de aquéllas que se dan sólo de cuando en cuando y que en definitiva la transformó en la solista vocal más adelantada de los '90.
Pianista, compositor, arreglador, conductor de orquestas y productor discográfico, Francisco Aranda Reinoso es el ejemplar más joven entre los músicos que se iniciaron en conjuntos de la Nueva Ola y que luego se reconvirtieron en figuras autónomas como directores y productores. Es una camada de talentos en la pluma, la batuta y la gestión, que comienza en los años ’60 con gente como Juan Azúa, Toly Ramírez y Jorge Pedredros y deriva en Horacio Saavedra, Juan Salazar, Miguel Zabaleta y Pancho Aranda, nombre recurrente dentro del círculo del Festival de Viña del Mar y la industria televisiva de los años '80.
El 2007, el núcleo de los dos hermanos José Miguel y Pablo Ferrera dio origen a Aiken, tomando el nombre de una chilenización de los términos en inglés "I can", que significa "Yo puedo", y que fue una forma de sus fundadores de perseverar en su camino musical, tras algunas experiencias fallidas. Con ese nombre se unieron al productor Diego Carvacho, y el 2008 debutaron con el disco Libre de mente, iniciando un camino que ya completa una década, actuaciones en escenarios como la Cumbre del Rock, además de sus propios conciertos, y varios viajes a México, Un segundo disco editado en el singular formato de "pulsera pendrive", y la serie de EPs adelantaron su nuevo trabajo, que persigue ser un registro de su experiencia en el continente bajo el llamado de la Aldea global. Esos discos de corta duración fueron Chile (2014), México (2016) y Perú (2017).
Vinculada al pop, al rock, al soul y a la balada, Daniela Ruiz Buhring se inició en la música como cantante del grupo Sum, organizado por el productor y músico Gustavo Pinochet. Con ese proyecto grabó la canción "Se fue" en 2011, una vez disuelto el núcleo original que incluía a las solistas Constanza Palavecino y Lucía Covarrubias. Más tarde, una Daniela Ruiz que lucía vistosos tatuajes en su cuerpo, marcó una presencia en diversos escenarios personificando e interpretando a Amy Winehouse, proyecto que incluso la llevó a la televisión, donde concursó en programas musicales como "Yo soy" (2012), de Mega, y "Ni nombre es" (2013), de Canal 13. También fue activista de la alimentación viva o slow food. En abril de 2015, durante un viaje personal, la cantante chillaneja falleció víctima de un atropello mientras transitaba en bicicleta.
El guitarrista Pedro Frugone asumió la música como vocación temprana, y ha sido hasta hoy persistente en su trabajo y leal a ese llamado. De entre las muchas bandas de las que ha formado parte, las más importantes han sido Anachena, Viena y sobre todo La Ley, con quienes tocó por casi veinte años. Ha colaborado con diversos músicos locales, y en 2007 publicó un álbum solista.
Phono partió con un grupo de amigos y estudiantes de Sonido, dispuestos a pasar de los covers en uno que otro pub a un espacio en escenarios profesionales, apoyado en su momento por la filial chilena de EMI. Su estética, deudora del new-wave británico y el pop latino, fue forjando un repertorio de canciones propias, radiables y pegajosas. Tuvieron un inicio de rápido impulso: un año después de su debut en vivo (2002, discoteque Laberinto), ya tenían un primer EP. Su álbum Phono (2004) se caracterizó por el rock suave de las guitarras eléctricas y letras que viajaban entre el desamor y el orgullo, además de la exposición de bajones personales (como en "Ya no creo en mí": "Inseguro para enfrentar lo que viene y va / sin disimular que estoy podrido por dentro"). Del disco Humana tentación (2008), El Mercurio destacó que «entre tanto compositor folk y viudos de los Beatles venidos de regiones, a veces necesitamos urgencia, rabia y pasión. Y acá hay varias canciones así». En 2012 adelantaron el sencillo "Eres así", que sería la primera carta de un tercer disco que al final no llegó a término. Paulatinamente la actividad del grupo se fue apagando, e incluso su cantante Ricardo Callealta presentó ese tema, con otras canciones, como un trabajo solista, en un camino que pareció interrumpirse el año 2015, cuando junto al baterista de la banda y el productor Mariano Pavez en el bajo presentó un nuevo grupo: Phardó.
La corta vida del grupo Compiuters fue escuela suficiente para impulsar a Pablo Infante a continuar por cuenta propia el camino como productor musical. También conocido como Pol Infante, escogió primeramente el nombre de Efectos Espaciales al mismo tiempo como alias y como título de su disco debut, uno de los más llamativos editados en Chile en 2008. Con Infante como gestor a cargo, en Efectos espaciales convivieron cantantes y músicos invitados tan diversos como Valentina Fel, Nea, Manuela Baldovino (también ex integrante de Compiuters y cantante de La Montaña, otro grupo iniciado en 2008) y el crédito extra de un dúo entre Javiera Mena y Jorge González. Pop, rap y bases electrónicas son la banda sonora de ese primer disco que situó a Infante en el espacio de la creatividad a puertas cerradas y en solitario. Más adelante realizaría producción para bandas como MKRNI, Survey Team o Protistas, y en simultáneo a sus estudios de Filosofía en la Universidad Católica, centraría nuevos trabajos musicales desde la fenomenología. El alias de Efectos Espaciales fue sustituido por el de Pol de Sur, con el que Infante se instaló como compositor y productor de música electrónica.
Con una larga vida de exilio en Venezuela y con la influencia de cantores de ese país como Simón Díaz, Chelique Sarabia, José Sifontes y Cecilia Todd, Natalia Barahona ha sido una intérprete de cantos latinoamericanos diversos, valses, pasajes, merengues, pero también boleros, tonadas y canciones trovadorescas, que ha llevado a contextos actuales con conjuntos acústicos y músicos de fusión y jazz. Sus discos son Flor de jengibre (2007), grabado en Venezuela, y Voz de algodón (2013), ya reestablecida en Chile.
Los primeros pasos de la cantante pop Alexia Naomi Valech la encaminaron hacia una música ciento por ciento juvenil, rítmica y colorida, representada primeramente por su EP de estreno en 2023, titulado Naomi. Este segundo nombre suyo tuvo el simbolismo de la femeneidad y las sensaciones juveniles, siempre experimentadas a fondo. Alexia Naomi se había iniciado en un camino personal de composición de canciones para cuando en 2023 llegó como concursante al set del programa televisivo "The voice", donde capturó la atención de jurados como Francisca Valenzuela. Sus canciones tocan temas del amor y de la pérdida del amor, además de reflexiones con cierto sentido existencialista. Todas fueron creadas en esa época desde el propio dormitorio de la cantante, guitarra en mano, como ocurrió con el repertorio de Naomi, que más adelante contó con la producción de Roberto López (DrefQuila, Paloma Mami, Young Cister). De este modo, las influencias del hip-hop y la música urbana latina se fueron filtrando en el propio resultado de su música en un contexto pop. En 2026 lanzó un nuevo trabajo, titulado Lo que deja la arena, y allí ella se posicionó de manera definitoria en la canción pop radial, con colaboraiones como la de Gianluca.
Conocida como actriz de teatro y comediante, Magdalena Larraín además se hizo cantante con posterioridad a ese camino, cultivando una música que fusiona influencias modernas y que se fundamenta en la raíz del folclor latinoamericano. Hija del director de cine Ricardo Larraín, tras una residencia de varios años en España, Maida Larraín hizo su debut en el disco con una serie de canciones, valses peruanos, zambas argentinas y boleros, la mayoría escritas por la cantautora Paula Herrera, que integraron el disco Lo poco que sé (2016), con arreglos de Pedro Melo (Entrama). Tres años después presentó su segundo disco, Quiero gritarlo, que definió como un trabajo conceptual, centrado en canciones femeninas, con un cuidado trabajo en los videoclips y un saludable ingenio y sentido del humor. Más adelante, ella comenzó a presentarse con el nombre de Maida la Reina, y así publicó álbumes sucesivos, El tiempo al revés (2022) y La reina (2024), una muestra de colorida fiesta latina que publicó durante su traslado a México.
La Machi es el nombre musical de Eugenia Kena Toledo, cantante porteña y cultora de una música que combina la raíz latinoamericana con influencias del jazz, el pop, el soul y la fusión. Profesora de música y canto, además de arreglista, ha desarrollado toda su carrera en Europa, desde que llegó a vivir allí en 1990 para iniciar sus estudios de jazz vocal, armonía y arreglos en Barcelona, y proyectarse por tres décadas como un nombre de la música chilena fuera de nuestras fronteras.
Intimista, reflexiva y melancólica en su poesía, Francisca Meza es una trovadora de absoluta generación espontánea. A los 24 años tomó por primera vez una guitarra que se encontraba en su casa y cantó de una sola vez su primera pieza autoral, "Cosas por hacer", un auténtico manifiesto personal que dos años después fue grabada en su disco debut, Podas y brotes (2010). Fue un trabajo que la instaló en una generación de cantautoras que tienen como denominador común la raíz latinoamericana y la canción pop, como Paz Quintana, Carmen Salvador, Natalia Contesse, La Pájara y Javiera Barreau, entre otros nombres.
Inicialmente como productor, luego como parte de sociedades (Redulce, The Plugin, DíaCero), y al fin como solista, Ignacio Redard ha sido un intérprete y conceptualizador de reciente pop electrónico chileno. En proyectos personales, y como compositor y colaborador de otros músicos, nacionales y extranjeros, ha demostrado dotes singulares de versatilidad y radar sonoro global.
Un nombre propio es la denominación que el actor Matías Oviedo dio a su proyecto musical, que siempre fue un trabajo colectivo, pero que solo lo tuvo a él como integrante permanente en un rasgo que, incluso, los hizo recibir la denominación de "banda solista". Con elementos de pop de rock y sonidos bailables, Julio Pino grabó tres hasta el 2015. Oviedo comenzó con Julio Pino luego de su paso como bajista y compositor de Bobo, y como parte del proyecto Taulis del compositor Sebastián Wallerstein. El 2016 presentó un disco como solista, poniendo en entredicho la continuidad de la banda.
Vista por primera vez a través de las pantallas de televisión, Martina Petric Morrison fue cantante en la competencia del programa "The voice" en 2015 (Camila Gallardo, Luis Pedraza, Josefa Serrano, Astrid Veas), aunque su proyecto personal como cantautora tomó forma definitiva en 2018, con el estreno de Velvet, producido por René Roco. El álbum reunió una material casi íntegramente escrito en inglés, idioma que Petric tomó con soltura para maniobrar los textos de canciones principales como "Got me" y "Never". Inspirada en la figura, la voz y la elegancia de la afrobritánica Sade, la chilena elaboró un pop de suaves texturas y atmósferas. De allí el nombre de ese primer álbum, que sugería la tersura del terciopelo, un trabajo que la puso en una ancha escena de voces femeninas de fin de los años '10. En 2020 se unió a la colaboración de nuevos nombres femeninos de la música (Dindi Jane, Inad, De Lein, Ana Sofía) para la creación del sello T3MPLUM.