Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Catalina Ramos

Entre la cumbia, la salsa, el pop latino urbano y por momentos incluso el bolero se mueve la música de Catalina Ramos, cantante coquimbana y parte de una comunidad de mujeres en la música tropical de la década de 2020 que cuenta con nombres como Paula Rivas, La Mary, Nina la que Brilla, Karla Melo, Fran Hidalgo y Bárbara Muñoz. Su primer disco es Galaxia tropical (2024), un EP de cuatro canciones con las que Catalina Ramos ingresó de lleno a la escena tropical de la pospandemia.

Candelabro

Autodenominados con el apelativo de nerd rock, Candelabro ha sido una las bandas referenciales dentro de una escena independiente en los tiempos de la pospandemia, junto a Asia Menor, Hesse Kassel y Estoy Bien. En su música Candelabro combinaba elementos del art rock con instrumentos electrónicos y melodías naturalmente pop, mientras que narrativamente buscaba representar a una juventud tímida, retraida y alejada de otros movimientos musicales de moda al relatar situaciones de la cotidianidad urbana a través de sus canciones. Su álbum de 2025 Deseo, carne y voluntad, tuvo especial impacto en la música desde esa perspectiva y desde la propuesta sonora tan amplia que alcanzó entonces.

Mora Lucay

Natalia Vásquez es Mora Lucay, cantautora porteña que comenzó a aparecer a mediados de los 2010 en un proyecto pop reunido primero como dúo y luego como cuarteto en Valparaíso que se dio a conocer con ese nombre. Su música ha articulado distintas influencias y vertientes, desde una aproximación a la trova latinoamericana hasta la saya y la cumbia en un aspecto más festivo. La mezcla fue definida en sus primeros tiempos como "dramatic pachanga", debido a sus canciones de corte dramático pero al mismo tiempo bailables y coloridas.

Bárbara Usagi

Bárbara Usagi es una cantante de j-pop o j-music, estilo que dominó una parte de la escena del pop a partir de canciones cantadas en japonés; sobre todo, a través de aperturas y cierres de series anime. Su veradero nombre es Bárbara Bustamante, y adoptó su pseudónimo del japonés Usagi, uniéndose a una generación de intérpretes chilenas de pop en ese idioma, como Jessica Toledo, Viviana Shieh, Salomé Anjarí o Jennifer Boldt.

Karen Rodenas

Karen Rodenas es una cantante y profesora de voces. Integra la generación de solistas de mediados de los años 2000, que comenzaron en el repertorio tradicional del swing pero luego estallaron en distintos espacios musicales, entre ellas los nombres de Natacha Montory, Camila Meza, Nicole Bunout y Javiera Tagle. Rodenas se convirtió en una estudiosa solista de la música improvisada y la fusión en sus diversas formas, encabezando proyectos de jazz propios o como parte de conjuntos. Su único disco es Karen Rodenas Cuarteto (2013).

Pancho Puelma

Clases de piano desde los ocho años y la participación en bandas como Leña Húmeda y Q.E.P. forjaron el oficio de Francisco Puelma, pero fue un hecho doméstico el que determinó su éxito: el primer embarazo de su mujer lo motivó a sentarse al piano y componer una bienvenida a su hijo. Así nació la canción "Esperando nacer", que se convertiría en una de las más tocadas por radios durante la segunda mitad de los años '80, y cuyo éxito marcó para siempre el recuerdo del músico entre el público.

Prissa

Melodías, coreografías y bases electrónicas fueron los tres componentes que sumaron Francisca Villela y Javiera Mena en este dúo de pop apropiado para bailar, cantar y escuchar, y que fue una de las primeras plataformas que expusieron a la futura estrella del pop independiente, cuando ella por entonces merodeaba sus 20 años. Cuando empezaron el dúo en 2003 con el nombre de Tele-Visa, Javiera ya actuaba como solista y Francisca provenía de los grupos Canción de Amor Desea Verle y Exfiesta. En 2006 grabaron su disco debut, Ni tú ni yo, y también figuran en las compilaciones Futuro esplendor (2005) y Electric melodies: Música para una vida feliz (2005). La actuación con la que estrenaron el nombre de Prissa, en septiembre de 2006 en el subsuelo de un club céntrico santiaguino, fue también la última antes de que el dúo se disolviera por la partida de Francisca Villela a Alemania, donde tiempo después formó un conjunto pop de chilenos en ese país, llamado Samanta.

May Villalobos

May Villalobos es una cantante de la generación Z, iniciada en la composición desde los 15 años, cuyas canciones ciento por ciento pop debieron bregar en un contexto dominado por la música urbana y sus figuras a inicios de la década de 2020. Con referentes que van desde el k-pop y estrellas globales como Ariana Grande, Billie Eilish y Chappell Roan hasta chilenas como Supernova, Denise Rosenthal, Princesa Alba, Soulfía o Shirel, May Villalobos presentó una serie de canciones desde distintos ángulos del pop que reflejaban su historia personal, los difíciles años escolares, la búsqueda de una identidad, la exploración de la sexualidad, el amor y el trauma de dejar atrás la niñez y la adolescencia. Producido por Francisco Victoria, el material de su primera época, a partir de 2020, incluyó "Digan lo que digan", "En otra vida", "Perdonar" y "Papel", que cantó junto a Karla Grunewaldt. Más adelante May Villalobos publicó sus primeros discos EP como si se tratara de capítulos de su biografía, entendida como estaciones de un año. Primero, Lo que el invierno me dejó (2023), con canciones centrales como "Huir" y "Cómo vuelvo"; Alergia (2024), que apareció como un florecimiento primaveral en su vida y que estrenó canciones de alta escucha como "1, 2, 3", y Te esperé mil otoños (2025), que contó con la participación de Dindi Jane en "Pobre niño".

Pancho Gana

Francisco Gana, o Pancho Gana, es un cantautor independiente, cuya música toma elementos provenientes de la trova al igual que del pop y la música de raíz latinoamericana, para converger en una propuesta de cierto carácter mestizo. Con estudios de composición y arreglismo en la Escuela Moderna, ha canalizado una creación en diversas líneas en paralelo, a través de colaboraciones con las también cantautoras Delia Valdebenito y Karen Franjola, así como el trío Buena Memoria. En sus discos aborda temáticas que van de la pequeña historia propia a reflexiones mayores de las crisis sociales. Ellos son Seré (2016), y Ruido unido (2019), donde accedió a un tipo de pop próximo a los trabajos de Álex Anwandter, Pedropiedra o Max Zegers.

Cata Teuber

Catalina Teuber es una cantautora en la línea folk, cuyas canciones tienen marcada aproximación al sadcore, una forma de canción melancólica en su caso también sureña, dado su origen como coyhaiquina. Arquitecta e ilustradora de libros infantiles, se definió lateralmente por la música ya desde su infancia, tocando el piano primero y la guitarra después, experiencia que la conectó con el folk. Teuber ha reconocido la influencia de cantautores anglo como Leonard Cohen, Simon & Garfunkel, Bon Iver y Sufjan Stevens en estos términos. Su primer trabajo fue el EP Todo lo que fui (2023), un collage narrativo y gráfico de reflexiones con mirada contemplativa respecto del paso del tiempo, desde la niñez y la adolescencia hacia una adultez, junto con el impacto que representó para ella dejar su tierra aysenina de origen. Muy poco después, Teuber publicaría otras seis canciones en un segundo EP, titulado No te lo tomes personal (2025), en el que ella alteró las formas y el sonido que la había distinguido desde los orígenes. Se calzó la guitarra eléctrica y se rodeó por músicos para establecer una banda de enfoque inde rock, próxima a exponentes de época como Mitski. Cata Teuer puso en marcha ese nuevo repertorio, también autobiográfico, pero esta vez guiado por la ira que le dejó una decepción amorosa.

Catalina Claro

La música instrumental fue punto de partida y punto de llegada de Catalina Claro, una promisoria concertista de piano especialista en Mozart y compositora de música incidental, música funcional y orquestadora. Pero a la hora de desarrollar una historia discográfica, estos métodos quedaron supeditados al peso de la canción pop. Catalina Claro fue parte de un proceso de mezclas y fusiones que después de mucho camino recorrido desembocaron en un álbum como Canto por si acaso (2008), con melodía, ritmo, estrofa y estribillo.

Valentina Marinkovic

Valentina Marinkovic es una cantante y compositora que se presentó en su primera época con el nombre Valvai. Su proyecto musical quedó representado en el panorama de Bindú (2015), su álbum debut como cantautora. Más adelante fue definiendo su enfoque con un trabajo asociado a conceptos de exploración íntima y vínculo con el medioamiente, desde las corrientes de pensamiento y movimiento social del ecofeminismo. Desde lo sonoro ella planteó una música pop con elementos provenientes del jazz, el funk, el soul y también la musica africana cuando ella se integró al grupo Newen Afrobeat.

Aleste

Aleste fue un grupo de estampa rockera pero innegable sonido pop. En los años noventa, la banda protagonizó un auténtico fenómeno de masas al editar el disco Rastros (1993), cuyo primer single, “Hay un límite”, les granjeó una popularidad que les permitió recorrer Chile, Ecuador y Perú, y dejó su recuerdo instalado por más de una década gracias a su adherente estribillo. El conjunto está asociado a un momento puntual de la música chilena y de su industria (antes de internet, de la autogestión y la cuarta ola feminista), pero en 2019 rearticuló sus piezas originales para presentar un nuevo disco.

Usuales

En cinco años de recorrido, y varios cambios de integrantes, Usuales consiguió afirmar un rock melódico y ligero que alcanzó a plasmarse en tres grabaciones (para el prestigioso sello Cazador). Habían largado como cuarteto (bajo el nombre Sátrapa), influenciados por la música del argentino Luis Alberto Spinetta. Pero en la sección de hípica de un diario encontraron luego a un pingo, Usual, que decidió su cambio de nombre, que a la vez coincidió con la decisión de una «nueva» propuesta, sostenida en las composiciones de Simón Cox, y atenuando la oscuridad inicial en favor de un sonido más pop y diáfano. Su primer EP, en 2007, no tuvo más de 150 copias, pero permitió afirmar el camino hacia el álbum El tiempo y la furia (2009). El fin del grupo, poco después, estuvo vinculado a las presentaciones solistas de Simón Cox. El EP Fuego, acción y decisión (2010) selló la despedida.

Stereo 3

Trio pop exitoso aunque de corta vida, Stereo 3 debe inscribirse en la historia de proyectos musicales eficaces, que en corto tiempo y con arduo trabajo consiguen instalar hits de muy masiva difusión. Es inevitable citar al grupo como la respuesta masculina a Supernova. También un trío vocal de jovenes debutantes, el conjunto contó con la misma dupla de composición y producción que había conceptualizado al exitoso grupo de "Maldito amor" (la de Cristián Heyne y Koko Stambuk). Aunque su éxito no tuvo proyección, dejó al menos dos singles en el recuerdo colectivo. Hacia inicios de 2026, uno de sus integrantes originales, Nacho Rosselot, ofreció una serie de conciertos «de regreso» en Santiago y regiones junto a otros músicos.

Kinder Porno

En el CluBizarre, desaparecido espacio céntrico en Santiago, se vistieron por primera vez de porristas para bailar simples coreografías y entretener a un público joven, aunque mayor que ellas. Kinder Porno fue uno de los primeros dúos electropop del siglo XXI en Chile, y mantuvo por un tiempo una energía pícara y lúdica (a veces, de descolocadora transgresión, como en canciones dedicadas a Claudio Spiniak), con un único disco publicado y shows frecuentes (muchas veces, en locales con horario para  menores y sin patente de alcohol). El dúo femenino al mando trabajó con llamativo desprejuicio canciones entre el rock, el electro, el J-pop y el axé, casi siempre de letras sexuales.

Da Jungla

En la herencia de los ritmos de origen afro como el reggae chileno (Gondwana), el hip-hop latino (La Pozze Latina) y el pop-soul chileno (Matahari), el grupo Da Jungla fue uno de los que dieron pasos en estas tres direcciones. Formados como trío en 2004 con la figura de Vanessa Valdez en el micrófono central, abordó mezclas musicales en la canción pop contemporánea, con temáticas de celebración del cuerpo y también de conciencia social.

Andrea Velasco

Conocida como actriz de televisión y cine, campo en el que llegó a participar en la trilogía del director Nicolás López (Qué pena tu vida, 2010; Qué pena tu boda, 2011; Qué pena tu familia, 2013), Andrea Velasco mostró masivamente su lado musical una vez que publicó sus primeras canciones, reunidas en un EP que elaboró junto al músico Andrés Pérez Lecaros y que contó con la participación de la estrella del pop Francisca Valenzuela. Con estudios en Projazz y también en Buenos Aires, la cantante ya había aparecido en 2009 en clubes de jazz realizando conciertos de repertorio pop y soul. Entre sus colaboraciones previas a su debuto como solista, se registran trabajos con Pedropiedra, Yo soy Pérez y Los Tetas.

Phono

Phono partió con un grupo de amigos y estudiantes de Sonido, dispuestos a pasar de los covers en uno que otro pub a un espacio en escenarios profesionales, apoyado en su momento por la filial chilena de EMI. Su estética, deudora del new-wave británico y el pop latino, fue forjando un repertorio de canciones propias, radiables y pegajosas. Tuvieron un inicio de rápido impulso: un año después de su debut en vivo (2002, discoteque Laberinto), ya tenían un primer EP. Su álbum Phono (2004) se caracterizó por el rock suave de las guitarras eléctricas y letras que viajaban entre el desamor y el orgullo, además de la exposición de bajones personales (como en "Ya no creo en mí": "Inseguro para enfrentar lo que viene y va / sin disimular que estoy podrido por dentro"). Del disco Humana tentación (2008), El Mercurio destacó que «entre tanto compositor folk y viudos de los Beatles venidos de regiones, a veces necesitamos urgencia, rabia y pasión. Y acá hay varias canciones así». En 2012 adelantaron el sencillo "Eres así", que sería la primera carta de un tercer disco que al  final no llegó a término. Paulatinamente la actividad del grupo se fue apagando, e incluso su cantante Ricardo Callealta presentó ese tema, con otras canciones, como un trabajo solista, en un camino que pareció interrumpirse el año 2015, cuando junto al baterista de la banda y el productor Mariano Pavez en el bajo presentó un nuevo grupo: Phardó.

Ana María Barría

Desde inicios de la década de los 2000, Ana María Barría apareció como activa intérprete de música popular brasileña (MPB) y también como cultora de flamenco. Lideró distintos proyectos, en un abanico de múltiples variantes musicales: desde tríos eléctricos de MPB y bossa nova, hasta ensambles de cámara de música contemporánea brasileña y duetos vocales-instrumentales. Sus primeros contactos con la música chilena llegaron a su natal y lejano Puerto Aysén con el arribo tardío del Canto Nuevo y grupos de fusión como Congreso y Fulano, donde la agresiva performance de Arlette Jequier sería para ella una influencia.