Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Vicky More

Victoria Morales es Vicky More, una figura de la música popular consolidada en las plataformas televisivas hacia 2019, cuando participó en el programa de talentos "Yo soy", de Chilevisión. Allí fue doble de la mexicana Selena, lo que la llevó a alcanzar puestos en la semifinal de la competencia. Fichada poco después por el sello MasClever, tomó definitivamente el nombre de Vicky More, el que repercurtió en el mundo digital a través de una serie de videoclips que la pusieron en órbita. Su disco más importante en esa primera época fue Victoriosa (2022).

Cristián Espiñeira

Cristián Espiñeira llegó al pop y al rock como bajista de grupos como Pettinellis y Yeti en una segunda etapa musical después de desempeñarse como contrabajista clásico y de jazz en los ’90. Nacido en Los Ángeles, Espiñeira tuvo sus inicios Concepción integrando una pequeña banda de dixieland penquista como reemplazante del legendario contrabajista Eugenio Urrutia. Si historia musical más determinante se situó en los territorios del rock y el pop, alternando su trabajo de producción como de músico y colaborando en distintas épocas con figuras como Álvaro Henríquez, Francisca Valenzuela o Piero Duhart.

JuanaRosa

JuanaRosa es una agrupación femenina que ha explorado la música de las raíces latinoamericanas, filtradas por diversos procedimientos, desde lo enteramente acústico hasta las fusiones modernas y las tecnologías. Desde sus inicios ha tomado de ese folclor del continente americano elementos esenciales del canto y los ritmos para mezclarlos en el camino con música pop, rock e incluso electrónica, que fue parte de una renovación estética decisiva al finalizar la década de 2010.

Los Sicodélicos

Cuatro quinceañeros de la Quinta Región cumplieron en los años sesenta el sueño de convertirse en ídolos juveniles: discos, entrevistas y hasta un propio programa de televisión se ganaron Los Sicodélicos con su música beat cantada en inglés. Pero el grupo es referencia no sólo por esa conquista sino también por ser antecedente del fundamental grupo de fusión latinoamericana Congreso. Sicodelirium (1968) fue su único LP, una propuesta que hoy puede considerarse el primer acercamiento chileno entre rock y folclor, si bien de manera más superficial que la que los músicos trabajarían más adelante.

Constanza Herrero

Cantante y autora, Constanza Herrero debutó discográficamente con su nombre en 2017, pero mucho tiempo antes había aparecido en la música con el pseudónimo Kota, con el que grabó un primer EP (Actúa hoy, 2007). Así se integró a Six Pack, uno de los conjuntos de pop adolescente que dominaron una década. Su estreno tuvo lugar nada menos que en el Festival de Viña del Mar de 2008, cuando debió reemplazar “de urgencia” la salida de Raquel Calderón del grupo, quien entonces iniciaba una carerra solista como Kel. A los 16 años, Herrero llegaba entonces al grupo y también al set de de la serie juvenil de TVN “Karkú”. Así grabó el disco Up (2009), de Six Pack, y en luego inició una carrera solista, que la llevó a Australia tras finalizar el colegio. Allí estudió en la Western Australian Academy of Performing Arts, donde incursionó en el teatro músical y el canto popular. De esa experiencia formativa surgió un trabajo de composición de canciones pop, en el que integró influencias del folk, el R&B y la música latinoamericana.

Lillyput

Lillyput es el grupo que el popstar Pablo Holman presentó en 2010, una vez que su grupo vocal Kudai se disolvió. Para entonces el cantante ya era veinteañero y en consecuencia decidió alejarse de la figura genérica del adolescente, practicando un rock melódico y muy severo, con referencias a bandas como Tokyo Hotel, Deftones o Slipknot. Se unieron a Holman el guitarrista Christopher Menhey y el baterista Francisco Salinas, músicos chilenos que lo conocieron en México, donde estaban radicados para cuando el grupo Kudai se estableció allí en plan de internacionalización. Holman lideró el nuevo proyecto y radicalizó la oscura apariencia emocore y dark que lo había caracterizado en el último período con Kudai, luciendo vistosos piercing y tatuajes. Así terminó por quedarse con el nombre del grupo que una de las cantantes de Kudai, la ecuatoriana Gabriela Villalba, había anunciado como su siguiente proyecto, pero del que finalmente desistió para seguir una carrera solista. Lillyput trabajó con el experimentado productor Koko Stambuk e inició una golpeadora campaña publicitaria a través de Facebook y con apenas una canción difundida, “Dejarte atrás”, reunió a más de 40 mil seguidores en la red social.

Riveros

Riveros es el nombre que eligió para presentar su carrera solista el músico Mauricio Riveros, quien difundió por primera vez su trabajo como líder de Truman. El cantante y compositor terminó con su banda y a los pocos meses presentó su disco solista La verdad (2009), con una decenas de canciones que ampliaron su sonido incluso a vertientes más acústicas, y que alcanzó difusión en Chile y en circuitos alternativos de México, España y otros países. Con una preocupación estética atrevida, y tan protagónica como en Truman, Riveros ha compartido escena y estudios de grabación con músicos de Malcorazón y Golem, entre otros. Activo en el trabajo de creación, Riveros también ha publicado poemarios propios (Canciones en defensa propia, en 2012, y Desde arriba nadie te ve, al año siguiente). Mantiene ediciones discográficas y conciertos regulares. 

Carito Plaza

Destacada en su trabajo junto a bandas como Ovolo y FunkReal, Carito Plaza ha sido una de las voces más persistentes en el cultivo local del soul, funk y R&B. Luego de dos álbumes junto a esta última banda, la cantante y autora ha avanzado en un trayecto solista, y en la colaboración junto a músicos como C-Funk, Boomer, Solo di Medina y Latin Bitman.

Kya

Kya es el nombre musical de Macarena Videla, una exponente de la explosiva escena de la música urbana que se impuso en el paso de los años '10 a los años '20. Sus primeros aprontes en tiempos pandémicos la situaron en ese mismo campo musical, donde el trap fue central, pero poco a poco fue mutando hacia otros estilos hasta transformarse más en una figura del pop que sólo de la música urbana, siempre permeada por las influencias de la música R&B y los pulsantes ritmos de pista de baile.

Índice

Pop, rock y letras cotidianas fueron las características de Índice, banda santiaguina con trabajo concentrado en la primera década de los 2000, asociada en su momento a propuestas como las de Phono, Betty Boy o Yeti; un rock-pop melódico de influencias chilenas, tales como Los Prisioneros. Su único álbum contó con producción de Marcelo Aldunate, y fue bautizado con un título que iba a acumular inesperadas anécdotas: Hágalo usted mismo (2006). "BANDA NUEVA PONE EN JAQUE EL REGRESO DE LOS TRES" tituló pronto El Mercurio cuando se supo que uno de los LP de la conocida banda iba a llevar el mismo nombre. Aunque el segundo álbum de Índice contaba con colaboraciones de los hermanos López, de Los Bunkers, nunca llegó a editarse. El single "Pregúntale a Dylan" quedó como su despedida.

Manu da Banda

El guitarrista, percusionista, cantante y compositor Manuel Prieto es el músico detrás de Manu da Banda, agrupación que en 2009 se formó en torno a su liderazgo, y de hecho ese nombre es una forma de referirse a la “banda de Manuel”, influenciada por el folclor de América Latina, ritmos, coloridos y aires afrolatinos y sudamericanos, apuntó su propuesta a lo que llamaron “música emigrante”, fusión que se plasma en una discografía registrada en distintos momentos de sus recorridos.

Pastora Alfonsina

Pastora Alfonsina Soto Haro es una cantautora chilota, nacida, criada, crecida y vivida en Castro, cuya música se basa en la tradición del folclor del archipiélago, sus ritmos, la geografía humana, costumbres populares y paisajes naturales. Ese material de corte pop folk incorpora y fusiona la imaginería de danzas chilotas, valses, sirillas, periconas y cumbias, presentes en discos como Por el litoral (2017) y Soy del sur (2020).

Zalo Reyes

Fue un baño de lágrimas el origen de la carrera de Zalo Reyes, el hombre que a partir de los éxitos "Una lágrima y un recuerdo" (1978) y "Con una lágrima en la garganta" (1979) ganó el favor popular chileno, encarnó un fenómeno de masas en 1982 y 1983, y llegó a ser uno de los cantantes más exitosos de esa década, con los impactos radiales "Motivo y razón" (1982), "Amor sin trampas" (1985), "Un ramito de violetas" (1985), "Mi prisionera" (1988) y "María Teresa y Danilo" (1988). Es un heredero de la genealogía de cantantes populares chilenos que empieza con los boleros de los años '60, hermanados con la llamada "canción cebolla", y que sigue con los conjuntos melódicos de la edad de Los Ángeles Negros, Los Galos y Los Golpes. Esa sintonía con el gusto popular le permitió además mantenerse activo y acceder al reconocimiento generacional de un público joven en el nuevo siglo, donde consolidó su categoría de nombre principal de la música popular chilena. Afectado por distintos problemas de salud, en agosto de 2022 falleció a los 69 años. Miles de personas llegaron a su funeral.

Jardín Secreto

Poco más de un año después de la primera disolución de Los Prisioneros, el baterista Miguel Tapia regresó a un estudio de grabación. La incondicional confianza de un sello multinacional le daba ánimo para desarrollar lo que desde hacía un tiempo venía diseñando con Cecilia Aguayo, la tecladista que había acompañado la última gira del grupo sanmiguelino: un grupo tecno-pop anclado en la tradición de la música chilena. Le llamaron Jardín Secreto, y pudieron avivarlo por un total de cinco años y dos discos. Sin embargo, la escasa repercusión radial del grupo, que nunca quiso ser considerado de elite, terminó por dirigir a sus integrantes en proyectos individuales.

Paus3

El cruce entre el R&B contemporáneo, el trap y el reguetón se encuentran en la música de Paus3, cantante y compositora floridana, quien integra una oleada pospandémica de nombres en el pop urbano. Sus canciones se instalan en temáticas de la femeneidad, la sexualidad autodeterminada y el amor en tiempos críticos. Con una propuesta orientada más a las atmósferas R&B, sin eludir la intensidad y dureza de los pulsos en la música urbana, el disco No love (2024) ha sido una declaración de principios de una joven de la generación Z, surgida desde las periferias metropolitanas. Entre esas canciones representativas, muchas de las cuales combinan secciones con letras en español e inglés, aparecen la propia "No love", "LQTY", "F*Cking dm", "Sayonara" y "No regrets", además de contabilizar cruces y colaboraciones con otras voces generacionales como Maw ("Dame luz") y Liah Véliz ("Sin atao").

Tatiana Bustos

De cantante romántica a comienzos de los años '90 a agresiva rockera poco tiempo después, Tatiana Bustos intentó hacer encajar su contrastante propuesta musical con el gusto del público masivo y, a la vez, con los circuitos asociados al rock. Con el mérito extra de ser autora de sus temas y contar con la producción del experimentado Juan Andrés Ossandón, Bustos dejó una balada para el cancionero popular chileno como "Sinceridad", su tema más reconocido y con el que logró un triunfo en el Festival de Viña del Mar de 1993. Ya en los años 2000 debió enfrentar diversos prejuicios y ella cambió de vida para dedicarse a la crianza y a su carrera profesional.

Nino García

Nino García fue un músico chileno como pocos, y no es un lugar común a propósito del trágico suicidio con el que terminó su carrera y su vida: es evidencia palpable. Son raros los casos de autores y compositores locales activos con propiedad en campos tan diversos como los de la televisión, el conservatorio, la música pop o la composición contemporánea, así como en oficios que fueron desde el canto hasta la dirección de orquesta. El grueso de su trabajo no puede encontrarse hoy en discos propios, sino entre los créditos que repartió como autor y/o arreglador en canciones grabadas por Gloria Simonetti, Ginette Acevedo, Fernando Ubiergo y De Kiruza, entre muchas otras colaboraciones.

Felipe Grandón

Un cantautor rockero, o un cultor del “pop folk melancólico”, como se define en su sitio oficial, es el actor y músico Felipe Esteban Grandón Valenzuela. Simultáneo a sus estudios de Teatro en la UC, Felipe ejerció el oficio musical desde el 2008 en pequeños escenarios y componiendo canciones, y el 2013 –con la producción de Javier Barría– lanzó su disco debut, La botánica del asfalto. Temas cotidianos e historias fueron la fórmula que mantuvo en su sucesor, Atentado, aunque con acentos más rockeros. Buenas canciones, sumado a un cuidado trabajo en videoclips (el 2017 ganó el premio Pulsar por el video de “Maltrecho”), invitados en sus discos (como Chini Ayarza o Jazmín Gómez) y una siempre protagónica guitarra acústica lo convierten en un llamativo nombre de una nueva generación de cantautores de fines de la década.

Marcelo Vergara

Considerar a Marcelo Vergara sólo como una de las grandes voces masculinas aparecidas en la década de 2000, resulta mezquino. Además de cantante, Vergara ha explorado la música latinoamericana de raíz, es experto en música brasileña, compositor de obras doctas contemporáneas y autor de canciones pop. Pero sus discos Familia (2006) y Animal (2008) lo ubicaron inicialmente en un mapa de solistas junto Javier Barría, Mariel, Rodrigo Jarque, Pablo Rivas y la última Magdalena Matthey.

Carla

Carla González integra la partida de cantantes juveniles presentadas por el productor Javier Domínguez desde 2010 y que tiene nombres como Camila Carlevarino, Paula Awad, María de los Ángeles Colas, Michelle Filkenstein, Alicia Domínguez y Gabriela Cavada, todas con discos y canciones publicadas durante ese lapso. La temuquense Carla González, presentada simplemente como Carla, grabó en 2009 un disco en el sur, mayoritariamente de covers aunque presentaba dos piezas originales, lo que le permitió mostrarse además como autora. En 2012 se unió a la productora Grupoaparte y publicó durante ese verano un nuevo título, completamente autoral, Vida mía.