Pop
Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.
Acentos bluseros, rockeros y funkys han sido parte de la propuesta pop de la cantante Carla Flanagan a través de su primer trabajo solista, titulado Caminos (2008), con el que ella se transformó en una suerte de continuadora de un modo interpretativo que ya venía desde la década de 1990 con voces como las de Gloria Pérez (en Matahari) y luego Lorena Pualuan (en LaMonArt).
La música autoral de Valentina Castillo Videla se proyecta en distintas direcciones desde ese punto de partida que define el pop contemporáneo. Con el nombre musical y muy familiar de Vale Castillo, ella ha inspeccionado el soul, el R&B, el indie pop, el pop dance e incluso la música urbana que ha marcado sus composiciones. Ello que queda representado simbólicamente en un espacio abstracto, de impermanencia, tránsito y transformación a través de su primer trabajo: el EP Limbo (2023) contó con colaboraciones de Bronko Yotte, Goldyne, Kevz y Rosa del Nilo.
Paz Quintana es el rostro y la voz de Tizana, la banda de fusión que ella formó a mediados de los 2000 en la Escuela Moderna de Música, junto a Natalia Contesse. Desde esa plataforma, la compositora y cantante desarrolló un amplio trabajo durante su primera etapa creativa en Chile, que entonces completó dos discos además de la activa participación en circuito en vivo vinculado a la fusión latina, el pop y la nueva cumbia. Tizana, sin embargo, recorrió un camino distinto al de su propuesta solista, en el que Paz Quintana ha marcado su posición como compositora, productora, cantautora y colaboradora de otros músicos del medio.
El acomodo de una cantautora sobre el piano ha sido una figura más habitual en el extranjero que en Chile, donde Francisca Valenzuela irrumpió como una notoria novedad en el año 2006. Ella fortaleció una agenda de presentaciones en vivo y logró ubicar al menos dos singles en radio ("Peces" y "Dulce") antes siquiera de comenzar el trabajo en un primer álbum. Fue el prometedor inicio de una carrera que supo afirmarse rápidamente en un cauce profesional, y que años después destacaría como una de las más presentes y activas en el panorama de pop chileno de exportación. Sus canciones se han guiado por melodías suaves pero de carácter, que ubican los versos como foco de fuerza e identidad, y que amplían la agenda temática habitual en las intérpretes locales.
El apego a la guitarra como principal herramienta y un particular timbre vocal caracterizan la música de Chini.png, una compositora que se abrió paso luego de cinco años como vocalista de Chini & the Technicians. Ya independizada de ese primer proyecto, tomó el nombre de Chini.png, utilizando como identidad la extensión png (portable network graphics) perteneciente a archivos gráficos en informática. Sus primeros discos definieron su posición en el pop indie: El día libre de Polux (2023) y Vía Lo Orozco (2025).
La nostalgia de sus músicos y de un cierto público adulto son el sustrato de la Superbanda de los '80, un peculiar proyecto de pop que agrupa a vocalistas e instrumentistas de grupos exitosos del llamado "boom pop" de los años '80 en el país. Desde 1999, se presentan en escenarios a lo largo de Chile, alternando la actividad con largos períodos de receso. Paralelamente, cada uno de los músicos ha protagonizado puntuales presentaciones con sus bandas originales.
Compositor, productor y cantante, Juan Carlos Duque ha sido un nombre recurrente en circuitos de la música popular chilena, aunque desde veredas muy diversas, incluso contrastantes. Como voz del grupo Miel, en los años '70, se desenvolvió en espacios pioneros asociables al rock progresivo. Destacó más tarde como baladista solo, y en la calidad de tal impuso las magníficas "Promesas" (1979) y "Ausencias" (1982) en la competencia internacional del Festival de Viña. Como productor pop ha estado a cargo de populares grabaciones de vocación radial, y hits como "Para que no se muera este amor" (Ariztía), "Quiero saber" (Myriam Hernández) y "Tal vez me estoy enamorando" (Nicole) llevan su nombre en los créditos autorales.
Conocida inicialmente como la solista de la orquesta de ska y jazz Santiago Downbeat, Natalia Ramírez ha sido cultora de repertorios de la nostalgia, una especialista en los primeros standards del swing, y otras formas de canciones melódicas, en una estética que incluso ella ha llevado a su puesta en escena, vestuario y peinados, que la han distinguido. En 2016 actuó en el Festival de Jazz de Providencia como debutante, con un concierto de clásicos.
Quinteto de jazz eléctrico reunido alrededor del bajista Diego Gonzalez, cuyas composiciones nutren el amplio universo de Parresía. El proyecto tomó como nombre la idea del «atrevimiento» que existe tras del concepto Parresía, o, en sus propia definición «permitirse faltar a la regla», lo que describe la música y su propuesta. Ya en el disco Entre planetas y cunetas (2018), la banda exhibía ese poliedro musical con la fusión como lengua materna y una música que llegaba a varios espacios, distantes unos de otros: desde la música experimental de abstracciones hasta los grooves declarados y rítmicos del soul, el funk o el hip-hop. El quinteto se sostiene en la base fundamental de un trío de jazz, aunque en este caso plenamente electrificado, con teclados y pianos eléctricos (Diego Alarcón), bajo eléctrico de seis cuerdas (Diego Gonzalez) y batería (Fabro Cortese). El frente melódico combina instrumentos que no siempre aparecen reunidos dentro del jazz, lo que le da a Parresía un sello de identidad: saxo alto (Franco Ortiz) y vibráfono (Alejandro Aros). Un formato y una música que acercó el jazz a otros públicos.
La canción "Viajero" ha sido la cara más audible de la cantautora castreña Annie Bay, quien se presentó en los circuitos musicales como Vilú, el nombre que la mitología mapuche le dio a la serpiente (Caicai Vilú, la serpiente del agua, y Trentren Vilú, la serpiente de la tierra). Inspirada en el mito mapuche de la origen del mundo, en 2013 Vilú presentó desde Chiloé el repertorio de un disco que se iba a llamar El año de la serpiente, pero que por desaveniencias con colaboradores quedó entrampado. Dos años después, la cantautora logró estrenar ese material en Humedal.
De una generación siguiente a la de Los Tetas y Chancho en Piedra en los '90, éste es uno de los grupos chilenos que a fines de esa década descubrieron el funk. Y en su caso es una inspiración tan cierta que el nombre oficial de la banda es La Rabona, pero a menudo el nombre completo es con apellido: La Rabona Funk.
Con un pie en el jazz vocal y otro en el pop, la cantante Ammy Amorette Escobar Carril (nombres de pila que juntos significan "A mi amor") se instaló como una de las voces más presentes de la escena posterior a la que lideró en Santiago Rossana Saavedra durante los '90 y que en este tipo de croosover estilístico desde la experiencia de Amorette llegó a tener importantes cultores entrados los años 2000.
En el CluBizarre, desaparecido espacio céntrico en Santiago, se vistieron por primera vez de porristas para bailar simples coreografías y entretener a un público joven, aunque mayor que ellas. Kinder Porno fue uno de los primeros dúos electropop del siglo XXI en Chile, y mantuvo por un tiempo una energía pícara y lúdica (a veces, de descolocadora transgresión, como en canciones dedicadas a Claudio Spiniak), con un único disco publicado y shows frecuentes (muchas veces, en locales con horario para menores y sin patente de alcohol). El dúo femenino al mando trabajó con llamativo desprejuicio canciones entre el rock, el electro, el J-pop y el axé, casi siempre de letras sexuales.
Como una auténtica primera dama del soul en Chile, Ema Pinto ha sido una figura central en el canto y la música de raíces negras, que ha llevado adelante desde 1999 junto a Matahari, a su vez el grupo principal en el pop-soul local. Ema Pinto tuvo un paso previo por la Ludwig Band en los '90, otro de los cultores del llamado "funky ñuñoíno" tras el regreso de la democracia al país. En 1996 coprotagonizó con Pancho Rojas una recordada versión de enfoque pop de La pérgola de las flores, con música del compositor Francisco Flores del Campo, dirigida por Andrés Pérez.
Cultora de diversas formas de canción melódica e intérprete de jazz, Geraldine Thenoux tuvo sus primeras apariciones como parte de elencos de gypsy jazz como Golosa La Orquesta o el grupo Panchito Hot Club, que celebraba al maestro chileno de la guitarra manouche, Panchito Cabrera. En paralelo, la cantante ha desarrollado una propuesta de jazz vocal propia, liderando conjuntos sin batería con los que reproduce repertorios de standards americanos, clásicos de la chanson e ineludibles de la bossa nova.
Multifacética figura en la música pop, Lizz es el alterego principal de la cantante, productora y DJ Elisa Espinoza, una protagonista de esa influyente escena que dominó las preferencias musicales desde fines de la década de 2010. Se le suele ubicar como parte de una primera oleada femenina de música urbana, junto con Paloma Mami, Princesa Alba y Shita. Su historia de trashumante entre el Biobío, Santiago e Inglaterra junto a un conocimiento acabado de músicas a la vanguardia desembocaron en un trabajo como experimentadora del sonido, desde el hip-hop y la electrónica. Ello dio como resultado una densa música e imaginería trap que ella definió como "latin future".
Mitcheaux es la identidad musical adoptada por Miguel Torreblanca para el proyecto solista de una etapa posterior a su inicio como músico de rock progresivo, rock fusión y jazz rock a comienzos de los años 2000. Su nombre civil, en cambio, se asocia al trío Kamken, del que fue bajista y compositor, pero su historia musical lo ha llevado a trabajar en ámbitos más diversos y una vez que tomó la personalidad musical de Mitcheaux en 2012, la música que compuso alcanzó incluso al pop electrónico como extensión.
Dindi Jane es el alterego musical de Geraldine Jane Neary, actriz en teleseries como "Matriarcas" (2014) y "Preciosas" (2015), además de películas como Aquí no ha pasado nada (2016) y series como "La jauría" (2020) y "Vencer o morir" (2024). También modelo y cantante, ha formado parte de una ola de solistas del trap chileno, aunque su despunte musical se dio ya de manera mucho más determinante en el espacio del pop y la autoría de canciones, con el disco de 2025 Debut & despedida, que contaba con un repertorio acerca de quiebres, relaciones tóxicas, frustraciones sentimenales, sexualidad autodeterminada y resiliencia.
Los Amigos de María se inscriben en la historia pionera del rock hecho en Chile en un puesto cercano a Aguaturbia, Tumulto y Escombros. Sin embargo, la falta de registros disponibles de su aplaudido trabajo ha ayudado a crear en torno suyo algo parecido a un mito, dentro del cual su trabajo junto al estadounidense Dean Reed es un dato certero y sorprendente. La colaboración entre ambos fue editada en el single "Las cosas que yo he visto / Somos los revolucionarios", publicado bajo etiqueta EMI-Odeón, en 1970, y con créditos compartidos entre Dean Reed y Osvaldo Jeldres. Al año siguiente, la sociedad volvió a figurar en el single "Siento que la historia llama / Ustedes", dos títulos de Reed con dedicatoria (el primero a su esposa; el segundo, a Ernesto Che Guevara). Fue un trabajo gestado en Chile, cuando el estadounidense (de ideas de izquierda, y popularmente conocido como "el Elvis rojo") llegó al país para conocer de cerca la experiencia de la Unidad Popular.
Los vínculos familiares han sido el principal ancla artística de Tita Parra, pero en ningún caso un fin en sí mismos. Cantautora, guitarrista y tecladista, la mayor de las hijas de Isabel Parra le ha dado forma a un cancionero de rasgos autorales, así como a un estilo de interpretación de raíz latinoamericana registrado tanto en sus propios álbumes como en los de otros músicos. Su discografía se distingue por una fusión que acomoda la raíz folclórica entre citas al jazz y a la música brasilera. Parte de su trabajo se ha dirigido por los derroteros exigentes de la electroacústica, con menciones escritas a problemáticas (identidad femenina, medio ambiente, meditación) de hasta entonces escasa reflexión en el cancionero chileno. Sus grabaciones y conciertos han contado con relevantes músicos de acompañamiento y apoyo, como, en diferentes momentos, Emilio García, Pedro Greene, Chicoria Sánchez y Manuel García.