Javiera & Los Imposibles

Legitimarse como un grupo de creación colectiva, más que un simple vehículo para el lucimiento de su vocalista, ha sido uno de los principales logros de Javiera & Los Imposibles. El conjunto es una de las pocas bandas chilenas contemporáneas que ha persistido por más de dos décadas en la composición de un pop directo y amable, vinculado con sutileza a las corrientes extranjeras en boga. La voz diáfana de Javiera Parra distingue un cancionero popularmente reconocible, pese al filtro otoñal y doliente tras el cual muchas veces el grupo ha elegido mirar su entorno. Los discos La suerte (1998) y A.M. (2001) son, hasta ahora, dos de las publicaciones más importantes de su discografía.

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Años

Santiago, 1993 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

Javiera & Los Imposibles

Integrantes

Javiera Parra, voz y guitarra (1993 – •)
Cuti Aste, acordeón y teclados (1993 – 1998 / 2012 – •)
Francisco Bosco, saxofón (1993 – 1996)
Juan Pablo Bosco, batería (1993 – 1996)
Juan Caballero, bajo (1995 – 1996).
Barraco Parra, bajo (1996)
Archi Frugone, bajo (1996)
Cristián López, guitarra (1997 – •)
Marcelo Filippi, batería (1997 – •)
Fernando Julio, bajo (1997 – 2005)
DJ Caso, teclados y secuencias (2003 – 2006)
Ricardo Otto Arancibia, bajo (2005 – 2011)
Jorge
Coyote Martínez, bajo (2012 – •)

Marisol García

Javiera & Los Imposibles ha existido en paralelo a los desvíos profesionales de sus integrantes, ya sea en colaboraciones puntuales para grabaciones o conciertos de otras bandas (como la de Fernando Julio con Inti-Illimani Histórico o la de Marcelo Filippi con Emociones Clandestinas) o en el trabajo formal para grupos como Malabia, que desde el año 2005 mantienen Javiera Parra y Cristián López junto a Ángela Acuña.

Formación imposible
La gestora inicial de la banda fue siempre Javiera Parra, quien desde inicios de los años noventa comenzó a afianzar un equipo de trabajo que le permitiera dar cauce a su interés profesional por la música. Su participación en el histórico montaje de Andrés Pérez para La negra Ester la llevó a conocer al que resultaría un hombre clave para su inicial empuje solista. Recién llegado de Concepción y entonces ocupado en los primeros pasos de Los Tres, el cantautor Álvaro Henríquez se convirtió en su pareja sentimental, y más tarde en el productor y principal compositor de las canciones de su primer disco.

Corte en trámite fue presentado en 1995 como la obra de Javiera & Los Imposibles, en parte como un saludo a los antiguos grupos Motown (tipo Martha & the Vandellas o Diana Ross & the Supremes) pero también porque en la grabación se habían congregado algunos de los músicos más ocupados de ese momento (además de Henríquez, Roberto Titae Lindl, Cuti Aste, y los hermanos Juan Pablo y Francisco Bosco): con su impresionante capacidad de gestión, Javiera había logrado lo imposible. Arreglos animosos y ligeramente retro facilitaron la masiva difusión de los singles “Te amo tanto”, “Autopsia” y “Humedad”; todos ellos composiciones de Henríquez. Rescatada del casi olvido, la hermosa “Compromiso” le permitió a Javiera Parra una de sus interpretaciones más sentidas, y a Cecilia, la cantante original, nuevo alimento para el mito.

La atención generada por Corte en trámite le ofrecía a Javiera una continuación auspiciosa, mucho más luego de que el sello BMG financiara la grabación en Londres de un segundo disco. Sin embargo, la cantante no había logrado establecer un grupo fijo de músicos acompañantes, y, tras la partida de Juan Caballero, por su lado habían pasado tres bajistas en menos de un año (entre ellos, Archie Frugone). Decidida a desarrollarse como parte de un colectivo, la cantante fue reclutando uno a uno a los músicos que probarían ser sus compañeros más duraderos.

Formación estable
El guitarrista Cristián López recién terminaba sus años de trabajo junto a Malcorazón y tentaba la suerte con el proyecto Julieta y Los Espíritus. El bajista Fernando Julio acumulaba experiencia en la Orquesta Sinfónica Juvenil, y el baterista Marcelo Filippi hizo un alto a sus vínculos metaleros para aventurarse en el proyecto. Cuti Aste seguía desde la formación original, y permanecería junto al grupo hasta poco tiempo después de publicarse el álbum.

Por sus arreglos delicados y sus versos sombríos, La suerte (1998) fue un disco sorprendente; para varios medios, la mejor publicación pop de ese año en Chile. Cristián López brillaba como un compositor sensible e imaginativo, y el grupo acompañaba con finura canciones que hablaban sobre desamor y nuevos comienzos. En diversas entrevistas, la banda dejó en claro su interés por el rock semiexperimental que por entonces comandaban los ingleses de Radiohead. El trabajo no tuvo mayor significación comercial, pese a que canciones como “Alacrán” y “Proverbios” son hasta hoy algunas de las favoritas de su audiencia en vivo. Dos años más tarde, A color afianzó la dupla creativa López-Parra, esta vez orientada hacia canciones más alegres (“Soy tu agua”, “Fiesta”), y pulidas por el productor Cristián Heyne (con quien también trabajaron su cover de “Así”, para un disco de homenaje al argentino Sandro).

A.M. (2001) significó un descanso para sus afanes compositivos, pero no para la imaginación que requirieron los nuevos arreglos de viejas canciones del cancionero romántico latino (Camilo Sesto, Hernaldo, Franco Simone). De Yuri a Javiera & Los Imposibles, “Maldita primavera” se convirtió de nuevo en un éxito, que le regaló al grupo las mejores ventas de su carrera, su debut en el Festival de Viña del Mar 2002 y las primeras salidas promocionales al extranjero. Primero como invitado y luego como integrante estable, DJ Caso aportó por esa época su experiencia acumulada en sociedades de tecno y hip-hop (Némesis, Makiza, Bitman y Roban). El disco El poder del mar (2004) reafirmó a la banda como un taller de piezas originales, y un soporte lo suficientemente firme como para que sus integrantes comenzaran a ocuparse en proyectos individuales.

Javiera ha sido la voz de varios temas de teleseries (“La fiera”, “Tentación”) y durante el 2005 se ocupó como entrevistadora de músicos para el espacio televisivo “Canción nacional” (Canal 13). Ese mismo año presentó al trío Malabia, también con la chelista Ángela Acuña y el propio Cristián López (quien, a su vez, suma entre sus proyectos extra Imposibles la producción de los dos discos de De Saloon). Marcelo Filippi se ocupa habitualmente como baterista de sesión (Saiko, Supernova, María Ela) y se incorporó hacia el 2005 a una nueva formación de Emociones Clandestinas.

En medio de diversos encargos paralelos, Fernando Julio decidió su salida del conjunto en el 2005. Hasta entonces, parecía el Imposible más ocupado: mantiene una sociedad de producción musical junto a Camilo Salinas y es parte estable de los conciertos de Inti-Illimani Historico, como contrabajista. Como músico de sesión, su nombre ha sido parte de los créditos de discos de Horacio Salinas, Fernando Ubiergo, Catalina Bono, y González y Los Asistentes. Fue reemplazado en el bajo por Roberto Arancibia, integrante de De Saloon.

Javiera & Los Imposibles pareció temporalmente un grupo disuelto debido a las muchas actividades paralelas de sus integrantes, pero El árbol de la vida (2012) los confirmó como un proyecto duradero. El disco es una colección de nuevas versiones para temas de Violeta Parra, grabada junto a invitados como su hermano Ángel, Manuel García, Ángela Acuña y Camilo Salinas; y responde, según la cantante, a una lectura «innovadora» del legado de su abuela.

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