Jazz

Aunque nacido en Estados Unidos en el profundo albor del siglo XX, el jazz se ha convertido en una de las músicas más universales de los tiempos modernos y su lenguaje rítmico y libertad expresiva ha sido asimilada por músicos de todas las latitudes y todas las épocas. Su categoría mestiza confronta la instrumentación, la melodía y la armonía de la música europea con el ritmo, el fraseo y el alma del blues, que a su vez proviene de la música africana. Conducido por un elemento intangible llamado “swing” y reinventado en cada interpretación por su carácter improvisacional, el jazz tomó el control de la música en Nueva Orleans, la cuna del jazz, y luego en Chicago, Kansas City y Nueva York, la capital del jazz, atravesando las décadas con un sinnúmero de estilos subsidiarios que explican el nacimiento de escuelas y estéticas: ragtime, stride o hot jazz en los primeros años, swing, bop, cool y third stream en una edad mediana, free, avant-garde y fusión en los tiempos modernos. Un cuadro de honor del jazz se ilustra con creadores universales, que son además los principales referentes de la historia: en la tradición están Jelly Roll Morton, Louis Armstrong y Duke Ellington y en la modernidad Charlie Parker, Miles Davis y John Coltrane.

Raúl López

Raúl Lobito López es saxofonista de la generación pionera en la fusión del jazz, el rock y la música latinoamericana, que empezó a despuntar en los años '70 y '80. Fue integrante de dos agrupaciones consulares en las vanguardias de la época: Quilín (1979) y Alsur (1986). En su época posterior en Coquimbo, López abrazó las influencias nortinas, las geografías física y humana, así como los ritmos y danzas folclóricas de un vasto territorio en las puertas del desierto y el altiplano. Desde esa posición y en mezcla con lo jazzístico, a los 70 años escribió sus primeras composiciones y publicó su ópera prima; Sudamerijazz (2022).

Nicolás Reyes

Con estudios de composición docta y guitarra clásica, la ruta de Nicolás Reyes en la música se fue acercando al jazz a medida que tuvo acceso a discos de referentes como Kurt Rosenwinkel o el israelí Gilad Hekselman, y también a adiestramiento clases con guitarristas chilenos clave como Jorge Díaz y Federico Dannemann. Sus composiciones modernas para trío de jazz y cello quedaron registradas en un primer disco, titulado Naturaleza abismal (2016), donde Reyes mostró sus conocimientos en el campo de la creación e interpretación, con un sonido expandido y una narrativa contemporánea.

Tomás Rivera

Pianista de jazz contemporáneo, Tomás Rivera tiene la particularidad de haberse iniciado tardíamente no solo en el jazz sino en el piano. Al cursar el cuarto año de su carrera de Derecho, decidió finalmente abandonar la idea para convertirse en músico. Pese a que tuvo contacto con músicos como Sebastián Castro y Claudio Rubio, nunca alcanzó a actuar formalmente en clubes locales de jazz y en 2015 se mudó a Lyon, Francia, para comenzar sus estudios en un conservatorio. En 2019 se trasladó a Bruselas, Bélgica, para continuar este adiestramiento. Esa experiencia desembocó primeramente en la grabación del álbum Ceguera colectiva (2021), a la cabeza de un piano trío con músicos de la escena belga. A Chile regresó para tocar un par de veces en Thelonious, utilizando como sidemen a los músicos del trío del pianista Joaquín Fuentes, y más adelante con su elenco de jazzistas franceses.

Guido Ruiz

Saxofonista alto y soprano perteneciente a la generación de los ‘90, quien elaboró la mayor parte de su carrera en Concepción y Valdivia. Allí, Guido Ruiz alternó su profesión de químico y su rol como académico de la Universidad Austral con la de músico de jazz, encabezando una serie de cuartetos bop donde el sonido de su saxofón lo acercó a los de figuras como Jackie McLean y Gary Bartz. Musicalmente, Guido Ruiz transitó entre el jazz contemporáneo y el jazz de fusiones, en una época en que además llegó a tomar el testimonio de los primeros músicos que impulsaron el jazz en Valdivia: el baterista Osvaldo Chalupa Martínez y el pianista Fernando Wohlwend.

Omar Nahuel

El pianista y líder Omar Nahuel no sólo representa la piedra fundacional de la generación modernista en el jazz chileno: también es una leyenda oculta de la música nacional. En el lapso de diez años dejó instaladas las bases para la propagación del jazz contemporáneo en sus más diversas formas, a través del Nahuel Jazz Quartet. el primer conjunto estable del jazz chileno que ingresó al estudio para registrar un LP iniciático. Su muerte a los 33 años, en un accidente automovilístico, terminó por convertirlo en la gran leyenda. Como apunta el musicólogo Álvaro Menanteau en su libro La historia del jazz en Chile, los años '60 nacen y mueren con Omar Nahuel.

Patricia Zárate

Instalada en ciudades de Estados Unidos desde 1996, prácticamente toda la carrera musical de Patricia Zárate en el jazz ha sido construida “donde ocurren las cosas”. Nueva York o Boston fueron algunas sedes donde la saxofonista chilena terminó por establecerse, primero para estudiar con profesores como el mítico Jackie McLean y luego actuar en innumerables festivales y sobre todo tipo de estilos y formatos: swing, bop, latin jazz; big bands, jazztets y duetos.

Golosa la Orquesta

Formada por el guitarrista Gus Valenzuela y la violinista Danka Villanueva, que había tocado en La Mano Ajena, desde la década de 2010 Golosa la Orquesta ha sido una agrupación de diversos enfoques sobre la música popular, a su vez ramificada en distintas direcciones. En una primera época basó el repertorio en ritmos de la nostalgia, tomando bolero, tango, vals, chachachá, swing y jazz gitano, pero ya avanzados los años, y con nuevos integrantes en la formación, centró su propuesta en una idea musical propia donde las raíces de la música latinoamericana, festejo, saya, cueca o huayno, fueron predominantes dentro una fusión con el rock y el jazz.

Diego Aguirre

Guitarrista rock, jazz y avant-garde, compositor e improvisador, Diego Aguirre apareció hacia el año 2000 como integrante de la primera MediaBanda. Su guitarra se escucha así en los tres discos iniciales de este grupo, editados entre 2004 y 2010. Como nombre propio, Aguirre ha sido uno de los músicos que más intención puso en los registros de una música en contínuo florecimiento, y desde el ángulo de la composición propia su proyecto reunió activamente la música creativa y la poesía, observando la obra de distintos autores chilenos, entre ellos Gonzalo Millán, Waldo Rojas y Mauricio Redolés.

Mickey Mardones

Fue la colorida figurita del Ratón Mickey, que él lucía en su chaqueta cuando salía a tocar, la que consolidó la identidad musical del saxofonista Fernando Mario Mardones Álvarez, mucho más conocido como Mickey Mardones. Es un ejemplar de aquellos músicos de cancheo y repertorios populares y bailables de los años '50 que hicieron el paso hacia hacia el swing y la improvisación jazzística. Junto con Carmelo Bustos y Kiko Aldana, Mickey Mardones completa una tríada de estos grandes saxofonistas que lograron trascendencia.

Ángel Parra Trío

Liderado por el guitarrista Ángel Parra Orrego, el grupo de jazz que operó bajo el nombre de Ángel Parra Trío se consolidó como el primer proyecto sustantivo en la renovación la escena jazzística chilena una vez derrumbado el régimen militar y finalizado el silencio obligatorio. Dada la permanente reinvención musical que le posibilitó una larga vigencia, el conjunto además catapultó a Parra más allá de los territorios del rock, a través de su militancia en el grupo Los Tres, y puso su nombre entre los más populares guitarristas chilenos.

Luz Cuadros

Clarinetista en su origen, luego saxofonista alto y en ocasiones sopranista, Luz Cuadros ha transitado por distintos derroteros musicales, primero como sidewoman y sesionista de proyectos de fusión, música latinoamericana, pop y cumbia, hasta estrenar un perfil como líder y compositora de una música de enfoque moderno que atraviesa los territorios del jazz, las fusiones y la música docta contemporánea. Su primer trabajo en esta línea es Desestructura (2017), donde ella escribió obras para noneto.

Fedón

Sobre el soporte conceptual de lo que su creador, compositor y líder (el guitarrista Ramiro Molina) llamó "jazz abstracto", el tránsito del cuarteto Fedón marcó una propuesta sonora de vanguardia desde mediados de los '90 en una escena más bien escuálida con respecto a estas categorías musicales. Una mirada alternativa al jazz "straight ahead" que por entonces practicaban conjuntos como los de Angel Parra, Pancho Molina y Cristián Cuturrufo, y que por lo demás permaneció muy oculta, tal como suele suceder con la mayoría de los proyectos de música no convencional.

Jasper Huysentruyt

Desde 2011 radicado en nuestro país, el pianista belga Jasper Huysentruyt es considerado un nombre más en la escena del jazz chileno contemporáneo, con activa presencia en escenarios del circuito, liderazgo de tríos que lo han llevado a publicar discos del catálogo local, una participación como sideman y también la conformación de la que fue entonces conocida como "la sección rítmica" del sello Animales en la Vía, junto a Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Matías Mardones (batería), con la que grabó una serie de discos del período.

María Segú

Una consciente elección por las dinámicas y las incertidumbres de la improvisación libre fueron centrales durante 2019, el momento que marcó la primera creación de María Magdalena Segú, una compositora vinculada a las escenas jazzísticas que se vieron marcadas por la pandemia. Sus ramificaciones musicales alcanzan, sin embargo, otros espacios, que la han convertido en una compositora y experimentadora muy única. Su propuesta tomó entonces al sonido como primer objeto de estudio, aprovechando lenguajes musicales diversos reunidos en un mismo espacio, el folclor, la electrónica y la expresión poética, la improvisación jazzística, la guitarra eléctrica y la voz.

Gabriel Puentes

Baterista de jazz contemporáneo que construyó una gran parte de su carrera como sideman y solista en Ciudad de México desde 1999, una vez que hizo sus primeras armas en los circuitos jazzísticos de Santiago y Concepción. Alejado de la escena nacional, Puentes se transformó en uno de los más activos bateristas en la capital mexicana, con una militancia abierta en proyectos que le permitió, como a muy pocos jazzistas chilenos, actuar en Europa y en las dos costas norteamericanas permanentemente.

Patricio Lisboa

Compositor y músico de fusión latinoamericana, parte de la oleada de cultores que hicieron las primeras transformaciones en esta amplia escuela creativa, Patricio Lisboa fue formado en la Universidad de Chile e integró el fundacional conjunto Cántaro, que fue un puntal en la música que fusionaba raíz folclórica y música docta durante el paso de los '90 a los 2000. También integrante del grupo de rock fusión La Comarca, y colaborador de diversos nombres en esa nueva visión latinoamericanista (Daniel Delgado, Daniela Conejero), Lisboa es bajista eléctrico y contrabajista de jazz, función que adoptó en su larga época de vida en Francia, primero con el grupo Cántaro, y luego, tras su separación, como nombre propio. En Francia, donde llegó a fines de los '00, lanzó su primer disco, con un trío de jazz contemporáneo: Penrose (2020).

Valentín Trujillo

La televisión ha sido una gran vitrina para el talento del pianista y orquestador Valentín Trujillo Sánchez, aunque no del todo justa con la profundidad de su trabajo y el alcance de sus vastos conocimientos musicales. El casi eterno acompañante del animador Don Francisco, como director de orquesta en “Sábados Gigantes” es, también, uno de los arregladores fundamentales de la música popular chilena durane una era de oro para la industria fonográfica, tanto en discos como en grandes conciertos. Junto con ello, Trujillo fue proyector de nuevas figuras de la música a lo largo de las primeras décadas del siglo XXI. En 2024 su nombre marcó un hito más al convertirse en el primer intérprete de música popular en ser distinguido con el Premio Nacional de Música.

The Chicagoans

El trío de jazzistas aficionados que al comenzar los ‘40 ensayaba a puertas cerradas, se convirtió en la semilla para la gestación del histórico Club de Jazz de Santiago. Era una banda formada por los amigos René Eyheralde (clarinete), Ernesto Tito Rodríguez (corneta) y Lucho Córdova (batería), quienes practicaban una música lejana al “jazz melódico” de arreglos y totalmente bailable que por entonces ejercían los músicos profesionales de las orquestas.

Antonio Monasterio

Antonio Monasterio es un nombre protagónico en la escena de las músicas creativas en Valparaíso desde fines de la década de 2000. Primero como fundador y compositor del conjunto de fusión Ajayu y luego como líder de sus propios ensambles, Monasterio definió música eminentemente acústica y provista de sonidos y colores diversos, en un sincretismo de lenguajes que obtuvo desde fuentes como el folclor latinoamericano, el jazz contemporáneo y las músicas del mundo. En este punto, Monasterio tomó protagonismo como intérprete del oud, o laúd árabe, que se escucha en álbumes suyos como Centro y periferia (2018) y Las furias y el mar (2023).