Carlos Vera Pinto

Por más de 20 años, cuando su maestro en la percusión docta y precursor del vibráfono dentro de la música popular Guillermo Rifo se retiró del circuito para componer, Carlos Vera apareció en el medio como el exclusivo vibrafonista activo del jazz chileno. Son las mismas dos décadas que lo tuvieron como lugarteniente del saxofonista alto Patricio Ramírez al interior del grupo Nexus, y que en definitiva le dieron la categoría a Vera como un músico de gran swing y capaz de ejercer liderazgo en otros ensambles afines.

Carlos Vera Pinto

Iñigo Díaz

Originalmente baterista del grupo de rock sinfónico Lunallena (1973-81), junto a su hermano guitarrista Patricio Vera y antes de cumplir los 18 años, Carlos Vera era ya uno de los más aventajados alumnos de Rifo (por entonces un joven pero ya experimentado percusionista de la Orquesta Sinfónica de Chile). Fue a través de esta conexión que en 1975 Vera llegó a participar de los experimentos de fusión como el primer baterista del grupo de cámara Sexteto Hindemith 76 (antes, incluso, que Domingo Vial y Orlando Avendaño). En 1971 había visto su primer concierto de jazz con vibráfono, con el mismo Rifo en la banda de Roberto Lecaros, y entonces Bobby Hutcherson se estaba transformando en su principal referente.

Inmerso ya en el instrumento de percusión melódica, Vera hizo una doble carrera como intérprete de música docta (llegó a liderar por más de dos décadas el Grupo de Percusión UC) e integrante de orquestas televisivas como las de Juan Azúa y Horacio Saavedra. En 1981 comenzó a estudiar el lenguaje del swing con Roberto Lecaros y en 1983 fue invitado por Patricio Ramírez a incorporarse al grupo Conexión. Originalmente esta banda estaba planteada como un quinteto con piano, pero jamás llegó a ser tal. En ese momento Vera dio el gran paso como músico de jazz, pues debió desdoblarse desde la posición de solista a la sección de apoyo y principal fuente armónica. Sus inflexiones rítmicas eran distintas y su aproximación melódica la había desarollado directamente sobre el vibráfono y no sobre el piano. Eso ya era toda una novedad.

En 1986, Conexión se disolvió y entonces junto a Ramírez, Vera abrió la historia del hoy legendario grupo Nexus, aquel jazztet-escuela por donde pasaron muchos de los más activos jazzistas nacionales de los ’80, ’90 y 2000. En adelante, siguió tocando para los grupos New Hampton Six (del guitarrista Alberto Maturana y con el que actuó para el mismísimo Lionel Hampton), Mamblues (ensamble latin jazz donde trabajó sobre el lenguaje afrocubano del vibrafonista Cal Tjader) y la dirección de la Big Band UC.

Más tarde, tras la disolución de esta orquesta en 2010, organizó un nueva agrupación en la Escuela Moderna de Música, que llamó Réko Big Band y con la que ocntinuó sus anhelos de llevar el jazz al gran formato. Vera Pinto fue uno de los principales modernizadores del instrumento, enseñando además la versátil “técnica Gary Burton” a cuatro baquetas móviles, y cuyo principal continuista en la línea de este vibráfono jazzístico fue su hijo Carlos Vera Jr.

A la maestra, con cariño

Con cuevas bravas, cuecas capitalinas y cuecas porteñas, Daniel Muñoz y los Marujos anuncian un concierto íntimo en homenaje a la gran defensora y divulgadora del folclor María Sánchez, conocida como La Maruja, cuyo nombre bautizó a este elenco. El concierto será el 27 de mayo en la Sala SCD Bellavista.

Para hablar de Violeta Parra

En las jornadas de conversación Lectura de Fondo de la Editorial IES,  este jueves 24 el periodista investigador Víctor Herrero hablará sobre “Después de vivir un siglo“, la mayor biografía de Violeta Parra, presentada en el 2017, en la sede de la editorial en Las Condes.