Patricio Ramírez
Foto: archivo de Misty Nahuel

Discos

Patricio Ramírez

Dos décadas a la cabeza del grupo Nexus teóricamente hablan de una bitácora sin contratiempos en el viaje del saxofonista alto Patricio Ramírez. Pero eso es sólo la parte final de una historia de múltiple militancia, idas y venidas y permanentes altibajos de quien ha sido considerado uno de los primeros jazzistas no tradicionales de nuestra historia, el más respetado y vigente de su generación desde que apareciera en 1955 por el Club de Jazz y estallara como el gran referente del saxofón moderno en un paso transversal por las décadas.

Fechas

Santiago - 27 de junio de 1937

Décadas

1950 |1960 |1970 |1980 |1990 |2000 |2010 |

Géneros

Grupos

Patricio Ramírez

Iñigo Díaz

Ramírez se inició como trompetista. Tocaba el instrumento desde los 16 años, emulando el swing de Harry James. Cuando tenía 18 ya se comentaba en los pasillos sobre la aparición de un nuevo trompetista que “sin saber ni una sola nota, podía improvisar a gran nivel”. Desde entonces, Ramírez no volvió a salir del Club de Jazz. Un año después era fichado por el contrabajista Julio Andrade para integrarse al que se considera el primer conjunto del jazz moderno chileno: The Six & Seven. Ahí se conectaría con otro de los grandes músicos modernos, Sandro Salvati.

En The Six & Seven, Ramírez tocaba la trompeta (tras la huella de Clifford Brown y Shorty Rogers), mientras que Salvati, el saxo tenor (luego se convertiría en un avanzado altoísta). El grupo vivió como una “oveja negra” entre las bandas dixie establecidas del Club de Jazz, hasta 1958, el año en que “los seis y siete” bajaron el telón definitivamente. En 1960 Ramírez se pasó al saxo alto y se contactó con Omar Nahuel, el pianista ícono de la generación modernista. Así se convirtió en el solista del Nahuel Jazz Quartet, ensamble con el que grabó Nahuel Jazz Quartet (1963) y con el que realizó la histórica temporada en el set con la obra teatral Sabor a miel. Para entonces, como altoísta, Ramírez seguía de cerca de tipos como Art Pepper o Cannonball Adderley, pues en esa época resultaba demasiado complejo asimilar la operativa de Charlie Parker.

En 1965, Ramírez se encaminaría sobre una siguiente etapa en su ruta como solista. No sólo había dejado a Nahuel, sino que se retiraba para siempre de su trabajo estable y se convertía en uno de los primeros músicos ciento por ciento profesionales del jazz. Entonces conoció al adelantado pianista Matías Pizarro y con él se mantuvo tocando a puertas cerradas hasta 1970 en históricas sesiones de laboratorio.

Sus siguientes pasos lo llevaron hasta el grupo Swing and Company (liderado por el pianista Pepe Hosiasson). En agosto de 1972 subía al escenario del Teatro Municipal con el quinteto del trompetista Daniel Lencina para protagonizar el primer show de jazz en este espacio reservado a la ópera y la música clásica. Y en 1973, llegaba al set de una Televisión Nacional dirigida por militares para tocar una vez por semana con la audiencia de todo un país en toque de queda, con el grupo Tiempo de Swing. La banda era algo más avanzada que las tradicionales del Club de Jazz y la encabezada uno de los músicos más cercanos a Ramírez, el pianista Ronnie Knoller.

Un jazztet llamado Nexus
Para mediados de la década de 1970, el altoísta (también sopranista, clarinetista y flautista) era todo un referente entre el jazz de la corriente principal, mientras que su antiguo partner —Sandro Salvati— funcionaba mucho más ligado a la vanguardia jazzística. En 1975 Ramírez comenzaba una colaboración de ocho años con Juan Azúa y su orquesta en el set de televisión, y había sido reclutado por la versatilidad estilística y la gran capacidad de improvisación sobre motivos dísimiles y solución de entuertos musicales.

Organizó el grupo Kámara (1978-80), un ensamble del jazz eléctrico junto al guitarrista Edgardo Riquelme y al baterista Jaime O’Ryan, para acompañar al cantante Osvaldo Díaz. Luego, el cuarteto bop Pentágono (1980-82) con el pianista César Gutiérrez, una militancia en la histórica Hamilton Big Band (1984-85), y finalmente el liderazgo del grupo Conexión (1983-86). Ahí hizo debutar en el jazz a quien sería su más cercano lugarteniente del futuro, el vibrafonista Carlos Vera.

Patricio Ramírez fue un péndulo de movimiento permanente en el jazz de las décadas 1960, 1970 y 1980. Pero sólo hasta que junto a Vera hizo del grupo Nexus una tradición de modernismo jazzístico. Mientras la moda de la época era el jazz eléctrico (Kameréctrica, Cometa) y la herencia de la música hot se mantenía dominante en el Club de Jazz (Retaguardia Jazz Band, Santiago Stompers), Nexus hablaba en otro idioma. El straight ahead de fina selección.

La banda reclutó al contrabajista Jorge Rocha, fue una insignia del jazz chileno, en 20 años jamás grabó un disco (aunque sí un videoclip) y llegó a ser la gran cantera de los músicos de la década de 1990. Por sus diversas formaciones transitaron los pianistas Carlos Silva, Pablo Vergara o Jaime Pinto, los guitarristas Pedro Rodríguez, Alvaro Bello o Sebastián Duplaquet, y los bateristas Alejandro Mota Riquelme, Cristóbal Rojas o Moncho Pérez.

Después de 40 años de acción, y disuelto el grupo Nexus en 2012 Patricio Ramírez fue el maestro de generaciones de músicos y el pivote fundamental del jazz chileno. Durante la década de 2010, en paralelo a su trabajo como profesor de saxofón y jazz, Ramírez lideró un nuevo proyecto, un quinteto de saxofones con algunos de sus alumnos, que se presentó principalmente en el Club de Jazz.

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