Hip-hop

Uno de los más importantes movimientos recientes en la música local junto con el punk y el metal, el hip-hop recoge en Chile desde fines de los ’80 los cuatro elementos de esa cultura, entre el verso, la producción musical, la ilustración y el baile. En otras palabras, el rap, el DJ, el graffiti y el breakdance. Varias oleadas se han sucedido en esta historia, desde sus orígenes a fines de los ’80, la nueva escuela de mediados de los ’90 y ramificaciones posteriores entre la combatividad, la elaboración musical o la sensibilidad poética de contemporáneos que limitan con un bullente escenario underground germinado en el nuevo siglo.

Andrés Celis

Como uno de los hallazgos del jazz contemporáneo durante los inicios de la década de 2000, el baterista post-bop Andrés Celis se sumó a una línea de estilo de jóvenes solistas donde tanto Félix Lecaros como Daniel Rodríguez además le precedieron en esos inicios precoces. Alumno del histórico Ricardo Ruiz, Celis desarrolló una identidad dinámica en la batería y sorprendente en variantes musicales percutivas, dado que además siguió el modelo de la escuela de Max Roach.

DJ Raff

Por sus muy diversos encargos como productor, DJ Raff fue un tiempo uno de los colaboradores y asesores más importantes del circuito hip-hop chileno. Pero su decisión de defender su trabajo propio lo llevó también no sólo a la composición electrónica propiamente tal sino que también a una fabulosa proyección internacional. Raff (Rafael Pérez) fundó el grupo Frecuencia Rebelde en 1992, e integró por dos años la banda La Pozze Latina. Luego de un tiempo largo de trabajo en sociedad con Solo di Medina, dio su principal paso solista cuando a fines del 2006 presentó su primer álbum. Desde entonces, su trabajo se ha expandido en el extranjero con residencias de años en Barcelona y Londres. «Canciones mitad máquina y mitad hombre» es como Raff elige definir sus composiciones.

Pedro Foncea

Fue a través de De Kiruza que Pedro Foncea dio a conocer masivamente el interés combinado por la raíz afrocaribeña y la canción social que lo ha distinguido como creador. Fundó esa banda en 1987 junto al cantautor Mario Rojas, y permaneció como su vocalista y principal rostro hasta 1999. Su trabajo solista incluye temas para televisión (destaca su grabación para "Amándote", para la teleserie homónima), grabaciones propias y la colaboración en una serie de discos de los años '90, incluyendo ahí trabajos de Tiro de Gracia y Gondwana. Su cotización es comprensible: Foncea es no sólo uno de los mejores vocalistas masculinos del último par de décadas en el país, sino también un gestor de iniciativas independientes que se ha mantenido cerca del desarrollo de los más exitosos proyectos funk y hip-hop desarrollados en el país.

Rey Chocolate

Rey Chocolate es una de las principales bandas surgidas con el nuevo metal de los años '90 en Chile. Como protagonista del auge del "aggro metal" de la época, fue organizadora junto a Rékiem de los históricos encuentros Aggrofest celebrados entre 2001 y 2004 en Santiago y responsable de cuatro discos editados entre 2000 y 2009, el año de su separación, en los que ha mezclado elementos del nuevo metal, el rock industrial y la vieja escuela metalera pesada.

Jonas Sanche

“Yo comencé en La Florida / cuando de Antofa llegué”, dice Jonas Sanche  en su canción “Street-to”, resumiendo su llegada al mundo del rap, cuando apenas era un niño y se trasladó con su familia a vivir a Santiago.  Tras ser parte de grupos como Encasa o KTF Clan (con quienes editó el disco La Invasión 2.0), el año 2012 lanzó su primer disco solista, Verdades, la voz de la avenida, con 17 canciones que encerraban historias de barrio, defensa de su oficio rapero y algunas canciones de tono triste. Con una reconocida influencia del rap español y, en general, de mucho rap internacional, Sanche ha sido invitado por sus pares chilenos a compartir canciones, y tiene un activo circuito en vivo.

2X

Desde que el rap metal comenzó a dominar la escena, el impacto de bandas como Rage Against The Machine, Korn y Limp Bizkit fue muy fuerte en Chile, sobre todo en las nuevas generaciones de músicos, y no solamente en aquellos militantes de la cultura metalera. Uno de los grupos que adaptó de mejor manera este estilo fue el cuarteto 2X. Sus letras, cargadas de rabia juvenil y denuncia, representaron el sentir de un público que recibió su propuesta como toda una novedad.

Iris

Miembros de la órbita capitalina que empezó a hacer rap desde un punto de vista distinto e innovador, Iris fue una de las agrupaciones que logró notoriedad durante la primera década del nuevo siglo. Pese a su breve existencia, el grupo puede ser considerado como el punto de encuentro de tres músicos que, tras su disolución, han desarrollado sus múltiples inquietudes a través de proyectos solistas, colaboraciones con diversos artistas y creación de sellos independientes.

C-Funk

Diez años al frente de Los Tetas, una de las agrupaciones emblemáticas del funk-rock chileno de los años '90, jugaron a favor de Cristián Moraga en su escalada solista. A partir del año 2005, el guitarrista, cantante, compositor y uno de los hombres de mayor peso específico en esa banda, cambió definitivamente su álter ego. Moraga fue desde entonces C-Funk, un llamado abierto a “ser funk” y batírselas por sí mismo. Tras idas y venidas, incluyendo una reactivación de Los Tetas en el año 2011, Moraga se incorporó sorpresivamente como guitarrista en 2018 a Chancho en Piedra, sus históricos rivales en el campo del funk.

Tea Time

Diez años de experiencia en grabaciones, giras continentales, premios y alta difusión junto a Los Tetas dejaron a Tea Time en una privilegiada posición como solista. El principal rimador y compositor de esa banda consiguió tener su disco propio en 2009, presentado entre otro montón de proyectos (incluso un libro de poesía) que refleja la diversidad de sus inquietudes. Camilo Castaldi, su nombre real, ha colaborado con incontables músicos chilenos y es parte también de las grupos como Funk Attack y Criminal Jazz.