Golosina Caníbal

A principios de los años noventa, los hermanos María José y Tan Levine intentaron levantar en María Sonora una combinación de ritmos latinos que resultó tan pionera como incomprendida. La disolución de ese dúo los alejó musical y geográficamente —él partió a Nueva York; ella se instaló en Tongoy—, y fue el proyecto de Golosína Caníbal lo que marcó su reencuentro y reagrupación.

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Años

Santiago, 1998 -

Décadas

1990 |2000 |

Géneros

Golosina Caníbal

Integrantes

María José Levine, voz (1998 - 2001)
Sebastián Tan Levine, programación y producción (1998 - 2001).

Marisol García

En comparación con María Sonora, Golosina Caníbal mantuvo el atrevimiento en la combinación de ritmos, aunque esta vez con énfasis en el hip-hop, fruto del interés de ambos por el rap y, en particular, de los versos feministas que fue construyendo María José a partir de la influencia de gente como Lil’Kim o Queen Latifah. Como «trip-hop nativo» definieron los hermanos Levine su mezcla rítmica, plasmada en un único disco (Kru-da, 2000), parcialmente difundido en radios de la época por el cover para “De Coquimbo soy”, original de los Viking's 5. La rutina de María José en Tongoy (donde por entonces seguía estudios universitarios) y nuevos viajes de Tan al extranjero dificultaron la promoción de un disco que merecía mejor suerte y que quedó como testimonio pionero de un sonido que vino a masificarse en el país algo así como un lustro más tarde en las propuestas de bandas como Juana Fe o Chico Trujillo.

Cincuenta mujeres en el escenario

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El escritor chileno Álvaro Bisama escribe una crónica, donde combina su mirada, la biografía y entrevistas a Javiera Mena, para retratarla como una voz generacional y símbolo de nuevos rumbos para la música pop en castellano.