Rock

Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años ’50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los ’60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los ’70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los ’80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años ’90 hasta la actualidad.

Claudio Narea

La historia solista de Claudio Narea es minoría dentro de su currículo, porque la mayor parte de su carrera musical ha sido militando en bandas: primero en Los Prisioneros, luego en los Profetas y Frenéticos y, entre el 2001 y 2003, de nuevo en la banda sanmiguelina. Acumula tres discos como cantautor, en los cuales ha sido fiel a un rock de raíz bluesera bien ejecutado y de sutil lírica social.

Hielo Negro

Natural de Punta Arenas, este trío es el único de la nueva generación de grupos de rock que ha establecido una continuidad directa con antecesores de los años ’70 como Tumulto, porque las fuentes son las mismas. Hielo Negro toca un rock rudo con la guitarra afinada varios semitonos más grave para que se oiga pesado, y suena acorde con las extensiones desérticas y frías de sus tierras de origen que han permitido a la banda acuñar el nombre de rock patagónico para su música. Establecidos en Santiago desde 1999, Hielo Negro emprendieron su primera gira a Suiza y Austria en 2003 y a la fecha han grabado los discos Demonio parlante (2001), Patagonia rock (2003) y Donde nacen los vientos (2005).

Flora y Fauna

El reencuentro de dos antiguos compañeros del colegio Andalicán que alguna vez compartieron gustos musicales y el amor por la guitarra eléctrica, se concretó desde 2003 en una colaboración bilateral. Sebastián Valdivieso y Javier Barría formaron el dúo Flora y Fauna y trabajaron a puertas cerradas, sin la opción de presentarse ante el público y autoeditando discos folk y rock.

Fernando Milagros

Ganar seguridad en sus canciones fue un proceso que a Fernando Milagros se le fue dando en la adultez. Distracciones laborales lo obligaron a compartir por varios años su interés por la música con los requerimientos de su profesión: la de diseñador teatral. Sin embargo, la atención creciente a su estilo de firme melodía y recio carácter lo convencieron más tarde de definirse como un cantautor a tiempo completo. Milagros es parte de la generación de solistas que desde el año 2000 ha elegido trabajar de modo independiente, gestionando ella misma las condiciones de su trabajo. Desde la edición del aplaudido disco San Sebastián (2011) parte importante de su esfuerzo de promoción se ha dirigido al extranjero.

Paz Quintana

Paz Quintana es el rostro y la voz de Tizana, la banda de fusión que ella formó a mediados de los 2000 en la Escuela Moderna de Música, junto a Natalia Contesse. Desde esa plataforma, la compositora y cantante desarrolló un amplio trabajo durante su primera etapa creativa en Chile, que entonces completó dos discos además de la activa partición en circuito en vivo vinculado a la fusión latina, el pop y la nueva cumbia. Tizana, sin embargo, recorrió un camino distinto al de su propuesta solista, en el que Paz Quintana ha marcado su posición como compositora, productora, cantautora y colaboradora de otros músicos del medio.

Yeti

Yeti fue una banda formada casi en su totalidad por músicos sureños radicados en Santiago, que compusieron canciones pop-rock y trabajaron en conjunto por ocho años. Próxima en sus inicios a De Saloon o Alamedas, el grupo tuvo en sus filas al bajista fundador de Pettinellis, Cristián Espiñeira (originalmente contrabajista de jazz en Concepción).

Amerindios

Como un puente entre el primer rock de raíz folclórica desarrollado en Chile y la canción política asociable a la Nueva Canción puede verse, en retrospectiva, al grupo Amerindios. Pese a su férreo compromiso con el proyecto allendista y su activa participación con la solidaridad chilena en el exilio, el dúo de Julio Numhauser y Mario Salazar (ampliado en un período por Patricio Castillo) trabajó un sonido diferente al de la canción comprometida convencional, con influencias de rock y de jazz, y abierto a nuevos timbres y arreglos. Esta vocación por la mezcla terminó de consolidarse con las carreras solistas que ambos músicos continuaron en paralelo a partir de su separación, a fines de los años setenta. "Los colihues", "Juan Verdejo" y la atrevida "Cueca beat" son algunos de los títulos más memorables de un grupo muy significativo para la canción chilena de los años sesenta y setenta, pero en torno al cual persisten escasas pistas históricas y cuya discografía se ha convertido hoy, desgraciadamente, en material de coleccionistas.  

Niña con Frenillos

"Pijama party style" es la etiqueta que Niña con Frenillos se ha impuesto y no sólo representa el estilo de punk desordenado y bien gritado que cultivan. También muestra cómo el espontáneo juego de hacer música con las amigas sin dejarse mellar por las precariedades técnicas ni por la ausencia de nociones musicales puede devenir en actitud y desenfreno sobre un escenario.

Upa

Valioso emblema del pop trabajado en Chile durante los años ochenta, Upa! logró no sólo demostrar mayor valor artístico que muchas de las bandas que compitieron con ellos durante el llamado boom de la época, sino también establecerse como referente de un modo de composición de inequívoco espíritu urbano. Con canciones como "Ella llora", "Cuando vuelvas" y "La bamba", fueron uno de los grupos más populares de esa década. A diferencia de Los Prisioneros, el grupo optó por alusiones sociales sutiles, aunque también críticas, inspiradas en parte por la new-wave inglesa y con timbres novedosos, como el saxo de Sebastián Piga. Su planteamiento intentó mantenerse fiel a tres principios autoestablecidos: «Tocar bien, cantar inteligente y tener un estilo personal», en sus palabras. Luego de un largo receso, la banda volvió a los escenarios y la publicación discográfica a fines de los años noventa, y casi con su misma formación original. Desde entonces han estado ofreciendo presentaciones periódicas, distanciadas cada vez más por las actividades paralelas de cada integrante.

Talulah Neira

Desde mediados de los 2000, la hermana menor de Quique Neira, Italia Neira, es percusionista y corista de su banda, y en ese contexto, con giras dentro y fuera de Chile, fue formando su propio camino musical.  Primero en bandas de apoyo de otras nombres emergentes del reggae, y luego como parte de proyectos teatrales. Profesora de música (ha ejercido su oficio  muchas veces), el año 2010 su canción “Soledad” fue parte del disco debut de Manifiesto Ska Jazz, banda donde ella era cantante y donde debutó como compositora. El 2016 comenzó a grabar su disco solista como Queen Talulah, un nombre que luego simplificó como Talulah Neira. Mujer, el debut, incluye, entre varias, colaboraciones de Vanessa Valdez y MC Sole, de la banda de Zaturno.