Rock
Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.
Compositor multifacético, interesado en proyectos cinematográficos, teatrales y discográficos, Rodrigo Jarque ha desarrollado su trabajo al frente de las bandas Zabala e Inverness, y como fundador del sello LeRockPsicophonique.
La primera parte del camino solitario del ex Prisioneros Claudio Narea se llamó Profetas y Frenéticos, banda que tuvo varias formaciones y que, de alguna manera, fue el reflejo de las distintas etapas personales por las que pasó el guitarrista tras el fin de su proyecto más popular. A través de un rocanrol clásico, la banda existió en malos tiempos para la música local y, pese a contar con un miembro del trío sanmiguelino en sus filas, su impacto no fue más allá del disco debut. Tras su disolución, y luego de años de trabajo solista de Narea, el grupo anunció su rearticulación a mediados del 2008.
Una confluencia de rock bailable, múltiples referencias a la cultura pop y no poco humor puede definir a Tus Amigos Nuevos, un grupo que en sus discos y actuaciones en vivo siempre ha mantenido la diversión como uno de sus motivos centrales.
De corta vida en el Biobío, Mädel fue la plataforma desde donde saldría la cantante Karina Ruiz, más conocida a final de la década de 2010 como Giyil. Mädel, que en alemán significa "muchacha" y fue un bautismo realizado por un amigo del grupo, representó en cierto modo la voz y la figura de esa cantante adolescente penquista. El grupo se formó en 2013 tras obtener el primer lugar en el III Festival de Bandas Juveniles de Talcahuano, donde presentaron la canción "Hablar de ti". Esa melodía quedó registrada en el único disco que dejaron editado, Cautivo (2015). La disolución de la banda ese mismo año dio paso al proyecto personal de Karina Ruiz, que se traduciría en el disco EP Sempiterno (2018).
Integrante de una cuarta generación de nombres en el grupo MediaBanda, al que arribó como bajista en 2015 y grabó en los álbumes Bombas en el aire y Maquinarias, Felipe Martínez Guidicelli ha aparecido en diversos frentes musicales. Solista, compositor e improvisador, desde sus primeros tiempos en la década de 2010 se desplazó en ambientes de las músicas creativas, desarrollando varios lenguajes: desde la música de cámara y la fusión latinoamericana hasta la música experimental y la música para escena. Su primer trabajo, sin embargo, se desenvolvió en el campo de la improvisación, con el relato concatenado de los dos volúmenes de Ritos cortidianos, que se publicaron en 2022 y 2023, respectivamente.
Grupo pop de existencia breve, con un sonido emparentado al pop de teclados y luego al rock y el blues. Su legado fue un único disco para la multinacional EMI, Anestesiados, que fue parte del proyecto de música rock que en los años 90 emprendieron vaeris compañías. La banda inicialmente se llamó Preciosa Sangre, y se presentó en la TV como Terciopelo Azul. Más tarde, con su fisonomía definitiva como proyecto, adoptó el nombre de Terciopelo. Durante sus años de trabajo, sus dos pilares fueron Ricardo Varas (bajo y teclados) y Mario Gallo (guitarra y voz); compañeros de comunicación audiovisual en Uniacc, que alcanzaron cierta difusión radial de su single "Vodka" hasta su disolución antes del final de la década. Hacia 2012, el cantante inició una carrera solista, que lo ha mantenido publicando canciones.
No Ciudadanos exploró caminos de piedra antes de llegar a la carretera de las publicaciones de mercado. Al inicio, las producciones de esta banda punk circularon en formato de cassette entre públicos y bandas cercanas, antes de ganar un espacio entre los grupos de punk con melodía que tomaron más cuerpo del 2000 en adelante. Aunque trabajaron un rock de guía melódica —de hecho, uno de sus discos, Contenidos explícitos (2006), tuvo a un integrante de Glup! como productor—, ganaron prestigio en el ámbito hardcore.
Diferentes conjuntos rock de vida breve ocuparon al incansable guitarrista Sergio del Río luego de la disolución de Los Jockers. Luego de pone fin a su banda Largo y Tendido en Estados Unidos, el músico comenzó una nueva agrupación junto al bajista Carlos Mac-Iver y el baterista Erick Franklin, dos viejos conocidos suyos en el andar rockero (ambos, ex integrantes del pionero conjunto Los Mac's) y que respondieron a su llamado pese a encontrarse entonces radicados en Italia. Una vez reunidos en Nueva York se bautizaron como Destrucción Mac's, en clara a alusión al antiguo grupo de Mac-Iver y Franklin, y de inmediato viajaron a Chile con el cantante estadounidense Ward Williams para realizar una serie de actuaciones de gran convocatoria. Si bien Destrucción Mac's no alcanzó siquiera un año de actividad y sólo grabaron tres discos-single, para muchos representaron la ilusión de ver y escuchar una verdadera banda de rock anglosajón en el Chile de 1971.
Banda asociada al rock progresivo que durante su historia operó sobre una particular mixtura del neoprog con elementos estéticos obtenidos del folclor y la tradición de la música chilena. Sus integrantes se conocieron a través de un foro hispano de rock progresivo en internet, y hacia el año 2003 tenían ya una banda promisoria de la escena, gracias a su impecable técnica instrumental, una precisa manera de componer y un trabajo de acabados textos en sus canciones. Su único disco, Donde renacen las horas (2004), de etiqueta Mylodon Records, obtuvo elogiosas críticas que sin embargo no evitaron la salida de algunos integrantes y una creciente inestabilidad en su trayectoria.
Es probable que Parkinson haya sido el grupo preciso en el momento incorrecto. De haberse formado en otro período, su rock enérgico e imaginativo podría haberse impuesto entre un público extenso, pero la banda tuvo la desventura de trabajar durante una etapa especialmente árida para la difusión de música chilena. Recién se desinflaba el llamado boom del pop local que pocos años antes había convertido en estrellas por igual a Los Prisioneros y a Cinema. Los sellos contaban las pérdidas que les había generado entusiasmarse de más, y las radios retrocedían luego de haber convertido en éxito hasta a las más dudosas grabaciones. Entre tanto recelo, no deja de ser un mérito que Parkinson haya logrado imponer dos canciones recordadas por siempre: "Papel floreado" y "El vino"; éste último, un título del que se hicieron fanáticos hasta Nicanor Parra y Don Francisco. El conjunto ha tenido amagos de reunión desde su separación de 1995, pero nada lo suficientemente firme como para pensar en nuevos discos.
Como Felipe Chacón, Rodrigo Galarce y Pablo Menares en tres tiempos previos, el de Alonso Durán fue un contrabajo de apoyo para una numerosa serie de músicos de fusión, pop y sobre todo de jazz, a partir de la segunda mitad de la década de 2000. Trabajó además como compositor y arreglador post-bop de manera intermitente, aunque lo que lo distinguió fue su metódica operativa, dinámica de enlaces y facilidad para acomodarse a distintos repertorios y formatos de banda variables.
Integrantes y exintegrantes de agrupaciones y bandas como Ensamble Escondido y Astrolabio conforman desde 2019 Salas F.C., conjunto centrado en la construcción de canciones bien sostenidas en sí mismas, de recursos austeros pero energía melódica firme. El nombre del conjunto es una doble cita a los vínculos familiares al interior del grupo y al entusiasmo futbolero compartido por los integrantes. Territorio virgen (2022) fue su primer álbum, continuado más tarde con nuevas grabaciones, shows y colaboraciones.
Una música de auténtica visualidad, que tiene el sello de la cantante Patricia Rojas, marca la propuesta de María Bonobo, grupo creado al interior de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile por un elenco de estudiantes. A menudo representada en la figura de "la banda de los cuerpos desnudos", María Bonobo nació como inspiración espontánea tras la experiencia que significó su show de apertura del concierto de (me llamo) Sebastián en 2015, en la propia universidad. El nombre del proyecto proviene de la influencia del escritor Pedro Lemebel junto al comportamiento sexual de los chimpancés bonobos. Y su música expone signos del rock y el pop, pero también de aspectos de la electrónica de teclados, además de los ritmos urbanos que se impusieron a fines de la década de 2010. En sus discos EP de 2016 y 2019 han trabajado junto a músicos como Pedro Frugone e Ignacio Redard.
Ícono ineludible del bajo eléctrico activo desde los tiempos de la vanguardia del rock fusión, Jorge Campos ha sido un aguerrido y erudito solista a la vez que un cultor de las músicas de protesta. En el punto de intersección que marcan el rock progresivo y la fusión latinoamericana, se ubica Campos, quien demostró su potencial como integrante de agrupaciones capitales en los años finales de la dictadura: Fulano (1984) y Congreso (1986). Luego, como nombre propio, fue una figura reconocible y protagónica de la "gran fusión".
El guitarrista Fernando González no sólo es el mayor de los hermanos que fundaron Congreso en Quilpué en 1969. También es el autor y musicalizador de algunas de las más recordadas primeras canciones del grupo en los tiempos de advenimiento y consolidación del rock folclórico. “Vamos andando mi amigo”, “¿Cómo vas?”, “Tus ojitos”, “El oportunista” o “El cielito de mi pieza”, además de la orquestación de los textos de Pablo Neruda “Maestranzas de noche” para banda eléctrica e instrumentos andinos, le pertenecen a Fernando González.
Alejandro Castro es un guitarrista de flamenco que ha recorrido la música desde esa raíz española hacia una propuesta moderna de fusión que mezcla el rock, la improvisación y las influencias de la India. Iniciado en el rock de Led Zeppelin, poco a poco fue descubriendo otras variantes de la fusión contemporánea, representada en los trabajos del guitarrista inglés John McLaughlin, tanto en el grupo de jazz-rock Mahavishnu Orchestra como en el de world fusion Shakti.
Durante los años 90, Dogma fue una de las bandas más activas y profesionales del circuito metalero chileno. Su nombre corresponde a una sigla: Dynamic Overproduced Groove Metal Art, y su huella no dejó indiferente a los seguidores locales del género. Elogiados por el excelente nivel técnico de sus músicos y registros, Dogma persistió por más de una década en una trayectoria de frecuentes conciertos y grabaciones.
Dos discos editados y casi una década tocando son algunos de los antecedentes de La Gorda, trío santiaguino que cultiva un rock simple, eléctrico, crudo y enérgico. Casi siempre en ese formato, sus canciones incluyen también sonidos acústicos, algunos de raíz funk y pasajes más pausados, tocados con prolijidad en vigorosas presentaciones en vivo.
El dato inicial más llamativo en Yajaira era la experiencia con la que llegaron sus miembros fundadores. El guitarrista Samuel Sam Maquieira había tocado en Jusolis; el baterista Sebastián Flecha Arce era entonces integrante de Pánico; y el bajista y cantante Miguel Comegato Montenegro había actuado en Necrosis y en los respetados Supersordo. Su primera inspiración fue el rock stoner de K-yuss y Soundgarden, aunque también el legado de Black Sabbath y el rock sicodélico en general. Durante una década, el grupo trabajó un sonido eléctrico poderoso y distendido, de gran influencia para otras bandas rockeras independientes en el circuito local noventero. Tras una pausa, su reactivación como trío confirmó su vocación eléctrica.
Pop-rock melancólico fue el de este grupo santiaguino, que, con guitarras y armonías de voces, recibió su sonido desde las islas británicas y lo combinó con guiños al pop latino. Durante su casi década de trabajo, Astrolabio se distinguió tanto por la combinación de dos cantantes-guitarristas y el sello urbano de sus canciones.