Amapola

En una época donde no pasaba prácticamente nada en el mundillo rockero local, Amapola era uno de los pocos exponentes musicales que luchaban cual Quijotes contra los molinos de viento para ganarse un espacio en la escena capitalina. Con Patricio Alexandro Vera Pinto a la cabeza, ex integrante de Lunallena, y toda su descarga de rock con tintes progresivos, éste fue uno de los importantes grupos chilenos surgidos a comienzos de los años ’80.

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Años

Santiago, 1980 - 1987

Décadas

1980 |

Géneros

Integrantes

Patricio Vera, voz y guitarra (1980 – 1987).
Luis Álvarez, guitarra (1980 – 1987).
Guillermo Díaz, bajo (1980 – 1985).
Eugenio Pineda, batería (1980 – 1986).
Ricardo Pezoa, bajo (1985 – 1987).
Sergio Heredia, batería (1986 – 1987).
Gino Coloma, batería (1987).

Ernesto Bustos B.

Hard rock sinfónico
Tal como ha relatado Luis Álvarez, guitarrista de la banda, “eran los días de la dictadura, los días en que había que pedir permiso a la Intendencia Metropolitana para hacer un concierto. Te revisaban las letras y los antecedentes personales y familiares de cada integrante. Te hacían seguimientos”.

La afirmación no es una exageración sobre el prejuicio que había contra todo lo que implicara la música rock. A comienzos de la década de los ’80 los pocos recintos que albergaban esos gritos de estridencia apenas contaban con permiso de la autoridad de turno para organizar aquellas maratones rockeras, con seis y a hasta diez bandas por cartel.

Eran los tiempos de la gloriosa Sala Lautaro en calle Euclides, en el paradero uno de la Gran Avenida, el Gimnasio Manuel Plaza en Plaza Egaña, el Anfiteatro San Miguel y el Teatro Cariola. Ahí estaba Amapola, con composiciones de largo aliento y letras con inspiraciones espirituales provenientes del tantra yoga, una disciplina practicada por la totalidad de la agrupación en aquellos años.

Junto a Feedback, Turbo, Brain Damage y Arena Movediza, Amapola cultivó un tipo de rock progresivo que a comienzos de los ’80 regalaba sus últimas obras de relevancia a nivel mundial. Canciones como “Romance de los ’80”, “La cautiva” o “Para los dormidos”, todas editadas en su disco Amapola rock chileno (1986), daban cuenta de trabajados y complejos arreglos.

Claro que antes hubo un intento por editar todo el material clásico de la banda, grabado por el cuarteto original, pues el disco fue registrado sin la participación de Eugenio Pineda y Guillermo Díaz, baterista y bajista respectivamente. La idea quedó inconclusa debido a que el sello Raíces Latinoamericanas nunca pudo concretar el plan.

En relación a lo estrictamente musical, no es una casualidad que sus integrantes definieran el sonido de la banda como “hard rock sinfónico”. Porque Amapola tenía de todo. Lo ecléctico de Led Zeppelin, lo pragmático e intelectual de King Crimson y lo místico de Yes, resumido musicalmente a la chilena. Tal vez el gran mérito de la agrupación es haber sobrevivido en una época donde la “onda disco” era grito y plata, donde la nueva ola del heavy metal británico preparaba el terreno para la invasión de ese estilo en Chile y donde el Canto Nuevo se convertía en la bandera de lucha musical contra la dictadura.

La música de Amapola se extinguió pasada la segunda mitad de los ’80. De sus integrantes poco se supo en los años venideros y sólo en 1999 su líder y fundador, Patricio Vera, regresó a la arena musical con Astralis. Integrado por Vera como líder, compositor, voz y director musical, Sergio Heredia en batería y percusión (ex integrante de Amapola), Mauricio Arcis (bajo) y Mauricio Gaggero (teclados), el grupo cuenta con los discos Bienvenida al interior (2001) y Voces del bosque (2008), y nuevamente el sonido más progresivo define la orientación musical. Tal como se señala en su sitio en MySpace, “la música de Astralis, en principio, reúne y sintetiza elementos rítmicos, melódicos y armónicos de la música sinfónica clásica, de cámara contemporánea y el rock progresivo”.

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