Rock

Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.

Guachimán

Durante sus casi diez años de trabajo, el sonido de este grupo santiaguino avanzó entre el pop, el rock y algo de funk; y alcanzó a quedar registrado en dos álbumes. Superboy y Público (2006) fueron grabados con diferentes formaciones, pero en ambos se encontraban letras desencantadas e impronta rockera.

Sonora de Llegar

La impuntualidad de la mayoría de sus integrantes para las citas de ensayo dio origen al nombre de este grupo de la Quinta Región que, en su opción por la música bailable, se emparenta más con el ska y el punk que con los ritmos tropicales. El trabajo en vivo y el amplio despliegue instrumental han sido sus marcas de identidad, vinculadas de modo esencial a la fiesta y al humor destemplado de sus letras.

Dead Man

De todos los tríos jazzísticos que lideró el guitarrista Pedro Rodríguez, sólo uno llamado Dead Man adquirió total autonomía y un discurso de proyección que logró llegar al estudio de grabación. El resultado fue Dead Man plays Dead Man (2006), único álbum de este power trío con una música moderna elaborada desde distintos frentes: jazz, rock, folk, fusión. Tras su tercera salida del país, Rodríguez se reunió con su antiguo colaborador de La Banda del Capitán Corneta, el bajista Nelson Arriagada, y sumó al baterista alemán Dieter Zipper Schmigelok, quien había realizado una larga y versátil carrera como sesionista y sideman en Europa.

Emma Lihn

Emma Lihn es el seudónimo de Karen Alfaro para su trabajo musical más vinculado al pop. La integrante de Las Capitalinas ya tenía varios meses de camino solista, con canciones propias y un sonido que articula música negra, pop y rock. Tomando como nombre Emma y el apellido del poeta Enrique Lihn, Karen Alfaro debutó como Emma Lihn en noviembre de 2012.

Carlos Fonseca

La regla es que la industria musical chilena casi no ha contado con mánagers profesionales; y Carlos Fonseca fue, de algún modo, la principal excepción que lo confirma. Nadie más en nuestro país se hizo cargo de representar a tantos músicos importantes ni generado tantas posibilidades ciertas de grabación para debutantes como este hombre criado entre Lima y Buenos Aires, y que se decidió adoptar el desarrollo rockero chileno como una suerte de misión apenas se instaló en Santiago, durante su juventud. En los años '80 fue suya la creación y gestión del sello Fusión, asociado a la tienda del mismo nombre. Desde entonces su consejo profesional cruzó de modo importante otras tres décadas de actividad musical.

Jacinto

Cantor y poeta de subsuelo, periferia, puerto y ciudad, Jorge Rubio ha abrazado una estética de trova que se nutre de diferentes corrientes musicales, desde la tradición del rock progresivo europeo hasta los ritmos de las raíces sureñas, pasando por la sicodelia, la música experimental y la baja fidelidad, lo que ha desembocado en lo que él denomina «folclor lisérgico». Una experiencia como estudiante universitario en Valparaíso y los años que tocó la guitarra en el grupo Cazuela de Cóndor, fueron determinantes en la música solista que comenzó a elaborar en la década de 2010, primero con el nombre de Jacinto Turbio y luego definitivamente como Jacinto.

Ojo de Vidrio

Surgida como efecto de la explosiva influencia que ejerció en una generación de jóvenes el movimiento estudiantil de 2011 que salió a las calles del país para exigir gratuidad y calidad en la educación, Ojo de Vidrio tomó esa bandera de lucha social con una propuesta de música latinoamericana que combinó elementos del rock latino, la fusión, el ska y el reggae. Con influencias de Los Fabulosos Cadillacs y Los Auténticos Decadentes de Argentina y de bandas chilenas como Santiago Rebelde y Santo Barrio, se unieron a una amplia partida de agrupaciones en esta línea musical que cuenta con exponentes como Guachupé y Sonora de Llegar hasta SuperChango. Su primer disco, Ojo de Vidrio, fue editado en 2012, y ya a inicios de 2015, el noneto presentó los adelantos de un segundo trabajo: "La fianza" y "Fiesta en las calles".

Buddy Richard

Buddy Richard es uno de los pocos solistas chilenos adscritos al movimiento de la Nueva Ola que logró trascender a ese movimiento con un repertorio propio y un estilo de marca personal que mezcla balada romántica y rock orquestal. Autor de composiciones que han cruzado las fronteras del país ("Mentira", "Tu cariño se me va", "Despídete con un beso") y que han sido recreadas por músicos de generaciones posteriores a la suya, el cantante es uno de los valores más reputados e incombustibles de la escena local, cuya actividad marcó un cierre en 2008 con una gira de despedida y su anuncio de retiro, aunque se ha mantenido con apariciones esporádicas en vivo.

Sergio Lagos

Aunque su debut discográfico solista, en 2007, fue una noticia sorprendente dada su previa figuración como animador, el vínculo musical de Sergio Lagos —un periodista conocido masivamente por su trabajo en televisión— ha sido constante. A su trabajo de casi una década junto al dúo Marciano, Lagos sumaba el paso por varias bandas escolares e incluso un período como entrevistador de músicos. Así, su veta de cantautor debe analizarse dentro de un trayecto extenso que no por dispar ha dejado de ser perseverante. Mantiene hasta hoy también al grupo Sergio Lagos & Los Gaffers.

La Rabona Funk

De una generación siguiente a la de Los Tetas y Chancho en Piedra en los '90, éste es uno de los grupos chilenos que a fines de esa década descubrieron el funk. Y en su caso es una inspiración tan cierta que el nombre oficial de la banda es La Rabona, pero a menudo el nombre completo es con apellido: La Rabona Funk.

Cadenasso

Felipe Cadenasso es un guitarrista, cantante, compositor y productor vinculado al sello Cápsula Discos, responsable de una partida insigne de álbumes de la música independiente del siglo XXI. Ha sido integrante de los grupos Los Precarios, Fruto Prohibido (2000) y Matorral (2001), su más emblemático proyecto. Con este conjunto llegó a diseñar una música de sobresalientes abstracciones para el formato de canción, en los álbumes Remoto control (2013) y Gabriel (2015), que le valió una categoría mayor en la composición contemporánea de rock.

Congelador

Un rock eléctrico denso, de capas y esencialmente melancólico caracteriza desde 1996 a Congelador, una banda que se instaló como referencia de la música independiente chilena, gracias a tres décadas de actividad a ritmo pausado, pero ininterrumpido. En su caso, la condición viene dada también por gestión: un disco del grupo dio la largada al sello Quemasucabeza, más tarde ampliado a fundamental catálogo de rock y pop.

A-Zero

A-Zero es una banda de hard rock que nació a comienzos de los años '90, en momentos de escasa difusión de rock nacional, y que consiguió que la balada "Por mi piel", rotara en algunos medios, incluso en la señal de MTV. Aunque su inspiración y estética estaban en el rock duro, A-Zero se movía en caminos cercanos al pop. En 1997 editaron un segundo disco La biblia,  tributo al célebre trabajo de 1971 de los argentinos Vox Dei, y al poco tiempo se disolvieron. Su vocalista y líder, Jaime Scalpello, pasó a ser parte de Entrance en el año 2000.

Difuntos Correa

Dibujos animados primero, músicos reales después, a pocos años del nuevo siglo los Difuntos Correa se convirtieron en una banda de gran difusión en Chile. Habían partido escudados tras la imagen de un conjunto musical de caricaturas, pero no tardaron en pasar a una dinámica más profesional, que a lo largo de su historia acumuló cuatro LP y éxitos radiales como "Pasaje en avión", "Black dancing", "Arrepentido" y "Mujer azul", siempre en los códigos del rock, el ska, los ritmos latinos, y los guiños a la historia musical chilena. Su intensa actividad en vivo los llevó incluso al Festival de Viña del Mar y varias Cumbres del Rock Chileno, y su grabación más difundida hasta hoy es el cover de "El tiempo en las bastillas", el clásico de Fernando Ubiergo que la banda incorporó a la primera temporada de la popular serie televisiva "Los 80". Algunos de sus antiguos integrantes trabajan hoy en la banda Los Gatos Fantasma.

Cloro

El grupo se llamó Cloro en honor a Bleach (1989), el primer disco de Nirvana. Entre voces y gritos de lamentos, el cantante Alejandro Fuentes se desinfectó de sus problemáticas tanto sobre la base de guitarras eléctricas inspiradas en el grunge como de referentes chilenos del tipo de Buddy Richard, Zalo Reyes o José Alfredo Fuentes (su padre).

Drakos

Drakos es uno de los grupos que desde mediados de la última década tomaron la herencia del ska en Chile, fusionando ese ritmo jamaicano con otros sones sudamericanos como la cumbia. El grupo editó su primer disco, el EP Invasión sonora (2007), producido por el cantante y percusionista de Santo Barrio, Cristóbal González, como antesala de Recta provincia (2008), un álbum de larga duración caracterizado por su diversidad de invitados, entre nombres como los de Joe Vasconcellos, Juan Ayala (de Juana Fe), Michéle Espinoza e incluso el cantante español Tonino Carotone y William Magú Guzmán, guitarrista de la renombrada banda ska venezolana Desorden Público.

Griz

El método de muchos grupos que incrementaron el rock independiente chileno en los años 90 fue tocar fuerte y rápido: era punk rock. La generación siguiente introdujo cambios: tocar fuerte, pero variar las revoluciones, cantar de otro modo o no cantar en absoluto. Griz fue el grupo más drástico de esa partida. Si es por cuestiones musicales, este trío toca rock instrumental al punto de que todo atisbo de palabra está desterrado de canciones, títulos, nombres de discos y discurso en general. Y si es por asuntos extramusicales, es un grupo al margen no sólo de la gran industria, sino también de auspicios estatales. Griz graba sus discos, produce sus conciertos y hace todo por sí mismo.

Dracma

Dracma fue un interesante proyecto de metal chileno que alcanzó considerable difusión internacional antes de su disolución, en el año 2004. Pese a haber publicado sólo un álbum (Dracma, 1999), la banda conjugó de modo llamativo el rigor de un rock con mirada internacional con las raíces de músicos de larga experiencia en la escena independiente chilena. De hecho, el grupo fue el vehículo de trabajo más estable para los hermanos Felo y Cote Foncea, luego de su paso por De Kiruza, y antes de que el baterista se acomodara a la formación de Lucybell durante su etapa de mayor proyección por México.

Iza el Alma

Rock latino, brit pop y "vocación poética" son los rasgos con los que les gusta definirse a Iza el Alma. La banda nació el año 2013, reuniendo a uno de los integrantes más jóvenes de Canal Magdalena –el bajista Daniel Pimentel-, con el guitarrista de Ciudad Satélite Tonino Baeza, quienes junto a otros tres músicos debutaron con un disco el 2014. El apoyo en la producción del líder de Canal Magdalena, Cristián Arroyo, se plasmó un rock suave, pero de colores diversos: El disco tiene un cover de los argentinos Virus y un sampler a Atahualpa Yupanqui. Al año siguiente editaron un EP, concebido como una continuidad de ese primer disco: La arquitectura del sueño.

Carlos Cabezas

El prolífico trabajo en la música de este intérprete, guitarrista, compositor y productor ha trascendido la historia de la banda en la que se inició, Electrodomésticos (y a la cual sigue vinculado hasta hoy, entre muchos trabajos paralelos). Carlos Cabezas ha sido un músico arriesgado, guía de una carrera marcada por giros sorpresivos. Sus creaciones profundas y atemporales son difíciles de clasificar, aunque caben siempre dentro de una corriente popular y acotada a los códigos de un rock amplio y adulto, canalizado tanto en discos propios, como en proyectos colectivos y por encargo. Su nombre es referencia generacional e innegable influencia para un modo de hacer rock vinculado al riesgo y la colaboración propositiva.