Rock

Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.

Sónica

La electricidad de la guitarra y una voz de mujer fue una de las características del sonido de Sónica, banda de rock-pop que en la primera década de los 2000 mezcló sonidos entonces de moda, como el brit-pop y el grunge. Su trabajo quedó plasmado en tres discos, de certera vocación radial (con singles como "Sueños mutuos" y "Hoy me siento bien"). Entre sus colaboradores históricos en la producción se cuentan Claudio Narea y Marcelo Aldunate. El grupo recorrió en vivo varias ciudades del país (Temuco, Valdivia, Valparaíso) y hasta cruzó a Mendoza (Argentina) para un par de presentaciones, en febrero de 2006. En esa experiencia en vivo, Sónica se fue dando cuenta de que muchos fans privilegiaban su faceta más rockera. Por eso pusieron el acento en la fuerza de lo eléctrico para Yo soy yo (2007), que terminó siendo su despedida. Su última presentación fue en Blondie en junio de 2008, abriendo un concierto de Profetas y Frenéticos.

Andrés Valdebenito

De la guitarra eléctrica a la guitarra acústica y viceversa, Andrés Valdebenito ha recorrido un camino en la música popular que va desde la cantautoría en el rock pop hasta la composición para cine. Su historia como nombre propio se inicia en una saga de primeros álbumes, algunos de ellos muy destacados desde la canción y desde el sonido, como Rara avis (2022) —producido por Javier Barría—, que él grabó en simultáneo a su otra vida musical: Andrés Valdebenito es integrante de proyectos como Oxa y la banda de Nico Rojo, que han expandido su alcance musical.

Paraíso Perdido

Paraíso Perdido no prosperó como un proyecto pop de largo alcance (no existen discos suyos, por ejemplo), pero dejó un indeleble legado en la escena musical chilena de los años ochenta. Al menos cuatro de sus integrantes fueron figuras claves de la profesionalización musical de la naciente escena pop, con Andrés Bobe y Luciano Rojas como integrantes activos de La Ley; Javiera Parra como futura solista de gran difusión; y Juan Ricardo Weiler, como figura de la etapa inicial de Aparato Raro.

Los Bunkers

Unidos inicialmente por su afición común a la canción de molde beatle, los integrantes de Los Bunkers mostraron con el tiempo otras aristas e inquietudes creativas, ampliando también sus planes y la ambición de su alcance. De Concepción a Santiago, y de ahí al DF mexicano, el quinteto ha tenido una historia con casi todas las paradas biográficas posibles: independencia y contrato multinacional; quiebre y reunión; pequeños bares y grandes estadios; y así. Han sido una banda de éxito extendido y perdurable en el tiempo, sin competencia en Chile para un tipo de sonido que dota de referencias latinoamericanas el molde de rock de guitarras importado y aprendido por su aplicada melomanía. La potencia de su sonido en vivo y la disposición a un trabajo profesional de constante autoexigencia han sido marcas distintivas en su identidad como banda. Con su mudanza a México, en 2008, Los Bunkers se convirtió en el nombre chileno con mayor actividad en ese país por casi seis años, hasta que en marzo de 2014 anunciaron un «receso indefinido», que al fin se resolvió en 2023 con masivos conciertos de regreso y un nuevo álbum.

El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco

Canciones emotivas y cantadas con voces a veces desgarradas, delicados pasajes instrumentales y un permanente espíritu juvenil son ejes a partir de los cuales escuchar a El Cómodo Silencio de los que Hablan Poco, parte de la camada de bandas surgida a mediados de la década de 2010 en Santiago.

Bernardita Martínez

La bajista de Guiso es uno de los nombres que más se multiplica en la escena del rock de fines de los '90 y comienzos de los 2000. Bernardita Martínez ha sido parte de una serie de grupos de punk, garage y rock, y ha colaborado con muchos otros como invitada, pero el año 2014 tuvo su debut solista con canciones acumuladas en muchos años de historia, y la producción y colaboración del líder de Matorral, Felipe Cadenasso. Un tono más suave y vinculado al folk que ese pasado rockero distingue su sonido, que comenzó a mostrarse en vivo —con su nombre de pila como firma artística—, en la segunda mitad de 2014, año en que editó su debut Bernardita.

Los Beatniks

Al menos cuatro bandas latinoamericanas adoptaron durante los años sesenta el nombre Los Beatniks. El homenaje chileno a ese movimiento literario con sede en San Francisco, California, agrupó desde 1966 a cuatro jóvenes santiaguinos interesados en la llamada british invasion rockera, aunque desde una vereda atípica. Su vocalista, Julio César Pereira da Silva, era un ciudadano brasileño temporalmente afincado en Chile. Si los Rolling Stones fueron el molde para grupos locales como Los Jockers, y Los Yardbirds moldearon a Los Sicodélicos, Los Beatniks se miraron en el rock de aguda crónica social de The Kinks. Su único álbum, Beat (1967), contenía trece bien interpretadas versiones para temas de Ray Davies (más "Gloria", de los irlandeses Them), sin composiciones originales.

Niño Símbolo

Niño Símbolo surgió producto de la disolución de Supersordo, una de las bandas rockeras chilenas más influyentes de los años '90, y de Disturbio Menor, grupo iniciador del punk straight edge nacional, y en menos de dos años de vida se transformó en un vínculo entre esas bandas y grupos del nuevo siglo como Familea Miranda.

Paz Quintana

Paz Quintana es el rostro y la voz de Tizana, la banda de fusión que ella formó a mediados de los 2000 en la Escuela Moderna de Música, junto a Natalia Contesse. Desde esa plataforma, la compositora y cantante desarrolló un amplio trabajo durante su primera etapa creativa en Chile, que entonces completó dos discos además de la activa participación en circuito en vivo vinculado a la fusión latina, el pop y la nueva cumbia. Tizana, sin embargo, recorrió un camino distinto al de su propuesta solista, en el que Paz Quintana ha marcado su posición como compositora, productora, cantautora y colaboradora de otros músicos del medio.

Sol Domínguez

La cantante de Sol y Medianoche es mucho más que la voz característica de ese grupo, con el que se hizo conocida en el circuito rockero a comienzos de la década de los años ochenta. Antes y después de integrar la banda, María Soledad Domínguez —más conocida como Sol Domínguez— ha tenido una trayectoria como cantante y solista que mantiene en paralelo a su trabajo grupal.

Primeros Auxilios

Completaron un año de vida y no alcanzaron a grabar más que cuatro canciones, que nunca circularon comercialmente. El momento histórico que protagonizaron y las posteriores carreras de sus integrantes, sin embargo, transforman a Primeros Auxilios en un pilar del rock posterior a los años ochenta en Chile y cuna de nombres musicales activos hasta hoy en bandas como Electrodomésticos, Upa y Santiago del Nuevo Extremo.

Esteban Espinosa

Activo como guitarrista y baterista de bandas como Matorral y Fruto Prohibido, Esteban Espinosa no sólo desarrolló la función de líder durante los cuatro años de trabajo del grupo Bocallave, sino que además acumula una considerable discografía solista, trabajados todos ellos en la más completa autogestión. Hijo del baterista de jazz Alejandro Espinosa, Esteban se incorporó a la banda de rock y blues Fruto Prohibido en 1995, época en la que conoció a Diego Álvarez (Mecánica Popular) y con quien decidió formar la banda Dragón Dorado, precursora de Bocallave. Diez años más tarde, y luego de la salida de Iván Molina de Matorral, Espinosa se incorporó a ese grupo como baterista. Además de su asesoría en producción, Espinosa se ha convertido en un requerido guitarrista de sesión para bandas como Audiosuite, Viena y Alamedas; y solistas como Leo Quinteros o el argentino Botafogo. En adelante ha utilizado el pseudónimo Jony Calleja, y así ha editado los discos Crónicas urbanas en formato pop (2013), Siete y cuarto (2016) y Tamboril (2018).

Donfango

Encontrar un vocalista que cumpliera las expectativas del resto de los integrantes y demostrara inquietudes por experimentar en la música hizo que por este grupo desfilara una serie de postulantes que al final no tuvieron el mérito de quedarse con el puesto. Fue precisamente esa carencia la que con el tiempo se convirtió en la ventaja y el sello distintivo de Donfango: una banda instrumental que sólo a veces ocupaba el micrófono para lanzar frases —de ataques a emblemas del sistema capitalista— y que trabajó en lo que podría considerarse una apuesta musical arriesgada e innovadora en una época donde lo más extremo en Chile provenía del hardcore. Su historia se cerró con dos publicaciones propias y la participación en compilados de edición extranjera.

Anachena

Las cenizas del grupo Viena dieron vida a Anachena, una banda que durante sus siete años de vida retomó la orientación new-wave trabajada antes en Viena por los hermanos Archie y Pedro Frugone, y que pudo desarrollarse pese al cierre de espacios ocurrido en Chile tras el llamado "boom pop" de los años ochenta.

Iza el Alma

Rock latino, brit pop y "vocación poética" son los rasgos con los que les gusta definirse a Iza el Alma. La banda nació el año 2013, reuniendo a uno de los integrantes más jóvenes de Canal Magdalena –el bajista Daniel Pimentel-, con el guitarrista de Ciudad Satélite Tonino Baeza, quienes junto a otros tres músicos debutaron con un disco el 2014. El apoyo en la producción del líder de Canal Magdalena, Cristián Arroyo, se plasmó un rock suave, pero de colores diversos: El disco tiene un cover de los argentinos Virus y un sampler a Atahualpa Yupanqui. Al año siguiente editaron un EP, concebido como una continuidad de ese primer disco: La arquitectura del sueño.

Los Revoltosos

El intento por ser fieles a la raíz más sucia del blues mantuvo unidos por casi diez años a Los Revoltosos (identificados inicialmente como Revoltosos Guzmanes Swing). Los hermanos Klein y Jando Guzmán armaron la banda apenas se concretó, en el verano de 1996, su salida de Los Peores de Chile, y la desarmaron cuando ese grupo con Pogo en voz decidió rearticularse. Su trayecto fue un fiel y permanente homenaje al blues eléctrico que fascina a los dos hermanos desde su adolescencia.

Aiken

El 2007, el núcleo de los dos hermanos José Miguel y Pablo Ferrera dio origen a Aiken, tomando el nombre de una chilenización de los términos en inglés "I can", que significa "Yo puedo", y que fue una forma de sus fundadores de perseverar en su camino musical, tras algunas experiencias fallidas. Con ese nombre se unieron al productor Diego Carvacho, y el 2008 debutaron con el disco Libre de mente, iniciando un camino que ya completa una década, actuaciones en escenarios como la Cumbre del Rock, además de sus propios conciertos, y varios viajes a México, Un segundo disco editado en el singular formato de "pulsera pendrive", y la serie de EPs adelantaron su nuevo trabajo, que persigue ser un registro de su experiencia en el continente bajo el llamado de la Aldea global. Esos discos de corta duración fueron Chile (2014), México (2016) y Perú (2017).

Cutus-Clan

El clan de los hermanos Cuturrufo, reconocidos músicos de Coquimbo, proyectaron su idea de una música contemporánea mestiza y terrenal, que utilizara las raíces del Norte Chico, desde la ancestralidad diaguita a las fiestas patronales, a través del ensamble denominado Cutus-Clan. Los Cuturrufo fueron históricamente una familia religiosa, devota del culto mariano y sus integrantes activos peregrinos al santuario de la Virgen del Rosario de Andacollo. Así fue como el compositor y percusionista Rodrigo Cuturrufo (n. 1968) llegó a crear primero el grupo Vernáculo, cuya música se planteó como ofrenda a la “Chinita” (Viva la Chinita de Andacollo, 1999). El Cutus-Clan representa la otra vida de los Cuturrufo, la de las boites, la cumbiamba, es decir la movida de la cumbia nortina, la improvisación jazzística y el rock.

Ciudad Satélite

Ciudad Satélite fue parte de la oleada chilena de britpop, sonido que esta banda de la comuna santiaguina de Maipú tomó de la mano de Canal Magdalena, de quien efectivamente fueron ahijados en sus comienzos. También pertenecen al gran circuito de rock independiente, sólo que desde esa posición grabaron su disco debut en Argentina y lograron una nominación a los premios de MTV Latinoamérica en 2005.

The Apparition

En los albores del rock chileno, The Apparition tiene un cupo de referencia, sobre todo por haber sido la primera banda de Eduardo Gatti. Se trató de una agrupación conformada por escolares con un gusto autodidacta por el rock británico, y que durante sus dos años de trabajo desarrolló principalmente covers, y no llegó a grabar un LP.