Congregación

El más contemplativo de los grupos jóvenes que aparecieron a comienzos de los años setenta, próximos a Los Jaivas o los Blops, fue Congregación. En tres años de vida, liderados por el cantante Antonio Smith, grabaron en su único disco, Congregación viene… (1972), canciones con instrumentos acústicos, de raíces andinas y orquestadas, y letras trascendentales, sobre sus inquietudes políticas, filosóficas y religiosas. Congregación abrazó una independencia auténtica, tanto de las tendencias musicales de moda como de mensajes de obediencia colectiva.

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Años

Santiago, 1970 - 1973

Décadas

1970 |

Géneros

Integrantes

Antonio Smith, voz y guitarra (1970 – 1973)
Alejandro Cordero, guitarra y armónica (1970 – 1973)
Alberto Prada, bajo (1970 – 1973)
Rodrigo Baltazar Villaseca, batería y percusión (1970 – 1973)
Carlos Vittini, flauta y percusión (1970 – 1973)

Marisol García

El grupo se disolvió tres el golpe de Estado, legando en esa única publicación una cautivante referencia de rock chileno que no cesa de inspirar a bandas jóvenes. Varios de sus integrantes salieron entonces del país. El cantante Antonio Smith partió a Argentina, donde vive desde entonces y ha publicado discos bajos los nombres de Awankana y Senchi.

Un aura de misterio rodea la historia de Congregación como parte de su encanto. Ésta se explica, en parte, por su existencia breve (tres años), sus contactos de privilegio (Blops, Jaivas, Amerindios), la serie de prejuicios que afectaron su promoción, y el final abrupto de un proyecto que terminó a la fuerza y con trabajo en marcha. Su único disco, grabado gracias al interés de la visionaria etiqueta Machitún (al amparo de IRT y supervisión de Julio Numhauser), revela hasta hoy tal riqueza de contenido que hace inevitable lamentar que no haya existido continuación. Es música en capas, que no alcanza a abarcarse con una sola escucha y que exige una atención casi completa, debido a la infinidad de instrumentos que traman un sedante vuelo sonoro, timbres inesperados (cantos de pájaros, campanas de iglesia, ráfagas de viento) y versos de honda búsqueda filosófica.

«… música que funde la raíz docta, la música latinoamericana y gestos sicodélicos, constituyen un trabajo tan único como sobrecogedor, que ha marcado a cultores de la sicodelia, el progresivo y el folk, y que suma curiosidades como un instrumento creado por [Antonio] Smith llamado plectrófono [de dieciocho cuerdas] y el uso de megáfonos, trutruca y sonidos concretos», describe sobre el LP una nota del músico Luis Felipe Saavedra. El disco Viene… transmite, por momentos, la conciencia de una oportunidad única.

Congregación legó en esas doce canciones un gran manifiesto vinculado a la propuesta de una vida personal y comunitaria diferente a la convencional. No es la rebeldía a la norma que poco antes tributaban grupos como Los Vidrios Quebrados, ni el envalentonamiento revolucionario que capturaba la Nueva Canción Chilena, sino una mirada que combinaba la propuesta de unión colectiva, la distancia de los marcos de tiempo, espacio y cuerpo físico; y la disposición a un cambio interior. Basta revisar los títulos de estas canciones: “Mentes preñadas de amor”, “Fantástico”, “Síntesis de la existencia”, “El dulce espíritu de la soledad”, “Ama la muerte, hermano”,“Tanto parcelamiento” entre otras. Hubo quienes acusaron a la banda de evadir la lucha social en marcha bajo el gobierno de la Unidad Popular, pero era precisamente la distancia de esas convicciones y fe ciega hacia los líderes las que el grupo defendía como su disidencia del sistema. Las estrofas más elocuentes al respecto deben ser las de su canción “Atrapados por un pensamiento”:

Estamos atrapados todos por un pensamiento / de hace mucho ya viajamos por el universo / estamos atrapados todos en nuestro intelecto / estamos atrapados desde nuestro nacimiento / […] Ya no están Jesús, Marx ni Lenin / para que vinieran hoy a ayudarte / te vas quedando solo con muchos lemas / residuos inconscientes de una civilización.

«Congregación es un grupo de seres hermanados por conciencias similares en el plano político, filosófico y religioso», explicaba el grupo en el texto de esa carátula. «Tratamos de tomar lo mejor de cada doctrina sin encuadrarnos ni limitarnos». Esa decisión libertaria, el grupo la hizo carne también en su trato con el ambiente musical y social de su época. En el libro Prueba de sonido, se detalla el escaso interés por acoger a la banda en el circuito escénico y de música en vivo, además de la mala disposición de una crítica que describió el canto lánguido y agudo de su vocalista como el de un «tenorino con matices de homosexual».

Los cinco integrantes del grupo se habían puesto en contacto primero en una comunidad de artesanos en La Reina, donde comenzaron a ensayar y tocar bajo la guía principal de Antonio Smith. «Era una agrupación de gente asistémica», los define el cantante en el citado libro, «con muchas ganas de vivir y de cantar la vida, la magia, el cosmos, el universo y al mismo tiempo con mucha conciencia social». No respondían a un esquema convencional de promoción, y su única oportunidad de grabación en estudio avanzó en parte por improvisación, sin un plan de trabajo diseñado a sus anchas.

La buena intención podría haberlos llevado a una ingenuidad inconducente, pero, además de su atrevimiento sonoro, en sus canciones había también una furia de parcial denuncia que tomaba fuerza en temas como “Cuántos que no tienen y merecen”, en el que la banda abraza más evidentemente al rock con protagónicos guitarra y bajo eléctricos, además de la participación de dos de Los Jaivas (Gabriel y Eduardo Parra) y Julio Numhauser, entonces en Amerindios.

El Golpe de Estado de 1973 decidió la separación del grupo, justo durante la preparación de un segundo álbum. Antonio Smith emigró a Argentina, donde primero integró el colectivo Sol de Chile y luego publicó discos como solista. Congregación viene… quedó, entonces, como el único registró de su vuelo irrepetible. El disco circuló con dificultad por años, y vino a ser reeditado en CD recién en 2005, con escaso tiraje. Su contenido, sin embargo, no ha dejado de maravillar a músicos de nuevas generaciones.

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