Rock

Con más de cinco décadas de vida cumplidas a escala mundial y con la guitarra eléctrica como su arma predilecta de sonido, el rock es casi igual de antiguo desde su primera adopción en Chile a mediados de los años '50, y ha descrito una de las evoluciones más múltiples de la música popular local. Imitado al comienzo, chilenizado en parte por la Nueva Ola, transformado en himno nacional para el Mundial de 1962, puesto al día por jóvenes airados a fines de los '60, revolucionado por toda una nueva generación hippie y telúrica a comienzos de los '70, aguerrido bajo la dictadura, agitado por la new wave a mediados de los '80 y abierto hacia formas como el punk, el metal, el reggae o el pop, la música rock se ha multiplicado en un sinnúmero de nombres y tendencias desde los años '90 hasta la actualidad.

Rodrigo Santis

En paralelo a su puesto de cantante y guitarrista de Congelador y productor del sello Quemasucabeza (que cofundó en 1998), Rodrigo Santis ha tenido a solas una trayectoria musical en la experimentación y las texturas electrónicas, plasmada en discos propios de tiraje limitado, en valiosas colaboraciones con músicos como Gepe y Felicia Morales, y en cupos en compilados chilenos y extranjeros. Su camaleónica identidad sonora —presentada también bajo los alias Paranormal, Barco y Caravana— recoge influencias disímiles, y lo convierte en un artista inquietante y prolífico.

Sebastián 'Tan' Levine

Pocos músicos chilenos pueden jactarse de haber pasado por más bandas durante los años ochenta que Sebastián Levine. Pinochet Boys, Electrodomésticos y Supersordo fueron algunos de los nombres que ocuparon a Levine durante algo así como una década, antes de que decidiera una partida del país que, con intermitencias, ya se extiende por más de dos décadas. La búsqueda de una vida creativa y nómade marca la biografía de este percusionista chileno, en los créditos de numerosos discos.

Ignacio Díaz

A los 19 años Ignacio Díaz debutó como el primer guitarrista que incorporó a sus filas la orquesta de swing Los Andes Big Band y allí permaneció por dos temporadas hasta que en 2000 fue sustituido por Gabriel Feller. Así Díaz continuó un camino mucho más enfocado al trabajo de estudio sobre el jazz-rock y la fusión, y también académico, como uno de los profesores más jóvenes de la Escuela Moderna de Música.

Pintocabezas

El paso por varios grupos y la compañía constante de la guitarra (eléctrica y/o acústica) ha ocupado por años a Rodrigo Pinto, músico autodidacta de actividad incesante en solitario y junto a grupos como Ábrete Gandul y Los Chinganeros. A partir del año 2007, Pinto se viene afianzando como solista, profundizando su interés experimental e incorporando timbres nuevos a su música, como los de la trutruka, charchas, pandero. La amplitud de influencias y géneros de trabajo es su marca más distintiva. Su interés por la improvisación lo ha hecho acompañar en vivo a grupos como Colectivo No y Ensamble por la liberación del Yugo. Sus discos Cabezaspinto y los dos volúmenes de The Erasmo tapes han aparecido hasta ahora bajo etiqueta La Viseca Records, sello que el mismo músico administra.

Óscar Hauyon

También periodista y gestor cultural, Óscar Hauyon es un músico cuyo trabajo se describe desde la autosuficiencia. Durante toda la década de los 2000 integró el grupo rock-pop de origen ovallino Polter, del que fue tecladista y también compositor. Su ruta como nombre propio comenzó poco después de la disolución de la banda en 2010, y se manifestó en una primera trilogía de discos propios donde Hauyon expuso entonces su posición en el pop, incursionando en los territorios del synthpop, el rock alternativo, la música industrial y la música dance.

Mandrácula

Pese a su historia intermitente, Mandrácula fue una de las más sólidas apuestas chilenas en el desarrollo de un blues-rock ortodoxo, deudor de la raíz que en los años '60 y '70 exportaron nombres como Jimi Hendrix y Led Zeppelin. El grupo fue la derivación casi natural de La Banda del Capitán Corneta, y mantuvo al guitarrista y cantante Pancho Rojas y el baterista Cristóbal Rojas como el eje estable de su biografía, pero por sus filas pasaron otros nombres con experiencia en el rock, como los fieros guitarristas Vladimir Groppas, Alejandro Silva o Rodrigo Bari. Luego de publicar EP Estoy llegando muy cerca (1997), y los álbumes Mandrácula (1998) y Sexy (2001), la banda se sumió en un largo silencio, finalizado recién en septiembre del 2005 con el anuncio de su retorno con su formación original, si bien condicionado a ciertos resultados. Para entonces, Rojas ya trabajaba en el grupo Damajuana, y Silva mantenía su propio power cuarteto. En 2016 realizaron un show en celebración de los 20 años de la banda.

EntreKlles

Durante sus seis años de trabajo, EntreKlles levantó una de las pocas expresiones de auténtico rock barrial desarrolladas en el Chile de transición. El grupo surgió en Peñalolén y se mantuvo férreo en la autogestión y los versos de resistencia cultural. La banda se reunió brevemente en el año 2005 para presentar un nuevo disco, cuando ya algunos de sus integrantes destacaban en otras bandas, como Silvestre y La Patogallina Saunmachín.

Slowkiss

En parte, la historia de Slowkiss es la de la persistencia de su fundadora, la cantante y guitarrista Elisa Montes (Bilbao, 1985). Desde que llegó con su familia a Chile, a los 10 años de edad, su trayectoria en la música ha sido la de una intérprete precoz y creadora convencida, quien afirma en esta banda un recorrido largado en la adolescencia junto a otros y muy diferentes grupos, como Supernova o el trío rockero Espartaco, junto a los que trabajó en vivo y grabó discos.

Dadá

Sus enérgicos shows y el carisma de su líder, el fallecido TV Star, han preservado el recuerdo de Dadá dentro de los escasos mitos del rock chileno, pioneros en los primeros ensayos locales de punk. No existen registros de su trabajo musical, aunque su historia quedó por escrito a través del trabajo hecho por el guitarrista del grupo en el libro Dadá. Underground bajo dictadura (2009).

Los Revoltosos

El intento por ser fieles a la raíz más sucia del blues mantuvo unidos por casi diez años a Los Revoltosos (identificados inicialmente como Revoltosos Guzmanes Swing). Los hermanos Klein y Jando Guzmán armaron la banda apenas se concretó, en el verano de 1996, su salida de Los Peores de Chile, y la desarmaron cuando ese grupo con Pogo en voz decidió rearticularse. Su trayecto fue un fiel y permanente homenaje al blues eléctrico que fascina a los dos hermanos desde su adolescencia.

Enmascarados de Monterrey

Máscaras de luchadores mexicanos sobre sus rostros, identidades ficticias como Percutor, Cobalto y Conde Danilo Wagner, el ideario que atraviesa todo su trabajo y el sonido que cultivan son los rasgos que permiten reconocer a Enmascarados de Monterrey. Es imposible referirse a esta música –oscilante entre el rock crudo, eléctrico y críptico y la electrónica instrumental– sin tomar en cuenta la imaginería religiosa y mexicana que inunda la concepción completa de la banda.

Föllakzoid

El minimalismo y el poder de la repetición son claves a través de las cuales se puede escuchar la música de Föllakzoid, un grupo que ha adoptado diversas caras pero siempre ha mantenido su vocación por las composiciones extensas, los pasajes puramente instrumentales y los ritmos monótonos como vía directa al trance.

Christianes

Un único disco le bastó a Christianes para quedar inscrito entre lo más interesante que sucedió con el rock chileno de los años noventa. Poco amigos de la exposición, cobijados en un sonido riguroso y profundo, sus integrantes no lograron acomodarse del todo a la inesperada fama que les trajo el single "Mírame sólo una vez".  El suyo fue un cruce inusual entre los mundos alternativo y masivo que entonces sostenían la dinámica musical en Chile, y permitió entre otras cosas dar a conocer el trabajo de Cristián Heyne, quien luego destacaría como cotizado músico y productor.

Golem

«Quise ser tan humano, quise saber sentir. Creo que a veces me ahoga saber lo que hay dentro de mí», es una frase en la estrofa de "Tal vez", una canción del trío que se hace llamar tal como la mítica figura creada por el escritor austríaco Gustav Meyrink y recogida en el Manual de zoología fantástica por Jorge Luis Borges: Golem. Inclinado a la melodía, este grupo también fue una criatura rara en la escena chilena, que avanzó en una discografía interesante y fiel a su disposición a un tipo de pop íntimo, marcado por la melancolía, el remordimiento y los recuerdos, y que emparentó al trío con grupos británicos como Radiohead, Doves o The Verve.

Raúl Aliaga

Raúl Aliaga es un percusionista pionero de la música de fusión en los años '80 y su experiencia incluye diversos campos musicales. Artista de formación clásica, estudió percusión docta, fue parte de orquestas de televisión, grupos de rock y su nombre ha figurado en las alineaciones de grupos históricos de fusión como  Congreso, Latinomusicaviva y Fulano, como solista en diversos enfoques y arsenales percutivos, además marimbista y baterista.

Yupisatam

Yupisatam fue una banda de rock independiente que se mantuvo en pie por una década completa, desde sus primeras grabaciones editadas en cassettes caseros hasta un disco lanzado con un sello argentino, y siempre caracterizada por un rock melancólico con algo de punk incorporado.

La BIG Rabia

Dos etapas en dos continentes diferentes deben separarse en la historia de La BIG Rabia, un proyecto que ha propuesto una explosiva cruza de punk, rockabilly, bolero, performance teatral y letras de desamor desde antes que la canción cebolla volviera a instalarse entre el gusto de la audiencia joven chilena. Autodefinen ellos su música como «un mensaje crudo, sin adornos ni segundas lecturas, con un filoso en directo para descargar su manifiesto de protesta política, decepción, amores fallidos y traicioneros», y el concepto es preciso y elocuente.

Antonio Smith

Un camino de búsqueda, musical y filosófica, encauzado primero en los grupos Congregación y Sol de Chile, y más tarde en diversos proyectos a solas (bajo seudónimos como Awankana y Senchi) ha sido el de Antonio Smith. Su creación musical ha estado vinculada desde un inicio a un cuestionamiento más amplio sobre la vida, la trascendencia y la deriva humanista; y así ha quedado registrada en los discos grabados por él a lo largo de cinco décadas, principalmente en Argentina, donde llegó en 1973. Es música por completo ajena a la dinámica promocional, que, en palabras de su autor, conforma un lenguaje de síntesis y magia «para penetrar en las dimensiones ocultas de palabras simples».

Sien

Sien fue una banda activa en el tipo de rock eléctrico y atmosférico que algunas agrupaciones santiaguinas trabajaron a mediados de los años noventa. Tuvieron en el disco Uno (1997) la coronación a años de esfuerzo independiente, y desde esa condición desarrollaron un trabajo de considerable repercusión en vivo. Inspirada en el noise que por entonces exportaba al mundo el movimiento inglés conocido como shoegazing, la banda nació a principios de 1994 por iniciativa del guitarrista y compositor Rubén Riveros y en la que destacaba la cantante Daniella Rivera, estudiante de Arte con experiencia en canto lírico. La historia de la banda contiene una extensa pausa, reactivada en 2015 con nuevas presentaciones y grabaciones.