González y Los Asistentes

El encuentro de poesía chilena y rock encuentra numerosos ejemplos desde los años setenta, pero la forma que a ese cruce eligió darle González y Los Asistentes es única e inconfundible, considerando además la estabilidad de su formación y el buen nivel de sus grabaciones. El grupo se ha mantenido desde sus inicios con los mismos integrantes, e incluso impuesto algo parecido a un hit con «¡¿Qué pachó?!».

Leer más

Años

Santiago, 1997 -

Décadas

1990 |2000 |2010 |

Géneros

González y Los Asistentes

Integrantes

Gonzalo Henríquez, voz, guitarra y percusión (1997 – •).
Claudio Klaus Espinoza, guitarra (1997 – •).
Christian Chumale Bravo, bajo (1997 – •).
Juan Pablo Rojas, batería (1997 – •).
Amaru Parra, congas (2003 – •).

Marisol García

Desde Concepción
Los textos de casi todas las composiciones de González y Los Asistentes son obra del penquista Gonzalo Henríquez, un licenciado en Francés que comenzó a ofrecer lecturas públicas de cuentos y poesía durante sus tiempos de estudiante universitario en Concepción. Descubrió entonces que esos textos se beneficiaban leídos sobre una base musical. «Pensé que así podía presentar mis poesías en bares y sacarlas a la calle», recuerda.

Se mudó a Santiago a mediados de los años noventa, en parte motivado por la posibilidad de asistir como iluminador los conciertos de creciente éxito que su hermano mayor, Álvaro, montaba junto a su banda, Los Tres. Entre el equipo de técnicos de la banda forjó amistad con tres músicos aficionados: Christian Bravo, Claudio Espinoza y Juan Pablo Rojas (este último, baterista durante cinco años de Profetas y Frenéticos). Comenzaron a presentarse como González y Los Asistentes Nau en locales nocturnos como la Sala Shakespeare y la Rockola. En un principio, sus seguidores eran un pequeño grupo que comprendía que lo que intentaba montarse sobre el escenario no era teatro, rock ni lectura poética, sino un formato diferente y que también podía disfrutarse. Henríquez explicó en entrevistas de la época que lo suyo era una mezcla de poesía beat (Ginsberg, Kerouac, Burroughs) con la tradición poética chilena, y el rock profundo de gente como Tom Waits o Nick Cave.

A González y los Asistentes no les interesaba ajustarse a la dinámica de una banda comercial, y su satisfacción creativa pasaba por desarrollar una experimentación eléctrica que pudiera acoger versos realistas y que motivaran una cierta reflexión. «No hay ningún compromiso con la convencionalidad de la música; con hacer lo que el resto hace», aclaraba Claudio.

Con matices de diferencia, sus álbumes han sido fieles a esa máxima de búsqueda y observación urbana. El primero, Cerrado con llave (2001), se levantó sobre influencias que recordaban a Los Jaivas, The Cure, Allen Ginsberg (es suyo el texto de «Tuvo que ser tocado en un jukebox») y Electrodomésticos. El álbum, producido por Carlos Cabezas, incluyó lo más cercano que el grupo tiene hasta ahora a un hit. «¡¿Qué pachó?!» se convirtió en la cumbre de sus conciertos, a través del relato en crescendo de una pelea de pareja que termina en maltrato físico y una reconocible cita a «Yo la quería», de Electrodomésticos («Usted sabe: el trago lo pone ciego a uno»).

Repite conmigo (2003), en tanto, es un disco de cierta reflexión política, estructurado en torno a las desventuras de un chileno medio (González) que carga con resignación la infidelidad de su mujer, la desconfianza de su jefe y la debacle ecológica de su entorno. Si bien canciones como «Ozono» abordan asuntos de preocupación mundial, el disco intenta acercarse a las frustraciones de la «gente común y corriente», en palabras de Gonzalo Henríquez. En ese sentido, entre ironías y bromas (como la sátira de «Predicador», según la cual «Dios no confía en nosotros, pero nos ama»), el disco transmite la opacidad de la vida chilena en tiempos de transición democrática. El título aludía a un mantra exitista que se iba repitiendo en el tema homónimo: «Todo está bien / todo está muy bien / todo está cada vez mejor». En el disco figuraba la colaboración de invitados como Camilo Salinas, Fernando Julio, Álvaro Henríquez y la actriz Elvira López (Pink Milk).

El grupo ha sido invitado frecuente a diferentes versiones de La Yein Fonda, y su presentación más masiva hasta ahora fue la que realizaron en septiembre del 2003 en el festival-tributo a Salvador Allende “El sueño existe”, en el Estadio Nacional de Santiago. El disco doble Cecil Hotel (2005) reúne canciones de sus dos álbumes más algunas pistas en DVD, además de ocho canciones nuevas y remezclas antes inéditas.

El compromiso del grupo con la poesía no hizo sino confirmarse en Desiertos de amor, su libro-disco de 2011 trabajando junto al Premio Nacional de Literatura Raúl Zurita, poeta que ha sido invitado a varios de sus recitales.

París ya tiene el Centro Cultural Ángel Parra

En París fue inaugurado el primer centro cultural del mundo con su nombre. Está en el Barrio 14 de la capital francesa, donde el cantautor vivió desde los años de su exilio y allí el Centro Cultural Vercingéntorix, que él ayudó a construir, ahora se llama Ángel Parra. Su hermana Isabel y sus hijos Ángel y Javiera viajaron a su inauguración.

«Voz de la calle»: El primer concierto 2019 de Electrodomésticos

El lunes 27 la banda lanza una edición “deluxe”, de su disco 2017 Ex la humanidad. Con invitados en escena y una revisión de su catálogo, será el primer concierto del 2019 de la agrupación liderada por Carlos Cabezas.