Pop

Diversa por definición, la música pop apela sobre todo a un vínculo con el oyente, por sobre un tipo de sonido o un estilo. Pop como abreviatura de "popular", esta música tiene como pocas un objetivo, el de generar identificación con la audiencia por medio de ritmos contagiosos, melodías recordables y composiciones de duración ajustada a los estándares de difusión de medios como la radio y la TV y, sobre todo, a los requerimientos de una industria que necesita vender canciones a ese gran público. Como tal, se puede dar con eficacia en los más diversos campos. La Nueva Ola de los años '60 es una de las primeras manifestaciones generacionales de música pop chilena, y desde entonces han continuado en esa senda baladistas y cantantes popularizados por la televisión así como diversos músicos y productores que han aplicado los sonidos del rock o las bases electrónicas a esta música.

Elso Tumbay

Al menos dos etapas pueden marcarse en la trayectoria de Elso Tumbay, banda santiaguina de amplios referentes sonoros y visuales, que propuso a fines de los años noventa un trabajo llamativo por su frescura y atrayente despliegue escénico. Autodefinieron su música como «inclinada por la total experimentación y, a la vez, por la canción popular», pero era la base de rock-fusión lo primero en distinguirse en su sonido, caracterizado por la inclusión de instrumentos como el violín o el acordeón, y por la potencia vocal de la enérgica Carolina Sotomayor.

BAM

BAM: tres letras al azar, sin ningún otro significado que la correspondencia arbitraria de cada una a un integrante de este trío pop-rock formado en Santiago en 2004 y con vida breve aunque activa. Con harta presencia de guitarra eléctrica y otro poco de secuencias, su sonido recordaba al rock latino de fines de los años ochenta, como el de Soda Stereo y Upa (a quienes telonearon en la celebración de sus veinte años de trayectoria, a fines de 2005). Su primer disco, Pirómana, permaneció inédito por dos años. Tras algunas actuaciones en bares y locales capitalinos, como La Batuta y El Living, rotó en el cable el videoclip de su primer single, "No soy". Pirómana fue finalmente editado en 2007, con el agregado de dos covers que ilustraban los gustos de BAM: Los Beatles y, cómo no, Upa. Sería el primer y último álbum del conjunto.

Cecilia del Real

Sombrero de huaso colchagüino, botas vaqueras y una guitarra electroacústica llamada Juanita son los accesorios escénicos que utiliza la cantautora pop Cecilia del Real, nacida en Santa Cruz, criada en Chépica y formada en el folclor centrino de la cueca y la tonada, además de la música popular de los campos de esas provincias. Un abundante primer repertorio de canciones autorales con guitarra sola fue elaborado por Cecilia del Real a mediados de la década de 2010 y vinieron a marcar su entrada tardía en la música, reflejada finalmente en el disco La luna me pone loca (2019).

Valentina Marinkovic

Valentina Marinkovic es una cantante y compositora que se presentó en su primera época con el nombre Valvai. Su proyecto musical quedó representado en el panorama de Bindú (2015), su álbum debut como cantautora. Más adelante fue definiendo su enfoque con un trabajo asociado a conceptos de exploración íntima y vínculo con el medioamiente, desde las corrientes de pensamiento y movimiento social del ecofeminismo. Desde lo sonoro ella planteó una música pop con elementos provenientes del jazz, el funk, el soul y también la musica africana cuando ella se integró al grupo Newen Afrobeat.

Zambrano

Álvaro Zambrano es un guitarrista que se formó en la escuela del rock, con Alejandro Silva como maestro. Fue parte de la banda de Pancho Rojas cuando se disolvió Mandrácula, y luego cumplió ese rol en el grupo Julio Pino, donde se acercó a la fusión y al pop. Pero el 2013 inauguró su carrera solista, a través del Sello Azul de la SCD, y con un regular ritmo de presentaciones en vivo hoy canta sus propias canciones, que él mismo ha catalogado como folk-rock.

Marinaclub

Un proyecto de abierta vocación comercial y eficaz intención bailable fue Marinaclub, conjunto que además de un álbum llegó a bandas sonoras chilenas como las de la película Los debutantes (2003) y la de la popular teleserie "Machos". Su historia vio el paso de diferentes colaboradores y vocalistas, manteniendo el eje de Claudio Pérez Herrera (ex integrante de Quadrophenicos; y sin relación con Claudio Pérez Pérez, del proyecto electrónico Usted No!) y Luis Corominas. En su última etapa, las voces estuvieron a cargo de Bárbara Intriago, cantante que había pasado por el programa "Rojo, fama contrafama". Tras el fin de Marinaclub, en 2004, pudo pesquisarse a Pérez en Fontanabeat, y a Luis Corominas en el dúo Dimagno (junto a Giovanni Gellona).

Juan Antonio Labra

En los archivos musicales chilenos hay registradas al menos dos definiciones majaderas para referirse a Juan Antonio Labra: «el Michael Jackson chileno» y el artista «de proyección internacional». Comparaciones más, apodos menos, lo cierto es que Labra es un símbolo indiscutible del pop ochentero nacional y uno de los pocos solistas que convirtieron en hits casi una decena de sus canciones. Sus shows se caracterizaban por incluir luces, coreografías y bailarines en momentos en que aquello era un adelanto de pop bien facturado, y con pegajosos singles bailables como "Bailarina, me haces mal", "Mueve, mueve", "A bailar la salsa" y "Paran pan pan", pero este artista de singulares vibratos y falsetes también hizo de la balada uno de sus fuertes, y canciones como "Niña", "Te quiero" e "Identidad" lo situaron en los primeros lugares de las listas radiales de esa década. Presencia recurrente en televisión y espectáculos en vivo durante los años 80 y 90, el intérprete iba a explicar muchos años más tarde por qué con el cambio de siglo decidió un retiro de la atención pública, apenas interrumpido hasta una gran celebración organizada por él en 2024 bajo el nombre "Pop Star 60".

Tomás González

Un trabajo persistentemente solista y un vínculo firme con el teatro caracterizan hasta ahora el trayecto musical de Tomás González, cantautor y multiinstrumentista, que en sus composiciones puede mostrar tanto ecos de trova como fusión étnica y visos de electrónica.

No me Acuerdo

Una de las nuevas apuestas del pop de los 2000 fue No me Acuerdo, banda surgida en los pasillos de un liceo de clase media, con el apoyo de un sello multinacional y códigos sonoros que bebían del pop chileno y argentino de la década anterior. Su sonido no alcanzó a ser masivo, pero su correcta factura le brindó a su música una significativa difusión radial. Su historia se cortó durante la grabación de un segundo álbum, que a la larga terminó convirtiéndose en el debut solista de su líder, Gonzalo Yáñez.

Carayass

Cantautora, guitarrista y cajonera, Yáscara León Contreras —nombre de probable raíz húngara— se rebautizó artísticamente como Carayass para presentarse como una exponente de la fusión de raíz folclórica latinoamericana. Así ha tenido una marcada aproximación a los ritmos afrolatinos, las percusiones y los sonidos de las músicas caribeña y brasileña. Radicada en Rapa Nui desde 2008, su disco debut, Semblanza (2019), se gestó como un registro en directo realizado en la isla.

Arlette Jequier

No sólo su nombre y presencia frente al micrófono del grupo experimental, rockero y subversivo Fulano marcó una línea de música en dictadura. También fue el enfoque vanguardista que Arlette Jequier le dio al canto popular el que instauró toda una escuela musical desde el underground. Ocurrió desde mediados de los ‘80, cuando el sexteto apareció por primera vez en universidades y subterráneos con esta joven cantante, y también en las décadas posteriores cuando dos generaciones de voces femeninas encontraron en Jequier un sello musical y una inspiración absoluta. Independizada después de 30 años, Jequier abrió otra rama del canto cuando inició su camino solista con una propuesta que ella definió como "la música de lo impermanente", representada en las canciones de su primer disco, Aire (2018).

Sube

El concepto del "rock onírico", con todas sus abstracciones e ilógicas imágenes, giran alrededor de la música de Sube, agrupación en la que se exhibe el caudal creativo de la compositora, pianista y cantante rancagüina Amanda Mura. A dos voces junto al chillanejo Elías Armijo, el septeto toma elementos de la música progresiva y jazzística, con sonoridades amplias, desde el bajo y la batería hasta instrumentos de viento como el clarinete, la trompeta y el saxofón. En cierto modo ello aproxima su música a la de los medulares Congreso y Fulano. Pero entre ese material tan ecléctico desde la escucha, el peso de la poesía equipara y por momentos supera a la música en protagonismo. En ese sentido el repertorio evoca en distintas facetas los imaginarios del argentino Luis Alberto Spinetta. Sus primeros álbumes son Etereopuerto (2016) y Re-versa (2020), en el que colaboró la cantante Arlette Jequier.

Luna

"Desde que no estás", otra canción acerca del empoderamiento de la mujer, producida por un equipo que había trabajado previamente con Paloma Mami, puso a la antofagastina Luna Cordero en la órbita de la música urbana multiplicada a fines de la década de 2010. Con el nombre musical de Luna, la cantante entonces dio un giro en su proyecto solista, que antes había tenido rumbos muy distintos. Así se sumó a una oleada de nombres del trap y el reguetón femenino que durante esa época tomaron los espacios. Luna Cordero, sin embargo, se había iniciado en el canto melódico y romántico, como baladista e intérprete de diversos repertorios populares. Fue corista de Douglas y compartió micrófonos en vivo con Mario Guerrero. Además, tuvo participaciones en programas de talentos y concursos, como "Las regiones cantan" (2014), de la que se convirtió en su primera ganadora, y luego en breve paso por "The voice" (2015). Poco después lanzaría la canción "Loca pero fiel", como anticipación a su llegada al trap en 2020.

Yorka

Yorka es el dúo pop autoral que forman las hermanas Yorka y Daniela Pastenes, un nombre recogido desde el linaje femenino de su familia, con la abuela materna llamada Yorka, luego con la madre de ambas llamada Yorka y finalmente con la mayor de las hermanas. El proyecto se instaló en la escena del pop independiente de su época, primero con un estilo juvenil, colorido y juguetón, y canciones de elaborada factura y terminaciones. Más adelante evidenciaron una evolución que llevó a la música otras profundidades, con mayor mirada de los contextos sociales de los tiempos del estallido y con una saga de álbumes que de paso ampliaron sus audiencias. Yorka también estuvo presente en tiempos del despertar feminista y la incorporación de lenguajes inclusivos.

Narval Orquesta

Creado y dirigido por el compositor y baterista Andrés Quezada, Narval Orquesta tomó la forma de un instrumento integral, desde la mirada que el músico planteó para una obra en sus inicios elaborada solamente en el computador. Ante esa necesidad de incorporación de timbres y colores, Quezada terminó convocando a solistas de distintas formaciones académicas y diversos ambientes musicales para poner en marcha una orquesta que deliberadamente situara su música "en tierra de nadie". El ensamble publicó una saga de álbumes entre los que destacó Botones (2022), nominado al Premio Pulsar en la categoría Jazz y Fusión en 2024.

Desierto Florido

Banda sureña de rock, Desierto Florido eligió trabajar en el ámbito independiente y mantener una intensa actividad en vivo en la capital durante más de siete años. Goosfraba (2007), su primer disco, mostró un rock melódico y de base eléctrica, que interesó a algunas radios y motivó al grupo a radicarse en Santiago. Secretos&Voces, publicado al año siguiente, solidificó esa profesionalización. El grupo dejó de trabajar en 2010, aunque los dos fundadores del grupo, Jonathan y Nadab Sandoval, continuaron en la música a través del grupo Pulpo Pamplinas (en el 2011 debutaron con el EP Miles de razones).

Roberto 'Titae' Lindl

Roberto Lindl es un músico referencial, desde inicios de los '90 e indistintamente en el campo del pop, el rock and roll, el jazz y la música de la bohemia. Más allá de su militancia histórica como en Los Tres y el Ángel Parra Trío, la propia visión de los hechos terminó por definir a Lindl como una personalidad musical con bitácora propia. Con el pseudónimo de Titae, siempre pulcramente vestido y tras una gafas de marco grueso, el bajista y  contrabajista llegó a ser una figura muy por encima de la sola categoría de músico de acompañamiento.

Oliva

El grupo Oliva pertenece a una escena de música independiente y autogestionada que despuntó en tiempos de las movilizaciones estudiantiles, las nuevas olas feministas y el estallido social de 2019. Surgido desde el Instituto de Música de la U. Católica, se configuró como un ensamble de amplias dimensiones y sonoridades, que expuso una música situada en el pop pero con tejidos complejos, incorporando influencias del rock progresivo, el folk, el jazz y la música clásica en sus canciones. La obra de su primera época quedó marcada por la influencia que ejerció en sus compositores una música proveniente desde muy atrás en el tiempo: desde los spinettianos Almendra e Invisible, hasta grupos fundamentales en la contracultura chilena como Congreso y Fulano. En un breve tramo, Oliva publicó sus primeros trabajos, Alcaraván, (2022) y Resbalando lento (2023), con formaciones de ampliadas, especialmente el octeto, con el que dejaba a la vista aquel sofisticado trabajo de composición, escritura de textos y empaste instrumental-coral. El grupo entró en suspensión una vez que sus músicos pasaron a desarrollar siguientes proyectos, como los compositores académicos Nicolás Ahumada, que llegó a ser compositor residente de la Orquesta de Cámara de Valdivia, y Florencia Novoa, quien había sido cantante de MediaBanda y por ese triempo inició estudios fuera de Chile.

Josefina Echenique

Josefina Echenique fue la voz principal del grupo Cántaro, formado en la Facultad de Artes de la U. de Chile como resultado del Taller de Música Latinoamericana que impulsó allí el compositor, guitarrista y académico Claudio Acevedo. El ensamble representó el punto de partida para una renovación más de la música docta en su cruce con la música de raíz folclórica, y fue también semillero de compositores que tomaron peso durante los años 2000 y caminos musicales independientes en los 2010: Marcelo Vergara, Diana Rojas, Sebastián Seves, Mario Hurtado y la propia Josefina Echenique, con un proyecto solista tras su regreso de París, en 2014.

Aticoy

Si bien inicialmente apareció como una agrupación, parte de los proyectos promovidos por el Sello Azul en su generación de 2015, Aticoy es definitiva la identidad musical de la cantante Natalie Orellana. De hecho, ese fue el apodo que ella misma recibió en su infancia y el nombre con el que se organizó ese primer núcleo musical para el disco Brotar, una propuesta pop desde la perspectiva de la música de raíz. Más adelante, Natalie Orellana adoptó un estatus solista rodeada de esos mismos músicos colaboradores, y se mantuvo publicando canciones y discos bajo su identidad de Aticoy.