Aparato Raro

El tecno-pop de Aparato Raro levantó uno de los sonidos más respetados del auge pop ocurrido en Chile durante los años ochenta. Aunque se formó con integrantes provenientes del jazz, la banda cultivó un sonido centrado en los sintetizadores, según una novedosa dinámica para la época. Temas como “Calibraciones” y “Ultimátum” los hicieron golpear en radios e incluso en circuitos intelectuales, donde sólo Los Prisioneros tenían su lugar ganado. Por eso, y pese a su abrupto final, Aparato Raro pasó a la historia como uno de los grupos más importantes de ese tiempo.

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Años

Santiago, 1985 - 1988
Reagrupados el 2013

Décadas

1980 |

Géneros

Aparato Raro

Integrantes

Igor Rodríguez, voz y teclados (1985 – 1988).
Boris Sazunic, guitarra y teclados (1985 – 1986).
Rodrigo Aboitiz, teclados (1985 – 1988).
Juan Ricardo Weiler, batería (1985 – 1986).
Mauricio Guerrero, batería (1986 – 1988).
Emilio García, guitarra (1986 – 1988).

Jorge Leiva

Debut independiente
La banda surgió primero como un grupo de jazz-fusión, Ojo de Horus, liderado por el baterista Juan Ricardo Weiler. En 1985, el tecladista Igor Rodríguez ingresó a estudiar Música a la Universidad de Chile, donde conoció a dos estudiantes aún anónimos: Jorge González y Carlos Fonseca. El vínculo se fortalecería con el tiempo, pues Ojo de Horus se convertiría en un grupo de tecno-pop, mucho más cercano a la estética del nuevo rock que comandaba Fonseca junto a Los Prisioneros. Así, Aparato Raro debutó discográficamente con un cassette (Aparato Raro, 1985) editado por Fusión.

La meta del grupo por lograr difusión radial la alcanzaron con creces gracias a “Calibraciones”, un tema que el conjunto nunca pensó sería un single, pero que tenía un sonido tan novedoso para la escena chilena —en parte por los gustos de avanzada del tecladista Coti Aboitiz— que llamó de inmediato la atención. Además, el uso de secuencias les permitía algo igualmente peculiar para la época: presentarse en vivo sin necesidad de subir un bajista al escenario.

La banda penetró en públicos adolescentes y del llamado underground, con ritmos bailables y letras que iban de la ironía a una crítica social evidente (como la de los temas “Post mortem” o “Tevetiempo”), pero que nunca puso en guardia a los militares. El grupo supo adaptarse al juego de la censura: para “Calibraciones”, por ejemplo, grabaron una letra diferente (menos incisiva) a la que tocaban en vivo.

Aparato Raro se convirtió en protagonista del paisaje pop de los años ochenta. Sin embargo, y cuando las cosas iban en alza, perdieron a dos integrantes (Weiler y Sazunic, quienes formaron Pie Plano) y surgieron una serie de dificultades promocionales. Así, fue otra la formación que trabajó Blanco & negro (1987), su segundo y último disco. Poco antes de esa edición, el grupo viajó a Madrid, España, para participar del Primer Festival de Rock Iberoamericano, con algunas de las bandas y solistas más importantes del momento en la escena del rock en español (noviembre 1986).

Fue una producción casi sin trabajo grupal, en la que los tecladistas Igor Rodríguez (vocalista y autor de la mayoría de los temas) y Rodrigo Aboitiz grabaron sus partes por separado, llevando al extremo el poco espíritu colectivo que distinguió a Aparato Raro desde sus comienzos, según han reconocido sus propios integrantes. De ese disco, el hit fue “Conexiones televisivas”.

La banda se desarmó poco tiempo más tarde, cuando Andrés Bobe, futuro líder de La Ley, tocaba con ellos en las presentaciones en vivo. Rodríguez formó el grupo Misión Africa, sin grandes resultados comerciales. Aboitiz también pasó a ser parte de La Ley, y el resto se dispersó. Con el tiempo, sin embargo, Aparato Raro pasó a ser un nombre en el que muchos reconocieron a una de las bandas importantes de esa década, por la consistencia de su sonido y sus letras.

En 2007, y con dos integrantes originales, el grupo se sumó a la Cumbre del Rock Chileno, en el Estadio Nacional. Pero sería seis años más tarde, para el festival Las Voces de los ’80, que aparecería la formación clásica del grupo.

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